viernes, 23 de octubre de 2009

Quedó al descubierto una red de espionaje y corrupción. Crisis política en el gobierno de Macri

Alejandro Guerrero (PRENSA OBRERA, especial para ARGENPRESS.info)

La Metropolitana, podrida antes de salir a la calle. Espían a docentes, políticos opositores y empresarios rivales. Interna feroz. El “hartazgo moral” de “Fino” Palacios.

Ciro Gerardo James, un abogado de 36 años, ex agente civil de inteligencia de la Policía Federal, fue detenido por orden del juez Norberto Oyarbide cuando estaba a punto de ingresar en la Policía Metropolitana. La causa: pinchar ilegalmente un teléfono celular de Sergio Burstein, dirigente de la agrupación Familiares y Amigos de las Víctimas del Atentado a la Amia. James también tenía intervenido el teléfono del empresario Carlos Avila, ex propietario de Torneos y Competencias.

Desde diciembre de 2007 hasta el 1º de octubre de este año, cuando renunció para ingresar en la Metropolitana, James trabajaba en la Unidad de Auditoría del Ministerio de Educación porteño. Una fachada para su verdadera tarea en ese antro: espiar y reprimir a los maestros huelguistas por cuenta del gobierno de Macri.

El martes 20, el escándalo trepó a la tapa de los diarios porque Oyarbide allanó el edificio del Ministerio de Seguridad porteño y se llevó, entre otras cosas, las computadoras del jefe de la Policía Metropolitana, Osvaldo Chamorro. James tiene un centenar de llamadas a Chamorro y 150 a su ex jefe en la Federal, Jorge “Fino” Palacios.

La versión de Montenegro es sorprendente: James sería un “infiltrado” de la Federal en el Gobierno de la Ciudad, lo cual es, de su parte, una acusación directa a Palacios, su enemigo en la interna macrista. Ni Macri ni su jefe de Gabinete, Horacio Rodríguez Larreta, acompañaron a Montenegro en la conferencia de prensa en la que dijo eso. Con toda certeza, el conflicto entre la Federal y la Metropolitana se ha desmadrado antes de empezar y es, en sí mismo, una crisis política que pega en los riñones del Estado.

Por ejemplo, en octubre de 2008, cuando la patota parapolicial macrista, la Unidad de Control de Espacios Públicos (Ucep) hizo su estreno oficial con la violenta represión a docentes que intentaban instalar una carpa frente al edificio del GCBA, un hombre joven, vestido con guardapolvo blanco, señalaba a los trabajadores que debían ser especialmente golpeados. Ahora que se le conoce la cara, diversos testimonios señalan que ese infiltrado no era otro que James, quien por esa “tarea” cobró entre 2008 y 2009 honorarios que oscilaron entre los 57 y los 72 mil pesos anuales.

La podredumbre empezó a volverse visible el 22 de septiembre, cuando la hija de Burstein atendió una llamada telefónica y una voz de hombre le dijo:

– Avísele a su padre que Palacios le pinchó el teléfono.

James había trabajado en la Federal desde 2003 en la Superintendencia de Investigaciones y, luego, en la Unidad Antiterrorista (Duia), siempre a las órdenes Palacios. Cuando renunció, al despedirse les dijo a sus camaradas: “Me voy a la Metropolitana con el Fino”. Según versiones periodísticas, la llamada anónima que advirtió a la hija de Burstein sobre la pinchadura salió de la división Asuntos Internos de la Federal. Esto es: hay ahí una interna feroz.

El “hartazgo” de Palacios

Cuando la movilización en su contra obligó a Macri a despedir a Palacios, éste, en su nota de renuncia, dijo sentir “hartazgo moral” ¿A qué se refería? Por ejemplo, a 120 millones de pesos gastados por el gobierno de la Ciudad “en pactos comerciales directos con empresas amigas, que ni siquiera estaban registradas como proveedores. Todo el equipamiento de la Metropolitana ha sido adquirido sin licitación y con enormes sobreprecios” (ElArgentino.com, 9/10). Los uniformes de la Metropolitana costaron hasta un 180 por ciento más que los de la Guardia Urbana.

Macri en persona “flexibilizó” las compras para esa policía por medio del decreto 329/0, que no fue publicado en la página online del GCBA. Por ese decreto, Montenegro autorizó el 19 de junio la compra “urgente” de quince motos Honda y quince patrulleros Chevrolet Meriva, por un total de casi dos millones de pesos. La compra se desdobló para eludir los controles obligatorios en operaciones que superan el millón de pesos. Ya hay por eso una demanda penal.También se registran irregularidades graves en la adquisición de ropa para los agentes y en la de 850 pistolas Beretta Px4 Storm, con mira nocturna. Sobre el “hartazgo moral” de Palacios, Montenegro dio una respuesta insólita: “El ‘Fino’ no puede denunciar nada, porque él estaba al tanto de todo, de cada compra, de los autos, de las armas...” (Perfil, 29/8).

Al mismo tiempo, se sabe que Palacios aún se reúne regularmente con Macri y es él quien da las orientaciones generales para la Metropolitana, muy por encima del jefe formal, su compinche Osvaldo Chamorro. Así, la permanencia de Montenegro en el ministerio está atada con un hilo, precisamente, muy “fino”.

Véase hasta qué punto llega la podredumbre en una fuerza que aún no está en la calle: represión, espionaje, asalto a los dineros públicos, internas feroces entre ellos. Esa banda, antes de salir a la calle, ya es un peligro mayúsculo para la seguridad de la población.

Foto: Argentina, Ciudad de Buenos Aires - Mauricio Macri, jefe de Gobierno porteño junto al Ministro de Educación, Mariano Narodowski. / Autor: Guillermo Viana/GCBA

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.