lunes, 30 de noviembre de 2009

India conmemora el primer aniversario del sangriento atentado terrorista de Bombay

Dmitri Kosirev (RIA NOVOSTI)

La ciudad india de Bombay rindió tributo сon desfiles policiales a las víctimas del asalto terrorista de hace un año.

Las fuerzas de orden público exhibieron nuevo armamento y vehículos blindados.

El desfile tuvo por escenario las zonas donde cometieron sus fechorías los terroristas: el puerto, cerca de dos hoteles de lujo y la famosa estación ferroviaria que se parece a una gigante catedral gótica.

El 26 de noviembre de 2008, diez terroristas provenientes de Pakistán desembarcaron en el puerto de Bombay para perpetrar una masacre que duró 60 horas y se cobró 166 vidas humanas. Fue un atentado sin precedentes que evidencia que estamos muy vulnerables a un posible ataque de una ciudad por un pequeño grupo de terroristas.

Parece extraño, pero la tragedia de Bombay supuso pocos cambios en la política interna de India. El partido gobernante del Congreso Nacional Indio volvió a ganar las elecciones parlamentarias (primavera de 2009).

Pero aún más sorprende el hecho tampoco haya cambios esenciales en la política exterior. Porque impera la opinión de fracasarán y son inútiles los esfuerzos para neutralizar la amenaza terrorista proveniente de Pakistán.

El primer ministro de India, Manmohan Singh, conmemoró el aniversario del atentado terrorista en Washington donde se encontraba en visita oficial. El jefe del gobierno indio hizo una confesión al público estadounidense: el atentado ocurrió en la época de la presidencia del general Pervez Musharraf en Pakistán y sabemos a quién telefoneaba con frecuencia. Ahora, con el presidente paquistaní Zardari y el primer ministro Guilani, las cosas no son así.

India suspendió el diálogo político con Pakistán. Nueva Delhi e Islamabad intercambiaron numerosas cartas durante meses, lo que se tradujo en que una cortepakistaní acusó hace poco a siete sospechosos paquistaníes de terrorismo en relación con el ataque de Bombay del año pasado.

Al mismo tiempo, en India sólo uno de los diez terroristas irá al banquillo de los acusados (los demás fueron eliminados). Pero esto no garantiza que tales procesos ayuden al mundo a lograr el objetivo principal, según dijo Manmohan Singh, el de "destruir la infraestructura del terrorismo".

Y nadie sabe cómo conseguir este objetivo. El S-11 y ataque terrorista a Bombay tienen vínculos con una misma área poco controlable, la región fronteriza entre Afganistán y Pakistán. Los grupos terroristas islámicos Lashkar-e-Taiba, a que se atribuye el asalto de Bombay, y Al Qaeda responsable del S-11, se integran en una red terrorista, fraguada, según se supone, por los servicios secretos de Pakistán con asistencia de colegas estadounidenses.

Los indios afirman que los militares paquistaníes bien podrían destruir la infraestructura del terrorismo si lo desearan. Sólo hay que darles un empujón al garantizar a las autoridades de Pakistán que volverán sanos y salvos.

EEUU actuó de manera más radical al ocupar Afganistán después de las hostilidades del invierno de 2001-2002. Pero tampoco lograron los resultados apetecidos. Nadie puede asegurarse contra nuevos atentados en cualquier parte del mundo. Hay países como Somália cuyos habitantes se divierten haciendo el papel de piratas en una zona de mucho tránsito. Y no sabemos qué hacer en esas circunstancias.

Así fueron las cosas en el mundo extraño y poco controlable en la época de transición de los años noventa cuando se forjaban las ilusiones respecto a una "superpotencia única" y la globalización uniforme.

Hoy vemos claramente que aquel mundo se fue para siempre pero no tenemos idea algunas sobre el nuevo sistema de gestión global que se articula hoy sin tener puntos de referencia concretos.

El aniversario de la tragedia de Bombay es un ejemplo fehaciente de este proceso.

Ya hemos dicho que ese mismo día se reunieron el presidente de EEUU, Barack Obama, y el primer ministro de India, Manmohan Singh, quienes abordaron temas como Bombay, Pakistán, el terrorismo.

Todo el mundo espera que el 1 de diciembre próximo Obama anuncie la nueva estrategia de la lucha contra los talibán. Es poco probable que decida retirar las tropas de Afganistán. India, el país más importante de la zona, no apoyaba nunca la política de EEUU, pero ahora introduce cambios en su postura.

Todavía no sabemos qué acuerdos lograron dos mandatarios en Washington.

EEUU dejó de apoyar a Pakistán más. India y EE.UU. van a luchar juntos contra el terrorismo en el territorio de Pakistán. India le agradece a Obama sus esfuerzos por que los sospechosos pakistaníes comparecieran ante el tribunal.

¿Algo más? EEUU apaciguó el malestar de India tras la visita de Obama a Pekín donde el presidente estadounidense elogió el papel de China en la lucha contra los talibán. Las relaciones entre India y China todavía dejan mucho que desear (es el punto flaco de India).

Recordemos que Manmohan Singh llegará de visita a Moscú dentro de unos días. Vamos a ver si discutirá los temas de Afganistán y Pakistán con los dirigentes rusos.

Es muy importante, porque Moscú está disgustado con la postura ambigua de la Administración de Obama sobre Afganistán. Se negocia una posible cooperación pero, a la espera de una estrategia nueva, los viejos funcionarios de la Casa Blanca discuten el problema afgano con Rusia como si George W. Bush continuara ocupando el sillón presidencial.

Todavía tenemos una idea vaga sobre la política regional o global respecto a la fuente principal de la amenaza. Seguimos sin entender cómo debemos comportarnos en tales situaciones: mantener la paz, declarar guerra, ocupar territorios o llevar a cabo reformas. Pero se vislumbran determinados progresos en comparación con la situación de hace uno ó dos años, lo que infunde una tímida esperanza.

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