viernes, 13 de noviembre de 2009

El Salvador: Contra viento y marea

José Mario Zavaleta (especial para ARGENPRESS.info)

Los salvadoreños intentan sobreponerse de la terrible situación que han vivido miles de sus connacionales, y que aún con el apoyo solidario de los vecinos, de las instituciones del Estado, organizaciones sociales y privadas, de la cooperación internacional, entre otros, no logran ver la luz al final del túnel porque esta tragedia ha venido a complicar la ya depauperada situación que la mayoría de los salvadoreños enfrentaba, en medio de una crisis económica internacional.

Lo que resultará una tarea colosal para el país cargar con otro peso más, aunado a los que hicieron que el actual gobierno del presidente Mauricio Funes modificara sus planes electorales al encontrar una caótica situación cuando asumió el poder. Nadie duda que se superarán las dificultades si todos apoyan, y en ese sentido hay que reconocer que en esta ocasión ha habido una respuesta positiva de los partidos políticos por el grado de sensibilidad que han demostrado, aunque seguramente también como resultado de la nueva conformación política en la Asamblea Legislativa, que le ha restado beligerancia y potencial al partido Arena, que gobernó este país por 20 años, y que ahora en la oposición había ofrecido una férrea actitud ante el gobierno si no se cumplían sus condiciones.

Pero el país ha buscado seguir adelante y, aunque sin la cobertura de los grandes medios, la población ha recordado que este 11 de noviembre, hace 20 años, inició la ofensiva del ejército guerrillero del FMLN que se nominó: “Hasta el Tope”, y que involucró a miles de combatientes bien armados que acosaron por semanas las zonas urbanas del país, - en especial el gran San Salvador -, poniendo en jaque al ejército represivo de la época, armado, entrenado y sostenido económicamente por los Estados Unidos, y que resultó en un punto de inflexión para forzar a la extrema derecha que gobernaba el país a la negociación que al fin concluyó con la firma de la paz en 1992.

Este acontecimiento tiene especial importancia por muchas razones, entre ellas para recordar los sufrimientos que el pueblo vivió en la guerra, y así asumir la necesidad de que no vuelva a repetirse, sólo si se combaten las causas que la provocaron. Lamentablemente esta reflexión no parece que haya calado aún en los sectores de la derecha, que siempre han evitado reconocer la responsabilidad que les atañe.

Ha debido llegar al poder un gobierno de la izquierda para que se comience a caminar a nombre del Estado en ese sentido, de tal manera que este 16 de noviembre, fecha en que durante la ofensiva de 1989 fueran asesinados los 6 padres jesuitas de la Universidad Centro Americana, José Simeón Cañas, y dos mujeres colaboradoras que les acompañaban, en manos del tristemente célebre Batallón Atlacatl, su memoria será invocada con justicia al concedérseles la condecoración José Matías Delgado, máxima del país, por iniciativa del mismo presidente Funes.

Además, la semana pasada el Estado salvadoreño ha aceptado públicamente su responsabilidad en el asesinato del Arzobispo Oscar Arnulfo Romero, en manos de los escuadrones de la muerte, durante una audiencia especial sobre el caso realizada en Washington, ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, y comprometiéndose a cumplir las recomendaciones vinculantes ya dictadas, pero que los anteriores gobiernos de la derecha se habían negado hacerlo.

Estos hechos revelan que aún en contra de las adversidades, aires de esperanza se anuncian para este sufrido pueblo, en medio del arduo trabajo que deba empeñarse para resarcir los daños ocasionados por la noche neoliberal, y las afectaciones provocadas por la naturaleza.

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