martes, 10 de noviembre de 2009

También tu vientre

Néstor Sappietro (APE)

La guerra civil española había terminado y él, un poeta que había peleado en el frente republicano, rodaba de cárcel en cárcel...

La Guardia Civil franquista desplegaba toda su crueldad con los prisioneros.

Sin embargo, Miguel Hernández, enfermo, debilitado y torturado por los guardias, escribía desde la más feroz oscuridad, uno de los poemas más dotado de hermosura de los que se ha dedicado a una mujer.

El poeta le hablaba a su esposa, y al mismo tiempo, le ponía adjetivos a los días que les tocaba vivir.

“Menos tu vientre, todo es confuso. Menos tu vientre, todo es futuro fugaz, pasado, baldío y turbio... Menos tu vientre, todo es oculto. Menos tu vientre, todo inseguro, todo postrero, polvo sin mundo. Menos tu vientre, todo es oscuro. Menos tu vientre claro y profundo”.

Solo en el vientre de su mujer encontraba el poeta lo claro y lo profundo...

La información que llega desde Córdoba bien puede ser la contra cara de aquel poema.

Laura, empleada de un tambo, puso un aviso en un diario provincial ofreciendo su vientre en alquiler para mejorar su situación económica.

“Me niegan la tenencia de mis hijos. Hasta que no tenga un buen porvenir la jueza no me los da. Mis hijos están en Morteros con el padre”.

Laura señala que tomó la decisión junto a su actual pareja y ya tuvo ofertas, incluso en el exterior del país.

Estas noticias, cuando aparecen en los medios provocan cierto revuelo y algún que otro debate doméstico.

Estas noticias son la muestra precisa de los atajos que toma la desesperación.

Desde esos atajos los desesperados ofrecen sus órganos para conseguir un techo o para poder alimentar a sus pibes...

Desde esos atajos, mujeres como Laura, encuentran en el alquiler de su vientre la única opción para recuperar a sus hijos.

Nadie está en condiciones de juzgar a los desesperados.

Solo podemos suponer los motivos que generan la impotencia de no saber cómo salir.

El “buen porvenir” que le exigen a Laura para pelear la tenencia de sus pibes se lo arrancaron en algún lugar de su historia.

Detrás de estas noticias siempre están agazapados los constructores del desprecio y la indiferencia.

Lo cierto es que la belleza del poema de Miguel Hernández se desvanece en el aviso publicado por Laura.

Las palabras pierden su sentido.

Hasta lo claro y profundo, que el poeta encontraba en el vientre de su mujer, está exiliado en la vida de Laura.

Por esa razón, pidiendo disculpas al poeta, le vamos a sustraer los adjetivos para buscarle una explicación a esos avisos que cada tanto aparecen ofertando pedacitos de dignidad.

En el corazón de los desesperados todo es confuso, todo es futuro fugaz, pasado, baldío y turbio...

En el corazón de los desesperados, todo es oculto, todo inseguro, todo postrero, polvo sin mundo.

En el corazón de los desesperados, todo es oscuro.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.