lunes, 2 de noviembre de 2009

España: Todos no son chorizos

Jaime Richart (especial para ARGENPRESS.info)

¿Que no son todos? Faltaría más... Periodistas y políticos de relumbrón, ante el creciente descrédito de la política, se apresuran a decir en conferencias de prensa, platós televisivos y columnas de los periódicos que la mayoría de los políticos son honestos.

Si fuesen todos, no hablaríamos de corruptos como manzanas podridas. Entonces diríamos que estamos en manos de hordas sociales, de bandas gansteriles, de camorras. No nos veríamos en un país democrático sino en el caos. (Estos discursos míos son digresiones por razones comunicativas pues he de atenerme a las claves comunes del lenguaje mediático predominante, pero obvio la falsía en todos los planos de la democracia capitalista)

Vale. También la mayoría de los policías es honesta pese a que haya algunos de ellos exigen "mordidas" o son cómplices de redes de prostitución o de narcotráfico, por ejemplo. Y también la inmensa mayoría de los jueces es justa, pese a que hay demasiadas sentencias sospechosas. Y también, la mayoría de los curas es decente, pese a los “casos” de pederastas o efebófilos, como los llama un cardenal. Y asi sucesivamente...

Pero cuando el número de los chorizos en política, el número de los prevaricadores en la judicatura, el de los pederastas y similares en la clerigalla, y el de los policías extorsionadores sobrepasa un número razonablemente previsible de desviación y abuso en cualquier colectivo, carece de sentido salir histéricamente en su defensa bajo pretexto de que la mayoría de los mismos es honesta.

Y yo sé por qué se asustan estos paladines de la Política: temen que si la política alcanza niveles de descrédito insoportables, la involución puede conducirnos a un golpe de Estado y de aquí a otra dictadura. Estén tranquilos, porque eso no es posible en tiempos en que la suerte de los países europeos no depende de aventureros y de aventuras interiores, sino de lo que la Europa política y económica, la OTAN, el imperio y sus CIAs quieran que ocurra en cada país por separado.

De modo que resígnense a soportar el estigma: éste es un país plagado de golfos y chorizos en la política, pero donde, desgraciadamente, les pasa muy poco. Están en la trena un corto espacio de tiempo y cuando salen se encuentran dueños de un patrimonio a buen recaudo en paraísos fiscales. Si no se les diera la libertad hasta que no devolvieran el último euro, otro gallo nos cantaría. Además, hay muchos que al tener coartada no están en las listas pese a haber participado de uno u otro modo en el desvalijamiento.

De manera que ¿cuántos corruptos, chorizos o como queramos llamar a estos delincuentes, entre centenares de miles de políticos, son necesarios para que nos rindamos a la evidencia de que España es un nido de indeseables políticos? Y por si fuera poco ¿qué es de tantos otros políticos, notarios, registradores, jueces, secretarios que delinquen por omisión porque teniendo como tienen el deber institucional de denunciar, no lo hacen. Aún quedan muchos corruptos pendientes de localizar en sucesivas tramas. La infección no se ha cortado. Van 800, en veintitantos ayuntamientos, como nos informa Insurgente, pero ¿cuántos más no irán saliendo a relucir?

La frontera que separa al episodio asilado de corrupción de la corrupción generalizada es lo suficientemente difusa como para no ponerse acuerdo en si son pocos o son demasiados los corruptos. Por eso, si notarios, registradores, jueces… colaborasen antes de tener que intervenir las brigadas anticorrupción y la justicia; si todos los políticos y periodistas honestos prestasen más atención a lo que son a veces clamorosas maniobras de corrupción, empezaríamos a sanear las cloacas de la política saturadas de basura y podredumbre que amenazan bloquear completamente la vida política de este país.

Ante el peligro que le acecha de ser involucrada en la trama Gürtel, Esperanza Aguirre, quizá la principal autora intelectual de la misma, ha amenazado con una cacerolada a la argentina. Eso, una cacerolada de millones de ciudadanos, es lo que está pidiendo a gritos la piel de toro política y económicamente putrefacta. Así no se puede vivir, así no vamos a ninguna parte…

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