jueves, 10 de diciembre de 2009

Argentina, Córdoba: Oda ferroviaria en un escenario extraño

Alexis Oliva (PRENSA RED)

Como en una postal fugada del tiempo, un interno de la cárcel de Cruz del Eje lee en el patio de visitas un texto titulado “Revovial”, que propone la resurrección del ferrocarril justamente desde el lugar donde los trenes fueron asesinados.

Prisión de máxima seguridad de Cruz del Eje (Complejo Carcelario Nº 2 “Adjutor Andrés Abregú”). Patio de visitas. Sábado 27 de junio de 2009. Mediodía. Visito a un preso. Se llama Benito Riesco, tiene 26 años, cumple condena por un homicidio en una pelea y es un sobreviviente de aquel camión en que una veintena de internos intentó escapar del penal de barrio San Martín, durante el motín de febrero de 2005.

En ese camión acribillado, murió quien le da nombre a la cárcel en que estamos sentados en una galería, disfrutando un tibio sol invernal.

Riesco ceba un mate y lee, con voz pausada, algo que escribió en San Martín, antes que el motín le agregara siete años a su encierro: "Con el tiempo se rompen, oxidados, carcomidos, los hierros, las cadenas, los fusiles... También se rompe el destino de las metalúrgicas, de los ferrocarriles, de los viejos coches. El metal no dura para siempre. Todo lo que se haga con él no durará eternamente. ¿Se romperán los candados del tiempo?".

Aparece una pareja. El hombre, de unos 50 años, lo saluda con un abrazo. Me lo presenta. Mario Gordillo también escribe, va al taller de literatura que coordina en la cárcel el poeta Andrés Utello y algo ha publicado. Mientras lee una especie de editorial sobre la necesidad de reactivar los ferrocarriles y dar trabajo a los presos, pasa un tren de carga por la vía paralela al muro norte del penal y el maquinista hace sonar varias veces la bocina. “¡Escuchá, nos saluda a nosotros!”, se entusiasma Gordillo. Su esposa llevará después los textos manuscritos a la revista Macedonio Belarte, donde ya apareció algún poema suyo.

El texto de Gordillo fue escrito para el taller literario, en conmemoración de la Revolución de Mayo:

Revovial *

"Conversando sobre la Revolución, pensé: “Tengo que hacer una”. Y aquí estoy comenzando.

Se trata de los galpones que albergan locomotoras y vagones. Poner en funcionamiento toda la maquinaria allí existente.

Hombres para esta empresa hay. ¿Ideas? También. Hay personas que consideran imposible que ocurra algo así; que los pedazos sean unidos y vuelva a ser la región poderosa.

Ayer miraba desde el balcón dos inmensos talleres, los fondos dan con las vías. Sólo hay que sacar un ramal muy pequeño y comenzar a traer los vagones, máquinas locomotoras y coches de pasajeros y repararlos con toda la tecnología. Como en un hospital, saldrán con el alta, a trabajar, del galpón.

La Revolución es esto: querer hacerlo. Usted, ustedes, nosotros, yo, los que estamos aquí sabemos la potencia laboral que somos. Entonces, manos a la obra. Aquel que no cree, sepa que las máquinas son el futuro para toda la República.

La Revolución se puede iniciar desde ahora. ¿Cómo? Aquí tengo mi sueldo, 90 pesos. Los pongo en el banco para formar el fondo para arreglar los vagones y vemos si arrancamos. Aquí hay personas decentes, gente que quiere ver el progreso y hay que ponerse los mamelucos. Un vagón por mes, nuevo. ¡Qué bello trabajo! Yo estoy dispuesto a que tengamos un larguísimo tren, desde aquí hasta donde den las vías.

Ah, y no nos olvidemos, el primer coche arreglado se llamará Adjutor Andrés Abregú. Por haber sido reparado en los talleres de aquí.

Así iniciaría una Revolución; con la seguridad de que es algo bueno para todos, y mucho más para nosotros".

* Revolución vial.

Gordillo termina de leer. Es rara la sensación de escuchar eso en este lugar, donde treinta y tantos años atrás se iban a instalar los “Talleres Nuevos”, donde veinte y tantos la fábrica de motos HONDA, y donde finalmente se edificó una cárcel. Semejante propuesta, en boca de un preso que ni siquiera es oriundo de Cruz del Eje, es un extraño soplo de memoria y esperanza, pero también un cachetazo a la falta de compromiso de muchos con más poder de acción y decisión.

A propósito... al día siguiente hay elecciones y los cuatro nos embarcamos en una charla política, de cuando en el país había trenes, de cuando en Cruz del Eje había conflicto social, de cuando en las cárceles había presos políticos, mientras nos sobrevuelan la voz del Indio Solari (“Si esta cárcel sigue así, todo preso es político-o-o”) y la pregunta existencial de Benito Riesco: “¿Se romperán los candados del tiempo?”.

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