Prof. Juan Carlos Sánchez (especial para ARGENPRESS.info)
Claro representante de la derecha cavernícola, no duda en recomendar la represión a la protesta social, la cual incluye a la que llevan a cabo docentes y estudiantes por sus derechos, afirmando que el Estado tiene la "misión esencial de reprimir".
Sin embargo, resulta claro, una vez más, que el árbol tapa al bosque... Indudablemente, la derecha porteña encabezada por Macri es el verdadero enemigo del pueblo y de los derechos que le asisten.
No es Posse, es Macri... Mal que nos pese, el pensamiento de este diplomático avalado por las dictaduras de Lanusse y de Videla es el que impera en el actual Jefe de Gobierno. No es algo menor esta coincidencia, la cual nos denota la próxima impronta que piensa desarrollar en la segunda mitad de su mandato.
En otro orden de cosas, el ejemplo de Honduras está calando hondo en nuestra derecha vernácula, la cual se reúne en el Rosedal para seguir conspirando contra un gobierno constitucional. De allí toma fuerzas el macrismo para continuar su carrera presidencialista hacia el 2011.
Hoy será Posse y mañana puede ser Bullrich u otro personaje de una derecha que avanza a pasos agigantados y a la que debemos detener antes que sea tarde.
Lo educativo es un componente importante dentro de la política estatal, porque es el Estado quien debe garantizar el ejercicio de los derechos; entre ellos, el Derecho de y a la Educación. Y el macrismo nos propone volver al esquema represivo de los años de plomo. E irán por más, porque intentarán escribir la historia de los vencedores en las aulas mediante la supresión de los diferentes programas y proyectos referidos a los Derechos Humanos.
Si queremos intentar detener este avance derechista, se impone trabajar para iniciar el juicio político a Mauricio Macri. Él es el enemigo a batir, el mismo que se alió a Duhalde, en cuyo transitorio mandato se asesinó a Kosteki y Santillán.
En todo caso, Posse es una circunstancia que es absolutamente lógica dentro del pensamiento macrista. Lo único que hizo fue explicitar claramente las intenciones, aunque tampoco debiese permanecer un minuto más en el Ministerio.
No es Posse, es Macri... No olvidemos, no perdonemos y no nos reconciliemos con quienes siguen pensando en una Ciudad y en una Argentina para esos pocos que fueron a tomar sol al Rosedal de Palermo...
Hoy, no cabe otra salida que utilizar los instrumentos de la democracia burguesa junto a nuestra lucha permanente para detener a estos personeros de la muerte en clave literaria y política. Y ello, sin dudas, es responsabilidad de todas y de todos.
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