viernes, 11 de diciembre de 2009

Elecciones presidenciales en Chile. 13 de diciembre. La oposición aumenta su opción de vencer con el apoyo de la tercera fuerza

Juan Francisco Coloane (especial para ARGENPRESS.info)

En diversos medios se ha generado un ambiente triunfalista en favor del candidato de la derecha y el neoconservadurismo, Sebastián Piñera, que mantiene los puntajes más altos en las preferencias de las encuestas.

Con el surgimiento y apoyo de una tercera fuerza, la oposición al gobierno de la Concertación, propaga tener la primera opción de vencer.

El plan de “desalojo” como lo vociferó un senador de la derecha, estaría a punto de consumarse, en el caso de que la votación de un candidato surgido como una “tercera fuerza”, Marco Enríquez-O, fuera absorbida por el candidato de derecha.

De hecho, esta tercera fuerza emerge en el contexto de esta elección, para acabar con los gobiernos de la Concertación, aunque una buena porción de sus legionarios emergen de las filas de los partidos que forman la Concertación.

La votación de un cuarto candidato, Jorge Arrate, representando una coalición de la izquierda sin representación parlamentaria, que podría alcanzar un 7% en primera vuelta, no sería suficiente para que el candidato de la Concertación tenga opción en la segunda vuelta.

De acuerdo a la encuesta CEP de noviembre Piñera tiene un 36% de adhesión aunque hay que destacar que la derecha en Chile ha superado holgadamente el 45% en las primeras vueltas de las presidenciales.

De acuerdo a los sondeos, Piñera en ningún caso vencería el 13 de diciembre, y una segunda vuelta programada para el 17 de enero de 2010, hasta el momento parece inevitable.

En los últimos seis meses, el inmenso peso de los medios que están en poder de los consorcios económicos, que se inclinan por la derecha, no han escatimado esfuerzos para desprestigiar el gobierno de la Concertación y su candidato Eduardo Frei.

La Concertación, una coalición de centro-izquierda ha gobernado Chile por 20 años desde al fin de la dictadura militar en 1989, y ha sido puesta en el escrutinio público por el aplastante poderío de los medios que plantean la alternancia en el poder y la necesidad de un cambio.

Es decir, la Concertación continuaría en el gobierno solo contando con los dos tercios de la votación de la tercera fuerza, que según los sondeos podría alcanzar un 20 % en la primera vuelta.
La situación de las preferencias de los electores por los candidatos según la encuesta CEP, hasta el momento la más influyente, es la siguiente.

Sebastián Piñera, el representante de la alianza de derecha tradicional y neoconservadora llega al día de la votación con un 36% de adhesión. SP es un ex empresario que compite por segunda vez en la elección. En la anterior fue derrotado ampliamente por Michelle Bachelet la actual presidenta.

Eduardo Frei, es el candidato de la coalición de centro izquierda llamada Concertación que gobierna Chile desde el fin de la dictadura militar en 1989. Según esta encuesta alcanza tener un 26% de adherentes. Frei es un ex presidente de militancia demócrata cristiana y actual senador. Esta coalición por primera vez en 20 años acuerda un pacto electoral con el Partido Comunista en las elecciones parlamentarias que son simultáneas a la presidencial.
Marco Enríquez- O, es el candidato independiente y se posiciona tercero en la encuesta con un 19 %. Es un diputado que renunció al partido socialista y formó parte de la Concertación hasta hace poco.

Su candidatura adquirió un gran vuelo por su discurso contra la Concertación y el actual gobierno, y representa tendencias políticas de un amplísimo espectro, desde la extrema derecha hasta la extrema izquierda. Es el representante de la tercera fuerza que ha desequilibrado y ha puesto más incierto el cuadro estadístico.

Jorge Arrate también un ex socialista, representando una coalición amplia de la izquierda sin representación parlamentaria y liderada por el Parido Comunista muestra un 7% de adhesión en la misma encuesta. Se ha convertido en la recta final en un agente de propuestas para converger y derrotar a la derecha en segunda vuelta.

En esta candidatura se unen fuerzas de izquierda que han estado excluidas del parlamento por el sistema binominal en Chile -una herencia de la dictadura- que excluye de representación parlamentaria a los que no participan de las dos coaliciones mayoritarias.

Con este mecanismo electoral diseñado para conformar dos grandes fuerzas políticas el Partido Comunista al no formar parte de las dos grandes coaliciones ha estado excluido de representación parlamentaria, no obstante contar con al menos un 5 % de representación propiamente electoral.

En anteriores elecciones parlamentarias, candidatos del Partido Comunista han llegado a bordear el 10 % de la votación en algunos distritos, pero al no formar para de las dos coaliciones de mayoría, no han sido elegidos. Es un sistema diseñado para evitar el pluralismo político y concentrar el poder en dos fuerzas de mayoría que comparten el poder.
Fue una martingala de la Constitución del gobierno militar de Pinochet para impedir la recuperación política del Partido Comunista, la fuerza más diezmada de la dictadura.

Durante 20 años por la imposibilidad de tener un parlamento a su favor, a la Concertación le ha sido imposible cambia el sistema binominal, aunque a esto hay que agregarle una condición intrínseca de anticomunismo histórico en Chile, inclusive en sectores de la izquierda marxista o ex marxista ahora.

Esta vez, se abre la oportunidad histórica para revertir la exclusión del Partido Comunista en el parlamento, cuando la Concertación y sus partidos deciden llevar adelante un pacto con los comunistas para terminar con la exclusión.

Sin embargo, es precisamente cuando se produce la división al interior de la Concertación, generándose al mismo tiempo la condición ideal para formar una tercera fuerza que le permitiría a la derecha contar con ese contingente de votos para acceder al Gobierno.

Las bases de ambas candidaturas – derecha y tercera fuerza- que se han planteado desalojar a la Concertación del poder, descansan sobre las mismas premisas del ajuste estructural a las economías de los años 80 que ha provocado la actual crisis económica y social: continuar privatizando capitales estratégicos, aumentar la desregulación, reducir el rol del estado en la seguridad social, y continuar con el esquema productivo que demanda la apertura de los mercados.

En el plano internacional, Piñera se ha declarado admirador de Sarkozy, (La Tercera 29/06/2009), y mantiene posiciones antagónicas a la política exterior de la Concertación que privilegia el multilateralismo, la integración y los equilibrios.

Con el mensaje de “limpiar la casa” con gestión y probidad, y con su oferta de firmeza de carácter en relaciones internacionales, plantea una plataforma muy similar al mensaje de la dupla Bush/Cheney cuando desafiaron a Clinton y Gore en la elección del 2000 exclamando que “Debían abandonar la casa por haberla ensuciado”.

Al salir hoy de la radio Bio Bio una de las más escuchadas en Chile, un par de periodistas me afirman que vence Piñera. No hay posibilidad de que Frei remonte en segunda vuelta.
El presagio de estos periodistas es el siguiente. Piñera obtendría 45% en la primera vuelta. Frei no superaría el 30 %, y Enríquez-O no podría obtener más de 16 % mientras Arrate alcanzaría el 5 % histórico de las coaliciones de izquierda.
En la última elección cuando venció la actual presidenta Michelle Bachelete no estaba el factor de la tercera fuerza representada hoy por Enríquez –O.
El punto central de la contienda es que la candidatura de la tercera fuerza estaba desde su comienzo orientada a derrocar a la Concertación en una alianza con la derecha. Ahora va a ser difícil convencer a sus partidarios de apoyar a la Concertación.

La situación es paradojal. Una coalición que encabeza un gobierno con alta aceptación –por los datos el más popular en la historia y el de mayor estabilidad- está a punto de perder la presidencia.

Lo único que cuadra es el fenómeno de una alianza generada por la circunstancia o por el diseño, con el claro objetivo de “derrocar políticamente” a una coalición que ha estado 20 años en el poder.

El planteamiento central de la oposición que podría vencer en la elección presidencial, es profundizar las medidas del ajuste estructural a la economía, que se aplicaron en la década de los años 80 y que se han mantenido relativamente contenidas durante los 20 años de Concertación.

Privatización, desregulación a ultranza y apertura indiscriminada y no selectiva en los mercados, los ejes del ajuste, han sido los caballitos de batalla de una concepción ideológica de organizar la sociedad en base e un individualismo exacerbado que lo único que ha generado es la dictadura del gran capital.

Este neoconservadurismo criollo, que plantea una profundización del ajuste estructural sin manifestarlo de cara a la población, está representado por los dos candidatos que han exhibido la oposición más agresiva que haya enfrentado la Concertación en esos 20 años en la administración del país.

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