miércoles, 9 de diciembre de 2009

Argentina: Luciano B. Menéndez otra vez a punto de ser condenado

Irina Santesteban (LA ARENA)

El lunes terminó la etapa de los alegatos en el llamado "Juicio a Menéndez II", que se viene desarrollando en Córdoba desde hace dos meses. El próximo viernes el presidente del Tribunal Oral Federal cordobés tendrá a su cargo la lectura de la sentencia.

Las audiencias orales del segundo juicio contra el máximo responsable del terrorismo de Estado en Córdoba, el ex general Luciano Benjamín Menéndez, se llevaron a cabo en el mismo tribunal que en julio de 2008 lo condenó a reclusión perpetua en una cárcel común. El Tribunal Oral Federal N° 1 de la provincia de Córdoba logró lo que muchos consideraban imposible: que el otrora poderoso jefe militar terminara en la cárcel de Bower, comiendo "rancho", en lugar de la cómoda prisión domiciliaria que cumplía, sin demasiados controles, en su residencia de barrio Bajo Palermo de la capital cordobesa.

En esta causa se investigaron los secuestros de nueve militantes peronistas más el secuestro y desaparición del ex comisario Ricardo Fermín Albareda, que habría sido asesinado luego de crueles torturas en el centro clandestino de detención conocido como "Chalet de Hidráulica" o "El Embudo", que pertenecía durante la dictadura a la Dirección Provincial de Hidráulica y actualmente depende de la agencia estatal Córdoba Turismo.

Torturas y robos

Según los numerosos testimonios que pasaron por la sala de audiencias del TOF 1, desde el 1° de setiembre de 1976 hasta el 2 de mayo de 1980, el Departamento de Informaciones de la Policía (el temido D-2), montó ese campo de concentración por el que pasaron más de 200 detenidos. También se utilizaba para otras actividades ilícitas paralelas a la represión ilegal, como el desmantelamiento de autos robados.

Durante la inspección ocular que llevó adelante el Tribunal en ese lugar en la sexta jornada del juicio, uno de los testigos Ramón Roque Calderón, relató las terribles torturas que sufrió allí el ex comisario Ricardo Fermín Albareda, antes de ser asesinado. Calderón, un ex policía que cumple prisión por un delito común, también declaró que "no sólo subversivos vi matar, aquí también secuestraban personas para pedir rescate".

Otro de los testimonios fuertes de las audiencias, fue el de Raúl Ernesto Morales, un humilde albañil que hoy tiene 59 años. Fue secuestrado en Santa Rosa de Calamuchita el 22 de marzo de 1976 por el D-2 y fue brutalmente golpeado durante 10 días, al punto que perdió los dos riñones y la movilidad en una de sus piernas. Hoy camina con un bastón y aunque percibió la indemnización por los días que estuvo preso, nunca recibió una reparación por las lesiones que sufre de por vida y que le imposibilitan trabajar.

El torturador y responsable de las lesiones de Morales fue Miguel Angel Gómez, conocido como el "Gato" y que se jactaba delante de los detenidos diciendo "conmigo cantan todos, hasta los más duros". El testimonio de Morales conmovió a la audiencia, al declarar que luego de las terribles torturas infligidas quedó medicado "de por vida, nunca tuve asistencia del Estado y se me hizo un tumor de tantas drogas que he tomado".

Víctimas-testigos

En el juicio se presentaron, además de los casos de Albareda y Morales, los de otras ocho víctimas que sufrieron detenciones ilegales, encierro clandestino con todo tipo de torturas y luego años de cárcel, salvo en el caso de Albareda, que continúa desaparecido.

Por ello en este juicio fueron las mismas víctimas los testigos más valiosos, pues ellos reconocieron no sólo el lugar donde fueron detenidos y torturados, sino también a sus propios torturadores.

Es interesante destacar que las catorce audiencias donde se receptaron las pruebas y testimonios tuvieron lugar no sólo en la sala de audiencias del Tribunal sino también durante sendas inspecciones oculares, en lugares donde funcionaban los centros de tortura y exterminio. Además de la Casa de Hidráulica, la otra fue donde actualmente tiene su sede el ETER, el grupo de elite de la policía provincial, en las céntricas calles Mariano Moreno y Caseros, a sólo cuatro cuadras de los Tribunales Provinciales.

El D-2 tuvo entre sus represores en aquellos años a los hermanos Carlos y Raúl Yanicelli, conocidos como "Tucán Grande" y "Tucán Chico". Ambos siguieron en las filas policiales durante los gobiernos de Eduardo Angeloz y Ramón Mestre. Carlos Yanicelli fue el tercer hombre en la jerarquía policial, como Secretario de Inteligencia Criminal durante la gestión del entonces ministro de Asuntos Institucionales de Mestre, el actual diputado nacional Néstor Aguad.

Los alegatos

Luego de esas audiencias, tuvieron lugar los alegatos: del fiscal Carlos Gonella; de los querellantes Claudio Orosz y Martín Fresneda (por Fernando Albareda) y María Elba Martínez y Hugo Vaca Narvaja (por Raúl Ernesto Morales). Todos ellos reconocidos abogados comprometidos con los Derechos Humanos: Martín Fresneda es integrante de Hijos, pues sus padres fueron secuestrados y desaparecidos durante la llamada "Noche de las Corbatas" en Mar del Plata, cuando el terrorismo de Estado secuestró y desapareció a ocho abogados, entre ellos el conocido laboralista asesor de la CGT, Norberto Centeno. María Elba Martínez es abogada del Servicio Paz y Justicia y del Centro de Estudios Legales y Sociales y Claudio Orosz, abogado de las agrupaciones Hijos y Familiares de Desaparecidos de Córdoba. Hugo Vaca Narvaja es hijo del abogado "Huguito" Vaca Narvaja, asesinado en 1976 en la Penitenciaría de Córdoba, mientras que su abuelo, Miguel Hugo aca Narvaja, fue secuestrado en las escalinatas de los Tribunales de Córdoba y permanece desaparecido.

Pedido de unificación

En dos días más se conocerá la sentencia, que se descarta será condenatoria y con las máximas penas, atento las pruebas contundentes. Los juicios por los crímenes de lesa humanidad cometidos durante la dictadura militar videlista continúan en todo el país. El próximo 15 de diciembre tendrá lugar en Buenos Aires el juicio oral por la causa "Vesubio", centro clandestino de detención que funcionó en La Matanza, y por donde pasaron medio millar de detenidos-desaparecidos.

Mientras tanto, los abogados de los organismos de derechos humanos, que actúan como querellantes en estas causas, siguen exigiendo que se unifiquen las causas por campos de concentración, en lugar de tomar los casos aisladamente. No sólo se simplificarían las causas, sino que se evitaría a los testigos tener que declarar en varios juicios, rememorando en cada declaración los horrores sufridos.

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