martes, 10 de noviembre de 2009

Latinoamérica: De agresores y agredidos

Néstor Núñez (AIN, especial para ARGENPRESS.info)

No puede resultar raro a ningún sensato observador la ojeriza que levanta en América Latina y el Caribe el tema de la expansión militar de los Estados Unidos al sur de sus fronteras.

Sin duda, conocida y sufrida la historia de intervencionismo gringo en estas latitudes, calificadas por algunos de los más "ilustres" políticos de Washington como mero traspatio imperial, nadie podría concebir que ni una palabra de aprensión surgiese y surja en el seno de gobiernos, movimientos populares, partidos políticos y entidades regionales del más variado corte.

De ahí que sean muchos los interesados y los urgidos en poner sobre la mesa la falacia de un acuerdo colombiano-norteamericano, que otorga a la Casa Blanca siete bases en pleno corazón sudamericano, desde las cuales es factible para las fuerzas armadas estadounidenses todo tipo de operación subversiva en el área continental y caribeña.

El regalo de Bogotá al Pentágono y a los sectores ultraderechistas y agresivos de EE.UU. no puede pasar por alto para los gobiernos y fuerzas progresistas de la zona que, incluso, viven hoy la amarga experiencia de los sucesos en Honduras y de la impunidad con la cual un grupo de facinerosos de esa nación centroamericana hace mofa de la voluntad nacional e internacional, que reclama la vuelta a la constitucionalidad.

Burla que solo deviene posible porque detrás de los fascistas se agazapan la complacencia y la anuencia imperiales.

De ahí que sumen muchos quienes exigen que se explique con toda claridad el alcance del acuerdo que coloca a las fuerzas armadas norteamericanas en el epicentro de Latinoamérica, y los que manifiestan su justa alarma por el surgimiento de semejante punta de lanza foránea a cuenta de la complicidad de las autoridades de Bogotá.

Y si alguien llegara a considerar labor de extremistas la inquietud que el pacto colombiano-norteamericano genera, basta con seguir las más frescas noticias que revelan el elevado grado de implicación de los servicios secretos bogotanos en planes de desestabilización contra varias naciones progresistas vecinas, y como desde territorio de Colombia han estado partiendo grupos de paramilitares y agentes con misiones concretas de agredir y sembrar el caos en la Venezuela Bolivariana.

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