viernes, 20 de noviembre de 2009

Los hambrientos requieren más voluntad política mundial

Noel Manzanares Blanco (AIN, especial para ARGENPRESS.info)

Un niño muere de hambre cada seis segundos. Sin embargo, la recién concluida Cumbre del Fondo de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), solo se pronunció por erradicar de forma definitiva el hambre "lo antes posible".

La ausencia de los principales estadistas de las naciones más desarrolladas al cónclave que concluyó en Roma el pasado 18 de noviembre, explica el porqué era prácticamente imposible que la oportunidad se convirtiera en vehículo para solucionar la hambruna.

En la propia Cumbre hizo acto de presencia una paradoja: "Los líderes mundiales no han dudado en gastar cientos y cientos de billones de dólares para salvar la caída de los bancos. Con menos de la mitad de esos recursos, sería posible erradicar el hambre del mundo" —dijo el Presidente de Brasil, Lula da Silva.

Estudios develan que los estados industrializados gastan, además, 375 000 millones de dólares en subsidios para los productores agropecuarios de sus países y otros miles de millones en armas y publicidad cada año.

Existen recursos financieros para encarar como es debido el problema. Entonces, lo que está faltando es priorizar el asunto.

Como denominador preponderante, en el tema de la alimentación se deja de practicar la cooperación y la solidaridad, la voluntad y determinación política escapan de los decidores y, por consiguiente, las iniciativas gubernamentales son ínfimas.

Simultáneamente, el comercio agrícola es un proceso con poca transparencia y marcadas distorsiones, y tiene lugar al amparo de medidas proteccionistas a favor de los agropecuarios del Norte en detrimento de los del Sur.

La razón acompaña a quienes consideran que la humanidad ha retrocedido 10 años en el enfrentamiento al flagelo del hambre, la desnutrición y la muerte.

Cuba asistió a la referida Cumbre de la FAO con el aval que otorga el hecho de obrar en el tema con decoro, a pesar de pesares.

Así, constituye un referente de cuánto se puede hacer con poco en aras de mitigar las vicisitudes.

Basta decir que la Isla en el 2008, por la crisis mundial y los huracanes, perdió alrededor del 20 por ciento de su Producto Interno Bruto. Pese a ello, exhibe precios estables, aumento en la incorporación de personas al trabajo e incremento de las producciones alimenticias. ¡La mortalidad infantil es menor de cinco por cada mil nacimientos!

Es incuestionable que en el actual contexto signado por el capitalismo que privilegia el desorden universal, para hacer realidad las buenas acciones emanadas de la FAO se requiere transformar cualitativamente las políticas internacionales.

Noel Manzanares Blanco es investigador en Ciencias Económicas.

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