viernes, 11 de diciembre de 2009

Estados Unidos: ¿Qué tan lejos puede ir la 'agenda de cambio' de Obama?

XINHUA

El ahora presidente Barack Obama logró vencer a todos sus oponentes durante su campaña al lograr conquistar el anhelo de cambio de parte de los ciudadanos estadounidenses.

Desde el primer día de su mandato, Obama ha buscado establecer agresivamente una "agenda de cambio", pero al parecer han sido pocos los resultados tangibles.

Los analistas señalan que la continua baja de sus índices de aprobación durante el año pasado indica que su agenda comienza a enfrentar límites.

Índice de aprobación por debajo de 50%

Un importante parámetro de la popularidad presidencial ha sido cruzado, mientras que diversas firmas encuestadoras han reportado desde el mes pasado que el índice de aprobación de Obama ha descendido por debajo de 50 por ciento.

El sondeo realizado por Gallup anunció el 20 de noviembre que el índice de aprobación del presidente cayó por debajo de 50 por ciento en sus encuentas de seguimiento diario, por primera vez desde que tomó el poder, lo cual refleja la preocupación pública respecto a la economía, el gasto federal y las reformas a la legislación en materia de salud.

El descenso fue a 49 por ciento, en comparación con el 50 por ciento alcanzado el día anterior, lo cual no puede ser un importante cambio en cuestión de estadística, pero históricamente ha tenido cierta trascendencia política cuando un presidente ya no puede manifestar que cuenta con el apoyo de la mitad de los estadounidenses.

En el estudio realizado por CNN, el índice de aprobación de Obama cayó por debajo de 50 por ciento por primera ocasión el 4 de diciembre, el cual mostró que 49 por ciento apoyaba su desempeño, mientras que 48 lo desaprobaba.

De igual manera, el índice promedio que registra la página de internet Realclearpolitics.com, con base en varias encuestas, ha estado consistentemente por debajo de 50 por ciento desde algún tiempo.

Se trata de un fuerte contraste respecto a la situación de enero, cuando varias encuestas aumentaron hasta un rango superior a 70 por ciento.

No obstante, el sentimiento por parte de la población se torna negativo mientras que Obama avanza en su "agenda de cambio", especialmente la reforma de salud.

En agosto, al cumplir sus primeros 200 días en el cargo, el índice de aprobación del mandatario comenzó a situarse en cifras cercanas al 50 por ciento.

Keating Holland, director de encuentas de CNN, dijo que el último estudio que realizó la cadena demostró que la mayor caída en la aprobación de Ombama tuvo lugar entre los votantes de raza blanca que no asistieron a la universidad, indicando que "la creciente impopularidad de Obama puede estar más relacionada al desempleo y a la mala economía".

Asimismo, el hecho de que la cifra haya descendido 15 puntos entre los votantes blancos menores de 50 años puede estar relacionado con la decisión del presidente de intensificar la guerra en Afganistán, añadió Holland.

Jeff Jones, director general de Gallup, dijo que todos los presidentes estadounidenses modernos, excepto John Kennedy, han registrado una aprobación menor del 50 por ciento durante sus presidencias, pero que el descenso de Obama ha sido relativamente rápido.

Boyce Watkins, académico de la Universidad de Syracuse, señaló que el descenso en la popularidad de Obama parece indicar que "a la gente le interesan más los empleos que cualquier otra cosa", agregando que "se puede hablar todo el día de las iniciativas de Obama respecto al SIDA y la paternidad, pero la verdad es que ninguno de estos asuntos importa si la gente no tiene trabajo".

La economía estadounidense registró un crecimiento durante el tercer trimestre de este año, por primera ocasión durante los últimos doce meses, sin embargo, la tasa de desempleo aún permanece en una cifra de dos dígitos.

¿Obama puede hacer que todo funcione?

Durante la implementación de su agenda, Obama ha demostrado una firme determinación y valor. No obstante, los resultados no han sido tan tangibles y efectivos.

"La pregunta central que surge tras estos meses es si es capaz de hacer que todo funcione", dijo Lee H. Hamilton, ex congresista demócrata que dirigió las comisiones sobre los ataques del 11 de septiembre y la guerra de Irak.

En materia de economía, Obama ha firmado un paquete de estímulo sin precedentes de 787.000 millones de dólares, con el fin de revigorizar la economía, llevando a cabo un plan de estabilización financiera, así como promulgando tres leyes sobre el fortalecimiento de la regulación financiera y la supervisión.

De igual manera, diseñó un plan para reestructurar la industria automotriz que se encuentra en crisis, así como para fomentar el desarrollo de una nueva energía y una 'economía verde'.

El presidente trabajó en planes sociales para mitigar el impacto de la crisis financiera, tales como la creación de empleo, el abastecimiento de comida y hogar para los pobres, y la mejora de las escuelas.

El reconocido columnista Eugene Robinson manfiestó que el mayor logro de Obama hasta el momento ha sido "evitar que la peor crisis económica y financiera en décadas se convirtiera en otra Gran Depresión".

Incluso el economista conservador Mark Zandi aceptó que "el estímulo está haciendo lo que debe de hacer (...), está contribuyendo a ponerle fin a la recesión".

Sin embargo, si la "agenda de cambio" de Obama sólo ha producido un efecto "que detiene el daño" de la economía, ésto no será suficiente para lograr las expectativas que tienen puestas en él los estadounidenses.

En el sector nacional, el presidente ha elegido la reforma al sistema de salud como la principal prioridad de su agenda desde junio, y espera que la legislación sea aprobada en el Cognreso antes de que termine el año.

No obstante, los conflictos de distintos estratos relacionados con la reforma provocaron un fuerte debate entre el público y los políticos, y la Cámara esperó hasta novimebre para aprobar la ley con un ligero margen de diferencia.

El desenlace que tendrá la legislación en materia de salud en el Senado continúa siendo incierto, debido a la fuerte oposición de los republicanos y la división entre los demócratas.

Los analistas políticos cuestionan si fue el momento más idóneo para que Obama avanzara en esta reforma, debido a que ha consumido gran parte de su capital político, mientras que el país aún tiene otros grandes retos con los que debe lidiar.

En el ámbito internacional, Obama modificó la política de seguridad nacional, haciendo un mayor hincapié en las amenazas no tradicionales, tales como el cambio climático y la proliferación de armas nucleares, mientras que trasladó la guerra contra el terrorismo de Irak a Afganistán.

Mientras tanto, ha adoptado un nuevo tono respecto a la política exterior, el cual es multilateral, pragmático y conciliador, en contraste con la tendencia unilateral de la administración anterior.

Asimismo, el mandatario ha planeado la edificación de un "mundo con múltiples socios", a través de la solidificación de los vínculos con sus aliados, así como ajustando sus relaciones con los poderes emergentes, mejorando sus relaciones con el mundo islámico, y llegando a los "estados enemigos" a través del diálogo.

La nueva actitud fue elogiada a nivel internacional, pero hasta ahora no ha realizado ninguna diferencia concreta respecto a un gran número de los asuntos importantes.

Los críticos dicen que la política exterior estadounidense continúa siendo fuertemente 'egocéntrica', y que es difícil apartarse de la "mentalidad de imperio" tradicional.

A nivel nacional, Obama confronta dudas y desconfianza sobre su reciente decisión respecto a Afganistán.

Tres pruebas cruciales

Los analistas señalan que las tres pruebas emergentes en el último mes del año serán decisivas para Obama y su agenda, las cuales son: El trabajo, la Reforma de salud y el tema de Afganistán.

El asesor político Robert Shrum señaló que para seguir adelante con las principales iniciativas de la agenda de Obama, incluyendo la reforma de salud, la 'economía verde' y la regulación financiera, el presidente "necesita crear el sentido de confianza entre los estadounidenses de que la economía está mejorando".

En este momento, el trabajo es un asunto clave.

Las cifras de desempleo de diciembre, que serán dadas a conocer en enero, serán una señal sobre una inminente creación de trabajo o la continua pérdida de empleo para los próximos meses.

En caso de que la perspectiva sea negativa, es posible que los demócratas abandonen a Obama y su agenda, así como que los republicanos dominen las elecciones de mitad de periodo que tendrán lugar el próximo año, quienes continuarán bloqueando su agenda y cualquier cambio que proponga durante los próximos dos años.

Asimismo, debido a que la mayoría de los estadounidenses desea una revisión del sistema de salud, es posible que Obama y el resto de los demócratas paguen un alto precio político si no logran que se apruebe en un corto plazo el proyecto de ley sobre la Reforma de Salud en el Congreso.

No obstante, antes de que los demócratas obtengan lo que desean, deben superar las controversias y las divisiones respecto a varios temas difíciles, tales como el aborto, la opción pública (en materia de salud), el aumento de los impuestos para la gente de altos recursos, y el daño a los intereses de las compañías aseguradoras.

Por lo que no solamente está en juego la capacidad y credibilidad política de Obama, sino también la unidad de su partido.

Respecto al tema de Afganistán, la estrategia será puesta a prueba en el campo de batalla, mientras que el aspecto político tendrá lugar en Washington.

Obama anunció el primero de diciembre su plan para enviar 30.000 soldados adicionales a Afganistán, así como el inicio de la retirada de las fuerzas estadounidenses de este país asiático a partir de julio de 2011.

Sin embargo, el Ejército ha admitido que no está garantizado que se logre cambiar el rumbo de la guerra. Por lo que Obama enfrenta un reto desde ambas partes de este espectro político.

Los demócratas tienen la preocupación de una posible guerra sin fin, y dudan de la determinación de enviar tantas tropas adicionales, mientras que los republicanos argumentan que el anuncio de la fecha de retirada será únicamente a favor del enemigo.

Las encuestas de opinión muestran que, aunque los estadounidenses no culpan a Obama por la situación actual en Afganistán, lo considerarán responsable si no hay una mejora en 2011.

Recientemente, el presidente ha acentuado el objetivo de su agenda, y ha establecido un fuerte énfasis en los tres asuntos mencionados anteriormente.

Los analistas señalan que si el proyecto de ley sobre la Reforma de Salud es aprobada pronto por el Congreso, es probable que la popularidad de Obama aumente. Es posible, si el mandatario realiza un máximo esfuerzo.

No obstante, debido a la situación laboral, la economía y Afganistán, existen muchos factores fuera de su control, por lo que el prospecto de esos asuntos sigue sin ser claro.

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