martes, 13 de octubre de 2009

Panorama económico de Brasil

Los riesgos del cambio valorizado: Los brasileños que piensan viajar al exterior están contentos: con el dólar desvalorizado ante el real, sus vacaciones o viajes de negocios saldrán bastante más baratos (un 25,6 por ciento) que al principio del año.

Pero para el resto de los brasileños, el exceso de valorización del real se está volviendo una amenaza, en la medida en que actúa como un fuerte reductor de la competitividad de las exportaciones nacionales que producen más empleos.

Al principio de diciembre de 2008, en el peor momento de la crisis internacional, la moneda estadounidense estaba cotizada a 2,53 reales; el último viernes, cerró cotizada a 1,74 y se aproxima peligrosamente al récord de baja de 2008, cuando valía 1,50 real.

Existe por un lado una tendencia mundial a la pérdida de valor del dólar: a lo largo de 2009, se desvalorizó 0,03 por ciento ante el yuan chino, 0,90 por ciento ante el yen japonés, 4,88 por ciento frente a la rupia hindú, 5,45 por ciento ante el euro y 8,57 por ciento en relación a la libra.

Pero en el caso del real brasileño, la desvalorización del dólar supera el 25 por ciento, seguido a bastante distancia por el peso chileno, que vale 14,06 por ciento más, y el argentino, que subió 10,95 por ciento (hasta el 8 de octubre).

La desvalorización local del dólar está relacionada, principalmente, con la abundante entrada de recursos extranjeros al país, atraídos por el optimismo en relación a Brasil que domina a los inversionistas.

El país superó rápidamente las consecuencias negativas de la crisis internacional, presenta nuevas oportunidades de negocios brillantes, con el petróleo del "pre sal" y las Olimpíadas, y mantiene una tasa básica de intereses muy elevada.

En consecuencia, se convierte en un lugar muy atractivo para quienes se acostumbraron a obtener grandes ganancias con sus inversiones especulativas, en la "época de las gallinas gordas" anterior a la explosión de la crisis financiera.

Tanto es así que una de las medidas adoptadas por el gobierno para limitar la suba del real, la de autorizar a los exportadores a mantener sus dólares por más tiempo en el exterior, simplemente no funcionó.

Es que ellos no encontrarían en ningún otro lugar la remuneración para sus recursos que pueden obtener en su propio país.

Esa situación hizo encender una luz roja de alarma en los escritorios de los exportadores brasileños. Con el dólar más barato, los productos semimanufacturados y manufacturados producidos en Brasil se vuelven más caros "y difíciles de vender" en el mercado externo.

"El valor del dólar se está aproximando al que tenía antes de la crisis, pero en aquella época el precio de las "commodities" era muy alto y el mercado mundial mostraba una elevada demanda", señaló José Augusto de Castro, empresario exportador.

Pero ahora, subraya el vicepresidente de la Asociación de Comercio Exterior de Brasil (AEB), el precio de las "commodities" cayó y el mercado internacional todavía está poco comprador.

A raíz de ello, las exportaciones brasileñas se han reducido sensiblemente: mientras en septiembre de 2008 llegaban a 20.017 millones de dólares, en el mismo mes de este año se limitaron a 13.865 millones.

Aunque las importaciones también se redujeron, lo que ha asegurado la continuación de los saldos positivos en la balanza comercial, la tendencia indica que las importaciones volverán a crecer, con el desarrollo previsible para la economía.

Pero hay aún otro efecto significativo: el cambio en la estructura de las exportaciones, que muestra la reducción de aquellas que producen más empleos, las industriales, mientras crecen las de productos primarios, poco intensos en el uso de mano de obra.

En el período enero-agosto de este año, las exportaciones en general mostraron una reducción de 13,1 por ciento en relación al mismo período de 2008; pero las de productos semimanufacturados y manufacturados cayeron mucho más, 30,3 y 31,3 por ciento, respectivamente.

Antes de la crisis, los semimanufacturados representaban el 13,7 por ciento del total exportado; ahora son el 12,7 por ciento. Y los manufacturados, que eran el 46,6 por ciento, cayeron al 42,5 por ciento.

En cambio, los productos básicos (hierro y soya, por ejemplo), que representaban el 37,1 por ciento de las exportaciones, ahora son el 42,8 por ciento del total, superando a los productos manufacturados.

Con ello, la economía brasileña vuelve décadas atrás, cuando el país dependía de sus exportaciones de productos primarios, cuya producción es la que menos empleos requiere, proporcionalmente.

Y cuanto más siga valorizándose el real ante el dólar, más fuerte será esa tendencia.

Astilleros enfrentan periodo sin obras

Los principales astilleros del estado brasileño de Río de Janeiro, que protagonizaron la reactivación del sector, enfrentan ahora la eventualidad de tener un periodo de inactividad, dijo hoy un dirigente sindical del sector.

Paulo Inácio Frutuoso, presidente del sindicato de los Metalúrgicos de Angra dos Reis, dijo a la prensa que la causa principal es el atraso de las licitaciones de equipos petroleros que deben ser hechas por la empresa semiestatal Petrobras.

Los mayores astilleros del estado, Brasfels, en Angra dos Reis, y Mauá, en Río de Janeiro, están terminando la construcción de plataformas y ven abrirse un periodo sin contratos, porque las licitaciones de sondas petroleras sólo ocurrirán dentro de algunos meses.

Aunque las perspectivas de contratos futuros sean grandes, debido a la explosión de actividad en el sector que determinará el inicio de la explotación del petróleo del "pre sal", la preocupación de los trabajadores es el periodo intermedio.

"A mediano plazo no hay problemas a la vista; nuestro temor es que a corto plazo el panorama es el peor posible, y tememos que las empresas decidan enfrentarlo con despidos", dijo Frutuoso.

En el caso de Brasfels, que el mes próximo termina la plataforma que está construyendo, el próximo contrato seguro es el de otra, la P-61, que sólo debe iniciarse a mediados de 2010.

También, a partir de la segunda mitad del año que viene, el astillero empezará a procesar los módulos de la plataforma P-58, cuyo casco está siendo readaptado en Singapur. Pero en medio, hay al menos siete meses de inactividad.

En el caso del astillero Mauá, una vez terminada la plataforma PMX-1, destinada al campo gigante de gas natural de Mexilhao, no hay ningún otro contrato que ejecutar.

En este caso, además, la empresa puede recibir sanciones de Petrobras por su participación en el caso de fraude en licitaciones, descubierto en 2007 por la Operación Aguas Profundas, realizada por la Policía Federal, que la inhabilitarían para nuevos contratos con la empresa.

El temor de los metalúrgicos de Niteroi, donde está el astillero, es que la falta de contratos puede llevar al despido de hasta 3.500 trabajadores.

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