miércoles, 9 de diciembre de 2009

La escasez/agotamiento de recursos naturales es el virus mortal del capitalismo

Rómulo Pardo Silva (especial para ARGENPRESS.info)

El sistema capitalista no podrá solucionar el agotamiento de las materias primas y colapsará porque no puede existir sin el crecimiento indefinido de la economía y la libre explotación del medio ambiente. Por ahora sus defensores dicen tener fe en eventuales avances científicos y tecnológicos que permitan producirlas o reemplazarlas.

Ya son problemas graves la escasez de agua, tierras de cultivo, metales raros, pesca, gas natural, petróleo.

La Unión Europea ha expresado formalmente su temor a sufrir falta de materias primas en el futuro. (1) En octubre de 2006 en el documento Europa Global, una especie de constitución comercial y política, se fijó como objetivo imponer a los países en desarrollo el compromiso de no restringir su acceso a la energía, metales, materias primas, bienes agrícolas, cueros, pieles.

Su comisario de Comercio, Peter Mandelson, explicó que en algunos países del sur se restringe el acceso a fuentes de suministro provocando graves problemas a industrias de la UE que pueden quedar fuera del mercado “de la noche a la mañana”.

El poder económico, político y militar de los países desarrollados les permite presionar y lograr los recursos que se agotan de los países pobres. El presidente Chávez de Venezuela ha advertido que las bases norteamericanas en Colombia tienen entre sus objetivos los abundantes recursos naturales de Sudamérica.

Si bien ellos consiguen importar lo necesario para producir sus exportaciones de alto valor agregado, perjudicando estructuralmente a los pueblos en desarrollo, sólo ganan tiempo porque marchan a una crisis final del sistema que puede estar más o menos cerca en el tiempo.

El capitalismo no es sustentable porque la Tierra sólo posee finitos recursos para una humanidad y el conjunto de la vida que tienen por delante millones de años de existencia posible.

El calentamiento global, la crisis energética, financiera, alimentaria, demográfica, del empleo, se suman y son muy graves pero no imposibles de superar. El agotamiento del medio ambiente en cambio es irreparable.

No hay hoy otra salida que el racionamiento planificado de los recursos para preservar el futuro, el fin del consumismo, la vida modesta concentrada en bienes inmateriales.

Para un poscapitalismo el plan de las corporaciones transnacionales es ganar el máximo provecho posible usando la fuerza.

Por el contrario, el socialismo de futuro debe pensar y proponer la forma en que será posible, pese a las enormes dificultades, hacer efectiva la sustentabilidad de la vida y el planeta de un modo solidario.

Nadie responsable debe apostar el futuro de sus descendientes a la confianza de que habrá una solución ingeniosa.

Notas:
1) Ver Miguel Lora Fuentes http://www.bolpress.com/art.php?Cod=2009100115

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