martes, 3 de noviembre de 2009

Perú: Acumula 72.000 toneladas de basura electrónica

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Perú acumuló al menos 72.000 toneladas de basura electrónica que no es recolectada tras el aumento en el consumo de teléfonos celulares, computadoras y aparatos electrónicos, informó la Supertintendencia Nacional de Tributos (Sunat).

En los últimos 14 años se multiplicron 30 veces las importaciones de aparatos tecnológicos en Perú.

En 1995 ingresaron al país 717 toneladas de computadoras y piezas informáticas, cantidad que se elevó a 22.000 toneladas en 2009.

A partir de 2001 la adquisición de celulares creció a un ritmo vertiginosos.

Un informe del estatal Organismo de Supervisión de Inversión Privada en Telecomunicaciones (Osiptel), arrojó que hasta junio de pasado se registraron 22,8 millones de líneas activadas de teléfonos celulares o móviles.

Los expertos afirmaron que el tiempo promedio de renovación de un celular no supera los dos años y el de una computadora los siete años, por lo tanto en 14 años los peruanos dejaron de usar 7.000 toneladas de celulares y 65.000 toneladas de computadoras.

Esto da un total de 72.000 toneladas de desechos electrónicos, según el primer diagnóstico de residuos electrónicos en Perú que elaboró el equipo de la Sunat con financiamiento del Instituto Federal Suizo de Investigación y Prueba de Materiales y Tecnologías (EMPA, en inglés).

Las cifras de la llamada "tecnobasura" en Perú son mínimas en comparación con las de países industrializados como Estados Unidos, donde se arrojaron 315 millones de computadoras en siete años.

Sin embargo los expertos en medio ambiente aseguran que el problema es la disposición final de estos residuos.

Perú, como muchos otros países de América Latina, carece de disposiciones específicas y hábitos responsables para darle un destino final adecuado a la basura electrónica.

Sólo existen tres empresas formales que recogen basura electrónica en Lima, las cuales se encargan de recolectar los metales valiosos, con un volumen anual estimado en apenas 400 toneladas.

El resto por lo general llega a manos de los recicladores, personas que recogen las cosas más inimaginables, las reparan y vuelven a vender, o a los mercados de segunda mano.

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