viernes, 30 de octubre de 2009

Buenos Aires oculta. Policía porteña: Cómo viene la mano

LA VACA

Un nuevo hallazgo de Mauricio Macri instala al frente de la futura policía porteña a Eugenio Burzaco, diputado nacional del PRO que promueve acciones de inteligencia interna sobre ciudadanos argentinos para evitar el ”terrorismo internacional” y, entre otros emprendimientos similares, vendió (en el sentido comercial de la palabra) a la provincia de Neuquén, el plan de seguridad que regía la acción policial en los días del fusilamiento por la espalda del docente Carlos Fuentealba, además de haber creado una especie de identikit del supuesto malhechor, equiparándolo previsiblemente con toda persona pobre y joven. Identifica “aborto” con “crimen” en sus cartas a los diarios, cuestiona la “píldora del día después” y no se sabe cuánto cobra por asesorar en temas de seguridad a River Plate.

El señor Burzaco es civil, a diferencia de Jorge “Fino” Palacios, cuya nominación se derritió al calor de un cúmulo de denuncias y miles de firmas que exigieron su desplazamiento por razones que incluyen su turbia actuación en relación al caso AMIA. El comisario Osvaldo Chamorro, con virtudes similares a las de Palacios, queda por ahora en el segundo puesto de la posible policía porteña, aunque se rumorea que también podría ser evacuado.

El nombramiento de Burzaco además intenta ser un cambio de conversación, tras la vergonzosa contratación de un espía de la Federal, Ciro James (el modo en que los agentes secretos argentinos logran hacerse famosos es un tema que deberá estudiarse aparte). James, acusado por el espionaje también de personas relacionadas con la AMIA iba a estar a cargo del sector de “inteligencia” de la nueva policía, lo cual refleja inmejorablemente el espíritu que guía esta novedad.

Como para ”emprolijar” las cosas, Macri opta ahora por alguien que no lleva uniforme, que es de su entorno, y lo hace como para exhibir cierta inmunidad oficial y policial al papelón. Los datos sobre Burzaco, sin embargo, parecen mostrar un típico cambio para que todo siga igual.

Fundar, Pensar, Creer y Crecer

Burzaco es hijo del periodista Raúl Burzaco, fallecido en 2004, creador del diario Tiempo Argentino, ex director de El Cronista Comercial, que pasó también por la burocracia estatal como Secretario de Medios de la siempre recordada gestión de Carlos Menem, siendo bisagra de las negociaciones que en aquellos años favorecieron la concentración del grupo Clarín, política que siguieron todos los gobiernos hasta hace muy poco.

Su hijo Eugenio es licenciado en Ciencias Políticas y realizó un master en Economía y Políticas Públicas en Georgetown. Participa al menos en tres fundaciones. Fundar Justicia y Seguridad (presidente), PensAR (vicepresidente), y Creer y Crecer (que preside Macri, y donde Burzaco es encargado de Seguridad y Justicia. Para amplios sectores de la política argentina, las Fundaciones (con verbos en infinitivo, y los ingresos que generan) son una neo religión.

Estas marcas representan, en términos actuales, algo así como “el pensamiento de la derecha”. En PensAR, por ejemplo, se desempeñaba el ex agente de inteligencia y jefe de un grupo de tareas del Ejército, Julio Cirino, huésped ahora de la cárcel de Marcos Paz, acusado de privación ilegal de la libertad seguida de muerte de al menos cinco personas entre 1979 y 1980 (tiempos de la denominada “contraofensiva montonera”).

Pero en el contexto de estos contactos y trabajos político, y el oficio de las fundaciones, Burzaco escribió dos libros, Rehenes de la violencia y Mano Justa (juego de palabras para definir una supuesta tercera vía entre la mano blanda y la dura).

Contrato para el PIS

En 2004 Fundar firmó un contrato con la provincia de Neuquén para coordinar y asesorarla en el Plan Integral de Seguridad (PIS). El diputado Claudio Lozano denunció que el contrato fue de “cinco dígitos” y que también Creer y Crecer había firmado un contrato sideral con Sobisch. La razón por la cual una provincia deba contratar a estas fundaciones para encarar temas claves como seguridad, o incluso educación, es otro misterio que queda a consideración de los lectores.

El PIS fue anunciado por Sobisch en los comienzos de su tercera gestión como gobernador, pero nunca fue revelado en su totalidad. Se conocía solamente la compra directa de helicópteros, cámaras para las calles, 200 patrulleros y otros gastos sin licitación que significaron 50 millones de dólares según declaró el propio Sobisch al animador Mariano Grondona.

La diario neuquino 8300 (www.8300.com.ar) logró encontrar el documento fundacional del PIS en el que -detalla- se propone integrar a las fuerzas policiales públicas con las agencias de seguridad privadas, “tercerizar” servicios, se indica que el objetivo principal no es tanto aumentar la seguridad como bajar “la sensación de inseguridad”. Y hasta se trza un perfil del delincuente estándar (joven y pobre) planteando que las calles neuquinas deben ser “sólo para los ciudadanos honestos”.

Lo importante es parecer

El PIS se basó en una encuesta realizada por W. Tracking Group, empresa que había realizado un par de trabajos previos, para la candidatura de Sobisch y para la marca Casa del Bosque de Villa La Angostura (si la “seguridad” -sea lo que sea que signifique- es un tema importante, que su estudio quede en manos de estos señores entra en una zona patética).

El documento de Burzaco y su fundación llega a una conclusión inquietante: “Es tan importante reducir los delitos como que esta reducción sea acompañada de una mejora en la percepción que tienen los habitantes sobre la evolución de la delincuencia” (idea que demuestra la veracidad de su opuesta: si se genera inseguridad y miedo, y los medios grandes son los principales responsables de hacerlo, la percepción será terrible aunque todo siga igual).

En el PIS Burzaco plantea un nuevo modelo policial, el Problem Oriented Policing, que debería ”identificar las conexiones entre delitos o incidentes -rastreando los patrones comunes en cuanto a la localización, horarios, modus operandi y personas involucradas-, se familiarice con los factores causantes de ellos, y desarrolle las soluciones más apropiadas para modificar las causas de dichos problemas” (sic). 8300 luego se pregunta: Poblete ¿habrá ejecutado todo este proceso mental antes de descerrajarle un tiro en la cabeza por la espalda a Fuentealba?”

Retrato del delincuente

En el PIS se plantea que hay grupos y zonas de riesgo o “hot spots”, también llama a esas áreas “degradadas” y postula que los policías centrarán su accionar en los grupos de riesgo que integran hombres, de entre 15 y 24 años, excluidos del mercado laboral y del sistema educativo, que viven en un entorno violento. Incluye a hijos de de individuos privados de su libertad o con antecedentes criminales que volvieron a su comunidad “sin las herramienta para reinsertarse socialmente”. Otro identikit de riesgo, revelado por 8300 son los drogadictos y también los potenciales drogadictos El PIS informa que los delincuentes viven en asentamientos precarios y zonas aledañas “cuyas condiciones de vida constituyen un factor que favorece el surgimiento de actividades criminales”. (Es la criminalización y la inversión de la carga de la prueba, con culpables latentes por edad, portación de cara, pero también de barrio, de familia, y hasta de potencialidad).

En estos barrios “degradados” y con poca presencia estatal el PIS propone literalmente “desmalezar y sembrar de nuevo”. La Ciudad de Buenos Aires queda advertida. Es amplia la propuesta de equipamientos con autos, lancha, helicópteros, computadoras y todas esas cosas que en Neuquén se hicieron sin licitación ni control alguno. Pero el documento propone algo que remite a la lógica de delación en tiempos de la dictadura, como cualquier vecino que lo haya vivido sabrá recordar. Se trata de una política de acercamiento en que los vecinos cooperen con las agencias especializadas en materia de seguridad “brindándole información”.

Abortos

El señor Burzaco, 39 años, es otro dolor de cabeza para River Plate, en cuyas páginas web los socios e hinchas no dejan de lamentar su nombramiento en el área de seguridad, más indescifrable que el del técnico Gorosito, y que se ve como un nuevo avance macrista ahora en River, con Diego Santilli como impulsor.

Por otra parte Burzaco ha planteado proyectos de leyes como el de ”Régimen de prevención y sanción del terrorismo” donde argumenta que el Estado argentino debe establecer “un sistema judicial penal eficaz para combatir las actividades terroristas que tienen como fin subvertir la paz mundial”. En su artículo 22 el proyecto dice lo que suena a un prolegómeno de cosas que, en términos criollos, terminan haciendo gente como Fino Palacios, Ciro James o Julio Cirino:

“Durante el curso de la investigación judicial y a los efectos de comprobar la comisión de hechos previstos por la presente Ley, de impedir su consumación, de lograr la individualización o detención de los autores, partícipes o encubridores, o para obtener y asegurar los medios de prueba necesarios, el juez por resolución fundada podrá disponer, si las finalidades de la investigación no pudieran ser logradas de otro modo, que agentes de las fuerzas de seguridad, policiales o de los organismos de inteligencia, actuando de forma encubierta se introduzcan en organizaciones delictivas que tengan entre sus fines la comisión de los hechos previstos en la presente ley.”

Burzaco se presenta públicamente como antiabortista, y ha escrito cartas con cierta pretensión humorística al diario La Nación, que las publica. En una plantea que una madre que tiene un niño, y queda embarazada, si opta por abortar está haciendo lo mismo que si matara al bebé. Estas ideas, más la tónica del encubrimiento, tal vez brinden pistas de lo que intentará la nueva policía. En las palabras, Burzaco reproducirá su idea de “mano justa” (y alguien reeditará su libro). Habrá que ver si en la práctica lo que se busca es resucitar en PRO, el tiempo del PIS.

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