martes, 15 de diciembre de 2009

La transparencia internacional

Jaime Richart (especial para ARGENPRESS.info)
Según “Transparencia Internacional”, Venezuela ocupa el puesto 162 y el penúltimo del continente, tras Haití, en sus bonitos rankings de transparencia.

"Transparencia Internacional" es otra ONG; es decir una organización no gubernamental muy respetuosa si no identificada con las democracias capitalistas. A juzgar por sus criterios, sospechosa.

España, por cierto, ocupa el puesto 28, habiendo perdido 6 puestos en el último año a causa de la corrupción urbanística que ha salido a flote; que ha salido a flote pero que se ha estado gestando a lo largo de muchos años con lo que el puesto que ocupaba a lo largo de ello era ficticio, como en tantos otros casos.

Y digo que es una organización próxima al capitalismo porque es muy raro que sea precisamente Venezuela, que lucha denodadamente contra el exceso del capitalismo internacional, el país que esté prácticamente en el último lugar de transparencia.

Porque no sólo es evidente que ese tinglado organizativo mide los baremos desde una óptica capitalista con sus permisividades y disculpas para los chanchullos de la derecha, es que la democracia capitalista es ya de por sí para la derecha, un invento de la derecha para la derecha. La izquierda es, dentro del concierto o desconcierto de la politiquería, una simple invitada a la pantomima general. Cuando gobierna, habría que agradecérselo a la derecha, que es la que tiene las llaves originales de acceso al poder. Y ¿por qué lo permite?, pues para hacer más creíble la democracia, pues sin gobiernos, de vez en cuando, de izquierda (relativa) la democracia no sería creíble, y menos para sus verdaderos dueños: el dinero y la religión. La democracia necesita de ricos y pobres, de supermillonarios y masas que sobrenaden en la miseria, y de una poción compuesta por un 10 por ciento de transparencia y caridad, y un 90 por ciento de mentiras, falacias, prefabricados, y chanchullos.

La izquierda, cuando gobierna, nada siempre contra corriente, está en precario, bailando en la cuerda floja y normalmente amenazada por revueltas orquestadas por la derecha. En todo caso la izquierda que sube siempre tímidamente al poder, tiene enemigos por todas partes. El activismo desafiante bronco y agresivo de la derecha hace peligrar la estabilidad, y eso es lo que ésta busca. Todo esto, con independencia de la consabida y marcada tendencia a derechizarse de todos los de izquierda teórica que pasan por el poder, y más cuando lo dejan. Los ejemplos son interminables.

En cualquier caso: ¿quién y cómo mide la transparencia de las naciones esa ONG? ¿de qué nos sirve conocer sus resultados, si nadie hace nada para evitar las oscuridades? ¿Qué ventajas tiene pues la transparencia de hechos que hieren mucho más al comprobar que se consienten? ¿Acaso saber las barbaridades cometidas por las potencias con los países débiles y con los que les hacen frente; saber que todo es basura y que la sociedad capitalista está podrida, que la fuerza es la norma y no la excepción nos hace más felices? Porque a menudo saber de las cosas que no podemos evitar, es más humillante que ignorarlas pues humillación es lo que genera la impotencia frente al Mal. No sé si será por eso por lo que el Eclesiastés, texto sagrado que por muy sagrado que sea no deja de decir verdades como puños, “cuanto más saber más aflicción”.

Saber las maldades que se hacen en nombre de los intereses del Estado, del país, de la Iglesia o de los lobbies y tener que estar cruzados de brazos el pueblo porque necesitaría un ejército para doblegar a tanto indeseable, es uno de los peores tragos que nos obliga a ingerir la democracia.
“Transparencia Internacional”, con estos rankings como el que relega a Venezuela al penúltimo lugar, lo que nos transmite a la izquierda real es la falsa impresión de que en las sociedades capitalistas existe alguna transparencia. Cuando la que pasa por ser transparencia se relaciona con cosas al final banales para encubrir mejor el secretismo, las trapisondas, los enjuagues, los tejemanejes y los abusos escandalosos de las verdaderamente graves.

Si a TI no le animase el espíritu que le anima, Venezuela estaría en un lugar de privilegio y España perfectamente en su lugar.

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