martes, 3 de noviembre de 2009

Colombia: Contra todo criterio

Néstor Núñez (AIN, especial para ARGENPRESS.info)

Que el candidato presidencial colombiano del Polo Democrático Alternativo, Gustavo Petro, ponga en entredicho la validez del acuerdo suscrito entre Colombia y los Estados Unidos para que la potencia imperial acceda a siete bases militares en esa nación del Cono Sur regional, confirma que no es solo fuera de esas fronteras que existe alarma por semejante acto agresivo.

Petro cuestionó la validez jurídica del documento firmado esteviernes 30 de octubre, porque no tiene el consentimiento del Congreso Nacional.

Y concluyó que no se explica este paso de las actuales autoridades gubernamentales, contrario a la soberanía nacional y regional.

Es solo de las primeras reacciones a la consumación del controvertido pacto. Fuera de Colombia las críticas a la actitud del presidente Álvaro Uribe han sido copiosas, y suman muchos los gobiernos del área que rechazaron las intenciones ya materializadas de Bogotá y los que se sienten amenazados por una mayor presencia militar estadounidense en Colombia.

Los promotores del acuerdo, que sospechosamente sigue al cierre de la estratégica base aérea norteamericana de Manta por voluntad del gobierno de Ecuador, han dicho más de una vez que la decisión no apunta a ninguna otra nación sudamericana, pero semejante historia no convence.

De hecho, los efectivos norteamericanos tienen ahora nuevos espacios operativos en pleno corazón de América del Sur, y desde sus recién adquiridas instalaciones, podrán ejecutar vuelos espías, reconocimiento electrónico y hasta preparar acciones encubiertas o directas contra autoridades incómodas de la zona, un viejo recetario Made in USA que no ha sido abandonado, ni mucho menos.

Las propias agencias de prensa occidentales no dudan en afirmar que “Washington planea utilizar las bases colombianas para el aterrizaje, aprovisionamiento y mantenimiento de sus naves que realizan labores de interdicción e inteligencia”, y para ello Bogotá ha puesto un puente de plata a favor de tales acciones.

Actualmente, indican las ya citadas fuentes, unos 800 militares y 600 contratistas y mercenarios de Estados Unidos han permanecido en Colombia apoyando operaciones contra la insurgencia local, cifra que fácilmente será superada con las nuevas entidades bélicas.

Y ciertamente, no podía ser otra la historia, mucho menos cuando los firmantes del acuerdo se benefician anualmente de las altas cifras que a título de “ayuda” traspasan el Pentágono y la Casa Blanca a sus pares colombianos.

Desde el año 2000 a la fecha, no menos de seis mil millones de dólares han llegado a los círculos oficiales y militares de Bogotá por ese concepto.

Razón parece no faltarle entonces al candidato Gustavo Petro en sus contundentes declaraciones.

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