viernes, 11 de diciembre de 2009

Honduras: Las elecciones y el conflicto regional

Toni Solo (especial para ARGENPRESS.info)

El día de las elecciones espurias en Honduras, hubo un incidente revelador en el Hotel Marriott en Tegucigalpa, dónde las y los autores de la farsa electoral tuvieron su sede de operaciones. Al escuchar a la escritora Laura Carlsen ofrecer opiniones críticas del proceso a un medio en el lobby del hotel, una turba burguesa-derechista la hostigó agresivamente a tal grado que los efectivos de seguridad del hotel tuvieron que escoltar a Carlsen afuera del hotel.

Estando afuera la turba de funcionarios y “observadores” y otros seguían persiguiendo a la escritora. Fue una muestra contundente de lo que la derecha entiende por “libertad de expresión”. Lejos de ser radical, las posiciones de Carlsen bien se podrían caracterizar como centro-izquierda. Aun así, las y los golpistas reaccionaron con furia a sus críticas moderadas de las elecciones fracasadas del 29 de noviembre.

Ernesto Carmona, de la Federación Latinoamericana de Periodistas ha indicado el probable motivo fundamental de la furia ciega de los golpistas, cuando escribió en su artículo “Los dueños de Honduras también poseen sus medios”: “Temprano, antes que se vinculara con PetroCaribe y el Alba, el Presidente comenzó a ser adversado ferozmente por los grandes medios de su país, cuyos propietarios son también los dueños de la tierra, de la economía local e integran la clase política que maneja el Parlamento, el Poder Judicial y… las fuerzas armadas. Es decir, los propietarios de medios son también los “dueños” del país.”

Vuelven a la mente las palabras siempre relevantes de Rodolfo Walsh, “Nuestras clases dominantes han procurado siempre que los trabajadores no tengan historia, no tengan doctrina, no tengan héroes y mártires. Cada lucha debe empezar de nuevo, separada de las luchas anteriores: la experiencia colectiva se pierde, las lecciones se olvidan. La historia parece así como propiedad privada cuyos dueños son los dueños de todas las otras cosas.” En Honduras los golpistas se creen las y los dueños de todo. Hostigaron a Laura Carlsen porque piensan que son dueños de la historia también.

No aceptar la terminología de los golpistas es una cosa clave para poder resistir eficazmente el golpe de Estado militar en Honduras. Alan Fajardo, Ministro del Presidente Manuel Zelaya, observó en un foro de periodistas sandinistas en Managua el 3 de diciembre, que hasta la frase “gobierno de facto” tiene su origen en el Departamento de Estado de Estados Unidos. No hallaban cómo definir a la dictadura de Pinochet en 1973, pues eligieron nombrarla “gobierno de facto”. El régimen golpista no merece reconocimiento como gobierno. Eso es el motivo fundamental de rechazar las elecciones espurias del 29 de noviembre.

Entrar en argumentos sobre el porcentaje de abstención entre los votantes elegibles efectivamente concede que las elecciones podrían tener validez. El motivo que las elecciones fueron ilegítimas es que tomaron lugar bajo una dictadura usurpadora que se mantuvo por medio del asesinato, de la tortura, de las violaciones, de la sádica represión masiva, de la suspensión de las garantías constitucionales, de la censura mediática, del abuso del poder judicial, del hostigamiento a empleados públicos. Discutir por los niveles de participación en ese contexto corre el riesgo de dar la razón al cinismo e hipocresía de los Presidentes Obama, Arias, Martinelli, Uribe y sus compinches.

Sólo hay que recordar que en el Reino Unido, Tony Blair ganó las elecciones generales de 2005 con el apoyo de apenas 22% del total de los votantes registrados en el padrón electoral. Blair ganó las elecciones de 2001 con apenas 24% de los votantes registrados en el padrón electoral. Podría ser interminable la discusión sobre si o no las democracias electorales representan sus poblaciones de una manera equitativa. La discusión se vuelve completamente absurda si se aplica en un contexto tan violentamente represivo e injusto como las “circunstancias” “lamentables” que hasta los Tartufos de la Unión Europea tuvieran que reconocer en Honduras. Categóricamente no existían de ninguna manera las condiciones adecuadas para unas elecciones libres y equitativas en Honduras el 29 de noviembre 2009 después de cinco meses de dictadura.

Laura Carlsen tuvo el valor de insistir sobre eso. Así violó la verdadera omertá que los medios corporativos internacionales habían aplicado a los sucesos en Honduras desde el golpe del 28 de junio 2009. Desde el inicio, la otra cara de aquel silencio jurado ha sido la abundancia de mentiras y la manipulación de palabras claves. Describieron al Presidente Manuel Zelaya como una amenaza a la “democracia” en Honduras. Etiquetaron al Presidente Zelaya como un “izquierdista” autoritario que buscaba la “reelección”.

En efecto se inventó una vez más un falso ogro inexistente para provocar miedo, pánico, para justificar lo injustificable y ganar tiempo. La leyenda mentirosa “izquierdista autoritario busca imponer su reelección” corrió por todo el mundo en los medios todopoderosos de los países del Bloque Occidental. Fue la fase inicial de la guerra mediática para consolidar el golpe contra el Presidente Zelaya y el proyecto regional que él quería promover, la ALBA

La segunda fase de aquella guerra mediática empezó a inicios de julio con las llamadas al “diálogo”. La Reina Isabella Hillary Clinton y sus Ministros de Indias del Departamento de Estado impusieron su súbdito Oscar Arias como un “intermediario” al lado de los golpistas. Durante esta fase la guerra mediática consistía principalmente en ignorar los graves y masivos abusos de la dictadura militar de los gorilettis para priorizar el juego desleal de Oscar Arias y el fárrago del Acuerdo de San José.

El Presidente Manuel Zelaya logró desviar ese montaje cuando regresó a Tegucigalpa en septiembre. Parecía que los golpistas no iban a poder lograr montar ni el simulacro de un proceso electoral convincente. Pero el Ministro de Indias Thomas Shannon logró recuperar y revivir el montaje por medio de una interpretación desleal de la cláusula quinta del Acuerdo San José -Tegucigalpa con respecto a la restitución del Presidente Zelaya. Esa cláusula dejó la restitución a la discreción del Congreso Nacional de Honduras.

Esta etapa del “diálogo” se mantuvo hasta mediados de noviembre. La burda manipulación del Acuerdo San José- Tegucigalpa de parte de la Reina Isabella Clinton y el Rey Ferdinand Obama abrió el camino para permitirles reconocer como legítima la farsa electoral de los pinochettis. Ahora, en la etapa post-electoral, el mensaje de los medios corporativos es que “quizás hubiera un problema pero ya con las elecciones todo está bien”.

Se olvidan los masivos abusos de los derechos humanos y de la constitución hondureña. Los crímenes de la dictadura quedarán impunes. En esta fase los países del bloque occidental seguramente van a maniobrar para fortalecer el régimen golpista de Pepe Lobo.

A nivel doméstico, sería sorprendente si no alentaran a Pepe Lobo, antes del traspaso ilegítimo del poder programado para el 27 de enero 2010, a sugerir convocar una Asamblea Nacional Constituyente bajo reglas y normas impuestas por los poderes golpistas del Congreso Nacional y la Corte Suprema de Justicia. Ferdinand e Isabella apoyarían esa maniobra en nombre de la “democracia”. La Unión Europea la financiaría. El reto del Frente de Resistencia al Golpe de Estado será mantener la unidad y rechazar una maniobra cínica de ese tipo de la misma manera que rechazaron las elecciones de los golpistas.

A nivel regional, Estados Unidos y la Unión Europea buscarán fomentar una equivalencia entre el régimen golpista de Pepe Lobo y el gobierno legítimo de Daniel Ortega en Nicaragua. La oposición en Nicaragua ha vuelto a gritar que son reprimidos, que no hay libertad de expresión, que el gobierno sandinista los persigue, que Daniel Ortega es peor que Anastasio Somoza. Estas ridículas mentiras se repiten descaradamente a nivel nacional e internacional por los fraudes de la dictadura mediática de la familia Chamorro y sus simpatizantes. Esta es la misma oposición que acusó falsamente al Consejo Supremo Electoral en Nicaragua de haber sancionado un fraude masivo en las elecciones municipales de noviembre 2008.

En base de las falsas acusaciones de fraude de la oposición nicaragüense, la Unión Europea y Estados Unidos han cortado apoyo económico al gobierno de Nicaragua. Entonces, conviene a los países del Bloque Occidental – principalmente Estados Unidos, Canadá y la Unión Europea – argumentar que ahora pueden volver a ayudar de manera igual al gobierno de Nicaragua y al régimen golpista de Honduras para no seguir castigando a sus pueblos. Con ese truco vuelven a cuestionar la legitimidad del gobierno sandinista en Nicaragua y, a la vez, aumentan la legitimidad del régimen golpista en Honduras.

El discurso será algo como “reconocemos los hechos lamentables que han afectado la democracia en estos países, sin embargo nos parece justo reconocer sus esfuerzos a volver a la familia de las naciones democráticas....” Los primeros ensayos de este discurso bien podrían aparecer antes de Navidad. Los planteamientos serán más concretos al acercarse las elecciones regionales en la Costa Atlántica de Nicaragua en marzo 2010.

Hay muchos niveles del significado de las maniobras para reconocer el régimen golpista de Pepe Lobo en Honduras. A nivel nacional se trata de frenar el desarrollo de Honduras como una sociedad verdaderamente democrática y participativa. Para el Bloque Occidental es necesario frenar ese desarrollo porque el gobierno de Manuel Zelaya mostró que podría implicar el cierre de la base militar en Palmerola y el impulso de una economía al servicio de su pueblo en vez de las corporaciones transnacionales. A nivel regional, el Presidente Zelaya mostró que la llegada de un gobierno soberano a favor de la integración centroamericana y una genuina hermandad de los pueblos, amenaza el habitual control imperial y los significativos beneficios políticos y económicos derivados de aquel control.

Al lograr su meta de reconocer el régimen golpista de Pepe Lobo, los países del Bloque Occidental frenan todo eso. Además, van consolidando un escenario que permite debilitar la respuesta regional a una eventual agresión contra Venezuela. El Presidente Daniel Ortega ha notado que el golpe en Honduras ha afectado muy negativamente el Sistema de Integración Centroamericana. Fue la rápida respuesta del SICA y de los países del ALBA el día después del golpe de 28 de junio que permitió al Presidente Manuel Zelaya recuperar su equilibrio y lanzar una respuesta enérgica, respaldado por toda América Latina. Una región centroamericana dividida y debilitada es otro componente vital para la agresión militar que Ferdinand e Isabella están preparando contra la revolución bolivariana en Venezuela.

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