jueves, 19 de noviembre de 2009

Argentina: Estigmatización de los pibes que delinquen. Advierten la relación entre periodistas y policías

LA PULSEADA

El abogado y defensor en el Fuero de Responsabilidad Penal Juvenil, Julián Axat, presentó una denuncia que por primera vez pone de manifiesto la connivencia entre la prensa comercial y los policías. Lo hizo luego de leer en el diario Clarín el caso de “Josecito”, uno de los pibes que solían dormir en la Plaza San Martín de La Plata. La noticia apuntaba a su “récord difícil de igualar”: en 17 meses, decía el matutino, había sido arrestado 43 veces por personal de la Comisaría 1°. Los datos provenían, obviamente, de “fuentes policiales”. Axat hizo una denuncia penal inspirada en la preocupación por “la información pública que circula en relación a los jóvenes en situación de calle” y exigió el detalle de las causas y el destino del chico en cada una de las detenciones.

Al cotejar la planilla con los ingresos registrados en el sistema informático fiscal, se advirtió que no todas las aprehensiones fueron notificadas al Poder Judicial. “Si el Ministerio Público Fiscal no puede explicar tales detenciones a un menor de edad, entiendo que parte de las 43 aprehensiones policiales, resultan ser provocadas, arbitrarias e injustificadas desde un punto de vista legal”, apunta la denuncia. Según Axat, “la información que dicha Seccional brinda a los medios de prensa (“43 caídas en una Comisaría”), resulta ser no sólo fraudulenta y poco veraz, sino que se trata de una forma de manipular la información pública, con números impactantes que terminan teniendo impacto sobre la opinión pública en general, en especial sobre políticas públicas delicadas que hacen a la cuestión de la infancia”.

La denuncia, que aún no ha tenido ninguna respuesta, advierte sobre “la existencia de una actividad de suma discrecionalidad” por parte de los policías. Ante la escasez de políticas sociales, ellos siguen siendo los principales “operadores de calle” conocidos por los chicos en situaciones de vulneración de derechos. Las detenciones realizadas “resultan de dudosa legalidad” y, “sin gozar de la más mínima racionalidad y seriedad, son dadas en publicidad a los medios de prensa para que estos los usen como eslóganes respecto de la niñez y la delincuencia”.

“El Estado tiene que hacerse cargo de tener una sistema de estadísticas transparente, racional y creíble. Si no siempre las políticas públicas sobre la infancia van a ser espasmódicas, producidas en función de las tapas de los diarios. Y así se vulneran los derechos constantemente”, resume Axat.

Los detalles de la denuncia, tan importantes como ocultados por la mayoría de los medios, fueron publicados en el número de noviembre de La Pulseada. Junto a los conceptos de Axat, la revista realizó una síntesis del último monitoreo de la Asociación Civil Periodismo Social sobre “Niñez y adolescencia en la prensa argentina”. El trabajo titulado “El Encierro mediático. Cómo hablan los diarios sobre los chicos en conflicto con la ley penal” refuerza la preocupación de Axat. En el informe recientemente publicado, que corresponde a 2008, se relevaron 22 diarios –11 nacionales y 11 provinciales-, se analizaron cuáles fueron los temas más y menos tratados, las fuentes escuchadas, los términos utilizados y pone el foco en el tratamiento de los chicos acusados de delitos. Asegura que hay “pocas fuentes; pocas estadísticas; muchos términos peyorativos y titulares que derraman estereotipos en letras de moldes sobre un grupo social que poco puede hacer para defenderse”.

En un año, las noticias que vinculan a chicos y chicas con el delito se cuadriplicaron en los principales diarios del país. “¿También se cuadriplicaron los delitos cometidos por chicos? No. Difícilmente éste sea un número que confirme cualquier estadística”, aseguran desde Periodismo Social. En El encierro mediático, el juez de la Corte Suprema Eugenio Zaffaroni ofrece un ejemplo terminante: “Los homicidios cometidos por chicos menores de 16 años en el país no pasan del 1 por ciento del total. En Capital Federal hay dos en los últimos cinco años. En general son hurtos y lo que pasa con los medios es que levantan el discurso policial”.

Por otro lado, una de cada cuatro notas relevadas en 22 diarios no cita ninguna fuente, “y en otros casos se apeló exclusivamente a la frase ´una alta fuente policial´ para comentar un presunto hecho delictivo cometido por un chico”. Sólo en el 4,3% de los casos, los propios adolescentes tuvieron voz en las notas que hablaron sobre la Justicia Penal para la franja etaria de 16 a 18 años. Además “los artículos que se refirieron a medidas de privación de libertad de los adolescentes sospechosos de delinquir, incluyeron términos peyorativos en el 65 por ciento de los casos”.

En La Plata

En la capital provincial el asunto es conocido. Como señalan en El encierro mediático, “del total de notas publicadas sobre chicos en conflicto con la ley penal, la mayoría correspondió al diario El Día”. Los autores del informe destacan la cobertura del tradicional matutino sobre los chicos que dormían en la Plaza San Martín, estigmatizados como “la banda de la frazada”. El diario llegó a advertir que un integrante de la banda tenía un hermano presuntamente autor de una violación, “dato que demuestra su extrema peligrosidad”, como si el delito se asociara a una cuestión genética.

El año pasado, al compás de los intentos de bajar la edad de imputabilidad, varios medios informaron que los hechos delictivos protagonizados por chicos habían crecido significativamente. Casi siempre lo hicieron, según el informe, “apelando a números reservados, extraoficiales, testimonios de ´altas fuentes policiales´ o ´fuentes judiciales que pidieron reserva´, testimonios y sensaciones de vecinos o expertos”.

El informe de Periodismo Social deja bien claro a qué apuntan las noticias sobre niñez. Sólo el 7% de las publicadas en 2008 hicieron referencia a la violencia ejercida contra los niños y adolescentes por parte de alguna institución del Estado. “¿Qué pasa luego de que los chicos acusados de cometer delitos entran en algún dispositivo judicial? ¿Se acaba el problema? No. ¿Se termina la preocupación mediática? Casi siempre”.

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