martes, 15 de diciembre de 2009

Argentina, Santa Fe: Juicio a represores, habló Guerrieri. Lágrimas de dinosaurio

REDACCION ROSARIO

Pascual Guerrieri, el militar de más alto rango de los cinco represores que están siendo juzgados en el primer proceso oral y público por crímenes de lesa humanidad cometidos Rosario, decidió ampliar su declaración este lunes movilizado por los dichos de otro represor, Francisco Bueno, quien hace unos días ratificó su testimonio brindado en 1984 ante el Centro de Estudios Legales y Sociales (Cels), en el que señaló crímenes y nombres de los integrantes de la patota del Segundo Cuerpo de Ejército durante la dictadura. Guerrieri puchereó y soltó unas lágrimas al final de su alocución, momento en el que desacreditó a los jueces por “no saber lo difícil que es para un militar ser juzgado por un tribunal civil”.

El genocida llorón

Al igual que lo hiciera la semana pasada otro de los imputados de la causa, el ex mayor Jorge Fariña, este lunes el que pidió ampliar su declaración fue el jefe de los cinco represores enjuiciados por el TOF1 de Rosario, Pascual Guerrieri.

“El objetivo de esta ampliación es responder a algunas acusaciones del señor Bueno, que considero que son lesivas para mi persona. En general todo lo leído de las declaraciones hechas en Brasil y en el Cels tienen calidad de fábula”, comenzó diciendo Guerrieri al tribunal. Además, intentó desacreditar algunos de los dichos de Bueno dando una explicación de mecanismos burocráticos del Ejército por los cuales según Guerrieri, “nunca podría haber decidido un traslado de Bueno, como él dijo”.

Guerrieri también jugó la carta tirada por su camarada Fariña, cuando acusó a Bueno de estar para un internado “psiquiátrico”. Después agregó: “me siento profundamente afectado por esto que dijo Bueno, lo desmiento totalmente. Lo del señor Bueno, creo que cabe en una narración de tipo fabulosa, que rayan en la medianía de una mentira grande, para su provecho personal y no sé con qué intenciones”.

El imputado no reconoció delitos ni nombres de sus subalternos, sólo dijo recordar nombres de algunos de sus superiores y aceptó nada más que algunas preguntas del tribunal.

Frente a una de esas preguntas de los jueces Guerrieri dio la siguiente definición del trabajo del militar del área de inteligencia: “El oficial de inteligencia es como un meteorólogo, hacemos previsiones, estudiamos la situación. El área de inteligencia no es operativa, es un laboratorio de prospectiva, sobre lo que se va a desarrollar. Se dice si esto conviene o no conviene a tal maniobra política o militar. Si le va a dar impulso o no a una cuestión que se quiere hacer. Y el que decide usa la inteligencia para ver si lo hace o no. Se basa en los factores de poder: religioso, trabajo, alimentación, físico, económico, personal. Los factores que hacen al poder de la Nación”.

Al final de su testimonio el represor pareció querer conmover al tribunal y expresó: “Con lágrimas en los ojos les digo que es muy difícil explicar a un tribunal civil lo que hicimos como militares comprometidos. Lo que hicimos como militares por tradición, por órdenes”.

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