viernes, 2 de octubre de 2009

Días y obras de un luchador: Miguel Enríquez

Miguel Enríquez murió luchando contra la dictadura militar chilena de Augusto Pinochet. Su figura se acrecienta en América Latina como intelectual, político y humanista.

'Juro que si he de escribir o hacer algo en la vida,
será sin temor ni pusilanimidad; sin horror al que dirán;
con la franqueza que salga de mi cerebro y que ha de ser
libre de prejuicio y dogmas.'
Miguel Enríquez

El 5 de octubre se cumplen 35 años de la muerte en combate de Miguel Enríquez, político chileno que simboliza una generación de jóvenes revolucionarios que asumió, con decisión y consecuencia admirables, la causa de los oprimidos de nuestro continente a mediados de la década del 60.

El padre fue rector de la Universidad de Concepción, dirigente del Partido Radical y Ministro de educación en el gobierno de Salvador Allende, al igual que este último fue miembro de la francmasonería. La madre, poseedora de una gran sensibilidad humana, irradió un amor por sus semejantes que multiplicó a través de sus hijos.

Miguel tuvo así un temprano conocimiento de los problemas de su pueblo y desarrolló por él un profundo interés y sensibilidad. Demostró, además, una precocidad de conciencia y un brillo intelectual extraordinarios. No es extraño, por ello, que a los 16 años ya fuese dirigente de la juventud socialista. Enríquez leía mucho conjuntamente con sus estudios tradicionales.

La nueva izquierda

Enríquez estudió y culminó la carrera de Medicina al lado de

Bautista Von Schowen y Luciano Cruz con quienes formó una generación de jóvenes que rompió con la izquierda tradicional -representada por el Partido Comunista y el Partido Socialista- y sus formas de hacer política a principios de los 60. Todo esto, poco después de la Revolución Cubana y en medio de una crisis que empezó a polarizar social y políticamente el capitalismo chileno.

Confluyendo con otros pequeños grupos de obreros e intelectuales avanzados, se fundó así, en agosto de 1965, el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), organización a la que Enríquez daría su dedicación fundamental. Convertido en su Secretario General desde 1967, Enríquez fue un hombre de pensamiento y acción fecundos, cuya obra e influencia se arraigaron en el corazón de los olvidados, pobres, marginados, estudiantes e intelectuales de Chile.

Sus convicciones básicas representaban una síntesis formidable de las mejores tradiciones de lucha de Chile y Latinoamérica que lo hermanó con otros grandes de ese momento de nuestra América: Santucho, Sendic, los Inti Peredo, Fonseca, y tantos otros que florecieron bajo el legado histórico del Doctor Ernesto 'Ché' Guevara.

Junto a Enríquez, el MIR pronto se convirtió en una organización político-militar prestigiada, con particular fuerza entre los pobres del campo y la ciudad. Durante el gobierno popular de Salvador Allende, Miguel llevó a su organización a levantar una amplia corriente revolucionaria de masas que reorientara, desde la perspectiva del poder popular, la lucha del pueblo, propósito que, si bien no se alcanzó plenamente, marcó profundamente la experiencia del movimiento social en Chile.

El golpe pinochetista

Desatado el golpe militar de 1973, Miguel Enríquez fue el principal impulsor y organizador de la resistencia popular contra la dictadura. Cayó combatiéndola con el arma en la mano, aquel 5 de Octubre de 1974, enfrentado a centenares de agentes de la DINA y de las fuerzas de la dictadura que lo cercaron en una casa del barrio popular de San Miguel, Santiago.

El ejemplo de Miguel Enríquez vive hoy en las luchas del pueblo y en las nuevas generaciones de revolucionarios chilenos. El proyecto histórico que él esbozo sigue vigente y se puede resumir así: sólo la lucha y la unidad del pueblo pobre y marginado de la ciudad y del campo, de todos los antagonistas y radicales, pueden asumir y realizar los cambios profundos y revolucionarios que la sociedad chilena necesita, para su desarrollo libre, justo y verdadero.

El aporte político e ideológico de Enríquez puede considerarse hoy sintetizado en los principios del socialismo autogestionario, la democracia realmente popular y participativa, la justicia social distributiva y la liberación nacional de América Latina.

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