viernes, 9 de octubre de 2009

El Salvador: Sobre las nubes de la capital guerillera

Eugenio Castro (COLATINO)

A más de mil 230 metros sobre el nivel del mar, entre cerros cubiertos de pinos y cafetales, se encuentra la histórica y rebelde ciudad fundada por los antiguos pobladores indígenas Lencas; Perquín, que significa “Camino de Brazas” y que hoy es mundialmente conocida como cuna y bastión de cambios y revoluciones que la llevaron a ser parte de la Ruta de la Paz..

“Lerquín”, como fue conocida por los primeros europeos que exploraron las poblaciones cuzcatlecas, fue nombrada “Nuestra Señora de la Asunción de Perquín”, en el siglo XVI, y fue considerada ciudad hermana de Arambala. Hoy surge de entre las montañas como una ciudad creciente y atractiva para turistas nacionales e internacionales.

“La ciudad de Perquín está insertada en una de las rutas más bellas y más exitosas de El Salvador, como lo es la Ruta de la Paz, tiene un gran valor para la historia, era un territorio liberado dentro del conflicto interno que se vivió en el pasado”, explica Roberto Ayala, técnico del Ministerio de Turismo, y catedrático universitario. 

El museo es uno de los principales atractivos, según explica Ayala, es bastante completo y contiene elementos materiales e inmateriales de la historia como documentos, uniformes, armamentos, vehículos y sitios simbólicos como una oquedad, que es un agujero donde cayó una bomba de 500 libras que no estalló.

Este lugar está ubicado donde las 5 comandancias generales que conformaban el FMLN se reunían a planear y organizar estrategias militares durante el conflicto armado; y que como territorio militar se mantenía bajo control guerrillero siendo prácticamente inaccesible para las fuerzas armadas del ejército nacional.

Ahora, se puede apreciar dentro de las instalaciones del museo algunas piezas y pertrechos de guerra de ambos bandos, aviones, helicópteros y tanquetas destruidas, armamento pesado y liviano de guerra, minas quitapié, material utilizado por los combatientes y brigadistas de los ejércitos guerrilleros.

Los mismos ex combatientes, que en un momento empuñaron los fusiles para liberar el territorio de Perquín, son en la actualidad los guías, empleados y administradores del lugar. 

La experiencia histórica que las piezas ofrecen al visitante se ve complementada con los testimonios y remembranzas que ellos ofrecen durante las explicaciones del recorrido.

Justo en frente del museo se encuentra el Cerro Perquín, con una altura de más de mil 300 metros sobre el nivel del mar y dominando la vista de toda la zona; es uno de los destinos obligatorios para todos los turistas que desean vivir la experiencia que solo esta zona del país ofrece.

“Fue escenario de enfrentamientos, aterrizajes y movilizaciones tanto de la fuerza armada como de los grupos guerrilleros, es un punto escénico de donde se contempla todo el casco central de la ciudad”, explica Ayala. “Sobre el cerro se pueden apreciar impactos de bombas, trincheras originalmente utilizadas durante el conflicto, incluso un helipuerto”, explica.

En la cima hay una planada, en la que se puede acampar si se soporta el frío intenso de la madrugada, las constantes lluvias y la espesa neblina que por momentos cubre todo el lugar. 

Al costado norte se puede apreciar la montañosa frontera con Honduras, que sirvió de retaguardia estratégica durante incursiones de los contingentes militares.

Uno de los imanes del municipio de Perquín es su lejanía del bullicio y frenesí de las ciudades grandes de El Salvador. En la zona montañosa y los alrededores del casco central se aprecia la naturaleza directamente, en cascadas, quebradas, cuevas, ríos, bosques de pinos, de cafetales, y otros tipos de cultivos de subsistencia.

El Río Sapo es un área protegida en la que se puede encontrar gran variedad de vida animal y vegetativa. 

Está rodeado de formaciones rocosas por las que se puede caminar a la vera del río. Durante todo el curso se forman pozas naturales ideales para todos los que disfrutan de las heladas aguas de este importante recurso hídrico de la región.

La cueva del Ratón, la quebrada de Perquín, el bailadero del diablo, y muchas otros atractivos naturales llaman al turista a aventurarse en esta zona, que desde hace más de 20 años está creciendo como una de los regiones emblemáticas a escala nacional e internacional, y que recuerda que después de la guerra siempre llega la paz.

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