miércoles, 9 de diciembre de 2009

¿Qué documento aprobarán Rusia y Estados Unidos para reducir las armas ofensivas estratégicas?

Vladimir Yevseiev (RIA NOVOSTI)

La URSS y EEUU firmaron el Tratado de reducción de armas ofensivas estratégicas (START-I) en 1991, cinco meses antes del colapso del primer estado socialista soviético que desempeño un papel decisivo en la evolución geopolítica de la humanidad durante décadas.

Este documento regulaba las relaciones entre Moscú y Washingtón en materia de desarme nuclear. Entró en vigor el 5 de diciembre de 1994 por un plazo de 15 años y expiró el pasado 5 de diciembre.

Las partes del Tratado convinieron en reducir sus ojivas nucleares a 6.000 unidades cada una. Este documento incorpora un Memorándum que define las normas de cómputo de cargas para misiles balísticos intercontinentales, misiles balísticos lanzados desde submarinos y misiles instalados en bombarderos estratégicos.

En enero de 1993, Rusia y EEUU firmaron un convenio actualizado sobre la reducción sucesiva de armas ofensivas estratégicas (START-II). Este histórico acuerdo fue el sucesor de START-I y sólo estipulaba unos nuevos trámites y nuevas limitaciones numéricas (la reducción de ojivas hasta 3.000-3.500 unidades para el 1 de enero de 2003).

El Senado de EEUU ratificó START-II en enero de 1996. Sin embargo, Rusia bloqueó la ratificación hasta abril de 2000, atribuyéndolo a la falta de recursos presupuestarios. En realidad, la Duma de Estado (Cámara baja del Parlamento ruso) aplazó la ratificación de START-II en señal de protesta contra la intervención militar de EEUU en Kosovo y la ampliación de la OTAN al Este.

Con el correr de los años, START-II perdió su relevancia. Además, en junio de 2002, EEUU se retiró del Tratado sobre Defensa Antibalística (Tratado ABM) que había firmado con la Unión Soviética en 1972. Pero ambas partes cumplían los compromisos recogidos en START-II que correspondían a sus intereses nacionales. Rusia, en particular, cesó la destrucción de misiles estratégicos y la adaptación de misiles balísticos intercontinentales para ojivas monobloque.

En 2002, Rusia y EEUU firmaron el Tratado de reducción de armas ofensivas estratégicas (SORT) que estipulaba reducir hacia finales de 2012 el arsenal de ambos países a 1.700-2.200 ojivas nucleares operativas instaladas en misiles estratégicos. Con la particularidad de que cada país tomaría decisiones independientes sobre el desarme y la estructura de sus fuerzas nucleares estratégicas.

En una larga lista de acuerdos de desarme firmados por Rusia y EEUU en los últimos 20 años el único documento vinculante fue START-I y, por lo tanto, servía de referencia para otros. Ahora que su vigencia expiró, la situación puede sufrir serios cambios, si en breve no se firma un nuevo tratado sobre la reducción de armas ofensivas estratégicas.

Rusia y EEUU casi no negociaban las reducciones de las armas ofensivas estratégicas en el período desde mediados de los años noventa hasta 2009. En julio de 2009, los presidentes de Rusia y EEUU convinieron en firmar un nuevo tratado vinculante en sustitución del START-1 para reducir las cargas nucleares hasta los niveles entre 1.500 y 1.675 unidades y los vectores, hasta 500-1.000 unidades para cada país.

En aquella ocasión no se logró acordar una importante reducción de vectores, las normas de cómputo de cargas para misiles balísticos, y el empleo de vectores estratégicos sin capacidad nuclear. Pero ambas partes ya mostraron interés por el desarme nuclear.

Las negociaciones posteriores fueron muy esporádicas. Según algunos datos, se logró reducir vectores estratégicos, incluídos los sin capacidad nuclear, hasta el nivel máximo de 700 unidades.

Ahora se plantea establecer el tope de vectores estratégicos con ojivas nucleares a nivel de 600 unidades, lo que evidencia un notable acercamiento de las posturas de Rusia y EEUU. Rusia aceptó tomar en cuenta sólo las cargas instaladas en vectores, lo que permitirá retirar un número adicional de ojivas.

Además, Moscú aceptó también limitar las áreas de emplazamiento de misiles estratégicos en plataformas móviles (Topol y Topol-M).

En caso de confirmarse esta información, se darán por resueltos los problemas más complicados referentes a la reducción de las armas estratégicas ofensivas.

El documento en cuestión podría ser firmado en lo que resta de año. Desde luego, se tendrá que ponerlo a punto y ampliar. Pero en un futuro bien se podría anexarle protocolos y memorandos especiales.

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