martes, 15 de diciembre de 2009

Desde México: La disyuntiva de Chile

Teodoro Rentería Arróyave (especial para ARGENPRESS.info)

Aseguran los politólogos que los pueblos no olvidan y que en los sistemas democráticos tienen en el voto la palanca más segura para definir sus prioridades y para premiar o castigar a los políticos, tal parece que eso no está sucediendo en Chile, donde la derecha triunfó en las elecciones presidenciales pese al pasado ignominioso de la dictadura pinochetista y al trabajo reconocido, dentro y fuera, de la presidenta socialista, Michelle Michelet.

Desde luego el candidato opositor de centro-derechista, Coalición por el Cambio, Sebastián Piñera, a quien se le considera el doble de premier italiano, porque al igual que Silvio Berlusconi es un potentado de la televisión, ganó este domingo la primera vuelta de la elección presidencial con un 44.5 por ciento por lo que deberá disputar una segunda ronda contra el oficialista Eduardo Frei, quien obtuvo 32.5 por ciento.

La izquierda chilena asegura que se unificará para evitar que un empresario del mundo de la especulación y el espectáculo llegue a la Casa de la Moneda. En la realidad de la pulverización de las izquierdas es donde se encuentra el meollo de los triunfos que obtiene la derecha, fenómeno éste que no es privativo de Chile, baste analizar lo que sucede en México para saber que los pleitos y los intereses de los grupúsculos abren de par en par las puertas del poder a la derecha más truculenta y rapaz.

Que necesidad de ir a la segunda vuelta, la cual se efectuará el 17 de enero próximo, misma que definirá quien gobernará a Chile entre 2010 y 2014, si la izquierda desde el principio se hubiera presentado unificada. ¿Por qué decimos lo anterior? Porque unida la izquierda hubiera obtenido, con la suma de los votos, un triunfo claro que ahora por las circunstancias se vislumbra difícil aunque no imposible.

El émulo del cavaliere Berlusconi, Sebastián Piñera a quien por cierto la prensa internacional lo retrata muy bien al decir de él que desde muy joven ha sido un hombre tremendamente ambicioso, es egresado de Harvard y aunque sus padres tenían ideas políticas que los identificaban con la Democracia Cristiana, él se afilió a la derecha

Es militante desde su fundación del Partido Renovación Nacional. Muchos le consideran un político de oficina que contrasta con su imagen afable y simpática que proyecta en los medios. Siempre se ha negado a dejar sus propiedades para presentarse como candidato a la presidencia, ahora por segunda ocasión. Es dueño de la principal línea aérea, LanChile, de Chilevisión y del popular equipo de futbol Colo-Colo. Por cierto a su ícono Berlusconi, este mismo domingo, le rompieron cuando menos la nariz y un diente al ser agredido al término de un tenso mitin en la Plaza del Duomo de la ciudad de Milán, según se dijo por sus actitudes presuntuosas.

Piñera obtuvo el 44.5 de los sufragios, sumados los que lograron los tres de izquierda –Eduardo Frei 32.2, Marco Enríquez-Ominami, el diputado díscolo de la izquierda, como se le conoce, 17.8 y Jorge Arrate 5.5- dan 55.5, suficientes puntos para ganarle al cavalliere chileno.

Ahora la situación es más difícil, aunque ya hayan anunciado la reagrupación de las izquierdas, puesto que en la primera ronda tampoco el electorado tomó en cuenta el reciente descubrimiento de la justicia chilena de que el padre de Frei, fue asesinado por envenenamiento por agentes de Augusto Pinochet en su propio lecho de hospital.

En la memoria recuperada del pueblo con la fuerza reagrupada de las izquierdas o en la fuerza de los medios mediáticos, se halla la disyuntiva del futuro de Chile.

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