PRIMERA FUENTE
El gobernador José Alperovich está al borde de un ataque de nervios por el conflicto que se vive en el Sistema Provincial de Salud. Luego de meses de marchas, quites de colaboración, paros, desgaste, negociaciones con ministros y hasta la mediación de monseñor Luis Villalba, no aparece una salida para la crisis que amenaza con paralizar totalmente la atención en los principales centros asistenciales de la provincia ante los reclamos de los autoconvocados.
Ayer, con el ingreso de la policía a los hospitales para garantizar el libre tránsito de empleados y usuarios, hubo una nueva escalada en la dura pulseada. El hecho de que la fuerza pública haya actuado por una orden judicial, que a su vez emanó de un pedido del gremio de ATSA, agrega condimentos inesperados a la crisis, ya que el gremio con personería jurídica y capacidad para declarar medidas de fuerza, decididamente se puso del lado del Gobierno, tal cual los autoconvocados sabían que sucedería más temprano que tarde.
Lo complicado del panorama obliga a Alperovich a mantener la calma, al menos en sus declaraciones públicas, aunque cerca suyo afirman que el dilatado conflicto hizo mella en el espíritu del gobernador. Ayer, luego de que los uniformados se instalaran en los hospitales, el gobernador pidió “cordura y ayuda” y se dirigió especialmente a los médicos, el grupo más nutrido dentro del universo de los autoconvocados, que también integran bioquímicos, sicólogos, enfermeros, técnicos y administrativos.
"No perjudiquemos a la gente humilde, que es la gente que menos tiene y la gente que más necesita. No se puede cerrar un hospital, un hospital es de todos los tucumanos, no es cualquier cosa, sino que pertenece a los 2 millones de tucumanos, sobre todo para los que no tienen obra social", enfatizó Alperovich, justificando la orden impartida por la Justicia.
"Así como hay gente que tiene derecho a no trabajar, a hacer una huelga, también hay gente que quiere trabajar". ¿Si están cerradas la puertas, dónde está garantizada la salud?", se preguntó el mandatario tucumano, tras lo cual aclaró que "la Fiscalía dijo que la obligación de la policía es que mantengan abiertos los hospitales".
Una vez más, el Gobernador aseguró que no quiere perjudicar a los profesionales y sostuvo que su intención "es que ellos ganen bien". En este sentido, volvió a solicitar a los manifestantes que esperen hasta 2010, cuando el Estado estaría en condiciones de establecer una oferta salarial más acorde a la pretendida por el sector. "El 2010 va a ser un buen año, hay manera de arreglar, que depongamos actitudes y pensemos en la gente humilde", insistió.
Alperovich volvió a convocar a los médicos al diálogo "porque lo que menos queremos es que haya problemas". Sin embargo, repitió el discurso de que "no hay plata. Pareciera que no me creen, pero no hay dinero; para pagar el aguinaldo me faltan 30 millones de pesos, no es que estoy encaprichado, que diga que no merezcan ganar más; todos merecen ganar más, no solamente la sanidad; un empleado de las comunas gana 1.500 pesos y seguramente no le alcanza", argumentó.
El titular del Poder Ejecutivo volvió a endilgarle a los autoconvocados de la sanidad el hecho de que sus medidas de fuerza "afectan a los más humildes, porque el rico va al consultorio privado, ese no tiene drama, pero se perjudica a los más pobres, los que tienen una operación programada y no pueden ser atendidos".
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