viernes, 30 de octubre de 2009

Argentina: Darwin 2.0, la teoría de la evolución en el siglo XXI

AGENCIA CYTA - INSTITUTO LELOIR

La obra Darwin 2.0. La teoría de la evolución en el siglo XXI, escrita por Valeria Román, periodista científica, y Luis Cappozzo, biólogo marino e investigador, advierte que la teoría de la evolución, formulada hace 150 años, aún no encuentra un espacio adecuado en la educación argentina. El libro también apunta a desarticular mitos populares sobre las ideas del naturalista inglés.

Cuando el naturalista inglés Charles Robert Darwin abordó el Beagle en 1831 e inició un viaje por diversos continentes para estudiar la naturaleza, no imaginaba que el resultado de sus impresiones y estudios iban a derivar en la formulación de una teoría –basada en evidencias científicas - que iba a revolucionar la visión que la humanidad tenía de sí misma y del mundo que le rodeaba.

Con el propósito de popularizar la teoría de la evolución, de desarticular mitos y de ilustrar el impacto que han tenido las ideas de Darwin en diferentes ámbitos de la cultura, acaba de ser publicado el libro Darwin 2.0 La teoría de la evolución en el siglo XXI, escrito por Valeria Román, periodista científica, y Luis Cappozzo, biólogo marino e investigador.

La teoría de la evolución se formuló hace 150 años. Desde entonces, recibió críticas de sectores religiosos. Una controversia que fue explorada también en Darwin 2.0. En la actualidad, los creacionistas aún no están dispuestos a reconocer que el desarrollo de la vida y el cambio evolutivo se haya producido sin la intervención divina. “En los Estados Unidos, insisten con que su postura debe ser enseñada dentro de las escuelas públicas como si fuera una disciplina científica. En la Argentina, el movimiento creacionista no ha sido tan organizado como en el país del Norte, pero ha ejercido su influencia sutilmente”, asegura Román. Y continúa: “En la actualidad, la teoría de la evolución atraviesa dificultades en el país para integrarse plenamente en la enseñanza escolar. Por un lado esto se debe, según algunos docentes, a algunas interferencias religiosas para que no enseñen los conceptos de Darwin que dieron lugar al desarrollo de la biología evolutiva. En otros casos admiten que no han recibido una capacitación adecuada. Es un tema que debería ser más investigado.”

Siguiendo esa línea, el libro describe algunos de los problemas que atraviesa la enseñanza de la teoría de la evolución en la Argentina y en otros países latinoamericanos. A fin de promover la reflexión sobre esta realidad, en la actualidad Román y Capozzo estimulan el debate en universidades, institutos científicos, bares, museo de ciencias y ferias de libro en distintos puntos del país.

Sobre Darwin 2.0, el doctor en fisiología Marcelino Cereijido –y analista de la relación entre la ciencia y la sociedad en el contexto latinoamericano y mundial– comenta que “relumbra como una gema y ayudará a crear una cultura compatible con la ciencia.”

El origen del libro

Hace más o menos dos años Valeria Román le propuso a escribir a Cappozzo un libro sobre evolución. “Acepté encantado. Una periodista que siente atracción por la ciencia y un científico que siente atracción por la divulgación científica. Desde esa perspectiva, supe que íbamos a formar un buen equipo”, afirma Capozzo que se desempeña como jefe del laboratorio de ecología, comportamiento y mamíferos marinos del Museo Argentino de Ciencias Naturales “Bernardino Rivadavia”.

Por su parte, Román señala algunos factores que fueron dando forma al contenido del libro. “A raíz de los mensajes que dejaban los lectores en mi blog Ensayo y Error, fui percibiendo determinadas ideas populares sobre la teoría de la evolución y fui analizando cómo se correspondían con la evidencia científica. Por ejemplo, algunas personas repetían ideas como la selección del más apto o hablaban del ‘eslabón perdido’”, destaca la periodista científica del diario Clarín y vicepresidenta de la Federación Mundial de Periodistas Científicos. Y agrega: “A partir de allí se fue armando y rearmando el libro Darwin 2.0”.

En ese sentido, Román explica que el libro se dirige a rastrear y desmitificar varias de las ideas más comunes. “Muchas personas, incluso profesionales, usan la palabra ‘darwinista’ como adjetivo, como sinónimo de lucha salvaje. En el libro, revisamos cómo surgió la hipótesis de lucha por la supervivencia y encontramos que no siempre el que gana es el más individualista. Es decir, el sentido de “darwinista” no siempre se corresponde con lo que afirma la teoría de la evolución”, subraya la coautora del libro.

Darwin 2.0 explica con gran claridad y rigurosidad en qué consiste la teoría de la evolución y cómo se fue construyendo. Recorre los mitos como la “búsqueda del eslabón perdido”, “los hombres descienden de los monos”, y “los dinosaurios ya no existen totalmente”, entre otros. Asimismo describe a los científicos que salen a defender hoy a Darwin y la historia de la controversia entre la teoría de la evolución y las posturas creacionistas, incluyendo lo que ocurre en la Argentina y en otros países latinoamericanos.

Pese a que en este año se celebran dos aniversarios significativos relacionados con Darwin: el bicentenario de su nacimiento (12 de febrero de 1809) y el sesquicentenario de la publicación de la primera edición de “El Origen de las Especies” (24 de noviembre de 1859), una encuesta reciente, realizada por el British Council, revela que solo el 27 por ciento de 11.746 adultos encuestados de la Argentina, de Estados Unidos, de España y de México, entre otros países, tiene un buen conocimiento de la teoría de la evolución.

Darwin en la Argentina, antes y ahora

Darwin 2.0 describe en uno de sus capítulos el paso de Darwin por la Argentina.

“El recorrido que hizo por el país fue clave en su cambio hacia la construcción de la teoría de la evolución. Científicos argentinos y estadounidenses, como Niles Eldredge y Paul Brickman, presentan evidencias para afirmar que Darwin fue sorprendido por los hallazgos de fósiles en los sitios de Punta Alta y La Farola de Monte Hermoso, cerca de Bahía Blanca”, afirma Román. Y agrega: “Esos hallazgos dispararon cambios en su pensamiento. Después, fue sumando más y más evidencias durante el resto del viaje y tras su arribo en Gran Bretaña.”

“Así es. Sostenemos que las primeras evidencias que inspiraron a Darwin hacia el pensamiento evolucionista estaban en nuestro país”, enfatiza Cappozzo.

Foto: Argentina, Ciencia - Valeria Román, periodista científica, y Luis Cappozzo, biólogo marino e investigador, autores de Darwin 2.0. / Autor: Ángel Fusaro - MACN-CONICET

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