viernes, 4 de diciembre de 2009

ALBA: Realmente soberanos

Néstor Núñez (AIN, especial para ARGENPRESS.info)
A propósito de la próxima celebración en La Habana de la VIII Cumbre de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América-Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA-TCP), cabe resumir la labor económica y social de esa entidad, que arriba este diciembre a su primer quinquenio de existencia.

Solo aquella relación de logros ya justificaría con creces la existencia de un conglomerado que hasta hoy suma a nueve naciones sudamericanas y del Caribe. Sin embargo, el ALBA ha sido y es también una de las agrupaciones regionales de mayor dinámica política a favor de la soberanía de nuestras naciones.

No puede ser pasado por alto el hecho de que fue el ALBA la primera organización en condenar el golpe de estado en Honduras, en demandar el aislamiento de los fascistas y en exigir la reposición en su cargo, sin condicionamientos previos, del presidente Manuel Zelaya. También en defender la democracia y el espíritu constitucionalista en estas tierras y en exigir claras definiciones de Washington ante semejante episodio.

A tono con la posición de principios del ALBA, políticamente el régimen de facto se ha visto aislado desde los primeros minutos de su existencia, y solo asistido por Estados Unidos, incluido la mafia miamense enquistada en los órganos legislativos norteamericanos.

Pero ya antes el ALBA había plantado banderas en el terreno político al impulsar la condena regional a los intentos separatistas en Bolivia, destinados a derrocar al gobierno de Evo Morales, o en su claro rechazo a la aplicación por Washington del casi cincuentenario bloqueo económico y comercial contra Cuba.

La Alianza ha sido clara y tajante, además, en sus posiciones progresistas y revolucionarias en el seno de otras entidades regionales, y ha sabido establecer un importante accionar como grupo en discusiones y análisis cardinales en torno al papel de Latinoamericana en el mundo de hoy, y a las contradicciones y retos internos que aún debemos enfrentar los desposeídos de este hemisferio, donde no faltan los vasallos y entreguistas locales.

La cita de La Habana los días 14 y 15 de diciembre, seguramente reiterará esa integración política que se suma a la económica y social, y entre sus temas no faltarán asuntos tan sensibles como la instalación por los Estados Unidos de siete agresivas bases militares en territorio de Colombia.

Tampoco los peligros que ellas imponen a nuestras naciones, así como la necesidad de enfrentar con firmeza una actuación imperial que, mientras habla de “nuevos derroteros” y de “miradas al futuro”, permite la reiteración de los viejos y arrogantes esquemas de dominación.

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