viernes, 29 de mayo de 2009

¿Petróleo, variaciones en el precio, que es rentismo? La crisis y las luchas de la clase obrera en el intento de socialismo


Manuel Sutherland

Si me tapan los oídos con que oigo
A mis hermanos pálidos y hambrientos,
Hablaré seriamente con el aire
Para que se abra paso hasta los sesos.
Víctor Valera Mora (1)

Para los países petroleros, pequeños y del capitalismo tardío, la crisis se cierne de forma tal, que proyectos nacionalistas y de fuertes discursos antineoliberales empiezan a correr el riesgo de frenar sus características populares y arrimarse a la ciénaga del ajuste fiscal estructural, para frenar los efectos de la crisis.

Dichas medidas semejan la disciplina fiscal y la subida de impuestos regresivos que resultan nocivos para los trabajadores. En Venezuela, se está en un punto crítico de decisión, el precio del petróleo se desploma (aunque debe recuperarse a mediano plazo) y en la palestra se plantea la lucha por un modelo que desea sortear la crisis por la izquierda y enrumbar al país en una construcción “inédita” de un incomprensible Socialismo del Siglo XXI, cimentado en un sincretismo teórico híperdesarrollado.

Petróleo como se construye su precio ¿es un designio yankee, a donde irá?

Nadie duda en Venezuela que la crisis mundial nos afecta principalmente por la estrepitosa caída de los precios del petróleo. Para pocos es un secreto que lo que entrega nuestra PDVSA en rentas, regalías y dividendos representa al menos y de forma directa el 47% (2) de nuestro presupuesto anual. De toda ella, emanan una serie de ventas, contratos y licitaciones que alimentan a nuestra mísera burguesía cuyas incapacidades congénitas le impiden cualquier tipo de crecimiento, más allá de esquilmar partes del presupuesto nacional y arañar lo que las transnacionales le dejan.

Ahora bien, el precio del petróleo es una variable crítica en nuestra economía, entender su conformación nos permitiría vislumbrar con mediana certeza los errores que se cometieron al plantear el presupuesto 2009 con un precio de la cesta venezolana petrolera a 60$, ver porqué el precio promedió los 35,60 $ (febrero 2009) y lo que se avecina ante un previsible hueco fiscal.

Desde el socialismo científico podemos ver que el precio del petróleo deviene de:

•El tiempo de trabajo requerido para la extracción del barril, lo cuál es una condición histórica y variable. La productividad efectiva del trabajo en el petróleo determina en gran medida su precio de producción y se fundamenta (hablando de tecnologías de extracción estandarizadas a nivel mundial) en la disposición natural del petróleo, es decir, que tan difícil es extraerlo y que rendimiento tiene cada pozo.

•Por ello, como nos ejemplifica el investigador Fernando Dachevsky “de 1980 a 1997 en Argentina se perforaron 18.438 pozos contra 11.1183 en Venezuela y apenas 2747 en Arabia Saudita, lo que se explica por el rendimiento por pozo en producción efectiva en Argentina es de 2,4 m3, en Venezuela 13,4m3 y Arabia Saudita 281,8 m3” (3) Si, en Argentina (aunque luzca contraintuitivo) se perforaron casi 9 veces más pozos que en Arabia Saudita, lo cuál califica a sus pozos como marginales, de baja productividad, elevando sus precios de producción, impidiendo un desarrollo superior en el sector y frenando la captación de la renta internacional del suelo.

•La estructura social de la producción es otro factor significativo, que aunado al grado de desarrollo de la acumulación capitalista que se requiera en ese contexto histórico, determina las necesidades de energía para la continua fabricación de mercancías. A mayor fabricación de mercancías se necesitará más energía (fósil, eólica etc.), a medida que menos se produzca, menor será el nivel de adquisición. De esta “necesidad” del capital en su proceso de reproducción, deviene la tan “idolatrada” composición de la elasticidad precio-demanda.

•La elasticidad (en el mejor de los casos) refleja condiciones sociales que determinan la distribución del excedente y de la propiedad, que permite a un agente determinado ignorar el ‘mensaje’ del precio alto y consumir. Dichos niveles de demanda dependen de condiciones histórico sociales, por ello, cuando el precio subió en los años 70 de los US$ 2/b hasta más del los US$ 36/b en 1982, la fortaleza política ante una necesidad energética creciente, determinó su auge y la “inelasticidad” pecio/demanda del petróleo. Como componente industrial, las corporaciones sólo pueden trasladar de igual forma ese precio de producción aumentado, a los consumidores. Es de recordar que el 95% del transporte se mueve con gasolina y derivados, lo que justifica su altísimo precio internacional, y hace increíble que en Venezuela se llene un tanque de 65 litros con menos de 3 (tres) US$.

•Otro factor es la relación de propiedad, la tenencia de la tierra de donde se extrae el Hidrocarburo que permite, ante determinada situación de organización social, reclamar una cierta parte del excedente social constituido en renta. Dicha organización de los terratenientes, les permitirá ejercer su derecho de propiedad y forzar una transferencia de valor producido en la esfera industrial, hacia sus caudales. De esto hablaremos luego.

El asunto de la especulación y la subida (y bajada) inimaginable del precio del petróleo

Los 147 US$ a los que llegó el precio del barril (OPEP) a mediados del año pasado fueron el detonante del erróneo cálculo de un barril a 60$ en Venezuela (Ecuador estimó el precio en 80$). Ese precio, absolutamente divorciado de la productividad, tuvo en el componente especulativo un serio empuje.

Revisando los precios del cobre, estaño y otros llamados por los gringos: commodities, observamos que sus precios se dispararon con gran fuerza, lo que cimentó el crecimiento de economías que dependen de la exportación de dichas mercancías. Dichos aumentos hicieron recrecer las diferentes rentas en cada uno de los países y significaron un auge en la acumulación de sus burguesías y cierta holgura a la hora de distribuir los recursos de manera “popular”.

Según el Banco Internacional de Pagos, cerca del 75% de las transacciones financieras realizan su ciclo de compra y venta en menos de 2 semanas, y un 40% lo realiza en menos de 3 días. Lo que refleja, lo eminentemente especulativo de los mercados. La especulación se puede definir como lo hacía Kaldor (4): cualquier operación de compra (venta) de un bien con la intención de la reventa (o recompra) en una fecha ulterior, esperanzado en la posible modificación del precio vigente y no por una ventaja ligada al uso del bien. Si tenemos en cuenta que sólo el mercado de divisas (inflado contablemente y donde no se genera valor alguno) es cerca de 40 veces más grande que el del comercio internacional más la tan “anhelada” Inversión Extranjera Directa, entendemos que la especulación, pirámides y casinos financieros son parte integrante de la realidad del capitalismo. Los mercados de futuro en los que se especuló con el Petróleo, tienen gran relación con la burbuja petrolera. Pero, ese afluir de inversiones en los commodities a futuro, está relacionado con la depresión dentro de la crisis sistémica del capital, que cada vez más, dificulta los espacios para la valorización del capital, y empuja a la burguesía a las actividades más alejadas de la producción.

En efecto, la compra de barriles hoy, para ser expendidos en un plazo posterior y su posterior reventa y recompra (sin ninguna relación con la utilidad industrial del petróleo) contribuyó a elevar su precio, aunado a la caída de las reservas certificadas de petróleo por parte de las grandes corporaciones. Los grandes inversionistas trataron de colocar dinero en materias primas de previsible ascenso, huyendo a las hipotecas, préstamos bancarios y entendiendo el desarrollo de la crisis como la feroz imposibilidad de cristalizar plusvalía en ningún área, sabiendo el exceso de liquidez que deviene del capital ficticio que ahoga a la economía.

Ahora bien, viendo como creció y porque, podemos apreciar como se constituye en renta. Veamos.

¿Qué es la Renta?

Lenin en su breve teoría de la renta (5), en la que se dedica a denostar de Bulgakov, explica ciertos detalles interesantes que permiten entender esta categoría:

1.El precio del petróleo no está determinado por las condiciones de producción en los suelos de calidad media (Ricardo), sino por las que rigen en las tierras cultivadas de peor calidad, de acuerdo al nivel de reproducción del capital en ese instante.

2.Lenin: “El farmer que cultiva tierras mejores obtiene una ganancia extraordinaria, que constituye precisamente la renta diferencial…” (6) Esa renta que percibe la nación es diferencial como consecuencia de la distinta productividad (fertilidad de los pozos) de las diversas inversiones de capital, el precio de producción del petróleo depende de la última y menos productiva inversión de Capital. Por ello, a medida que la demanda del petróleo sube, se oyen los rumores y corridas de inversión, hacia zonas de extracción muy costosas como Alaska, cuyo precio de producción sería el indicativo del mercado.

3.Ciertos pozos requieren muchas más horas de trabajo que otros. Los pozos con menor fertilidad determinan el precio raya de producción. Por ello como nos cuenta Asdrubal Baptista :”siendo EEUU, al unísono, el principal país productor y el principal consumidor…sus condiciones particulares de explotación han de tener una decisiva injerencia en dicha determinación” (7)

4.Lenin: “La propiedad privada sobre el suelo no crea la renta diferencial” (8) … Sólo la apropia. Los venezolanos hacemos (salvo las presiones en la OPEP para defender la renta) para incrementar esa renta, teniendo en cuenta que la tecnología es de libre adquisición, lo que conduce a la igualación del costo tecnológico de extracción, y sólo deja en pie la fertilidad del pozo, como factor diferenciador.

5.La propiedad territorial es un monopolio, por el cual el terrateniente exigirá que se le abone también un canon por estas tierras. Este canon será la renta absoluta que no tiene absolutamente nada que ver con la diferente productividad de las distintas inversiones de capital y se deriva simplemente de la propiedad privada sobre el suelo. El monopolio de la propiedad del suelo y el de las tierras de mejor calidad radica en que ambas no son reproducibles y la apropiación de unos implica la necesaria exclusión de otros, lo cuál genera el tributo o la deducción de la producción social, que lógicamente no sale de la plusvalía producida en otras actividades.

6.También, según Bernard Mommer, existe una manifiesta presión para captar porciones de renta cada vez más altas por las naciones terratenientes, para remunerar su propiedad territorial (9) Lo que se evidencia con los anuncios de recorte en la producción, a fin de causar cierta sensación de escasez.

¿El rentismo: Un lastre o un motivo de orgullo? ¿Quienes trabajan en el sector petróleo?

El Ing. y Director del Ministerio de Planificación, Luís Vargas, en un pequeño foro sobre la crisis, me increpó que yo, junto a otros sentíamos vergüenza por el rentismo, el nos dijo:”Venezuela debe acostumbrarse a su rentismo es su futuro y es inevitable” Aparte de soltar las perlas de: “Engels tergiversó a Marx y Ludovico Silva no sabía nada de Marxismo”, dicho “pensamiento” por muy locuaz y rematadamente majadero que parezca, deviene de una corriente peligrosa que defiende el accionar terrateniente y conformista que desconoce por completo el origen, naturaleza y desarrollo de la renta.

Cuando el barril rondaba los 140 dólares, las sonrisas iluminaban sus rostros, que orondos exclamaban:”viviremos para siempre del petróleo, con eso haremos el socialismo saudita”. La bajada recién les abofetea con la dura realidad de (por el rentismo) ser una economía enteramente dependiente de las fluctuaciones del precio de una materia prima, que casi se extrae y vende sin procesar y que además es no renovable.

Que casi la mitad del presupuesto público dependa directamente de la venta de un solo bien, reafirma el carácter monoproductor del país, que por la entrada tardía al sistema capitalista y el tamaño de mercado reducido hacen imposible cualquier modelo de acumulación capitalista que tienda a incrementar la productividad e industrializar al país. Lo que sólo deja a Venezuela como opción del socialismo científico y la construcción del estado obrero, realizando directamente el proletariado organizado en un partido de la clase obrera, las tareas modernizadoras y productivas que la burguesía jamás podrá cumplir (ni sola, ni en alianza con ninguna clase en el estado) debido a las tres características comentadas.

La faz monoexportadora, se evidencia en que cerca del 92% de las exportaciones del país son solamente petróleo, lo que quiere decir, que el ingreso y financiación del desarrollo es altamente sensible a las continuas y cíclicas bajas y altas del precio de un bien. Eso, echa por tierra todo avance en la programación de la producción (usamos programación, porque al existir la propiedad privada de medios de producción, la Planificación racional es imposible) (10)

Nuestra PDVSA, apenas tiene formalmente (exceptuando a trabajadores tercerizados y chanceros, que poco a poco han sido incorporados, que quizás sean unos 10 mil) una nómina de 27.400 trabajadores, y maneja un volumen de negocios de 96.200 MM US$, extrayendo por su cuenta cerca de 2,5 MM b/d, y en asociación con otras transnacionales llega a un total de 3,3 MM b/d. (11) Lo que se deslinda de esto, es que PDVSA sólo contrata al 0,0025 de la Fuerza de trabajo del país, que a su vez se ocupa en el elemento único de generación de divisas que sirven para sostener las importaciones que cubren buena parte de nuestro consumo debido a la parálisis de nuestra burguesía, atada a las condiciones económicas intrínsecas de la formación social del país. Por ello, los beneficios de un negocio tan lucrativo, no han podido irrigarse y el país mantiene a cerca de la mitad de la población en la línea de la pobreza, por más esfuerzos redistributivos que se hayan llevado a cabo en el gobierno de Chávez.

La destrucción del ecosistema, fruto de la empresa petrolera es terrible. Las posibilidades de una energía alternativa que baje los precios del petróleo está latente, alimentar a una industria que rellena autos contaminantes, el abandono al campo y la reconcentración de las ciudades con su posterior caos, son unas de las feroces y amargas consecuencias del rentismo. La idea de que la renta lo cubre todo, invita al derroche, la ineficiencia y al cierre de esfuerzos productivos que sólo se pueden dar transfigurando por completo el orden social, con una revolución socialista que amerita de un sujeto revolucionario existente en un proletariado muy numeroso, que aunque atomizado y en desorden; ha mostrado combatividad y capacidad de derrotar a la disminuida burguesía, el ejemplo del 13 de abril es meritorio, pero que requiere del orden y labor necesaria para saberse clase para sí y dueño de su devenir.

La crisis sistémica del capital y el petróleo

La crisis mundial apenas despunta como la punta de un iceberg. Sin bien el capitalismo es un virus caótico, salvaje y retrógrado, sus depresiones exacerban su carácter destructor e inicuo. Lo que se viene luce como el horroroso cuento de E.A. Poe del Enterrado Prematuro, aunque la senectud del sistema lleva largo tiempo aclamando su sepultura. En ese panorama vemos a nuestra joven nación en una pugna por un sistema alternativo que se contraponga al capital, pero sin llamarse socialismo científico. Las alianzas con la burguesía Pro-gobierno y el desesperado intento por convertirla en una burguesía patriótica y sensible no parecen ser herramientas que puedan trascender este grave episodio. Las cumbres en las que se habla de crisis “financiera” y decenas de países confluyen para defender los negocios de sus burguesías se muestras inocuas para solucionar nada. Los acuerdos con vecinos Narco-Para-Fascistas son indicios de un intento de esquivar la crisis desde lo convencional.

Viendo algunos detalles estadísticos observamos que nuestras Reservas Internacionales que cerraron el año pasado en 43.127 millones de dólares, pero sólo representaban el 48% de la liquidez monetaria, lo que apenas cubre (considerando el traspaso de las RI al FONDEN) de unos 6 meses de importación de nuestra Burguesía comercial y lacayuna. Luego de un traspaso de cerca del 30% de las RI a un Fondo de Desarrollo directamente gestionado por el Ejecutivo (FONDEN) nuestras RI sólo cubren el 33% de la liquidez monetaria, es decir sólo respaldan 0,7095 BS (12) (a un tipo de cambio oficial sobrevaluado de 1US$=2,15 BS). Esto llevará sin duda a una acentuación de la inflación (más bajo crecimiento) que el año pasado terminó en un terrible 30,9% que dilapidó el aumento de salarios decretado en mayo de 2008, empobreciendo al proletariado que vio reducida su capacidad de consumo (quizás esto alegre a los anti-consumistas, hippies anti marcas, anti Mc donalds, eco-burgueses o autonomistas, a mi no).

La venta de automóviles nuevos descendió del 2008 al 2007 en 45% (13) y el en 2008 el PIB creció 4,8%, frente al 8,4% que se registró en 2007, lo cual es indicativo de la recepción de los coletazos de la crisis mundial del sistema y dificultará la forma de complacer a la clase obrera y al capital (con la excusa de ser garantes de la paz) al mismo tiempo. Alguien deberá pagar la crisis, Chávez en una alocución dijo muy embravecido: “Burgueses esta crisis no la pagaran los trabajadores, la pagaran ustedes…” Eso quisiéramos, aunque la burguesía que entre 1950 y 1998 fugó capitales calculados en 105,6 millardos de dólares, a ritmo de 2,2 millardos anuales, de 1998 a 2008 (período del Chavismo) fugó 115,8 millardos de dólares, arrojando un promedio anual de 11,5 millardos de dólares. (14) Todo ello, a pesar de que en desde el 2003, hay un control de cambio que impide a ciudadanos adquirir dólares abiertamente.

Ante todo ello, hay “soluciones” parciales e ingenuas como la del asesor en materia energética de la Asamblea Nacional, Fernando Travieso: “la crisis (mundial) es petrolera con sus derivados financieros y alimentarios…Venezuela debe maximizar la presencia de terceros (Privatizar) en la Faja petrolífera del Orinoco y en el resto de Venezuela. Crear empresas mixtas…” (15) (Los paréntesis son míos). Lo que muestra a grosso modo una ignorancia supina, vinculada a una suprema desconexión o parcelamiento postmoderno de la integralidad del sistema, que impide ver la totalidad de las relaciones que se tejen y desembocan en una acentuación del caos capitalista.

La desaceleración en la producción de mercancías y las perspectivas de millones de desempleados, más los default en cadena, empujan los precios hacia bajo de todos los insumos industriales. Hacer el análisis inverso, es un delírium tremens provocado al ingerir la última chifladura anarquista (Zeitgeist), que explica la crisis mundial, como una conspiración del Príncipe de Holanda y otros miembros de la bazofia monárquica, que en una sala de té dijeron (junto a unos banqueros poderosisisisimos) vamos a causar una crisis al “súper” estabilisisisisimo sistema capitalista.

Estas apologías al capital se desnudan en propuestas como la del mismo F. Travieso (16): ”me atrevo a decir que a nadie le interesa el desplome de la economía de EEUU ni la europea, debemos vernos como socios en igualdad de condiciones”. Es evidente que para alguien medianamente socialista, la gravedad del capitalismo nos interesa como aliciente para el desarrollo de la subjetividad revolucionaria que sepulte a los opresores.

Perspectivas de la clase obrera, devaluación, suba de impuestos, endeudamiento ¿fin de una etapa o seguimos en lo mismo?

Hablando de “salidas” F. Dachevsky nos recuerda que la escapatoria a la crisis en Rusia en 1997 no fue muy distinta a la que se dio en Argentina: “devaluación de la moneda nacional, de 5 rublos/dólar, se pasó a 20,6 rublos/dólar en 1998 hasta alcanzar los rublos 32 rublos por dólar 2007” (17) Acá, el gobierno y el Banco Central, probablemente “consideren” devaluar el bolívar en los próximos meses, según lo dicho por Armando León, Director de Banco Central de Venezuela. Dicha acción sería la “indicada” para rebajar drásticamente el salario real, rendir los dólares que ingresan vía petróleo y ajustar las cuentas fiscales. De suceder así, el castigo económico para la clase obrera será devastador. Una economía rentista que depende de las importaciones vería seriamente disminuida su capacidad para consumir lo básico y echaría por la borda los avances en el aminorar de la pobreza. El endeudamiento (o el regalo de nuestro esfuerzo a parásitos del rentismo financiero) y la suba de impuestos tan regresivos como el IVA, son manifestaciones erróneas en la búsqueda de soluciones a la crisis que no empeoren la situación de la clase obrera, y que permitan la construcción de un modelo realmente distinto a la explotación capitalista.

La salida por derecha a la crisis o su eventual aplazamiento, pudiera generar escenarios de luchas más intensos de los que vivimos en la actualidad y forjar una serie de situaciones en los cuales el chavismo se vería en la encrucijada de radicalizar el proceso ante la crisis, es decir, avanzar en las tareas tradicionales de las revoluciones proletarias (expropiaciones, colectivizaciones y planificación centralizada) o tendría nefastamente la posibilidad de elegir la conciliación y defensa acérrima de los intereses de la burguesía nacional. Así, el chavismo probablemente tenga su Rubicón que lo puede llevar a hacer historia o a sumergirlo en una pesadilla de represión y violencia.

¿Qué hacer? ¡Esperar pacientemente en la oficina no es opción¡

Menester es no permitir que el tiempo marchite y castigue con la ruina el proceso bolivariano. No podemos asentir que le suceda lo que a Dorian en el Retrato de Dorian Gray del inefable O. Wilde, le aconteció. Dar la espalda a la continua descomposición de su alma, plasmada en el retrato, puede causar en América Latina un mortal salto atrás. La derrota que sobrevendría a la clase obrera, funcionaría de bálsamo a la burguesía para la implementación del terror y la supresión de cualquier tipo de expresión alternativa.

Deber es luchar, con la crítica comunista más fuerte, organización y disciplina en pos de realizar lo que el proceso apenas bosquejó en discursos, emprender lo que a cuestas se pronuncia confuso, construir desde las bases de la clase trabajadora la fuerza que pueda alejarse de la cobardía reformista y erigir los asientos de un sistema en el cuál los explotadores y mediocres burgueses queden enterrados bajo la hegemonía de la clase obrera, que sólo se puede desarrollar en el socialismo científico, y que demanda de manos y cerebros con voluntad de renovarlo y labrarlo…no perdamos la ocasión de nuevo.

Notas:
1) Víctor Valera Mora, Nueva Antología. Editorial Monte Ávila (2004) Pág. 40
2) Informe de la banca de Inversión del Credit Suisse. 2008.
3) Fernando Dachevsky, No siempre se puede, El Aromo, número 44. P.3
4) Ver a Nicolas Kaldor Especulación en al actividad Económica. Revista Economía e Inestablidad1987
5) Lenin, Teoría de la Renta, Apéndice Tomo III del Capital, versión en digital del CD de facilitadores del PCV
6) Ibíd. 4
7) Asdrubal Baptista Teoría Económica del capitalismo Rentístico Ediciones IESA, 1997. Pág. 29
8) Ibíd. 4
9) Para Profundizar en el tema revisar a Bernard Mommeren La Cuestión Petrolera (Caracas, 1998)
10) A menos que el gobierno lo dirijan directamente los oligopolios, que dueños de casi todas las ramas de la producción pudieran desde su estado organizar su acumulación con una programación capitalista estricta. El fascismo utiliza esta herramienta.
11) Ver en www.pdvsa.com y Reuters 28/03/2008
12) Cálculos de Jesús Cacique, La inflación acumulada desde el año 1999 hasta el año 2008 es del 556%, Reporte, diario de la Economía lunes 26 de enero de 2009-01-27
13) Editorial del periódico Reporte, Diario de la Economía.
14) Blanca Vera Azaf. El control de Cambio ahuyentó la inversión y disparó los precios. El nacional, domingo 25 de enero de 2009. Pág. 8. Ese estudio es un viejo ensayo de la fuga de capitales disponible en el BCV.
15) Fernando Travieso, Entrevista de Manuel López, en el semanario cultural Todos Adentro. Sábado 10 de enero de 2009. Pág. 20-21
16) Ibíd. 15
17) Fernando Dachevsky, Rusia y la crisis mundial, El Aromo, número 46, Observatorio Marxista de Estadística. P.3

Manuel Sutherland Asociación Latinoamericana de Economía Marxista (ALEM)


Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Ver texto completo...

Reinterpretar la revolución socialista


Homar Garcés (especial para ARGENPRESS.info)

Reinterpretar el concepto que se tiene comúnmente de la revolución socialista -en momentos en los cuales los diversos acontecimientos políticos, sociales, económicos, culturales y militares suscitados a finales del siglo XX han trastocado la noción de certidumbre a que estaba habituada la humanidad, aún con el riesgo de una hecatombe termonuclear durante la Guerra Fría- implica adoptar un distanciamiento y un cuestionamiento generalizado respecto al modelo de sociedad actual, de manera que la revolución como tal adquiera una dimensión realmente revolucionaria y, por ende, socialista, evitando convertirse, como lo indicara el Che Guevara, en simple caricatura.

Esto pasa por determinar si el discurso y las mismas actitudes personales corresponden a la realidad que se busca trascender y transformar, en lugar de disfrazarla con los ribetes del reformismo, al igual que ocurre con las acciones gubernamentales aparentemente socialistas en algunos de nuestros países.

Pero, esto no será nunca suficiente si no determinamos, a su vez, los objetivos que se persiguen y no contentarse nada más con traspasar los límites individuales en que nos hallemos, en tanto el grueso de los sectores populares se mantiene luchando sin esperanza inmediata por un mundo mejor. Al hacerlo así, estaríamos reivindicando los valores mezquinos inculcados por el capitalismo; razón por la cual se impone someter a tal cuestionamiento los diversos paradigmas que han definido la sociedad humana hasta el presente. Sin ello, se hará sumamente dificultoso sostener una lucha radical hacia el socialismo.

Es fundamental -por tanto- comprender e interpretar que la sociedad siempre ha sido vista y aceptada como una totalidad de relaciones sociales y no la suma de elementos separados, por lo que el socialismo supone una profunda y completa transformación del sistema económico capitalista, en un primer lugar, y de todas sus derivaciones en los demás ordenes; transformación ésta que debe abarcar lo concerniente a las relaciones de producción, así como aquellas que legitiman la propiedad privada de los medios de producción, como su rasgo esencial. Tendría que originarse, en consecuencia, una rebelión integral y permanente contra las estructuras sobre las cuales se levanta el orden establecido. En el caso de nuestra América, tal rebelión debe expresarse en el rescate de la memoria histórica de sus luchas populares -sin ese sesgo positivista y eurocentrista impuesto por la historia oficial- formando un lazo con esa búsqueda de emancipación constante protagonizada por los hombres y las mujeres del pasado que les garantizara a nuestros pueblos su derecho inalienable a la autodeterminación, la democracia, la libertad, la justicia y la igualdad. De ahí que no sea revolucionario y, menos, socialista levantar diques que represen la iniciativa de las bases populares para profundizar las conquistas democráticas y así destruir el viejo orden imperante porque ello sería transitar una vía que nos conducirá, a la larga, al reformismo, haciendo del socialismo una mera aspiración.

Como lo escribiera Wim Dierckxsens en su obra “La transición hacia el postcapitalismo: el socialismo del siglo XXI”: “la sociedad que se proyecta construir, se caracteriza no por el poder de definición del bien común desde arriba, sino por una interpelación ciudadana que opera desde lo local hacia lo global y de lo particular a lo general. La democracia puede llegar a adquirir contenido y forma plenos, cuando la economía se oriente en función de la plenitud de la vida misma. Ello implica una participación más directa de la ciudadanía en todos los ámbitos de la vida”. Por ello, en términos generales, ninguna revolución que se precie de socialista podría contradecir, a riesgo de negarse, tales objetivos, sobre todo, al persistir en el marco de referencia dominante del capitalismo, ya que todo el esfuerzo realizado para lograr una ruptura institucional para acceder al socialismo quedaría en el vacío, frustrándose las expectativas populares.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Ver texto completo...

Variedades de declive imperial: Obama y Wall Street contra el ALBA


Toni Solo (TORTILLA CON SAL, especial para ARGENPRESS.info)

El desarrollo confuso de la crisis económica global hace parecer que los acontecimientos adelanten la capacidad analítica de la gente. La reciente visita de Thomas Shannon a Bolivia es una indicación de eso. Otra ha sido el reciente reporte que China ha desplazado a Estados Unidos, después de 75 años, como el socio comercial más importante de Brasil. Desde la debacle en la cumbre de Mar de Plata en 2005 del plan de George W. Bush para un Área de Libre Comercio de las Américas, Estados Unidos no ha podido defender su posición dominante comercial en América Latina.

Por muchos años antes de la actual recesión económica en los países del Bloque Occidental, los países de América Latina han estado diversificando sus relaciones comerciales. Entre 2000 y 2006, el comercio entre Asia y América Latina se duplicó desde US$62 mil millones a más de US$130 mil millones. China ha sido el nuevo socio más importante, pero también países como Japón, India, Taiwán, Singapur, Corea del Sur, Vietnam e Irán han crecido en importancia como socios comerciales. Con la recesión económica en Europa y Estados Unidos, hay más motivo todavía para América Latina de promover una diversificación más amplia de su comercio internacional.

En la Cumbre de los países árabes con los de América del Sur en Doha en marzo de este año, el Canciller brasileño Celso Amorim comentó, "Uno de los factores que ha hecho la crisis (económica) menos grave para Brasil es que tenemos un comercio muy diversificado. Con el mundo árabe (el comercio) creció desde ocho billones de dólares a veinte billones de dólares en tres o cuatro años."(1) Esa tendencia es parte del desarrollo global en el comercio Sur-Sur. En 2008, UNCTAD reportó un crecimiento en volumen entre 1995 y 2006 de US$577 mil millones a más de US$2 millones de millones - equivalente a 17% del comercio global total.(2)

Entonces cuando observadores hablan del inicio de una nueva fase en las relaciones entre Estados Unidos y América Latina, hay que estar claro que no es algo que el gobierno estadounidense ha iniciado. El Presidente Obama, Hillary Clinton y sus colegas reaccionan a acontecimientos sobre los que tienen poco control. Los esfuerzos del gobierno estadounidense de lograr sus objetivos en Venezuela, en Bolivia, en Ecuador y hasta en América Central, han sido frustrados constantemente. Sin embargo, si uno busca un cambio importante de política para corregir ese fracaso, no se ve uno que valga la pena mencionar.

Continuidad de políticas

El apoyo del gobierno estadounidense sigue para sus aliados derechistas en la región, como México, Perú y Colombia. De igual manera sus actividades siguen para desestabilizar los gobiernos de Cuba, Bolivia, Venezuela, Ecuador, Nicaragua y, quizás en menor grado, Argentina, Uruguay y Paraguay. Analistas expertas pueden trabajar duro revisando las declaraciones oficiales o las noticias en los medios corporativos para extraer detalles de interés transitorio. Pero los componentes subyacentes de la política extranjera del Bloque Occidental casi no varían de una década a la próxima.

La noche de las elecciones presidenciales en Estados Unidos en 2008, se preguntó al diplomático veterano del Departamento de Estado, Robert Callahan, embajador en Managua, qué cambio podría resultar si fuera electo Barack Obama. Callahan respondió que él pensaba que ninguno. Dijo que la política estadounidense en América Latina ha sido igual por muchas décadas y no era probable que iba a cambiar en una administración de Barack Obama. Vale la pena tomar en serio a Callahan quien ha sido durante treinta años un fiel compañero de John Negroponte - el arquetipo del eficiente y sofisticado pro-cónsul imperial, gerente sin par de los escuadrones de muerte en América Central y en Irak.

De manera parecida, después de la Cumbre de las Américas en Trinidad y Tobago, Larry Summers, principal asesor económico de Presidente Obama, fue mencionado en un informe de Bloomberg del 19 de abril este año por sus comentarios sobre el tema del embargo contra Cuba. Summers dijo, "Un final al embargo es mucho más allá en el camino..." Las modalidades cambian pero las estrategias y tácticas subyacentes quedan iguales.

La conexión militar-financiero global

Todo eso vale la pena poner en su contexto global más amplio. Desde la Segunda Guerra Mundial, el imperialismo del Bloque Occidental ha operado bajo el liderazgo estadounidense. El trato entre Estados Unidos y sus aliados europeos y del Pacífico siempre ha sido que todos trabajarán unidos para defender sus intereses como un bloque. El dominio económico de las antiguas colonias - la casi todo de África, Asia y América Latina - tuvo prioridad. Últimamente, más que nunca el trato ha sido que Estados Unidos actúe como el matón a sueldo internacional mientras sus aliados colaboren en la manipulación del comercio y las finanzas internacionales para sostener el estatus quo.

La competencia aparente entre el dólar estadounidense y el Euro es más que todo un ejemplo de teatro financiero internacional. Los pueblos europeos jamás aceptarán los niveles de gasto militar necesario para defender el dominio global de sus corporaciones transnacionales. El gasto militar del gobierno estadounidense cumple con su parte del trato geo-estratégico con sus aliados europeos y del Pacífico y también cumple con varias funciones financieras y económicas imprescindibles.

Aumenta el gasto público y estimula la economía. Permite enormes subsidios a la inversión corporativa en investigaciones científicas y tecnológicas. Por medio de los cientos de bases militares en el extranjero, la "ayuda militar" a diversos países aliados y las guerras de agresión, hace fluir grandes cantidades de liquidez en los mercados internacionales. Las secuelas financieras de toda aquella liquidez global no regulada complementan el efecto de más de US$1.5 millones de millones que fluyen por los paraísos fiscales cada año, principalmente en territorios controlados por Estados Unidos y el Reino Unido.

En los últimos años de la década de los ochenta del siglo pasado, las economías industrializadas de los países ricos ya no dieron los niveles de crecimiento necesarios para satisfacer la lógica loca del capitalismo corporativo de consumo. Para evadir las consecuencias de ese fracaso sistémico, las élites del Bloque occidental reorganizaron sus economías como mercados-casinos financieros. Empujaron hasta sus límites legales las técnicas de seguros financieros, las normas contables y de auditoría y los procesos de las agencias evaluadoras. Ese proceso impulsaba la devaluación de hecho del dólar estadounidense y otras monedas de referencia mientras los bancos centrales de los países ricos lucharon para defender el estatus del dólar como la moneda de reserva internacional a pesar de los enormes déficit presupuestarios y comerciales de Estados Unidos y su creciente deuda.

El papel estratégico de Wall Street

El desmedido gasto militar del gobierno estadounidense quizás hace sentido en ese contexto. Los cientos de bases militares a nivel mundial, las decenas de miles de millones de dólares en "ayuda militar", las constantes guerras de agresión - todo hace sentido como componentes de un gran motor global para reciclar dólares- De igual manera, la ineficiencia perversa de la concentración monopolista de las corporaciones financieras estadounidenses también hace sentido como herramienta de la estrategia geopolítica de la plutocracia que manda en Estados Unidos. Desde la misma perspectiva otros aspectos extraños del colapso financiero en Estados Unidos y Europa parecen ser menos perplejante.

Por ejemplo, ¿por qué se permitió a los cinco grandes bancos de inversión ignorar los límites normales sobre lo que podían prestar contra su capital - de doce veces a hasta 40 veces? Aquellos bancos - Goldman Sachs, Bear Stearns, Morgan Stanley, Lehman Brothers y Merrill Lynch - en la práctica trabajaban como organizaciones no gubernamentales casi autónomas. Colaboraron íntimamente con los bancos centrales principales del Bloque Occidental - la Reserva Federal, el Banco Central de Suiza, el Banco de Inglaterra, el Banco de Japón y el Banco Central Europeo.

Es una apuesta segura que este cartel internacional hizo lo más que pudo para intervenir en los mercados internacionales de monedas y de materias primas para sostener el dólar estadounidense. Así ayudaron al gobierno de Estados Unidos manejar más fácilmente los problemas generados por sus masivos déficit. Ahora, de aquellos bancos de inversión sólo sobreviven dos - Morgan Stanley y Goldman Sachs - como bancos convencionales. Bear Stearns fue tragado por J.P.Morgan, Bank of America compró Merrill Lynch. Wells Fargo compró el banco de inversión más pequeño Wachovia. Se permitió a Lehman's ir a la quiebra.

El estatus no-gubernamental casi autónomo de los principales bancos de Wall Street también explica por qué ninguno de ellos ha sido intervenido por la vía de la administración judicial. Todos probablemente son insolventes. Pero permitirles ser declarados en suspensión o cesación de pagos sería desbaratar un aparato vital para la coordinación de las intervenciones del Bloque Occidental en los mercados de las monedas internacionales y las materias primas. No es que estas empresas son "demasiado grande para permitir fallar" como tal. Las élites de Estados Unidos, Europa y sus aliados del Pacífico sostienen a flote estos bancos no-gubernamentales casi autónomos porque son muy importantes ingenios de valores monetarios - moneyness - para las intervenciones geopolíticas y reciclaje de dólares. Muchos otros aspectos extraños de la actual crisis económica parecen tener sentido desde una perspectiva similar.

Las implicaciones para la política externa

Todo eso pues, explica por qué es muy poco probable que el Presidente Obama haga cambios significativos en la política externa de Estados Unidos. Podría ser que algunas políticas vayan a cambiar, pero lo harán sólo como respuesta a hechos más allá del alcance del estatus quo dominado por el Bloque Occidental. Sobre América Latina, el Presidente Obama y Hillary Clinton seguirán apoyando amigos como el narco-terrorista Álvaro Uribe en Colombia y delincuentes de cuello blanco como Felipe Calderón en México y Alan García en Perú.

De igual manera seguirán sus esfuerzos para desestabilizar a Hugo Chávez, Evo Morales, Rafael Correa, Raúl Castro, Daniel Ortega o cualquier otro dirigente de la región - quizás Mauricio Funes en El Salvador u otros líderes de las islas naciones del Caribe quienes actúen decisivamente para construir alternativas al capitalismo corporativo de consumo. El ejemplo más importante de tal alternativa es la Alternativa Bolivariana para las Américas - ALBA. Entre otras cosas, el ALBA es un bloque comercial basado en el comercio solidario y complementario. Incluye la modalidad del trueque y ya está en marcha de una manera muy exitosa.

Una indicación de su éxito es el hecho que los medios de comunicación corporativos casi nunca lo mencionan. Mientras es cierto que pocos países son miembros plenos del ALBA (3), casi todos los países de América Central y del Caribe son miembros de su programa subsidiario para la seguridad energética y alimentaria en la región que es Petrocaribe. Se ve la importancia del ALBA en la secuela al abuso por el gobierno estadounidense del Acuerdo de Comercio Preferencial Andino y Erradicación de Drogas (ATPDEA en inglés), para castigar a Bolivia después de la expulsión del embajador estadounidense en La Paz, Philip Goldberg.

Las autoridades estadounidenses retiraron el acceso de Bolivia al ATPDEA unos pocos días después de la expulsión de Goldberg en Septiembre 2008. Bajo el ATPDEA, miles de bienes de exportación de Bolivia y los demás países andinos entraron al mercado estadounidense sin pagar tarifa aduaneras. Sin las ventajas del ATPDEA, aquellos productos de Bolivia ahora están sujetos a tarifas de entre 17% y 33%. Las exportaciones de Bolivia a Estados Unidos bajo el ATPDEA en 2007, principalmente textiles, vestidos y cosas de cuero (34%) y derivados de hidrocarburos (66%) sumaron a alrededor de US$150 millones.(4)

Sin los beneficios del ATPDEA aquellas exportaciones podrían bajar dramáticamente, aún sin el impacto de la recesión económica en Estados Unidos. Sin embargo, en octubre 2008, el gobierno venezolano firmó un tratado comercial con Bolivia para comprar más de US$46 millones de los bienes que Bolivia exportaba anteriormente a Estados Unidos. Ese tratado ya se está cumpliendo con el envío en este año de más de US$9 millones de bienes a Venezuela que Bolivia antes exportaba a Estados Unidos.

Eso quiere decir que, a lo largo del año 2009, Venezuela absorberá todo menos unos US$4 millones de los textiles, vestidos y bienes de cuero del monto que Bolivia exportaba de esos bienes a Estados Unidos en 2007. Las exportaciones de Bolivia a la zona comercial de MERCOSUR (Argentina, Brasil. Paraguay y Uruguay) aumentaron un 60% en 2008, principalmente en las ventas de gas natural. Con la negociación de parte del gobierno de Evo Morales por nuevos mercados también en Rusia, Irán, Japón, China e India, Estados Unidos bien podría descubrir que sus esfuerzos de intimidar Bolivia le salgan por la culata. Bolivia perfectamente podría establecer nuevos mercados más dinámicos mientras Estados Unidos queda con aún menos influencia en la región andina que antes.

Parece ser absolutamente claro que la administración Obama aporte casi ningún cambio a la política "bipartidista" de la élite plutócrata de su país. Definitivamente en América Latina, lo más probable es que cualquier cambio de política será impuesto sobre el gobierno de Estados Unidos por acontecimientos más allá de su control. Eso es parte del significado de la visita de Thomas Shannon y su equipo a La Paz.

Mientras Obama y Clinton podrían respirar más libremente por motivo de la victoria electoral de la derecha en Panamá, probablemente descubrirán que el actuar del nuevo gobierno de Mauricio Funes en El Salvador cancele aquel alivio. Todas las señales indican que, a pesar de las buenas noticias que el gobierno estadounidense recibirá de vez en cuando en los meses venideros, enfatizarán todavía más el profundo fracaso de los esfuerzos del gobierno estadounidense a largo plazo de mantener su influencia y prestigio en la región.

Foto: Estados Unidos – El presidente Barack Obama en la Casa Blanca. / Autor: Pete Souza – White House

Notas:
1.http://english.aljazeera.net/news/middleeast/2009/03/2009331131144938569.html
2.http://www.bilaterals.org/article.php3?id_article=12508
3.Bolivia, Cuba, Dominica, Honduras, Nicaragua, St. Vincent and the Grenadines, Venezuela. Ecuador and Uruguay have observer status.
4.http://www.constituyentesoberana.org/3/noticias/economia/102008/011008_1.html


Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Ver texto completo...

El celibato eclesiástico


Alberto Moncada (especial para ARGENPRESS.info)

Yo no creo que el celibato eclesiástico sea la causa de la creciente inundación de pederastia sacerdotal. La pederastia ha existido siempre, sólo ahora se hace más visible por la combinación contemporánea del crecimiento de la libertad de expresión y el mayor respeto a los derechos humanos en la sociedad y especialmente en el sistema judicial.

El celibato fue una decisión política para proteger el patrimonio eclesiástico de los eventuales derechos hereditarios de los clérigos. Antes en la Iglesia católica y ahora en otras confesiones cristianas había y hay sacerdotes casados que no cumplen sus deberes peor que los solteros.

Tampoco la Iglesia católica ha perseguido las actividades sexuales de los clérigos siempre que no sean públicas y evidentes, como se ha comprobado con el famoso cura Alberto de Miami, estrella mediática de la ciudad que, al haber sido sorprendido por un fotógrafo acariciando a su novia y criticado consiguientemente por su obispo, ha optado por pasarse a una confesión cristiana en la que ejercer como sacerdote casado.

Algún observador cínico de la escena sostiene que el celibato les da un gran privilegio a los clérigos ya que liberados de los condicionantes del matrimonio pueden perseguir a las mujeres con mayor libertad. De hecho, el clero usa tanto sus relaciones privilegiadas con las devotas más crédulas y disponibles como el sexo mercenario. Cuando yo hice una investigación sociológica sobre consumo de prostitución en el Madrid de los años setenta descubrí que los principales usuarios eran los solteros forzosos, es decir, los militares alejados de sus familias, de sus novias y el clero. Una prostituta me explicó la particular vehemencia con la que se producía un clérigo de un pueblo de la provincia que acudía todas las semanas, en día laborable y vestido de paisano, a hacer uso de sus servicios

Los curas y monjas pederastas lo son no tanto por su eventual represión sexual cuanto por gozar de una situación de poder respecto de los menores que les están confiados. Es posible que si estuvieran emparejados hubieran sido menos pederastas pero también hay casados pederastas que tienen en común con los clérigos y monjas su fácil acceso a los menores y su situación de poder respecto a ellos.

El estremecedor informe de la pederastia de curas y monjas en Irlanda durante sesenta años tiene que ver, sobre todo, con su situación prepotente en colegios y orfanatos en los que actuaban sin control sobre niños y niñas, generalmente pobres, sometidos a sus caprichos y vesanias y que cuando se quejaban de ello eran castigados por los superiores. Ni éstos, ni mucho menos los obispos irlandeses, pusieron remedio a la situación durante todos esos años mientras que el Gobierno irlandés, uno de los más confesionales, miraba para otro lado.

Ahora, gracias sobre todo, a los oficios de abogados americanos codiciosos, bastantes diócesis de ese país han tenido que pagar millones de dólares a las víctimas de la pederastia sacerdotal con tal de que no fueran a juicio y algunas diócesis han quedado en bancarrota por ello. Una organización católica, los Legionarios de Cristo, cuyo fundador y presidente, el padre Mercier, era un conocido pederasta, que abusaba sobre todo de sus jóvenes aspirantes, ha visto como el Vaticano, en vez de denunciar el caso a la justicia civil, le ha impuesto una leve pena canónica.

En fin, que los padres y madres de familia deben estar atentos no sólo a las notas que sacan sus hijos en los colegios sino al perfil de sus tutores.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Ver texto completo...

¿En manos de quién deberían estar las industrias estratégicas?

José Castillo (LA ARENA)

La estatización en Venezuela de dos empresas pertenecientes al grupo Techint fue duramente cuestionada por las cámaras empresarias argentinas. Se escucharon exigencias de que "se defienda el capital nacional amenazado". La presidenta se comunicó con Chávez para "expresarle preocupación" ¿Qué es realmente lo que está en discusión?.

El pasado 21 de mayo, el gobierno venezolano de Hugo Chávez supuestamente "sorprendió" con sus declaraciones públicas: "El sector briquetero nacionalícese, la empresa Matesi nacionalícese, Comsigua nacionalícese, Orinoco Iron nacionalícese, Venprecar nacionalícese y la empresa de tubos Tavsa". Las repercusiones sobre Argentina consisten en que dos de esas empresas pertenecen al grupo Techint: Matesi -controlada por Ternium (Grupo Techint) que posee el 50,2% de las acciones) y Tavsa (Techint 70% y CVG 30%).

Inmediatamente se desató una ola de reclamos. Todas las entidades empresarias argentinas, sin excepción, salieron a repudiar el hecho y a exigirle al gobierno argentino que actuara "defendiendo los intereses del capital nacional", supuestamente amenazado de expropiación por el chavismo. El mismísimo Hugo Moyano, secretario general de la CGT, se puso del lado de Techint, oponiéndose a la estatización con argumentos de que "eso no es lo que nos enseñó Perón". Idéntico alineamiento tuvo Antonio Caló, dirigente de la UOM, gremio bajo cuya jurisdicción se encuentran los obreros de las empresas de Techint en la Argentina, que exigió que Chávez debe "respetar los acuerdos bilaterales de protección de inversiones".

Los políticos de los dos agrupamientos principales de la oposición, el "peronismo disidente" de Macri-De Narváez-Solá y el "panradicalismo" de Carrió-Cobos-Ricardo Alfonsín, salieron con dureza a exigirle al gobierno argentino que se pusiera incondicionalmente del lado de Techint. La presidente Cristina Kirchner, por su parte, tuvo, y dejó trascender por todos los medios, una dura conversación telefónica con Hugo Chávez, reprochándole la falta de consideración hacia la seguridad de las inversiones argentinas en la república bolivariana, ante lo que aparecería como una "preferencia" venezolana por el capital brasileño. Mientras tanto, desde diversos voceros del oficialismo, se salía a poner paños fríos asegurando que el gobierno argentino abogaría por "la máxima indemnización posible para Techint".

Derecho soberano

Quien esto escribe no es "chavista". Tiene serias diferencias con las políticas del presidente de Venezuela. Más aún, no cree que se esté realmente "trascendiendo el capitalismo" o "avanzando hacia el Socialismo del Siglo XXI", como se propagandiza desde Caracas. Pero defiende incondicionalmente el derecho soberano del estado venezolano a hacerse de sus propios recursos económicos. Porqué está plenamente convencidos que no hay proyecto, ya no de socialismo, sino siquiera de independencia económica si nuestros pueblos latinoamericanos no recuperan su petróleo, sus industrias básicas, su banca, y el conjunto de su riqueza económica ferozmente saqueada durante décadas. Desde esta perspectiva, mientras se observa la lamentable "cola de críticos a las nacionalizaciones de Chávez", o la no menos lamentable de los funcionarios del gobierno para que "Techint cobre lo más posible", uno prefiere preguntarse: ¿por qué en la Argentina no se hace lo mismo que en Venezuela? Si países mucho más vulnerables económica y políticamente, como Bolivia y Ecuador recuperaron parte de su renta petrolera, ¿qué esperamos en Argentina? ¿Acaso que YPF Repsol agote hasta el último metro cúbico de nuestro subsuelo? ¿Por qué dejamos que la Barrick Gold saquee nuestras riquezas mineras y destruya nuestro acervo ecológico?

¿Burguesía nacional?

Muchos de los políticos, oficialistas y opositores, que no podrían esbozar la mínima respuesta a los interrogantes de más arriba, sin embargo posan de "defensores de la soberanía nacional" cuando se trata de defender a Techint. Se trataría, según ellos, de un prominente miembro, el más importante quizás, de la "burguesía nacional".

No es la primera vez que en la historia económica argentina se habla de proyectos de desarrollo, industrialización, o independencia nacional de la mano de una supuesta "burguesía nacional" progresista. No es el objetivo de esta nota entrar en debates historiográficos o ideológicos acerca de si alguna vez existió tal sector social. Lo que sí hay que señalar, es que darle esa etiqueta a Techint requiere, cuanto mucho, un alto esfuerzo de imaginación.

No sólo porque la sede del grupo se encuentra en Luxemburgo (vale como hecho simbólico que la nota formal de "protesta" ante las estatizaciones en Venezuela salieron salieron de esa sede). Mucho más importante es saber que el dinero que Techint acaba de cobrar del propio gobierno venezolano por la estatización de Sidor, realizada el año pasado, fue directamente depositado... en Alemania. Y se trataba nada más y nada menos que de 1.970 millones de dólares por el 60% de las acciones de esa compañía. Que se trató de un negocio redondo para la multinacional "argentina" -cobraron mucho más que el valor de mercado de la empresa- , lo certifica que al día siguiente las acciones de Siderar, la mayor empresa del grupo en nuestro país, subieron a su mayor cotización en siete años. Pero lo más vergonzoso de todo es que ese monto de indemnización fue alcanzado gracias a la presión del propio gobierno argentino, como lo reconoció la propia Presidente Cristina Kirchner en declaraciones a El Universal de Caracas: "Fue preci
samente la intervención de esta Presidenta lo que les permitió obtener por el 60% de las acciones expropiadas la bonita suma de 1.970 millones de dólares" (26/5).

Pero quizá lo más importante es que el grupo Techint forma parte de la triste historia de ese saqueo llamado "privatizaciones de la década del ´90". En el año 1992 la acería Somisa, la más grande del país, fue privatizada y entregada a la multinacional. Según el llamado entonces "Informe Braxton" (Página 12, Suplemento Cash, 8 de marzo de 1992), el valor de mercado de la firma oscilaba entre los 400 y los 700 millones de dólares. Pero los "interventores" de la empresa encargados de la privatización (primero Jorge Triaca y después María Julia Alsogaray) decidieron que la empresa podía venderse en 300 millones. Finalmente, ni eso sucedió: por Somisa se pagaron 100 millones de dólares en efectivo, 40 en pagarés y 12,5 millones en títulos de la deuda externa. Así terminó naciendo Siderar, la misma empresa que, a pesar de las ganancias que reconoce ella misma en sus balances públicos presentados en la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, amenaza hoy con despedir a 700 trabajadores, "por la crisis".

En la Argentina hubo y hay defensores de nuestro petróleo, de nuestros ferrocarriles, de nuestra riqueza minera. Muchos pensamos que, sin reestatizarlos y volcarlos como herramientas para un proyecto de desarrollo al servicio de la clase trabajadora, no hay independencia posible. Lo mismo sucede con nuestra industria siderúrgica. Es hora de pensar en Techint. Mucho más, cuando se acaban de cumplir los 199 años del 25 de mayo de 1810 y hace tantas décadas que perdimos nuestra independencia económica.

José Castillo es economista. Profesor de Economía Política y Sociología Política en la UBA. Miembro del EDI (Economistas de Izquierda).


Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Ver texto completo...

22 de mayo de 1930 - 4 de noviembre de 1975: Agustín, el Gringo, Tosco


Juan Carlos Cena - Elena Luz González Bazán (especial para ARGENPRESS.info)

El Agustín como lo llamaban algunos de sus compañeros, otros el Gringo, otros, simplemente Tosco, nace poco después de que revienta la bolsa de Wall Street. En nuestro país, el modelo agro exportador estaba en un proceso de agotamiento, y en forma paralela comenzaba un proceso industrializador de productos primarios.

Agustín nace, se cría, y desarrolla parte de personalidad dentro de un marco rural, en Moldes, a 80 kilómetros de Río Cuarto, en la provincia de Córdoba. La dura realidad social penetraba en su hogar, los pisos de su casa eran de tierra apisonada.

Tosco fue esos hombres que militó la terquedad de la esperanza, un autodidacta, anduvo siempre en la búsqueda de ampliar el conocimiento, como una manera de ser cada más libre, buscó perfeccionarlo a través de la lectura y el estudio, éste, fue uno de las modalidades para ampliar el conocimiento, tanto humanísticos, políticos o técnicos; el otro, fue el de bucear en las aguas profundas de la practica concreta, y combinaba la teoría con esa práctica, en un ejercicio permanente de comprobación.

El otro aspecto de su personalidad, pero que tiene que ver con la integralidad del hombre, fue la de cumplir con los mandatos que le daban sus iguales: los compañeros, la de ser buen trabajador, la de tener una actitud correcta frente al trabajo, ante sus compañeros en la relación social diaria, ser solidario, una de las formas era la de transmitir sin egoísmos el conocimiento acumulado del oficio, cualidad de esa particularidad, que es ignorada en los mundos académicos cuando se trata de la descripción de un trabajador

Una fuerte concepción fue la de obrar siempre en forma colectiva, lo demostraba en los hechos concretos, hablaba y actuaba en plural siempre rodeado de sus pares.

Desarrolló su pensamiento buscando otra realidad para el Movimiento Obrero Argentino, que se centraba en la rotura de las cadenas que lo oprimían.

Tuvo claro que la democracia sindical no pasaba por la hegemonía del dedo, sino por las asambleas de cada sector, cuerpo de delegados o generales únicos órganos soberanos que consolidaban y refrendaban la lucha del movimiento obrero. Nada podía sustituir a las asambleas, ellas eran superiores a los cuerpos directivos.

Fue claro al señalar que el reclamo económico solamente, era una trampa tendida por los explotadores. Este, el patrón, trataba de penetrar con esa concepción, la de pelear solo por el salario y otras reivindicaciones parecidas. Era la ideología del economicismo que se inmiscuía en el seno de las luchas de los trabajadores para desviar el problema central, la lucha de clases en el marco de la lidia por la liberación nacional, para terminar con la explotación del hombre por el hombre.

Acabar, definitivamente, con explotados y explotadores, terminar con los sueños de los explotadores que quieren que los trabajadores trabajen de la cuna a la tumba.

Eso fue lo que intentaron en intentan en la actualidad los dirigentes obreros participacionistas o colaboracionistas, y los llamados burócratas en los tiempos contemporáneos, cuando buscaban y buscan artimañas para que la lucha sólo sea por el salario. Y que además, el Movimiento obrero fuera apolítico, tal como lo pretendían y pretenden las patronales, el Estado y las burocracias entregadas.

Tosco y sus compañeros, expresaban distintas corrientes del pensamiento político local y nacional, tuvieron claro que no se puede introducir ningún partido político en forma preeminente, ni darle un tinte partidario al sindicato. Entre los trabajadores, en el seno de la clase obrera conviven y existen distintas expresiones, identidades, creencias y pensamientos. Por eso sostenían que la política sindical es la forma política más importante y compleja a desarrollar. Tosco nunca confundió el papel del militante de un partido político, con la de un militante gremial, son total y absolutamente diferentes.

Sabía que la elección del delegado era de vital importancia. Era el momento donde se ejercía la democracia obrera en forma directa sin intermediarios. El delegado es la raíz que nutre de savia al sindicato, que viene desde los socavones de la clase trabajadora. Una vez elegido el delegado, pasa a ser la voz de todos, el que transporta las ideas y las palabras de todos, el ya no es más él, él es todos los compañeros que lo eligieron para que lleve la voz del conjunto. Las cualidades debían ser muy sencillas; ser un buen trabajador y un mejor compañero.

Cultura del Trabajo

Uno de los aspectos que debemos rescatar de entre las cenizas que el neoliberalismo destruyó, es la cultura del trabajo.

Tiene que ver con la relación social diaria, permanente, en el lugar de trabajo, en el sindicato, en el barrio, en los clubes de trabajadores. En el lugar de trabajo con la transmisión del oficio, transferencia de las enseñanzas centenarias que vienen de un proceso de acumulación del conocimiento. Labor que le correspondía a los trabajadores mayores, como un mandato no escrito, sin egoísmos de por medio. La transmisión oral de los más grandes a los más jóvenes, de los maestros hacia los aprendices, como en las grandes comunidades antiguas, donde el consejo de ancianos era la fuente de toda sabiduría.

Los trabajadores reconocen a sus maestros en el oficio y el trabajo diario, esta es parte de la esencia de una cultura de la transmisión, de la solidaridad, del compañerismo, de los códigos entre trabajadores, que se verifica en la vida cotidiana del trabajo y en la lucha por sus derechos.

Afirmamos que el neoliberalismo bregó por aniquilar todo lo que tenga que ver con la cultura del trabajo, había que imponer la desindustrialización del país y darle la bienvenida a un país con grandes pizarras, acciones y cotizaciones, más todos los privilegios a los bancos; o sea, el modelo financiero de concentración económica. Para imponer esta desindustrialización había que derrotar y posteriormente liquidar a la clase obrera, física y culturalmente.

Dos tipos de sindicalismo

Por otro lado, el Gringo definirá dos tipos de sindicalismo, nudo esencial de un pensamiento que marcará las diferencias y contradicciones entre los dirigentes obreros, los que utilizan a la clase obrera para sus intereses particulares y los que son auténticos representantes.

Estas afirmaciones las realiza en medio de la lucha ideológica y política con el participacionismo que estaban demostrando sobradamente, estas premisas, no sólo por su accionar, sino por los niveles de burocratización y corrupción, enquistados en los sillones, eran favorecidos con todas las prebendas, se habían corrompido. En esto se les iba la vida a los dirigentes burocráticos, en componendas con los grupos y sectores de poder, con las fuerzas armadas dando legitimidad a los golpes de estado.

Por otro lado, y fundamentalmente, el sindicalismo peronista se había transformado en la expresión política del ausente partido justicialista y la expresión contestaría de las masas peronistas. Aquellas habían virado hacia la resistencia, hacia la confrontación y hacia una búsqueda de nuevos dirigentes. Muchos dirigentes luego se burocratizaron, que antes fueron parte de la Resistencia Peronista, mientras unos pelearon por la vuelta de Perón, otros planteaban el peronismo sin Perón.

Por eso el pensamiento de Tosco giraba sobre la trascendencia de esos momentos de lucha del movimiento obrero y los trabajadores, y el carácter de clase que debía adquirir el sindicalismo.

Por esto, la premisa de Tosco, su pensamiento sobre el Sindicalismo de Liberación se asienta sobre tres banderas: la de unidad y lucha, la de justicia social, soberanía política y liberación nacional.

Además de la lucha sindical particular de su sindicato participaba en la confrontación general, en la esfera institucional y política del momento, estaba la disputa clandestina contra la dictadura encabezada por Onganía, autodenominada Revolución Argentina. En esa pelea Tosco plantea un sindicalismo para disputar en todos los espacios, no había que dejar ningún flanco descuidado, depende, afirmaba: “del momento en que se viva, de cómo instrumentar esa lucha, bregar para que sea la clase obrera y el pueblo los que la llevan adelante”. Teniendo en claro siempre, que sólo la democracia de bases es la forma y que no puede ser suplantada por otras maneras de funcionamiento, y que es la relación que existe y debe continuar entre dirigentes y las bases, mecanismo y ejercicio que logra la concientización de todos y reafirma su compromiso para la lucha.

Las asambleas que se realizaban, y realizan por sectores, en unidades o sectores de trabajo, estaban acorde con la línea de pensamiento del Gringo, que el recogía de viejas tradiciones obreras, que las recreaba y la plasma en la practica. En la resistencia, en clandestinidad, o en una situación institucional normal, nunca esa democracia de bases, esa relación social y política entre dirigentes y cuerpos de delegados puede ser suplantada por otras formas.

Por eso el Gringo irá conformando un módulo donde confluirían la teoría y la práctica, teoría que se asienta sobre la vida misma, sobre las experiencias, sobre aquellos teóricos a los cuales consulta, nombra y que levanta sin ningún resquemor: 'yendo a la dialéctica de la historia y como decía el gran Lenin, al avance del proceso revolucionario se intensifica el proceso contrarrevolucionario' .

Su planteo antiburocrático, antipatronal, antiimperialista se enmarca en la teoría de la dependencia, por eso la lucha por la liberación nacional y social, por eso la concepción del sindicalismo de liberación, esencial en el proceso de transformación hacia una nueva sociedad.

Cabe una aclaración, en 1970 se publica un trabajo de investigación de los brasileños Theotinio Dos Santos y Enrique Cardozo, ex presidente de Brasil, ambos elaboran la Teoría de la Dependencia. Países centrales y periféricos. Un centro hegemónico y un conglomerado de naciones en nivel de dependencia, económica, social, políticamente hablando.

Por tal razón, la consigna del sindicalismo para la liberación nacional que emanaba del pensamiento del Gringo Tosco, se ratifica en esa investigación y se llena de contenido. La doctrina sindical tosquiana la hace suya, levanta las banderas de justicia social y liberación nacional, formando parte de todos los planteos

Tosco atacaba de esa forma los conceptos del liberalismo económico y del totalitarismo político que se habían hecho carne en la burocracia sindical, aquella que encarnaban las intervenciones a los sindicatos para frenar la democracia y la participación de las bases, porque de esa forma se paraba el avance de la conciencia en la lucha, la que se adquiría, la que era parte de ser la 'vanguardia organizada y combativa de los demás sectores populares...' .

El papel de la clase obrera y del movimiento obrero en el proceso de transformación

Tosco no sólo analizaba al movimiento obrero, sino el lugar que le cabe a la clase obrera como sujeto histórico de las transformaciones revolucionarias, de la sociedad, donde la vanguardia no estaba solamente en un partido político, sino en la única clase social capaz de generar esos cambios: la clase obrera.

El sistema capitalista mundial concentra los medios de producción, pero necesita de una clase obrera que venda su fuerza de trabajo en el mercado laboral en forma vil. La resistencia a esa vil venta de la fuerza de trabajo genera la que se denomina lucha de clases, contradicción fundamental: entre la burguesía y el proletariado, entre explotadores y explotados.

Sólo los explotados son los que pueden terminar con las imposiciones del sistema. Un sistema que utilizaba, y utiliza, los medios represivos, la persecución, imponiendo una ideología y una cultura que intenta desnaturalizar las necesidades de la clase trabajadora y el pueblo; inculcando formas culturales donde pregona la necesidad del apoliticismo y el egoísmo en sindicatos y durante la lucha sindical.

Es dable de tener en cuenta, y es una enseñanza, que la burguesía, nunca abandonó la lucha de clases, ni concilió con la clase obrera.

Atento a ello el Gringo afirmaba a modo de reflexión 'cada compañero tiene, no sólo el derecho sino él deber de pensar políticamente y la opción de estar afiliado o no, de ser militante o no, de una agrupación política' .

Con ese nivel de confrontación y enunciando la lucha de clases, se plantea en su pensamiento, que el apoliticismo es una malformación política reaccionaria, que va contra los intereses de la clase obrera y que sólo es necesaria para la clase de los explotadores, siendo la burocracia sindical su vehículo, aliada incondicional.

Tosco reafirmaba al decir: “…el rol de la clase obrera no es participar como socio menor y subalternos en las esferas del poder de la oligarquía y de la reacción, sino impulsar las transformaciones revolucionarias que cambien en profundidad este sistema de opresión, de explotación y miseria. El papel de la clase obrera es ser vanguardia organizada y combativa de los demás sectores populares para lograr la liberación social y nacional de los argentinos.”

A la gesta del Cordobazo la definía como que 'fue una rebelión obrera y popular (...) surgió de la clase obrera y del pueblo. Lo esencial del Cordobazo es que surge de los trabajadores y de los estudiantes y que ellos por sus convicciones salen a la calle a luchar'.

A 30 años de su desaparición podemos decir sencillamente: se fue el Gringo, el respetado por todos. Nos quedaron sus enseñanzas a través de la lucha y de la práctica concreta de su militancia. Otros rasgos además lo distinguían como la intransigencia en la defensa de sus principios, su tremenda fuerza moral y ética, su amor a la libertad; fue un rebelde obrero, duro, pero esa severidad nunca le hizo perder la ternura que le profesaba a todos sus compañeros.

Desde entonces la figura del Gringo Tosco se recorta lenta y obstinadamente, venciendo al silencio y al olvido, ensanchando día a día el campo de la memoria.



Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Ver texto completo...

29 de mayo de 1969: Córdoba insurgente


Angel Stival - Juan Iturbur (Revista "Los 70" - INFOALTERNATIVA)

En el anochecer del jueves 29 de mayo de 1969, la ciudad de Córdoba estaba envuelta por un humo de distintos tonos de gris, según el material que ardía en las hogueras y barricadas. Desde colchones viejos hasta automóviles fueron a parar a la la furia del fuego antidictatorial, indiscutible consigna de unidad del Cordobazo a partir de la cual después se discutiría casi todo acerca de los contenidos del estallido.

A la media tarde de ese día, el fuego comenzaba a atenuarse cuando la IV Brigada de Infantería, al mando del general Jorge Raúl Carcagno, avanzaba lentamente por la Avenida Colón para "recuperar" la ciudad tomada.

La tarea no fue fácil porque, en la periferia de los escenarios principales de la batalla, persistían focos de resistencia que duraron hasta el día siguiente, cuando en los centros de poder recién lograban recomponerse para solicitar un escarmiento.

Así, la Bolsa de Comercio de Córdoba hizo sentir su voz indignada reclamando "severas sanciones para los autores de la depredación y el pillaje".

El gobierno nacional, que encabezaba Juan Carlos Onganía, no varió su tozuda filosofía represiva y creó, mediante un fulminante decreto, el Consejo Especial de Guerra que juzgaría sumariamente a quienes "atentaron contra el orden y la seguridad públicas".

Para el comandante del Tercer Cuerpo de Ejército, Sánchez Lahoz, quien había comandado el operativo de represión desde su despacho, los sucesos eran causados por "la intervención de células comunistas, internas e internacionales".

Del otro lado de las barricadas, en la noche del 29 quedaban algunos pocos obreros fabriles, sector que fue la columna vertebral de la impresionante y arrasadora manifestación de fuerza del pueblo cordobés.

Espontáneo u organizado, oportunista o revolucionario, el Cordobazo plantó una estaca mortal en el corazón del régimen y, al tiempo que mostró la fuerza de los trabajadores en pie de lucha, dejó expuestos sus límites para acceder al poder político.

Pero, en la oscuridad de la noche del 29, comenzaron a brillar las ideas que presidirían el debate político en la década siguiente.

Las cartas sobre la mesa

La torpe política del gobierno de Onganía había empujado la unidad en la acción de sectores gremiales que políticamente, tenían muy poco en común.

Por sobre la CGT de los Argentinos --antecedente decisivo del Cordobazo, aunque en ese momento fuera más una referencia ideológica que un instrumento concreto de lucha--, legalistas (vandoristas), ortodoxos (peronistas de derecha) e independientes (comunistas, radicales e izquierda independiente), coincidieron en lanzar el paro activo del 29 de mayo.

El lucifuercista Agustín Tosco y el mecánico Elpidio Torres fueron las mayores figuras del Cordobazo, pero en su elaboración y concreción también estuvo el importante gremio de los choferes (UTA) que encabezaba Atilio López, además de Miguel Angel Correa (maderero), Héctor Castro (ATE), Jorge Canelles (UOCRA), Carlos Borelli (petroleros), quienes tuvieron activa participación en las luchas previas que prepararon el clima de la rebelión.

En rigor, puede decirse que la gestación de este gran movimiento duró casi tres años, ya que comenzó con las luchas estudiantiles del 66, cuyo resplandor persistió hasta 1969 y que dejó un movimiento estudiantil activo, fuertemente influido por las movilizaciones de la CGTA y por sus propias reivindicaciones.

La conciencia antidictatorial del estudiantado universitario no estaba en duda. Más aún, en su interior fluía un proceso de incesantes rupturas políticas y reagrupamientos, reflejo de profundas tendencias de cambio que latían en la sociedad.

Los obreros de la industria automotriz, por su parte, en especial los de la planta de Ika Renault, en Santa Isabel, se habían templado en la lucha por sus propias reivindicaciones, contra el llamado sábado inglés y las quitas zonales.

Los choferes de la UTA también venían de duros enfrentamientos con las empresas de transporte urbano de pasajeros, que recién comenzaban a constituirse tras el desmantelamiento un tanto desprolijo de la Corporación Argentina del Transporte Automotor (CATA).

Toda la población, en fin, de una Córdoba libertaria, portadora de una rebeldía legendaria y que ahora atravesaba un momento especial de su historia, no soportaba el opresivo clima impuesto por la dictadura.

A las piñas en el Córdoba Sport

"Ciudad en convulsión: Hoy sin transporte y mañana paro total", titulaba el vespertino Córdoba su edición del 15 de mayo de 1969. A 14 días del Cordobazo, no podía pintarse mejor el clima existente en la ciudad.

Detrás de todo, estaban Smata y Uta. El gremio de los choferes de transporte urbano intensificaba las medidas de fuerza para reclamar la antigüedad y la estabilidad para los trabajadores de la anterior empresa, la CATA, que habían pasado a las firmas ganadoras de la licitación hecha por la Municipalidad.

Por ese motivo, la UTA lanzó un paro para el 5 de mayo que se cumplió en un clima de violencia, con varios atentados a los ómnibus que circulaban manejados por sus dueños.

El 12 de mayo, el gobierno nacional dio a conocer la ley 18204 que establecía un régimen de descanso desde el sábado a las 13 hasta el domingo a las 24 (sábado inglés).

La reacción no se hizo esperar: las dos CGT lanzaron un paro para el viernes 16 de mayo, que se convierte en paro de 48 horas, esta vez sí masivo y contundente, de los choferes que peleaban por el reconocimiento de su antigüedad.

El miércoles 14, el Smata convocó a una asamblea de afiliados en el mítico Córdoba Sport Club, una suerte de Luna Park cordobés en el que se realizaban festivales de boxeo y se disputaban los partidos de básquetbol más importantes (incluso los de las Olimpíadas Universitarias, por lo que era un lugar familiar para los estudiantes).

Pese a la prohibición policial, los obreros abandonaron sus puestos de trabajo, subieron a sus ómnibus y se encaminaron hacia el centro, donde arribaron como un aluvión.

A las 15.30 había más de 2.500 en el local de la calle Alvear, cerca de la Avenida Olmos. Afuera, en las calles adyacentes, se concentraban rápidamente los patrulleros y los carros de asalto de la infantería policial.

Con Elpidio Torres (secretario general del Smata Córdoba) y Dirk Kloosterman (secretario nacional del gremio) como oradores, la asamblea aprobó por aclamación el paro de 48 horas, en medio de un tenso clima que se convirtó en silencio absoluto cuando Torres pidió que se obviara la lectura de los considerandos porque en cualquier momento entraba la policía.

El pedido, formulado por el propio Torres, de que los asambleístas se retiraran ordenadamente, fue infructuoso. Los obreros enfrentaron a la policía en Lima y Alvear (esquina opuesta a la de la avenida Olmos) y la batalla ocupó el centro de la ciudad, extendiéndose por las calles Catamarca, Maipú, 25 de Mayo y San Martín. El duelo de piedras y palos contra gases lacrimógenos y balas, que los estudiantes cordobeses conocían muy bien, repetía las batallas de 1966.

Precisamente, el 19 de mayo el gobierno cerró la Universidad "por el actual clima de agitación". Los estudiantes, que habían lanzado las "jornadas de agitación y lucha", intentaron una marcha que fue prohibida por la policía. En la iglesia del Pilar se realizó una misa para recordar la muerte de Santiago Pampillón y nuevamente se enfrentaron policías y estudiantes.

Simultáneamente, los alumnos de la Universidad Católica aparecieron en escena a través de un paro solidario con sus colegas estatales.

La fórmula del paro activo de 36 horas

Agustín Tosco, Elpidio Torres y Atilio López tenían, cada cual, una de las llaves para abrir las puertas del Cordobazo. Las diferencias políticas, sobre todo entre Tosco y Torres, eran muchas, pero las bases empujaban mientras el gobierno, con una ceguera política que pasaría a la historia, le cerraba caminos a Augusto Timoteo Vandor, quien, por otro lado, apostaba ahora a golpear la dictadura y negociar en mejor posición.

El guiño del dirigente metalúrgico fue suficiente para decidir a Torres; Tosco tragó saliva y el contacto fue una célebre cena en que se unieron las fuerzas de ambos gremios. El documento, redactado en el ámbito del sindicato mecánico, fue llevado por Tosco a la CGT de los Argentinos, que funcionaba en el local tradicional de la Avenida Vélez Sársfield (hoy es sede de una dependencia del Banco Social de Córdoba), en tanto que Elpidio lo presentó en la CGT vandorista, cerca de la Maternidad Provincial.

El paro activo de 36 horas que se aprobó entonces marcó una nueva modalidad de lucha que se pondría a prueba en las calles cordobesas.

El plan consistió en mantener el funcionamiento del transporte urbano de pasajeros para llevar a los obreros a su lugar de trabajo, cumplir normalmente las tareas hasta media mañana, abandonar las fábricas a partir de esa hora y encolumnarse para marchar hacia el centro y, finalmente, realizar un acto de protesta frente al local de la CGT de los Argentinos.

El clima en las fábricas del entorno industrial cordobés era de una enorme efervescencia. Los obreros, por lo menos quienes estaban al frente de la movilización, sabían que chocarían con la represión policial. Pero estaban organizados, los animaba el odio antictatorial y habían acumulado confianza en su propia fuerza.

El 29 de mayo, desde Materfer, Fiat Concord, Grandes Motores Diesel y Perkins, por la Ruta 9; desde Perdriel e Ilasa, en las cercanías del aeropuerto de Pajas Blancas; desde la central de Lima y Maipú de la Empresa Provincial de Electricidad de Córdoba (EPEC), pero, fundamentalmente, desde Santa Isabel, por el camino a Alta Gracia, las columnas obreras, sólidas, compactas, cargadas de fuerza y rebeldía, harían trizas los sucesivos cordones policiales que esperaban armas en mano.

En su avance hacia el centro, la marcha arrastraba a los trabajadores de centenares de fábricas pequeñas y talleres que encontraba a su paso.

El arquetipo de las batallas que, ese día, se libraron en distintos sectores, fue la que protagonizaron, cerca del mediodía, 5.000 obreros mecánicos frente al Hogar Pablo Pizzurno, en la Avenida Vélez Sársfield. Los esperaba allí el primer escollo policial, salvado con cuanto elemento contundente pudiera ser arrojado. La columna de obreros se partió en dos: una parte se desplazó hacia el centro por la Ciudad Universitaria, arrastrando a los estudiantes que en ese momento estaban en el comedor universitario, y la otra ingresó a los barrios Güemes y Observatorio, donde los manifestantes se sorprendieron por la solidaridad de un barrio poblado por estudiantes y trabajadores que se atrincheraron de inmediato para resistir.

A las 12,30, entretanto, una batalla campal hacía retroceder a la policía en las inmediaciones de la plaza Vélez Sarsfield y, muy cerca de allí, en Bulevard San Juan y Arturo M. Bas, caía la primera víctima fatal, Máximo Mena.

La reacción fue inmediata y en cadena. Con furia, los manifestantes se adueñaron de la ciudad, levantando verdaderos muros de contención (barricadas) contra la policía, que debió replegarse a sus cuarteles dejando la ciudad en manos de los trabajadores, quienes recibían el apoyo de los vecinos.

Hitos de esa lucha fueron la toma del Círculo de Suboficiales del Ejército, en San Luis y La Cañada, los incendios de la firma estadounidense Xerox y de Citroen, en la avenida Colón, de las oficinas de la Dirección General de Rentas, en Mariano Moreno y Caseros, de la Aduana, en Chacabuco al 400.

La llegada del Ejército, junto con las sombras de la noche, el allanamiento a la CGTA, la detención de dirigentes y su juzgamiento y condena por los Consejos de Guerra (Canelles, 10 años de cárcel; Tosco, 8 años; Elpidio Torres, 7) fueron la respuesta de una dictadura que acusaba al comunismo internacional como responsable de semejante pueblada.

"Vengo a cortar la cabeza de la víbora comunista", dijo el gobernador Uriburu, reemplazante de Caballero. Poco después, una jornada similar al Cordobazo, que el ingenio popular llamó el Viborazo, terminaría de convencer a las clases dominantes de que, si querían conservar el poder sin tamaños sobresaltos, debían buscar un camino distinto al que habían ensayado con el golpe de 1966.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Ver texto completo...

Córdoba a 40 años del Cordobazo: 29 de mayo, jornada histórica

Ernesto Ponsati (PRENSARED)

Será difícil encontrar muchas coincidencias en torno de lo que significó aquella explosión popular que pasó a la historia nacional como “el cordobazo”, a pesar de que nos separan de aquel día escasos 40 años y de que muchos de sus protagonistas y de quienes fuimos espectadores estamos vivos y, creo, en nuestras cabales.

Como suele suceder en los accidentes, los recuerdos de los testigos pueden no coincidir a pesar de haber estado en el mismo lugar y a la misma hora y de haber sido parte de un mismo proceso, aquel proceso que culminó en esas horas dramáticas en las que buena parte de la sociedad cordobesa se acopló espontáneamente a la protesta encabezada por un movimiento obrero que acababa de unificarse para esta precisa acción. Es tanta la confusión que no se sabe a ciencia cierta cuántas personas murieron en aquella jornada, aunque al anochecer del 29 de mayo de 1969 en las redacciones locales se las calculaba en una treintena.

Dos de sus principales actores, Agustín Tosco e Hipólito Atilio López, han muerto en circunstancias parecidas, víctimas ambos de la persecución de elementos armados que luego aparecerían aplicando el terrorismo de Estado en la dictadura militar. López fue acribillado a balazos por la Triple A; y un año más tarde, en 1975, Tosco murió a raíz de una enfermedad mal atendida debido a su aislamiento, en una clandestinidad obligada por aquel acoso.

También murieron Felipe Alberti (Luz y Fuerza) y Jorge Canelles (activista del gremio de la construcción) y Tomás Carmen Di Toffino (Luz y Fuerza), que desapareció en 1976 luego de ser secuestrado por la patota de La Perla. Y años atrás falleció Elpidio Torres, quien fuera jefe del combativo sindicato de mecánicos, personaje clave en el Cordobazo aún descontento por la primacía que en general se otorga a la figura de Agustín Tosco.

Esta nota también dará preponderancia a la influencia del líder lucifuercista, sin intentar por ello hacer una apología del dirigente sindical nacido en Coronel Moldes. Lejos está de nuestro empeño la idea mágica de la intervención de personajes iluminados, y el mismo Tosco jamás dio motivo para que alguien lo considerara de esa manera.

Los episodios como el Cordobazo se generan cuando la sociedad alcanza un grado de conciencia tal que la enfrenta abiertamente con un régimen dictatorial como el que sojuzgaba a los argentinos en ese tiempo. Es la fuerza del conjunto la que se expresa, aunque detrás de ella fuerza es que reconocer el aporte de dirigentes lúcidos capaces de encauzar las manifestaciones sociales y ayudarlas a encontrar un rumbo hacia la democracia.

Por eso conviene rastrear los orígenes del Cordobazo años más atrás, en los inicios mismos de la autodenominada Revolución Argentina. El 28 de junio de 1966 las Fuerzas Armadas derrocaron al presidente radical Arturo Umberto Illia. Condujo el golpe –y asumió en presencia y con el beneplácito de empinados caciques sindicales- un teniente general que había sido titular de la Dirección de Remonta y Veterinaria del Ejército.

Parco de palabras y escaso de ideas –es fama que sus proclamas y comunicados nacieron de la pluma de Mariano Grondona-, Juan Carlos Onganía prometió un proceso que no tendría plazos sino objetivos. Primero vendría un tiempo económico; a éste le seguiría un tiempo social, cuando se comenzaría a gozar de los beneficios del esfuerzo realizado; y por último llegaría el tiempo político, cuando los argentinos recuperarían a sus instituciones; eso si se portaban bien. Como no había plazos, nadie podía entrever la duración del “onganiato”; pero sus allegados más íntimos calculaban sotto voce aquel plazo en unos 20 años, más o menos.

La verdad es que se instauraba un régimen de privilegio y fuertemente autoritario, y eso lo supimos pronto, muy pronto. En julio fueron arrasadas las universidades con brutalidad castrense, en lo que se conoció como “la noche de los bastones largos”.

Se suprimieron la libertad de cátedra y el gobierno tripartito, y por cierto las casas de altos estudios quedaron intervenidas; muchos que hoy se dicen democráticos aprovecharon para ingresar a la docencia universitaria por la ventana, mientras la mayoría de los cerebros más brillantes emprendieron el camino del exilio.

Los estudiantes se lanzaron a las calles a defender sus derechos y la democracia, sólo para ser metódicamente apaleados por una policía que había sido provista de carta blanca y de elementos modernos.

Para dar fuerza simbólica a ese elitismo, en agosto Onganía concurre a la tradicional muestra de la Sociedad Rural Argentina (SRA), y hace su ingreso en una carroza tirada por caballos y con palafreneros de librea.

Por supuesto, fue aplaudido con fervor por lo más granado de la alta sociedad argentina, enrolada en un conservadorismo ultracatólico y, como en Córdoba, muchas veces admiradora de las ideas de don José Antonio Primo de Rivera y aquí y en todo el país, siempre heredera de la Legión Cívica.

Casi en coincidencia con esa aparición teatral y de boato monárquico en la SRA, Luz y Fuerza de Córdoba publicaba una solicitada que, bajo el título de Signos Negativos, planteaba una ácida crítica al gobierno de facto y reclamaba, más que medidas correctivas, un profundo cambio de rumbo. Algunas de ellas mantienen vigencia cuatro décadas después. Nadie atendió esos reclamos, pero en ese texto de Agustín Tosco se levantaba el primer mojón hacia el Cordobazo.

Un mes más tarde fue asesinado, en una protesta callejera, Santiago Pampillón, estudiante y obrero de IME. Esa misma noche se produjo la primera toma del barrio Clínicas por los estudiantes, un acto espontáneo que traería secuelas. En medio de la noche, en una calle del oscurecido sector, un grupo de jóvenes interpeló a los ocupantes de un jeep carrozado verde, que se había detenido frente a una fogata. ¿Quiénes son? “Somos de Luz y Fuerza”, respondieron desde dentro del vehículo.

Allí se plantó el segundo mojón en el camino al Cordobazo. La primera ocupación del barrio fue, se dijo, espontánea. La protagonizaron estudiantes independientes que entonces no se sentían cercanos a la Federación Universitaria de Córdoba (FUC) y que luego se agruparían en los Comandos de Resistencia Santiago Pampillón (CRSP, o simplemente “los pampi”). Con ellos, Tosco extendió la red opositora que estaba formando.

Un año antes, el líder lucifuercista había conocido la revista Cristianismo y Revolución, que fundó y dirigía Juan García Elorrio, y representaba una corriente de pensamiento católica acorde con los planteos de la Iglesia posconciliar. Tosco no solamente leyó con atención esos textos –también lo hizo con la encíclica papal Populorum Progressio-, sino que ellos le facilitaron en ese mismo año 1966 la base para vincularse con los sectores católicos más progresistas, que ya orbitaban en torno al Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo.

¿Es necesario decir que allí se asentó un tercer mojón hacia el Cordobazo? Tosco tenía la capacidad de comprender las líneas generales de la política del momento y de ensamblarlas y coordinarlas para guiarlas hacia un objetivo. Desplegaba hacia fuera los mismos diseños que empleaba en su sindicato. Allí lo acompañaban peronistas (mayoritariamente), radicales, comunistas, independientes, socialistas… y hasta un dirigente llegado de las filas del Partido Demócrata. En fin, todo aquel que deseara aportar a la causa de la dignidad de los trabajadores.

Por eso no eran extraños sus contactos con dirigentes políticos, sin diferencias.

Había un plano en el que las cosas no se desarrollaban como anhelaba el espíritu inquieto de Tosco, y ese plano era precisamente el de su actividad, el del sindicalismo. Onganía gobernaba entonces con mano férrea con el silencio cómplice de los principales sindicatos nacionales.

Desde el principio, se trazó en ese terreno una divisoria de aguas entre los que confiaban en la negociación y postergaban cualquier movimiento que los acercara a la ruptura con la Casa Rosada, y los que pretendían hacer una oposición firme, a partir de los postulados del programa de La Falda. Los primeros fueron rápidamente tildados de dialoguistas, y al poco tiempo de colaboracionistas, con la connotación que sugiere este último término; los segundos se dijeron combativos y empujaban sin éxito para movilizar a la CGT Nacional. Desde Azopardo 802 les respondía el silencio.

Empero, la dictadura apretaba el acelerador con escasa o ninguna prudencia. El tiempo económico no era otro que un tiempo de ajuste feroz, por aplicación de las recomendaciones del FMI. El achicamiento del gasto y la proclamada eficiencia empresarial constituían el norte de la administración de Onganía, y en 1967, de un plumazo, se decretó el cierre de una docena de ingenios azucareros tucumanos, de los treinta y pico que funcionaban en la provincia.

Para dar una idea del golpe social que representó, hay que apuntar que hacia 1965 la Federación Obrera Tucumana de la Industria Azucarera (FOTIA) tenía afiliados unos 100.000 trabajadores, entre obreros del surco y de fábrica, por lo que el golpe condenó a la miseria y el desarraigo a por lo menos unas 30.000 familias.

Hubo reacción popular, por supuesto, y represión brutal. Allí quedó el cadáver de Hilda Guerrero de Molina, como muestra de que la autodenominada Revolución Argentina no se ponía límites a la hora de aplicar sus medicinas.

Y a todo esto, ¿qué era del movimiento obrero organizado, qué era de la CGT?

Ya se habló del ánimo contemplativo –para no llamarlo cómplice- con el que los burócratas encaramados en la conducción de la CGT acompañaban los hechos del onganiato. De modo que no fue extraño que, entre los gremios combativos, pronto se comenzaran a plantear profundas diferencias con lo que llamaban “la burocracia sindical” y a identificarla con el régimen dictatorial.

Eso llevó a enfrentamientos que al principio sólo se manifestaron en lo retórico, pero que años más tarde tendrían sus consecuencias. En camino hacia la profundización de la resistencia a la dictadura, la oportunidad de saldar algunas cuentas fue el congreso normalizador de la CGT, de marzo de 1968. En ese cónclave, Luz y Fuerza de Córdoba funcionó junto a un grupo de sindicatos independientes de tendencia izquierdista, como ya lo venía haciendo.

Pero lo novedoso fue la confluencia con los sectores peronistas y socialcristianos de avanzada que lideraba el obrero gráfico Raimundo Ongaro. La presión de del oficialismo cegetista no fue suficiente para atemperar los ánimos de los rebeldes y, como en otras ocasiones, la “central única” terminó quebrándose.

Los colaboracionistas, en mayoría, se quedaron con la casa de Azopardo 802; la minoría combativa, liderada por Ongaro, se trasladó a la sede de la Federación Gráfica Bonaerense, y creó la CGT de los Argentinos.

Esto tendría su correlato en nuestra ciudad, pues Tosco se alineó con el sector combativo y planteó en la Regional Córdoba la adhesión a la CGT de los Argentinos (CGTA). Su propuesta no fue aceptada por los principales gremios industriales, como SMATA y la UOM, y tampoco por los trabajadores del transporte público.

Pero, si bien integrada por sindicatos de menor número de afiliados y escasa capacidad de acción, una mayoría de organizaciones respaldó la iniciativa, y aquí, en esta ciudad, la CGT de los Argentinos se quedó con la casa de avenida Vélez Sarsfield que hoy pertenece a la Lotería de Córdoba. Otro mojón en el camino hacia el cordobazo, pues el nucleamiento, empujado por Luz y Fuerza, pasó a encabezar sin vacilaciones una especie de frente policlasista democrático y popular.

Visto en perspectiva, parece la coronación de los esfuerzos de Tosco. Pero no era así: aún le faltaba densidad y experiencia. El régimen estaba firme y la mayor fuerza popular, compuesta por los obreros industriales, aún no se había sumado al empeño por enfrentarlo.

Los hechos de 1968 dejaron clara esa insuficiencia. Ese año pasó casi sin sucesos que motivaran la esperanza de imponer algún cambio en un gobierno que se mostraba monolítico e inmune a las presiones surgidas del seno del pueblo.

Un viaje de Ongaro a Córdoba dio la pauta de la debilidad objetiva de la CGTA. Se programó un acto frente al local de Vélez Sarsfield segunda cuadra para escuchar a Ongaro. El fuerte dispositivo policial impidió la concentración, hubo corridas y detenciones (entre ellas la del lucifuercista Alberto Caffaratti, secuestrado y desaparecido en enero de 1976, cuando aún María Estela Martínez de Perón era presidenta), pero la concentración no se hizo.

Ongaro tuvo un momento para arengar a medio centenar de dirigentes y militantes en el viejo local de Luz y Fuerza, en calle San Jerónimo. Esa noche, la iniciativa la tuvieron nuevamente los estudiantes, que tomaron otra vez el barrio Clínicas. Ongaro, por su parte, lanzó un discurso encendido en el que sostuvo que con el valor del pueblo resultaba suficiente para enfrentar a los tanques. Era su estilo.

Pero si la oposición a la vista –que por entonces sólo estaba integrada por una parte del movimiento obrero, los estudiantes y algunos partidos de izquierda- no cuajaba en acciones significativas, los equipos de Onganía se las arreglaban con medidas cada vez más impopulares para mantener vivas las tensiones.

En Córdoba, esa impasse fue aprovechada por el interventor Carlos Caballero, un católico ultramontano, para poner a punto un proyecto que, él y sus íntimos confiaban, podría adelantar el tiempo político, encaminándolo por rumbos afines al pensamiento del régimen. A través de unos nada novedosos “consejos asesores”, de corte corporativista, aspiraba a nuclear a todos los sectores activos de la sociedad incorporándolos según su origen: empresarios, obreros, profesionales, etcétera.

La sociedad vaciló ante la propuesta, y la primera voz de alerta provino, otra vez, de la CGTA, donde se comenzó a denunciar el proyecto por sus raíces fascistas. No se sabe si la idea tuvo buena acogida en la Casa Rosada, pero es posible que, dado el hecho de la creciente soledad del gobierno, haya tenido por lo menos un guiño favorable. Se alteraban los tiempos establecidos en junio de 1966, pero había una oportunidad, aunque sea vaga, de institucionalizar a la llamada Revolución Argentina más allá del ámbito castrense.

Mientras tanto, comenzaba aquel fantástico y conmocionado año 1969. El clima de asamblea y las protestas se reactivaron con el regreso de los estudiantes a las universidades. Las autoridades respondieron con su único argumento, su marca registrada: una fuerte represión, que de todas formas comenzó a mostrarse insuficiente ante la multiplicación actos y manifestaciones.

Poco a poco fue aumentando la violencia de la respuesta y, a pocos días del Cordobazo, murieron dos estudiantes en Corrientes y Rosario, lo que creó, junto con las protestas en la Universidad de Tucumán, un estado de tensión que comenzó a cubrir todo el país. En Córdoba se recibían esas noticias con creciente inquietud. El estudiantado, esta vez con una FUC remozada y activa, se encontraba movilizado y en ebullición.

El gobierno vino a intervenir nuevamente, como si se esmerara en echar más leña a una hoguera que ya tendía a descontrolarse. Dispuso la suspensión de las llamadas quitas zonales, un beneficio convencional que favorecía a los obreros mecánicos, aquellos de las terminales automotrices afiliados al SMATA, el sindicato que conducía Torres y que se ubicaba en la CGT Legalista (CGTL), opuesta a la CGTA en la que militaba Tosco. Si algo faltaba para unir a los dos sectores gremiales era una provocación de ese calibre.

Tosco y Torres no tenían buen feeling, pero se sentaron a dialogar. No puedo establecer con exactitud de dónde partió la iniciativa, y perdí hace ya mucho tiempo la oportunidad de hacerlo, acaso porque nunca supuse que estaría escribiendo sobre el Cordobazo a cuarenta años del hecho. Lo que es posiblemente cierto, es que Lucio Garzón Maceda –tal vez proporcione su versión en un libro de pronta aparición- fue quien facilitó el encuentro, y ambos líderes sindicales hablaron en el restaurante El Manantial, de propiedad del periodista Sergio Villarruel. La conversación fue, si se quiere, breve. Conocedores del escenario, trazaron la táctica para un combate que no tenía secretos.

Tosco, harto de los paros convencionales “para tomar mate”, postulaba un paro activo, con abandono de los lugares de trabajo y una concentración en el centro de la ciudad. Ese plan se aprobó en dos plenarios que realizaron, por separado pero simultáneamente, las dos CGT.

El abandono de tareas se produciría a las 10 de la mañana del día 29, y tras el acto el paro de actividades continuaría hasta las 24 del día 30. Un detalle, que todos advertimos, es que, cualquiera sea el punto de vista que se usara, que con esa unidad en la acción se había formado una masa crítica que auguraba un verdadero estallido social. La suerte estaba echada.

Para colmo, el gobierno no había tenido, días antes, mejor idea que reprimir con el escuadrón de caballería una asamblea de mecánicos realizada en el Córdoba Sport Club, un estadio donde se realizaban matches de boxeo, en la calle Alvear, frente a la sinagoga. Los afiliados del SMATA quedaron más que predispuestos para el siguiente encontronazo.

Así es que los días previos fueron de febriles preparativos. En todos los talleres se fabricaron gomeras y se prepararon bulones y recortes de hierro para enfrentar a una policía que, como ya lo había hecho antes, usaría armas de fuego además de las pistolas de gases. Hubo inconvenientes con las bombas molotov, que en algún momento se negaron a arder; pero un cambio de ácido fue suficiente para poner las cosas en orden. Todo lo demás estaría en el ánimo de los manifestantes y en su determinación para enfrentarse a los uniformados.

Caballero también advirtió lo grave de la situación, y pidió ayuda a Buenos Aires. Estaba convencido de que solamente sacando el ejército a las calles se podría frenar una protesta que se preveía como la más grande en la historia de esta ciudad. Pero no lo escucharon. Qué papel jugaron en esa decisión protagonistas de peso, jefes castrenses de primera línea, sería motivo de un análisis mucho más extenso. Lo definitivo es que Caballero fue abandonado a su suerte, y sólo le quedó el recurso de traer policías del interior provincial para reforzar sus fuerzas. Y así amaneció, en vigilia de armas, el 29 de mayo de 1969.

El plan sindical se fue cumpliendo tal cual se había previsto. Desde el sur se movilizaron miles de trabajadores del SMATA. Desde el sudeste, avanzaron los obreros de los complejos fabriles de Ferreyra. En el oeste se movilizaron los estudiantes, progresando desde la zona del Clínicas hacia el centro. En el norte comenzó a moverse el sindicato de Luz y Fuerza, y más tarde, cerca de las 13, aparecieron por avenida General Paz y el Mercado Norte operarios de fábricas como Ilasa y otras.

La policía resistió cuanto pudo, pero poco a poco fue superada en todos los puntos donde estableció defensas, como la zona de la vieja Terminal de Ómnibus, los puentes sobre la Cañada, el trayecto de las avenidas Colón y Olmos. Particularmente, los afiliados al SMATA se tomaron revancha frente al escuadrón de caballería, derrotándolo frente a la Terminal.

La policía terminó refugiada en la Plaza San Martín, donde, en el Cabildo, estaba la Jefatura; sólo dejó piquetes que sobre vehículos recorrían diversos sectores para detener a los activistas. Uno de ellos atacó el diario Córdoba, golpeando a un operario, pero el episodio fue de menor gravedad. A propósito: la edición del día llegó a imprimirse pero no se distribuyó. No había canillitas que lo vocearan, ni gente que lo comprara.

Un título catástrofe cubría todo el ancho de la primera página: “La ciudad llora sus muertos”.

Lo que nadie había calculado, ocurrió: la masiva adhesión y participación del pueblo cordobés, que le puso una lápida al gobierno de Caballero e hirió de muerte a la dictadura. Las Flores, Güemes, Yofre,

San Vicente, grandes sectores de Alta Córdoba, y por supuesto Alberdi, se plegaron a la protesta; hasta en Nueva Córdoba y el Centro hubo ejemplos de esa adhesión.

Es decir, el Cordobazo fue organizado al detalle. Lo espontáneo fue la reacción popular, que explicaba el humo de cientos de fuegos que se elevaba hacia el cielo de una tarde de aspecto triste

A las cinco de la tarde entró el ejército, mientras la población parecía contener la respiración. Los ánimos comenzaron a aplacarse, salvo un apagón con el que Luz y Fuerza recordó su presencia y disparos aislados que no se sabía a ciencia cierta de dónde provenían. No encontré evidencias terminantes de francotiradores, pero es posible que se hicieran para inquietar a los bisoños soldados.

Al día siguiente fueron detenidos Tosco, Torres y otros dirigentes, y sometidos a consejo de guerra. Las penas máximas recayeron sobre ellos dos, más Jorge Canelles, a quien habría perjudicado su condición de dirigente comunista.

Qué dejó el Cordobazo es algo también muy largo de analizar, y la tarea corresponde a sociólogos e historiadores. Fue un ejemplo de dignidad popular, es solamente un aspecto parcial y casi limitado a lo ético. La expresión de una maduración política de la sociedad, es una afirmación cierta pero que también nos deja muy lejos.

Hay que mencionar que en ese día se pueden ubicar los nombres de los primeros jefes de Montoneros y también de algunos que luego pertenecieron al ERP, nos ubicaría en una minoría ínfima. En fin, que hay muchas verdades pero todas referidas a facetas específicas. Habría que unirlas en un mosaico para interpretarlas, y aun así con el riesgo de no acertar en el diseño, de producir un esperpento.

Tal vez lo más claro que quede de esos días –pero tan solamente de esos días- sea aquella consigna coreada por miles de personas, que exhortaba a luchar “por un gobierno obrero, obrero y popular”. Qué lejos parecen cuarenta años.

Ernesto Ponsati es periodista. En 1969, trabajaba en el vespertino diario Córdoba. Fue colaborador de Agustín Tosco. Actualmente es Director periodístico de Hoy Día Córdoba.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Ver texto completo...