viernes, 9 de octubre de 2009

El agronegocio avanza y destruye en el norte argentino

Raquel Schrott - Ezequiel Miodownik (BIODIVERSIDADLA)

"Es urgente la regularización y la defensa de las posesiones de tierras, tanto de campesinos como indígenas en todo el territorio nacional, porque las legislaciones provinciales son muy débiles, muy precarias y subordinadas a los intereses de las corporaciones": Frente Nacional Campesino.

Cuenta el Frente Nacional Campesino (FNC) que en el oeste de la provincia de Formosa existe un lugar que «da la sensación de haber sido destruido por algún bombardeo en el pasado», y luego explican: «Lo que casi borra del mapa a esta localidad fue la aplicación de las nefastas políticas neoliberales». La localidad se llama Tte. Gral. Fraga, ubicada en el departamento Matacos. Allí, el FNC mantuvo conversaciones con pequeños productores que expresaron su preocupación por «la pérdida de peso y mortandad de vacunos, equinos, caprinos y cerdos»; en esos lugares el precio que se paga por el ganado en pie resulta «irrisorio». Los productores criollos comentaron al movimiento campesino que las causas de esta situación se encontrarían en «la falta de pasturas y agua como consecuencia de las escasas precipitaciones y la degradación ambiental», y en una enfermedad de la que los pobladores «desconocen su origen».[1] 

También al oeste, pero en este caso de la vecina provincia de Chaco, un equipo del FNC viene acompañando el incipiente proceso de organización llevado adelante por familias campesinas. En los departamentos Gral. Güemes y Almirante Brown, los pobladores se proponen defender la tierra, el monte, la producción y la cultura. Según los testimonios recogidos por el FNC, estos habitantes criollos «perciben con preocupación la expansión de la frontera agropecuaria» y la presión ejercida por el modelo agroexportador «contra pueblos originarios y criollos a través de las topadoras, pisamontes e incendios». Paralelamente, los pobladores intercambian ideas con el objetivo de regularizar definitivamente sus posesiones territoriales, también preocupados por la «disminución y degradación de los bosques nativos». El agua y los alimentos para la ganadería escasean mientras los campesinos se esfuerzan para salvar la producción: «Las pocas represas se están secando, los pozos de balde no abastecen la demanda, los ganados pierden peso y en algunos casos mueren». La escasez de agua no solo afecta a los animales, sino también a las familias que con dificultad encaran la tarea de obtener el líquido vital apto para el consumo humano.[2] 

Viajando más al sur de la geografía argentina, ya en la provincia de Santiago del Estero, mientras el Frente Nacional Campesino continuaba dando cuenta de la realidad que viven miles de familias del campo más profundo, la justicia provincial enviaba una orden de desalojo al presidente de la central campesina del MoCaSe «Los Juríes», Pablo Orellana. El mes de octubre empezaba confirmándole al FNC que este nuevo acto de hostigamiento sobre un integrante de la mesa coordinadora «forma parte del avance de los agronegocios promovidos por el modelo agroexportador que va en contra de la permanencia de los campesinos en su tierra».[3] 

«Es una persecusión contra los que declaramos no estar de acuerdo con este modelo expoliador, y por lo tanto, ese modelo que está representado políticamente, que tiene muchos intereses económicos, busca intimidar a los dirigentes a través de desalojos, presiones y amenazas», explica Benigno López, uno de los referentes más importantes del FNC y del Movimiento Campesino de Formosa (MoCaFor), y con quien pudo conversar esta semana la Agencia de Noticias Biodiversidadla. 

En una lucha desigual, el modelo agrícola extractivo avanza y descansa sobre los restos de los últimos bosques nativos, montado sobre las tierras, ahora vacías, que dejaron atrás las familias desplazadas. Aquellos que permanecen con la voluntad de resistir, se defienden como pueden, ya que en esta pelea, que se sufre sobre la tierra, pero se define en algún escritorio, resulta «muy caro contar con abogados, escribanos y agrimensores». Así lo apunta el FNC: «Por lo general no cabe dentro del poder adquisitivo del campesino contratar a estos profesionales». 

Octubre amaneció cargado de tensión, persecusión y condiciones climáticas adversas para las familias campesinas, tanto es así, que la realización de la «Primera Fiesta de la Tierra y del Monte Chaqueño» ―prevista para estos días― tendrá que esperar. El FNC dice que la lucha que llevan adelante se presenta de formas diferentes y que una de ellas toma la forma del encuentro festivo, sin embargo, «el diablo sojero siempre mete la cola» y en esta ocasión les aguó el festejo. Agua escasa, referentes perseguidos y amenazados con órdenes de desalojo; necesidad de juntarse, compartir experiencias y bailar; una pregunta sobrevuela los territorios campesinos: «¿cómo seguimos?».[4] 

―¿Cuál es el trabajo que vienen realizando con las familias criollas? 

López.― Nosotros lo que hacemos es por invitación de los productores, que por lo general, son grupos organizados. Estos grupos nos invitan y piden acompañamiento, asesoramiento. El fuerte es la cuestión de las posesiones de tierra, posesiones ancestrales de tierra, donde ellos viven, trabajan, producen y se desarrollan. Algunos ya están en conflicto abierto en algunas comunidades, y en otras, ven que avanza lo que denominamos comúnmente «frontera agropecuaria», con ese modelo de topar los montes, de quemar, de arrasar y destruir lo que queda de monte y fauna nativa, de producción criolla. Ante estas situaciones la gente se está organizando y buscando apoyo, tanto del estado como de otras organizaciones. Así recurren a nosotros diferentes grupos de Chaco, Formosa, Salta y otras provincias. 

―Esta iniciativa, ¿es algo reciente o la vienen llevando adelante hace algún tiempo? 

López.― Ahora la estamos haciendo más sistemáticamente. Sí, tenemos antecedentes en todo esto de intercambios, de solidaridad, de apoyo mutuo. Realmente, nos une también el espanto respecto a la situación en las posesiones de tierras. La gente ve la necesidad de organizarse, unirse y defenderse en el marco de la ley que existe, que se desconoce; tanto se desconocen las legislaciones provinciales como algunos artículos del Código Civil y el Código Penal, que amparan a los campesinos, a los indígenas, a los poseedores de la tierra. La gente está tratando de unir sus organizaciones con otras, a ver si tomamos un poco más de fuerza, si podemos influir ante los estados, provincial y nacional. El Estado, respecto a la tierra, hace casi nada para regularizar y mucho menos para defender los derechos campesinos e indígenas. 

―¿Qué fue lo que encontraron como patrón común, si es que lo hubo, en todos estos lugares? 

López.― La inseguridad respecto a la tierra, la escasez de agua, la sequía, la destrucción de la producción por factores climáticos, cambios ambientales y la pobreza rural. Pobreza rural que se expresa en la vivienda, en la salud, en la educación y en la infraestructura básica. Esos son patrones comunes. 

―Estas familias, ¿qué sienten respecto al avance de la frontera agropecuaria? 

López.― La gente está muy preocupada porque cada vez están más cerca o ya están metidas en el medio empresas de desconocidos. Se especulan nombres, pero no hay certeza; generalmente, desembarcan con topadoras, con tractores, con personal, desmontan, hacen pastizales, grandes quemazones, hacen soja o tal vez otros cultivos. El avance es continuo, no está frenado, sigue avanzando ese modelo de los agronegocios de los que la gente dice «desconocidos, gringos». Siguen avanzando y se sabe que la gente ya perdió sus tierras en mano de estas corporaciones. Realmente, hay mucha preocupación, tanto en Formosa, que se ve cómo transfiere tierras criollas en manos de desconocidos, como también sucede en el Chaco, en Salta; y las deforestaciones, que es lo que acompaña a ese modelo agropecuario. 

―Otra de las denuncias que Uds. vienen divulgando es la orden de desalojo que recibió Pablo Orellana, dirigente del MoCaSE «Los Juríes», ¿qué es lo que está sucediendo allí? 

López.― El compañero Pablo Orellana, un destacado dirigente del MoCaSE y del Frente Campesino, es víctima de una persecusión política sistemática sobre dirigentes campesinos, y al mismo tiempo, por supuesto, víctima de ese modelo agroexportador que va expulsando y desalojando a los que se aferran a su tierra, a sus raíces. La justicia de las provincias no supera el nivel de mediocridad: no se destacan en nada bueno, generalmente, son colaboradores de las corporaciones que se quedan con las grandes extensiones de tierra. Cualquier campesino que quiera seguir produciendo para ellos es una molestia, y la justicia facilita los elementos para que sean desalojados los que resisten. Pablo Orellana es un compañero ejemplo que resiste en la tierra y bueno, hay una orden de desalojo de un juez de Santiago del Estero que se pretende ejecutar este viernes. 

―¿Quién tiene interés sobre las tierras de Orellana? 

López.― El mayor terrateniente de la zona, un tal Masoni. A su vez, Masoni tiene muchos aliados, pero el principal es Masoni. 

―En esta persecusión política que mencionás, vos como dirigente sos uno de los involucrados en Formosa. 

López.― En estos días recibí en la casa de mi mamá, no mi casa, cartas documento de Jorge Bellsolá Ferrer, también del subcomisario Duarte, del oficial Walter Denis, quienes están involucrados en la persecusión de campesinos en el oeste formoseño, en los intentos de desalojo y en las intimidaciones.[5] Me están intimidando con que iniciarían acciones legales por las denuncias que yo les suscribo. Algunos no pensamos ponernos de rodillas, sino seguir de pie. Por lo menos, intimidarme no lo van a lograr. 

―Esta situación de atropellos recurrentes los ha llevado a suspender la fiesta del monte chaqueño. Una de las cuestiones que se preguntaban en el anuncio de su cancelación era el hallar una respuesta al «¿cómo seguimos?», ¿cómo sigue adelante el FNC? 

López.― Nosotros creemos que estamos agotando todas las instancias políticas. En este mes, seguro vamos a juntarnos todos los dirigentes del Frente Nacional Campesino en algún punto del país. Vamos a juntarnos, vamos a tomar decisiones importantes, vamos a insistir con el Estado para que algunas cuestiones importantes vaya decidiendo a favor del campesinado. Si hay que recurrir a movilizaciones, a protestas, a medidas de fuerza, tampoco las descartamos. 

―¿Algo que quisieras agregar? 

López.― Vamos a profundizar la lucha; la lucha continúa y hay demasiados desafíos. Creemos nosotros que hace falta en este país una legislación nacional respecto a la tierra. Surgió una ley que no es de satisfacción de todos, pero sí es un avance, que es la que es más conocida como la «ley Bonasso», respecto a los montes nativos. También es urgente la regularización y la defensa de las posesiones de tierras, tanto de campesinos como indígenas en todo el territorio nacional, porque las legislaciones provinciales son muy débiles, muy precarias y subordinadas a los intereses de las corporaciones. 

Notas: 
1] Frente Nacional Campesino. «Mortandad de ganados (productores criollos necesitan auxilio del estado)», 29 septiembre 2009.
2] Frente Nacional Campesino. «Impenetrable chaqueño: los campesinos/as se unen ante el avance de los agro-negocios», 2 octubre 2009.
3] Frente Nacional Campesino. «Orden de desalojo contra dirigente campesino del MOCASE-FNC», 2 octubre 2009.
4] Frente Nacional Campesino. «Suspensión de la fiesta de la tierra y el monte chaqueño», 6 octubre 2009.
5] Bellsolá Ferrer es acusado por el FNC por ser un inversor «camuflado» de ambientalista. De sus buenas relaciones con políticos locales y nacionales haría uso para prometer desalojos y cárcel para los campesinos.

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