martes, 6 de octubre de 2009

China: Las nuevas generaciones miran al pasado para elegir el nombre de sus hijos

Wu Chen (XINHUA) 

Los nombres tienen mucha importancia para los chinos. En general, un nombre chino debe sonar bien y debe tener connotaciones auspiciosas, ya que se cree que el nombre de un bebé está íntimamente ligado a su destino.

Yao Xue y su marido Wang Xiao, ambos de casi 30 años de edad, han tenido que pasar por el arduo proceso de elegir un nombre para su bebé.

Yao y Wang, graduados de una prestigiosa universidad china, fueron padres de una niña el pasado mes de octubre. Tras los primeros momentos de entusiasmo, la búsqueda de un nombre para la pequeña se convirtió en un asunto prioritario para toda la familia, incluidos sus abuelos.

Las primeras conversaciones, en las que los seis adultos intercambiaron ideas y consultaron diccionarios, acabaron sin ningún acuerdo.

Entonces Yao se acordó de que una vez escribió su nombre en una página web de numerología en la que se aseguraba, después de calcular su "Bazi" ("ocho caracteres del nacimiento"), que su nombre era "problemático".

"Tendrás que superar muchas dificultades para tener éxito en la vida adulta; discutirás con frecuencia con tu marido; no estarás de buen humor cuando te hagas mayor...", decía la explicación generada por la página.

Según el "Libro del Cambio", una obra conocida como el "I Ching" que describe el sistema cosmológico y filosófico en el que se basan las creencias de la antigua cultura china, los ocho caracteres del "Bazi" se agrupan en cuatro pares que se refieren a la hora, fecha, mes y año del nacimiento de una persona.

Cada par está representado por un Tallo del Cielo y una Rama de la Tierra, denominaciones empleadas en la antigüedad para medir el tiempo. Además, cada uno de los caracteres tiene asociada una polaridad (yin y yang) y uno de los cinco elementos (oro, madera, agua, fuego y tierra).

Yao tiene miedo de que algún día su hija haga lo mismo que ella y utilice una página web de numerología para analizar su nombre. "Tendría un efecto negativo sobre ella si los resultados no son los deseables".

Por este motivo, Yao acudió al padre de una de sus amistades, aficionado al "I Ching", para pedirle ayuda. El hombre le dijo que su niña no tenía "fuego" en su "Bazi". Habitualmente es difícil que una persona tenga los cinco elementos, pero un nombre bien elegido puede compensar esa deficiencia.

La joven madre aceptó la sugerencia de incorporar el elemento "fuego" al nombre de su hija. Yao y su marido ampliaron el grupo encargado de buscar el nombre perfecto a 20 personas, entre ellas familiares y amigos, pero ninguna de las opciones les satisfacía.

Según el experto en nominación Wang Daliang, profesor de la Universidad de Ciencias Políticas de la Juventud de China, "cada vez más parejas jóvenes depositan sus esperanzas en los nombres de sus hijos, ya que suelen tener sólo un bebé y ellos mismos son hijos únicos".

La elección del nombre de un niño es de hecho un reflejo de los cambios sociales. Wang señala que muchos nombres chinos adquirieron un tono político desde la fundación de la República Popular China en 1949 hasta finales de la década de 1970. Entre los nombres típicos del periodo figuraban Jianguo ("Construir la nación"), Yuanchao ("Ayudar a la República Popular Democrática de Corea") y Weidong ("Proteger a Mao Zedong").

Estas connotaciones empezaron a desaparecer con el rápido desarrollo económico del país. En la actualidad, los métodos tradicionales de nominación son cada vez más populares, tanto que se han convertido en un buen negocio.

Cerca del Templo de los Lamas, en el norte de Beijing, se pueden encontrar más de 20 pequeñas tiendas dedicadas a este oficio.

Zhang Helin, un hombre de 32 años conocido como "Master Zhang" por los propietarios de las otras tiendas, asegura que fue el primero en abrir un negocio de ese estilo en la zona.

Cuando Yao entró en su tienda, leía sentado en un sofá roto. La mitad de la habitación de 15 metros cuadrados que tiene alquilada hace de habitación, y la otra mitad es su oficina.

Zhang escribió los ocho caracteres del bebé en un trozo de papel y dedujo que carecían del elemento "fuego", que debería añadirse al nombre para que la niña tuviera un buen "ming" (destino).

El número de trazos en los caracteres que componen el nombre también deben obedecer ciertas reglas, advirtió Zhang. Por ejemplo, 29, 31 y 32 trazos son buenos para una niña, pero no 34.

Después de pasar dos horas revisando listas de caracteres y un pequeño diccionario, Zhang eligió cuatro nombres, pero a Yao no le convencía ninguno. "Suenan o parecen extraños", explicó.

"Es difícil elegir un nombre para una chica que tenga el componente 'fuego' en un carácter", replicó Zhang. "Puedes hablarlo con tu familia. Si tampoco les gustan, me puedes llamar o mandarme un mensaje y te encontraré otro gratis". El precio inicial de la elección del nombre era 200 yuanes, que se quedaron en 80 tras el regateo.

Zhang asegura que ahora hay mucha competencia: "Era fácil conseguir una licencia de actividad en la categoría de 'asesoría de información' en 2003 y aparecieron muchos negocios de este tipo alrededor del templo".

Zhaxi Doje, un hombre de 30 años que abrió una pequeña tienda de varitas de incienso, velas y adornos y estatuas de Buda en el cercano callejón Guozijian, también invitó a un "maestro" a su establecimiento para que escogiera nombres para individuos o empresas.

"Casi todas las tiendas tienen un maestro. Si no tenemos, nuestro negocio es menos competitivo", explica Zhaxi, que comparte los beneficios con un "maestro" procedente de Hebei.

Sin embargo, Zhang Helin tilda a sus competidores de "poco profesionales". "Aprendí a adivinar el futuro gracias a mi padre. Para nosotros es un negocio familiar, pero no para ellos", asegura.

Zhang afirma que ha cambiado los nombres de algunas personas para ayudarles a tener una vida mejor, pero se niega a hablar de ello argumentando que se trata de "información confidencial".

Entretanto, las páginas web que explican métodos tradicionales de nominación han proliferado en Internet. Una búsqueda en Google del término "nominación" genera más de 9 millones de resultados. Las páginas, muy similares a la que utilizó Yao Xue, ofrecen servicios de análisis de nombre y de adivinación a partir del nombre y los datos del nacimiento.

Yao Xue cree que la antigua cultura china es "convincente", aunque su generación no recibió formación al respecto. "Creo que es el encanto de la cultura tradicional".

Sin embargo, Yao piensa que muchas de las páginas web y tiendas son falsas y está segura de que muchos "maestros" se meten en ese tipo de negocios sin entender realmente la teoría del "I Ching".

El profesor Wang Daliang le da la razón: "Para las empresas, la nominación es sólo un negocio. Sus títulos de 'maestro' son un fraude".

Wang matiza que la adivinación es sólo una de las opciones que eligen los padres para buscarles nombres especiales a sus hijos. "Algunos estafadores se aprovechan de las buenas intenciones de los padres", añade.

Sin embargo, el enfoque tradicional también puede ser una apuesta segura.

Zhao Renwei y su mujer no tardaron en escoger el nombre de su hijo, nacido en abril, con la ayuda de un antiguo libro chino.

El bebé recibió el nombre de "Zifei", la combinación de las dos primeras palabras de un famoso refrán del antiguo filósofo Zhuangzhi: "No eres un pez. ¿Cómo sabes qué es lo que le gusta a los peces?"

Además, eligieron ese nombre porque según la posición del niño en el linaje familiar, su segundo nombre debía ser "Zi".

Estas tradiciones desaparecieron casi por completo durante la "Revolución Cultural" (1966-1976), ya que fueron consideradas como una "forma antigua de vida".

El caso de Zhao es sencillo, porque el otro carácter de su nombre propio, "Wei", significa "grande", por lo que es utilizado con frecuencia en los nombres de varón.

"Nos gusta leer, así que queremos darle a nuestro hijo un nombre que signifique algo", asegura el padre.

Una de las amistades de Yao Xue le ayudó finalmente a encontrar a un sacerdote taoísta que le asistió en la nominación de su hija, conocida ahora como Wang Zhirui. Ninguno de los caracteres de su nombre tiene el componente "fuego".

El sacerdote explicó que no era necesario añadir ese elemento al nombre directamente. El destino de la niña debería analizarse de una forma integral, teniendo en cuenta las formas, sonidos, trazos y significados de los caracteres, por lo que "Zhirui" es un nombre adecuado para el "Bazi" del bebé.

Yao reconoció que no entendía por completo el razonamiento, pero aseguró que tanto ella como su marido están contentos con el nombre porque "Zhi" significa "conocimiento" y "Rui" significa "inteligente".

"Creo que es un verdadero maestro. Por eso estoy segura de que el nombre que ha escogido es el adecuado", dice Yao.

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