lunes, 30 de noviembre de 2009

Es como... “un sindicato”

Horacio Meguira (ACTA)

Finalmente se ha arribado a un acuerdo en el conflicto suscitado en los subterráneos. Es importante remarcar algunos aspectos que hacen a la heterodoxia del formato jurídico del acuerdo.

En principio, el sujeto sindical en representación de los trabajadores en relación de dependencia con Metrovías fue la Asociación de Trabajadores de Subte y Premetro, una entidad que aún no posee ni la simple inscripción.

El Ministerio de Trabajo ha interpretado históricamente la condición de sindicato inscripto cuando efectivamente se le otorga un número que implica su reconocimiento. La excepción es que, en este caso, ha llevado adelante la negociación con una entidad no reconocida. En el mismo sentido, Metrovías, al firmar el convenio, aceptó como interlocutor a la entidad no registrada.

En su artículo segundo se ha acordado la estabilidad de los delegados electos en base a la convocatoria del sindicato en formación. Esto también implica un reconocimiento de hecho.

En el artículo tercero, se les otorga legitimación a las peticiones de los delegados electos y se compromete a recibirlas y darles curso. Ello implica otorgarle a la Asociación de Trabajadores del Subte y Premetro las mismas facultades que tienen los delegados electos convocados por el sindicato con personería gremial.

A través de este acuerdo, Trabajo ha ampliado los alcances del fallo “ATE”, ya que no sólo reconoció la capacidad de un sindicato en formación para designar delegados en los lugares de trabajo, sino que además les extendió el derecho a la estabilidad en el empleo.

Por último, la firma de la “paz social” también implica el reconocimiento del derecho del sindicato en formación a organizar y llevar adelante medidas de fuerza. Ello a pesar de que en el modelo clásico de representación sólo estarían legitimados a efectuar medidas de acción sindical (huelgas) los sindicatos con personería gremial.

Estas contradicciones no hacen más que corroborar que, en definitiva, la legitimidad para representar a los trabajadores surge de la propia voluntad del colectivo, más que del prerreconocimiento legislativo, y celebramos que en su propia práctica el Ministerio de Trabajo lo haya aceptado.

Esperamos que este comportamiento se haga extensivo a otros colectivos que actualmente luchan por su identidad; reconocimiento y por mejores condiciones de trabajo en todo el país.

Horacio Meguira es Director del Departamento Jurídico de la CTA.

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