viernes, 17 de julio de 2009

La solidaridad obrera con Honduras crece


Dick Emanuelsson (especial para ARGENPRESS.info)

Los obreros del puerto en Boston, Estados Unidos, no descargaron guayabas procedentes de Honduras en el primer día de huelga general.

Entrevista a Rafael Alegría, dirigente campesino de la resistencia nacional contra el Golpe de Estado 09/07/16 durante la toma de la carretera norte.

Escuchar audio de la entrevista:

Este jueves, 16 de julio, el pueblo hondureño se lanzó a una huelga general por dos días. La solidaridad obrera y de los pueblos hermanos en los países se hizo sentir por que fueron bloqueados los puestos fronterizos para que ningún transporte pesado pudiera pasar desde Guatemala, El Salvador y Nicaragua.

En la capital hondureña, el Frente Nacional de Resistencia contra el Golpe de Estado tomó las tres salidas/entradas a la capital, golpeando así a la economía en que se basa la dictadura bajo el presidente de facto, Roberto Micheletti.

En la carretera norte, quizás la más importante por ser la carretera que va hacia San Pedro Sula y el Puerto Cortéz, el puerto más importante de Honduras que al mismo tiempo es un puesto fronterizo con Guatemala, conversamos con Rafael Alegría, dirigente nacional de la Vía Campesina sobre el balance de la jornada de lucha.

* ¿Como esta la situación? ¿Como esta el ambiente? ¿Cómo esta el animo de la gente? Se dice que unos cinco mil personas que han hecho la toma de este punto que esta ubicado prácticamente en el campo afuera de Tegucigalpa, lejísimos del centro de la capital y en donde hay kilómetros de colas de carros y camiones.

RAFAEL ALEGRÍA (RA): Esta trancado todo el transporte de mercancías de combustibles. Las personas se bajan y toman otro. No es nuestro fin de obstaculizar el transito de personas por que es una protesta pacifica. Así lo entendieron la policía y la pactamos de que iba ser pacifica y que ellos no nos iban ha desalojar. El asunto es que no solamente es en Tegucigalpa, es a nivel nacional esta movilización y ahora nos han informado que San Pedro Sula, que en el puente hacia Puerto Cortés han extendido la toma por 72 horas en ese puente estratégico donde vienen o van las mercancías de Honduras al exterior. Por otro lado ya sabemos que en Boston EE.UU. los trabajadores del puerto no descargaron guayabas procedentes de Honduras y eso se va extender. Nos han dicho que de Holanda nos han llamado que en Holanda están listos a no descargar mercancía hondureña o sea que puede haber un bloqueo internacional de grandes proporciones.

DE: Los sindicatos centroamericanos también han declarado cuarenta y ocho horas de bloqueo en las fronteras.

RA: Ya nos informaron que han crecido mucho la movilización entre Nicaragua y Honduras, igualmente lo están haciendo en El Salvador y Honduras, Guatemala y Honduras, eso es muy importante porque la solidaridad ya no solamente es una declaración o es un documento, sino que es una cuestión concreta físicamente y muy importante.

DE: ¿Qué tipo de confianza tiene Usted sobre resultados en el encuentro en Costa Rica el sábado (entre Zelaya-Micheletti)?

RA: Nuestra resistencia es pacifica. Pero dentro de esta resistencia pacifica esta precisamente bloquear las mercancías, el combustible y todo eso para obligar al gobierno golpista de que desaloje el poder y se lo entregue a Manuel Zelaya Rosales y vuelva la institucionalidad en el país. Eso es así, lo estamos haciendo con mucho éxito. Ya ayer el señor Micheletti anuncio que podía renunciar pero con una condición de que no regrese Zelaya. Bueno, la segunda podía ser esa, de que se instale Zelaya y volvamos otra vez a la normalidad y ha discutir y debatir entre hondureños todos somos hondureños el problema es que el país no solamente es de unos pocos sino que es todos y entre todos discutamos una estrategia de desarrollo pero normalicemos una institucionalidad, normalicemos la llegada del presidente Zelaya y después hablamos sobre el devenir histórico de nuestra patria.

DE: El Heraldo esta hablando de un supuesto plan ´Operación Caracas, lo mismo dice el vocero de la policía Héctor Mejia que supuestamente ya tiene conocimiento que van hacer quince diferentes atentados, y que esta mañana o anoche exploto una bomba en un MacDonald.¿Pero eso es parte de la guerra psicológica contra el pueblo?

RA: Si, tomando en cuenta que este momento asesora en materia de seguridad a Micheletti un ciudadano que ha tenido una historia negra, violador de los derechos humanos, responsable de desaparecidos, ese hombre se llama Billy Joya y precisamente era lo que hacían en los ochenta, ponían bombas se los adjudicaban al movimiento popular a la izquierda hondureña y eso justificaba la persecución, la desaparición de personas en el país, la misma estrategia están aplicando ahora.
Lo que pasa en estas manifestaciones hemos invitado a la policía para que verifique si hay grupos de extranjeros cumpliendo otras misiones. Ustedes son periodistas, pero ellos están diciendo que hay nicaragüenses, hay salvadoreños, hay grupos armados venezolanos, que Chávez esta queriendo una masacre, un baño de sangre. Esto es terrible lo que están haciendo pero el pueblo ya no creo en eso, eso es política psicológica de intimidación para que la gente no salga a la calle. La gente sale a la calle porque la gente no quiere continuar con este golpe de estado y la policía se dio cuenta que es completamente pacifica y nos manifestó, que estaba mas bien contento, de que no había ninguna agresión, ninguna violación y entonces es lo que estamos haciendo. Denunciamos algunos ciudadanos venezolanos y cubanos de Miami que están aquí haciendo provocación, ellos están definiendo estrategias de apoyo a Micheletti; inclusive en las manifestaciones que hacen los blancos (los golpistas) que les llamamos aquí, ellos organizan las consignas inclusive asesoran las movilizaciones, ellos si hacen eso definitivamente.

DE: ¿Si Zelaya es detenido cuando el regresa al país en los próximos días, que será la respuesta del pueblo, porque hasta ahora los 18 días ha sido todo en forma pacifica? ¿Pero el pueblo tiene todo el derecho según el tercer articulo de la constitución de rebelarse?

RA: El Art.3 de la constitución de la republica dice que nadie debe obediencia a un gobierno usurpador y que tiene derecho a la insurrección. Eso no hay duda, nos podemos cobijar bajo ese principio y articulo constitucional, la insurrección puede ser: pacifica o armada, nosotros hemos estado por la pacifica.

DE: ¿Eso no depende la respuesta del adversario?

RA: Ahora el movimiento social esta por la forma pacifica pero tampoco respondemos que en el futuro haya gente que quiera luchar de otra forma y eso no será responsabilidad nuestra sino del señor Micheletti y los golpista de este país.

DE: ¿Si las circunstancias no permiten la lucha pacifica?

RA: Se va ha convertir en una lucha violenta pero nadie quiere eso definitivamente por eso el llamado a los militares al grupo de poder.

DE: Están cansados los militares y los policías se notaba en los rostros de los uniformados en la carretera sur que estaban agotadísimos.

RA: Y dijeron que tenían horas y horas de estar ahí que no tienen relevo. Definitivamente eso significa que el ejército realmente debería reflexionar.

DE: ¿Y esto solamente es un inicio?

RA: Si solo es el inicio.

DE: ¿Y ni siquiera ha regresado Mel?

RA: No, ni tan siquiera nosotros estamos cansados como para la idea de retirarnos. Esto va a continuar. Entonces, la solidaridad es tremendamente grande en todos los países de América y aquí la resistencia continua, así es que solo falta que el señor Micheletti anuncie hoy de que esta dispuesto a permitir con el ejercito y otros que regrese Mel y que resuelva el problema institucional del país.

Foto: Honduras - Rafael Alegría sostiene que las formas de lucha del pueblo hondureño depende de la respuesta por parte de los golpistas. / Autora: Mirian Huezo Emanuelsson


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Honduras no está sola


Rafael Bautista (especial para ARGENPRESS.info)

El golpe civil-militar producido en Honduras, delata una rearticulación, no sólo de las oligarquías latinoamericanas, sino del propio poder norteamericano. También delata el carácter colonial de un Estado, en cuyo interior se origina una sedición –pues no sólo se trata de un golpe militar sino congresal, judicial y electoral– contra un gobierno legítimo y contra el propio pueblo, al cual, en definitiva, golpea.

La aventura que, ahora, busca la “negociación”, como modo de legitimar un acto de sedición, no es tan desesperada como se cree. Tampoco pareciera tratarse sólo de un ensayo desvariado. Lo que empieza a cobrar cuerpo es el renacimiento de una geopolítica de la distensión. En sus dos sentidos, se trata tanto de dislocar como de aflojar: se pretende dislocar una posible consolidación centroamericana del ALBA y de aflojar la fuerza, mediante la amenaza, de gobiernos democráticos de la región. Es decir, lo que interesa al Pentágono no es el golpe en sí, sino el calibre de la respuesta que pueda ofrecer un bloque conjunto del sur.

Por eso dilata el desenlace, y desvía su cauce hacia ámbitos “legales” (pertinentes al sector dominante), para medir la magnitud que pueda tener una respuesta latinoamericana. Más allá de los discursos, la capacidad efectiva institucional de respuesta –ya sea del ALBA, del UNASUR, o de la misma OEA– está demostrando ser todavía débil. El propósito inicial sería debilitar, aun más, toda respuesta conjunta, sobre todo centroamericana; de ese modo aislar a Chavez, para que su mirada se dirija exclusivamente a un sur (donde la derecha recupera posiciones en Argentina y Uruguay, y donde Colombia y Perú se reafirman como satélites) con menos capacidad de acción. Si se lograra debilitar el bloque del sur (por eso la presidenta Cristina se preocupa, porque algo similar le puede ocurrir en Argentina), las burguesías de Brasil y Argentina, no tardarían en sacrificar un destino común y soberano, por proyectos mezquinos, ligados siempre a la sobrevivencia del imperio agónico del norte. Como es costumbre, en nuestra historia colonial, la clase dominante apostaría su sobrevivencia condenándonos, otra vez, a una nueva dependencia (también con la complicidad de una izquierda extremista que sacrificaría al pueblo por sus maximalismos).

Por eso, la verdadera respuesta que podamos ofrecer, pasa por la movilización popular y la ampliación democrática del conjunto de las decisiones. La sede soberana del poder es el pueblo mismo; devolverle esa soberanía es la única garantía de esta nueva y definitiva independencia. Los imperios siempre han menospreciado a los pueblos y, en ese menosprecio, sin advertirlo, han socavado siempre su poder. Por eso las grandes cadenas de información intentan ocultar el repudio popular al golpe, e insisten en la invención mediática de legitimidad que necesitan los golpistas para lavar su imagen ante el mundo. El ya fenecido imperio gringo (ya que el fracaso en Irak y la crisis financiera global han puesto fin al poder unipolar mundial) patrocina un desenlace “legal”, porque sabe que el orden constituido, en países como Honduras, puede asegurar la impunidad y la injerencia. Lo que no concibe su apuesta es una respuesta popular, es decir, democrática. A estas alturas, un nuevo revés, como el dado en Venezuela, el 2002, y en Bolivia, el 2008, arrinconaría a la derecha continental al baúl de los recuerdos.

Sopesar este riesgo supondría sensatez en las acciones. Pero la decadencia suele estar acompañada de ceguera. La ira que provoca al poderoso la derrota, le nubla el juicio; por eso responde torpemente. La derrota norteamericana en Irak lleva a arrinconar sus ambiciones en Afganistán, pues necesita asegurar ciertos corredores geopolíticos mientras concibe una forma de recuperar lo perdido. Pero ya nada augura una recuperación, ni siquiera económica, de la anterior potencia unipolar del mundo. Hasta Rusia tiene mejores perspectivas, de lo cual no sólo Sarkozi es consciente sino también el mismo Obama. Pero Obama puede estar envuelto en el síndrome Kennedy: recluido en la Casa Blanca por el complejo militar-industrial (el poder detrás del trono). La ceguera es de la extrema derecha gringa que, reciclada en el gobierno actual, continúa la política Bush hasta sus últimas consecuencias. Eso pasa por recuperar, a como de lugar, su influencia continental y rearticular, no importando los costos, a las oligarquías latinoamericanas en torno suyo.

Por eso no es algo ajeno lo que sucede en Honduras. Aquel golpe retrata, de cuerpo entero, a la derecha jurásica que padecemos en nuestros países. Su prepotencia discursiva y el abuso de su fuerza muestran, en definitiva, la ausencia de legitimidad que perfora toda su añorada estabilidad; consecuencia inevitable de haberse sostenido siempre en intereses antinacionales. La débil burguesía y su consecuente capitalismo raquítico, nunca se propuso construir legitimidad nacional. Lo que se tradujo en su devaluación en simple oligarquía, incapaz de asumir su propio desarrollo en un desarrollo nacional. Es decir, devenir en oligarquía amputó, para siempre, su posibilidad de constituirse en burguesía efectiva; de ese modo, el sector dominante, se condenó a una dependencia sistemática del capital transnacional. Subordinándose a un capital ajeno nunca fue capaz de generar un capital propio. Subdesarrollando a su país se subdesarrolló a sí mismo, como simple gestionador del saqueo.

El precio que pagamos, gestionado por las oligarquías, fue el cercenamiento de nuestra soberanía, el holocausto de nuestros pueblos y la rifa de nuestros recursos. El ejercicio del poder, en manos de las oligarquías, se redujo a la necrológica administración de la pura represión. Honduras es claro ejemplo de ello. No en vano fue trampolín estratégico de la CIA, para planificar, desde allí, el derrocamiento del gobierno democrático, en Guatemala, de Jacobo Arbenz. Desde aquel 1954, la historia de golpes militares, made in USA, no paró en nuestro continente. También Honduras fue punta de lanza para la invasión a Cuba, en el 61; así como cuartel de los contras y de 20.000 mercenarios, entrenados por la CIA para destruir la revolución sandinista, en los ochenta. Por eso no es raro encontrar allí una derecha de tamaña insolencia: destruir con las armas una consulta popular.

Pero eso no lo hace sola (el cobarde nunca actúa sino es al amparo del poderoso). Por eso el grupo derechista Paz y Democracia (financiado por USAID) puede señalar, vía CNN, que “no hubo golpe sino una transición a la democracia”. Si el mismo congreso hondureño es parte del golpe, lo es porque la constitución que defienden (a la cual señalan tener “principios pétreos”, es decir, intocables, como si fuesen sagrados) es obra de la subordinación tácita a la administración Reagan. Aquella supuesta “pétrea” carta constitucional, es producto de la guerra fría; se trata de una carta normativa que limita la participación popular en asuntos públicos. Entonces, ¿de qué democracia dicen sentirse guardianes? De la misma democracia que, en Bolivia, dicen defender los terroristas (protegidos por la derecha prefectural del oriente, los comités cívicos, los grupos de poder, medios de comunicación y partidos neoliberales; entidades apoyadas y hasta financiadas por USAID, NED, CONFILAR, SIP, etc.): la democracia made in USA. Democracia concebida por la “Comisión Trilateral”, adoptada por sociedades domesticadas en las dictaduras de “seguridad nacional”, para consentir un saqueo más sofisticado.

La democracia que nos vendieron costó nuestra dignidad: habíamos justificado una reconquista. En ese sentido, quienes padecieron siempre el peso real del sometimiento nacional, habían insistido, desde su exclusión centenaria, en mostrarnos la envergadura de la contradicción que arrastrábamos: sin incorporación de la nación toda, es imposible cualquier desarrollo. Tampoco podemos desarrollar una política coherente de liberación, sin incorporación real del sujeto del cambio: el pueblo. Por eso, toda solución pasa por reconocer que la sede soberana del poder es el propio pueblo. Si una política de dominación ha consistido siempre en la fragmentación del pueblo, una política de liberación pasa por la conjunción estratégica del pueblo. Y de los pueblos.

Lo que es congruente a nivel nacional lo es también a nivel continental. Por eso Washington castiga a Honduras, para sentar un precedente, una advertencia para los otros países del Caribe: lo que podría suceder si se acercan a Chávez. Distender es también separar; por ello la respuesta al golpe no puede ser unilateral sino conjunta, incorporando en una sola voz a todos los pueblos de nuestra América. Porque, además, el detonante fue la derogación de una indigna decisión que tomó la OEA el 1962. La reparación de aquella injusticia se produjo en San Pedro Sula, Honduras: por primera vez, de modo soberano, la OEA reconocía la injusticia cometida contra Cuba. Esto irritó no sólo a los gusanos de Miami sino al Pentágono. Quienes descargaron sus ímpetus en un castigo ejemplar, con la complicidad de la derecha hondureña. El castigo es advertencia para todos, por eso la repuesta sólo puede ser conjunta y unánime.

Pero la estrategia geopolítica de la distensión (que pretenden los gringos) no acaba en un simple castigo, va más allá. Si el golpe se consolidara, generaría un efecto dominó. Lo que Washington estaría procurando es desplazar a un aliado de Chávez (y arrinconar a los otros), con el fin de menguar su influencia en el Caribe; influencia también negativa para los intereses oligárquicos regionales (no es ningún secreto la estrecha relación de intereses entre las oligarquías de Honduras y Costa Rica; por ello, el interés de Arias, avalado por Washington, no puede ser consentido inocentemente). Si no triunfara el golpe, Washington y la derecha hondureña, vía “negociaciones”, se encargarían de arrinconar a Zelaya, para hacerle imposible ejercer un mando real, e imposibilitarle toda acción para, en menos de 6 meses, poner un candidato títere. Esta posibilidad es la que empieza a entusiasmar a las oligarquías; por eso se dilata el desenlace, haciendo del desgaste de las movilizaciones populares, el antecedente de una política de resignación que asuman los demás gobiernos. El triunfo inmediato se manifestaría en fracturar una consolidación centroamericana del ALBA.

La siguiente fase enfocaría su atención en el sur. Porque las cosas no se pintan tan desesperanzadoras para Washington: en Argentina y Uruguay triunfa la derecha (a esto se suma la vuelta de la mafia a la política mexicana). Perú y Colombia son fichas a las cuales no ha de renunciar. De ese modo, rearticular a las demás derechas del continente, para lanzar una nueva ofensiva de recuperación geopolítica, no le parece tan descabellado. Por eso la derecha boliviana (sobre todo la más fascista, la cruceña) ve con buenos ojos el golpe en Honduras; es eso lo que desearían ver replicado en el país que ven perder. Por eso, después de fracasado el golpe cívico-prefectural y descubierta la intentona separatista vía terrorismo, no conciben otra apuesta que la misma que originó su poder: subordinarse al amo. En eso consiste su incapacidad histórica; lo que se traduce en su imposibilidad de emancipación. Por eso berrea, hasta de modo histriónico, todas las virtudes y valores que levanta, porque, en el fondo, son aquello que nunca ha practicado ni desarrollado. Si reclama democracia, cuando de hecho la goza, es porque nunca fue demócrata; su justicia nunca fue justa, así como su libertad nunca significó liberación. El opresor no está en posición moral de reclamar aquello que, sistemáticamente, ha negado al pueblo: democracia, justicia y libertad.

Las oligarquías latinoamericanas no pueden negar su complicidad en el exterminio de sus pueblos y el saqueo de sus países. Toda nuestra historia es prueba de esa complicidad. Ante aquella evidencia, con todo el peso histórico que significa su descubrimiento, esgrimen una reacción insensata y, otra vez, abrazan una confabulación antinacional y anticontinental. El golpe en Honduras las retrata a todas. Aquella prepotencia es muestra de una manifiesta debilidad: el débil siempre se apoya en el fuerte. Bajo su sombra conspira. Pero lo que no puede advertir su ceguera es la respuesta de los pueblos. En ésta se encuentra la única garantía de que estos cambios consoliden un cambio de época. Por eso, frente a la democracia restringida que se quiere imponer, hay que responder contundentemente con la unanimidad democrática de la soberanía recuperada. El poder lo ejerce, siempre y en última instancia, el pueblo. Toda otra instancia es producto de una delegación inicial que cede el poder originario; por eso, gobernar no es dominar sino obedecer. La dominación sólo puede afirmarse por las armas, por eso no hay nunca legitimidad en este ejercicio. La única posible legitimidad se origina en el propio pueblo. Y es el único que puede, devolviéndose su facultad original, destituir a todos quienes pretendan expropiar la sede soberana del poder.

Rafael Bautista es autor de “OCTUBRE: EL LADO OSCURO DE LA LUNA” y “LA MEMORIA OBSTINADA”.


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De nuevo aislado y desprestigiado: Estados Unidos en América Latina


Toni Solo (TORTILLA CON SAL, especial para ARGENPRESS.info)

Los últimos asesinatos de dirigentes regionales de la Unificación Democrática en Honduras indica que Honduras podría volver atrás hacia los años siniestros del tiempo de la guerra sucia de Álvarez Martínez, supervisado por John Negroponte. Desde Managua, Robert Callahan, el compinche de Negroponte en su promoción en Honduras en aquel tiempo del Estado de Seguridad Nacional, observa los acontecimientos. El domingo 19 de julio marca el treinta aniversario del triunfo de la Revolución Popular Sandinista sobre la dictadura somocista. Es un buen momento para hacer inventario.

La situación actual en Honduras

Este último fin de semana, en el norte de Honduras, personas desconocidas asesinaron a dos dirigentes regionales de la Unificación Democrática. Las circunstancias de los asesinatos hicieron recordar el tiempo de la guerra sucia en Honduras de los años 1980s. El domingo, el régimen usurpador expulsó del país a dos equipos de periodistas venezolanos. Eso deja a Honduras sin ningún medio internacional comprometido en asegurar una cobertura justa de la masiva resistencia del movimiento popular al golpe de Estado.

Sólo quedan algunas estaciones de radio independientes que siguen trasmitiendo información confiable de lo que pasa – Radio Globo, Radio Progreso y Radio Es-lo-de-menos. Casi todos los medios principales del país pertenecen a los golpistas. El Canal 11 de Jaime Rosenthal intenta mantener una especie de neutralidad.

Radio Globo y Radio Progreso fueron tomados por los militares por un tiempo poco después del golpe. Pero ahora siguen transmitiendo, a pesar del hostigamiento de las fuerzas golpistas de inseguridad. De igual manera, el periódico alternativo el Libertador ha estado bajo vigilancia constante de parte de los militares y la policía. Jhonny José Lagos, su editor, está bajo constante amenaza de ser detenido.

Después de dos semanas, el régimen golpista levantó el toque de queda, pero el estado de excepción queda vigente. Entonces los militares y la policía hacen lo que quieren, libre (¿s?) de debido proceso y de las protecciones legales fundamentales. El Comité de la Defensa de los Derechos Humanos en Honduras informó la semana pasada que hay por lo menos 400 personas todavía detenidas en el país.

Con los dos asesinatos del fin de semana se eleva a 5 el total de las personas asesinadas por las fuerzas de seguridad, incluyendo el asesinato a sangre fría de Isis Obed Murillo. El padre de Murillo es un activista ambiental del departamento conflictivo de Olancho. Cuando éĺ denunció públicamente el asesinato de su hijo, fue arrestado bajo pretextos falsos y llevado a la cárcel en Olancho.

Aunque se haya levantado formalmente el toque de queda, el ejército y la policía siguen con las detenciones. Casi no ha salido información sobre la gran cantidad de jóvenes, y hasta niños, reclutados forzosamente por los militares en los barrios marginales y comunidades rurales. Varios alcaldes en lugares como Concepción del Norte y Trinidad, en la zona de Santa Bárbara o Tocoa, en el departamento de Atlántida, aparentemente siguen incomunicados. Podría ser que fueran detenidos o quizás estén en la clandestinidad, como parece ser el caso del alcalde de San Pedro Sula, la segunda ciudad del país.

El movimiento popular ha organizado acciones a nivel nacional con protestas bajo el liderazgo de los sindicatos, organizaciones comunitarias de base, centrales de campesinos y otras. El sistema de educación pública está cerrado por una huelga nacional de maestros. Se bloquean las carreteras principales del país para para la actividad comercial y así mantener la presión económica sobre la oligarquía golpista.

Los golpistas emboscaron y expulsaron al Presidente Manuel Zelaya a punta de fusiles para, dijeron, salvaguardar la Constitución. Ahora, en la tercera semana del golpe, los usurpadores mantienen suprimidas las garantías de la misma Constitución que juraron proteger. Radio Globo ha reportado que el-golpista-a-sueldo Roberto Carmona ha visitado Tegucigalpa para reunirse con los golpistas. Billy Joya, antiguo dirigente de los escuadrones de la muerte, ha sido nombrado como asesor del usurpador-en-jefe, Roberto Micheletti.

La diplomacia regional de Estados Unidos

Esta es la panorámica actual en lo que fue el patio-más-favorecido por John Negroponte, el gerente de los escuadrones de muerte en Honduras en los 1980s. No fue un mero capricho de Condoleezza Rice, Negroponte y sus compinches del régimen Bush, enviar a Robert Callahan, uno de sus más destacados tenientes, como embajador a Managua. Tampoco queda Callahan en aquel puesto debido a pura inercia de parte de la administración de Barack Obama. Callahan es un consejero para tiempos de guerra. Se mandó a Managua para sustituir al peluche Paul Trivelli para desestabilizar mejor el gobierno del FSLN. Si uno considera los currículums de los embajadores estadounidenses en la región, todos, en algún momento, han terminado un curso de estudio en una u otra de las academias militares de su país.

La biografía del Departamento de Estado para Robert Callahan nos informa que él dio clases por dos años en el Colegio Nacional de Guerra en Washington. La nota biográfica de Hugo Llorens nos informa que éste recibió una Maestría de Ciencias en Estudios de Seguridad Nacional del Colegio nacional de Guerra en 1997. Como nota de pie es de interés que Llorens se integró al servicio diplomático desde el banco Chase Manhattan. El embajador estadounidense en Guatemala, Stephen McFarland es graduado del Colegio de Guerra Aérea de su país.

Temporalmente al frente de la embajada de Estados Unidos en El Salvador, en este momento, está Robert Blau como encargado interino. La biografía de Blau dice, “fue anteriormente Director-Diputado de Asuntos Cubanos en la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado, después de estar dos años en la Sección de Intereses Estadounidense en La Habana como Consejero para Asuntos Políticos y Económicos. En aquel puesto ganó el Premio por Excelencia James Clement Dunn por motivo de su apoyo a la oposición democrática cubana.”

En cada país de la región, Estados Unidos ha asignado estos clones - altamente experimentados, calificados y profundamente motivados ideológicamente. Cada uno tiene conocimientos exhaustivos de lo que es la desestabilización. Nada de esto es nuevo. Es de conocimiento común en América Latina.

La gente de quién el Presidente Obama depende por asesoría en América Latina comparte características muy parecidas. Arturo Valenzuela, miembro del muy poderoso Consejo por Asuntos Extranjeros, fue Asistente Especial del Presidente para Asuntos de Seguridad Nacional y Director Superior de Asuntos Interamericanos en el Consejo de Seguridad Nacional durante la segunda administración de Bill Clinton. Dan Restrepo, el más importante asesor de Barack Obama en asuntos latinoamericanos, ha sido Director del Programa de las Américas de la importante fábrica de sueños de producción masiva de propaganda y políticas, el Centro para el Progreso Americano.

Una visita al sitio web de esta entidad revela otra línea de producción robótica de realidad virtual, vomitando las variedades de análisis falsos, auto-exculpatorios y vacíos que han sido la marca característica de las esferas más altas de la vida intelectual ortodoxa estadounidense, incluyendo al Presidente Obama. Esta es la misma clase intelectual que cantó tan agresivamente alabando su sistema de consumo capitalista – ahora en la caída estrepitosa más sensacional de los últimos setenta años. Y, ahora que el declive imperial ya no se puede negar, el enjambre de individuos que constituye esta clase estrella podrida, ha empezado asumir un vocabulario de conciliación y de diálogo.

Pero no importa cuánto esfuerzo hacen para llevar de una manera convincente sus máscaras de amabilidad. Su arrogancia, su hubris (¿hibris?), su fanático loco amor para el poder militar se derrama por todos lados. La aspiración de Barack Obama de recuperar para Estados Unidos el liderazgo en América Latina implica no solamente mantener la presencia militar estadounidense en la región, sino de aumentarlo decisivamente. Por ejemplo, en Colombia la administración de Barack Obama está negociando no una base militar, sino cinco más.

Continuidad de las políticas en que se debe creer

El golpe en Honduras hace bien claro que a los seis meses de la administración del Presidente Obama el patrón de desestabilización de parte del gobierno estadounidense, tan obvio bajo el régimen de George Bush, sigue igual de feroz y sucio como antes aunque, posiblemente, con mayores posibilidades de poder negarlo oficialmente. Como candidato presidencial antes de noviembre 2008, Barack Obama insistió que como Presidente él recuperaría el liderazgo – léase dominio - de Estados Unidos en el continente.

Aquella bola de nieve no sobrevivió ni dos microsegundos en el infierno del golpe de Estado en Honduras. La verdad fue que los países del ALBA asumieron el liderazgo del continente. La reacción instantánea de Venezuela, Cuba y Nicaragua hizo aparecer a Hillary Clinton y Barack Obama como los fraudes de doble cara que son.

El gobierno estadounidense insiste en preferir su propia propaganda que reconocer los hechos. Su política en América Latina se basa en una confección de realidad virtual – reproducida mecánicamente innumerables veces por los medios corporativos internacionales – dónde los gobiernos de Estados Unidos están comprometidos a promover la democracia. Si uno puede lograr escapar de la jaula mental de aquella propaganda del Departamento de Estado, aunque sea por un momento, se descubre que esta política de “promoción de la democracia” ocupa las herramientas de la intervención neocolonial para alimentar las fuerzas anti-democráticas en toda América Latina.

Uno ve esta realidad en el caso de los separatistas asesinos de Bolivia, en las oligarquías amargadas de Venezuela, Ecuador o Perú y también en sus contrapartes golpistas de América Central. En México y en Colombia, la ayuda militar estadounidense apoya regímenes altamente corruptos y comprometidos con la represión generalizada y salvaje de los pueblos indígenas, de defensores de derechos humanos, sindicalistas y dirigentes de las organizaciones comunitarias. La credibilidad de Estados Unidos entre las grandes mayorías en América Latina está por el suelo.

La idea-timo clave que acompaña la falsa “promoción de democracia” de los gobiernos estadounidenses es otro mito sin credibilidad, la prosperidad derivada del mercado libre. La realidad innegable ahora es que el capitalismo corporativo ha destruido la economía. Ha creado el desempleo masivo y un estancamiento recalcitrante. Las dos van a durar quizás por una década o más. La misma clase intelectual que supervisaba esa catástrofe hasta ahora, todavía, aun en medio del colapso categórico de su sistema, sigue proclamando a América Latina los beneficios milagrosos de la prosperidad del mercado libre.

El corolario falso de la idea evidentemente absurda que el gobierno estadounidense promueva la democracia es que sus opositores, como Venezuela, por supuesto hagan lo contrario. Entonces el gobierno de Venezuela y sus aliados son proyectados como malévolos o a lo mejor cómicamente ineptos que actúan para negar la libertad y la prosperidad a los pueblos de la región. Por supuesto, la mirada más breve de los hechos muestra la absoluta deshonestidad de aquella propaganda.

La maquinaria de deuda y ayuda de Estados Unidos y sus aliados en América Latina ha fallado completamente en suministrar la seguridad energética y alimentaria, en reducir significativamente el analfabetismo, garantizar una atención adecuada de salud o de mejorar radicalmente el acceso al crédito para las mayorías excluidas. En cambio, sólo desde 2004, en cinco años, Venezuela, Cuba y sus aliados han logrado cambios dramáticos en todas esas áreas. Por ejemplo, en junio UNESCO confirmó que Nicaragua ahora es libre de analfabetismo. Sin embargo, todavía, fraudes deshonestos como Barack Obama, Hillary Clinton, Dan Restrepo, Thomas Shannon, y Arturo Valenzuela siguen repitiendo su propaganda totalmente inverosímil.

Como clase política sus homólogos en la economía doméstica han traicionado el futuro bienestar del pueblo de los Estados Unidos por muchos años en adelante. Aquella clase y sus representantes son iguales de falsos y torcidos en la política extranjera. No importa dónde se metan, se equivocan constantemente porque parten de premisas obtusas, torpes y equivocadas. En América Latina se ha demostrado la idiotez de aquellas premisas una vez tras vez. El ejemplo más contundente es la adhesión de 20 países con más de 110 millones de habitantes a las iniciativas de Petrocaribe y el ALBA impulsados por Venezuela en base a una agenda de solidaridad e integración soberana.

En cuanto a la izquierda neocolonial norteamericana, sobre Nicaragua e Irán ellos repitieron la falsa línea imperialista, alegando masivo fraude electoral. Con respecto a Honduras, han dejado caer el tema del golpe igual de rápido que los principales medios corporativos. En la práctica, a un nivel fundamental, la izquierda norteamericana es casi completamente irrelevante para los esfuerzos de las mayorías empobrecidas en América Latina de realizar cambios decisivos.

América Central – falsificando los hechos

Muchos escritores han notado el contraste chocante entre la bulla mediática-política alrededor del asesinato de una joven mujer en Terán y la indiferencia total al asesinato de Isis Obed Murillo en Tegucigalpa. Uno podría hacer el contraste también entre el reportaje de abusos de derechos humanos en Irán y la falta de reportaje habitual de los asesinatos y violaciones cometidos por las fuerzas de los gobiernos de México y de Colombia. Para muchas personas en América Latina, la yuxtaposición de los hechos en Irán con los acontecimientos en Honduras ha sido muy convincente y totalmente desfavorable, tanto al gobierno de Estados Unidos como a los medios corporativos en general. Los reportajes distorsionados y parciales de CNN probablemente abrieron los ojos para mucha gente que antes no reflexionaban sobre lo que miraron en aquel canal.

En Estados Unidos y sus países aliados, casi todo el comentario sobre el golpe en Honduras, de todas partes del espectro político, giró alrededor de dos términos impuestos por los poderosos intereses que apoyan el golpe. Primero, casi todo el comentario describió al Presidente Manuel Zelaya como “izquierdista”. Segundo, casi todo el comentario insistió sobre el tema irrelevante de la re-elección como si fuera algún tipo de explicación congruente del golpe.

Veremos. Manuel Zelaya jamás ha hablado de nacionalizar los medios de producción en Honduras. Sería totalmente tendencioso describir a él como socialista. Cuando Manuel Zelaya necesitaba apoyo para manejar los graves problemas de seguridad energética de Honduras fue el primero a pedir apoyo al gobierno de George W. Bush. Bush desinfló toda esperanza de una respuesta útil. El caso del Presidente Manuel Zelaya es otro más en que la política extranjera incompetente de Estados Unidos busca un cliché exculpatorio para justificar su fracaso.

La trayectoria de Manuel Zelaya, en términos de política pública desde su tiempo como un funcionario gubernamental con responsabilidad en la reconstrucción después de Huracán Mitch, ha sido de buscar cómo mejorar las condiciones de la mayoría empobrecida de su país. EL caso de Manuel Zelaya demuestra que ahora hemos alcanzado un punto en que una amplia gama de opinión, desde la derecha hasta la izquierda, piensa que acciones comprometidas para reducir la pobreza son de izquierda. Garantizar los derechos fundamentales a la salud y la educación ahora es de izquierda.

Asegurar el acceso a créditos baratos para las mayorías empobrecidas ahora es de izquierda. Preocuparse por cómo estimular la producción agrícola de pequeños y medianos productores ahora es de izquierda. Garantizar la seguridad energética y alimentaria ahora es de izquierda. Sin embargo, ni una de aquellas políticas estaría fuera de lugar en cualquier programa de gobierno en Norte América o Europa.

El tipo de lógica que refleje de una manera tan inútil el adjetivo “izquierdista”, como si fuera aplicable a un político como Manuel Zelaya, ahueca las palabras. Las convierte en cascarones vacíos. Aquellos cascarones se ocupan por timadores como Barack Obama para confundir su público. Un uso tan corrupto del lenguaje reduce las posibilidades de comprensión a unas avenidas de miras estrechas, cuidadosa, nítida y engañosamente arregladas por los progenitores de la propaganda mediática corporativa, como los funcionarios del Centro para el Progreso Americano.

A pesar de la retórica eufórica usada por Manuel Zelaya, de vez en cuando, para alentar o quizás para seducir una parte de su audiencia nacional, en la práctica sus decisiones han sido de un nacionalista céntrico-quizás-socialdemócrata muy parecido a Ramón Villeda Morales, otro presidente hondureño reformista derrocado por un golpe de Estado en 1963. Si uno ubica al Presidente Manuel Zelaya en una perspectiva que incluye su propia biografía política y, además, la historia relevante de los últimos cincuenta años, que se le describa como “izquierdista” se parece a la barata, poco seria etiqueta desechable que es.

De igual manera, el tema de la reelección siempre ha sido completamente incongruente. Si el Presidente Zelaya quisiera participar en otra elección presidencial, lo más pronto que lo podría hacer será en 2013, aun si una posible futura Asamblea Constituyente hubiera logrado cambiar las normas electorales correspondientes. Sin embargo, la gran mayoría de escritores han insistido en tratar el tema de la reelección como si fuera un motivo del golpe, más allá de un pretexto descarado, transparentemente deshonesto.

Fue la combinación de aquellos dos términos en el sentido de “izquierdista busca reelección” que ha permitido a los medios corporativos y muchos medios supuestamente progresistas de minimizar la importancia del golpe en Honduras. Se logró de esa manera – entre otras – disfrazar la ferocidad y profundidad de la ruptura de las normas democráticas en Honduras. Lo que ha sido un tremendo choque moral y emocional para la mayoría de la gente en América Latina se ve con mucho mayor tranquilidad desde afuera. En los medios corporativos los golpistas han hecho casi aceptable su idiótico argumento que una consulta no vinculante podría ser anti-democrática – una estupidez pasmosa.

La administración de Barack Obama ha quedado atrás en la reacción continental de las mayorías que rechazan los términos falsos de los medios corporativos y sus acompañantes progresistas. El motivo por qué han quedado atrás es que el gobierno estadounidense apoya los objetivos de los golpistas. Esos objetivos son varios e interconectados.

Uno es de impedir la participación democrática de la mayoría empobrecida en la toma de decisiones que afectan sus oportunidades de tener una vida mejor. Su participación acabaría con el dominio completo de los recursos de Honduras por su oligarquía corrupta. Permitiría la redistribución necesaria de recursos a favor de las mayorías. Otro objetivo del golpe es de defender la ocupación militar del país que es una absoluta necesidad que acompaña la toma feudal del país por su oligarquía tiránica.

Los fines desconocidos por sus comienzos

Anoche, Manuel Zelaya dio un ultimátum a los golpistas. Al hacer eso desenmascaró el juego desleal de Barack Obama e Hillary Clinton con respecto a la farsa del diálogo mediado por el Presidente Oscar Arias en Costa Rica. Las actividades del domingo 19 de julio en Managua podrían incluir declaraciones muy importantes para el futuro de América Central. Como Fidel escribió en el título de su reciente reflexión – o muere el golpe o mueren las constituciones. Como otros han observado, no hace sentido tener elecciones nacionales si se puede instalar gobiernos de facto así no más.

Desde su inicio hasta su termino, todavía a ser decidido, el golpe de Estado en Honduras se ha mostrado un momento definitivo e histórico. La condena lenta y tibia de parte del gobierno estadounidense apenas esconde su apoyo para los objetivos del golpe. Han sido los gobiernos del ALBA que han galvanizado los demás gobiernos de la región para tomar medidas contundentes contra los golpistas en Honduras. Dentro del país el golpe ha provocado una resistencia no vista desde la gran huelga de 1954. Sea cual fuere el resultado de los acontecimientos en Honduras, si el Presidente Obama no rectifica su política actual, lo más probable es que Estados Unidos vaya a terminar aún más aislado y con todavía menos prestigio que en el tiempo de George W. Bush.

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La tragedia palestina y el imperio de la guerra


Homar Garcés (especial para ARGENPRESS.info)

Convertidos en parias en su propia tierra, los palestinos se niegan a ser víctimas sin resistencia del etnocidio y el genocidio que, desde antes de su constitución formal en 1948, emprendiera el Estado racista de Israel en su contra, ante una comunidad internacional que se muestra indiferente por su suerte y es incapaz de hacer algo realmente efectivo e inmediato para detener tales acciones, las cuales -por cierto- caben perfectamente en la categoría de terrorismo de Estado y crímenes de guerra.

Tal tragedia palestina apenas si ha merecido alguna que otra reseña periodística destacada, la más de las veces según las versiones oficiales del gobierno israelita, en donde resultan invertidos los roles, siendo presentados los palestinos como unos bárbaros aficionados a la muerte y a la violencia irracional, producto del fanatismo religioso que los hace odiar la cultura occidental, mientras los sionistas se presentan a sí mismos como paradigma de la civilización en Oriente Medio, guiados por un propósito moral indiscutible.

Esto explica la discriminación silenciosa y no admitida oficialmente respecto a los árabes, asunto que se ve reforzado con la imagen estereotipada creada interesadamente por el cine estadounidense, la cual ha terminado por alojarse en la mente de muchas personas desinformadas y manipuladas por las grandes empresas oligopólicas y transnacionales de la comunicación, muchas de las cuales son regentadas generalmente por gringos y europeos que respaldan, a su vez, política y económicamente al Estado guerrerista de Israel.

Con todo esto a su favor, Israel se ha permitido acciones terroristas atroces e injustificadas que eufemísticamente llama represalias, causando al pueblo palestino sangre, sudor y lágrimas amargas, en lo que ha sido una constante demostración de la brutalidad calculada de los sionistas que no excluye el asesinato y los desalojos arbitrarios de poblaciones enteras, sólo bajo la presunción (nunca confirmada) de servir de apoyo a los grupos armados y de representación palestinos que resisten la ocupación militar israelí de sus territorios ancestrales. A ello se suman el secuestro masivo de los habitantes de estos territorios (y su posterior reubicación fuera de las fronteras “naturales” israelíes), su encarcelamiento indefinido, sin apelación ni fórmula de juicio, y actos de piratería de aviones y embarcaciones de distinto calado que, no obstante, no figuran en el extenso historial existente sobre estos hechos a nivel mundial, sin dejar de mencionar las incursiones ilegales y clandestinas en los espacios soberanos de otras naciones, constituyendo una práctica que viola el derecho internacional y las resoluciones de la ONU. En este último aspecto, vale recordar los ataques de las Fuerzas de Defensa Israelíes a Túnez, Libia, Iraq y a lo que llegaron a denominar en la década de los ochenta del siglo pasado su “zona de seguridad al sur del Líbano”; algo que sirvió de antecedente a la actual doctrina de guerra preventiva adoptada e implementada por el imperialismo gringo en su afán de preservar y ampliar su hegemonía planetaria.

Como lo refiere Noam Chomsky en su libro Piratas y emperadores, “el sistema de propaganda israelí y sus numerosos afiliados americanos (interprétese, estadounidenses) pueden quejarse amargamente que los crímenes árabes son pasados por alto, mientras que Israel está sometido a un detallado examen en busca del más mínimo defecto, dada la densidad de las informaciones”. Informaciones éstas que dejan en evidencia -en lo que significa el sistema doctrinal yanqui- una predisposición pro-israelí en la cobertura diaria de la guerra asimétrica que sostiene el sionismo contra los pobladores originarios de Palestina. En este caso, los terroristas de Estado de Washington y Tel-Aviv coinciden en un propósito común: ocultar y tergiversar sus barbaries en función del Nuevo Orden que ambicionan desde hace tiempo para Oriente Medio; todo de acuerdo a sus intereses, por lo que el imperio de la guerra seguirá siendo su línea política permanente y su principal instrumento de dominación, pese a los muchos esfuerzos en contrario que se hagan en aquella región, incluso la aceptación del Estado de Israel en tierra palestina.

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Argentina: Pobreza, empleo y salarios: prioridades con o sin diálogo


Eduardo Lucita (LA ARENA)

Han pasado ya las elecciones con los resultados conocidos y la problemática social, cuyos indicadores muestran un agravamiento, sigue allí. ¿La agenda del diálogo tendrá en cuenta estas prioridades?

Los resultados electorales impactaron fuertemente en el gobierno Es que la derrota tiene un carácter esencialmente cualitativo, el kirchnerismo ha perdido hegemonía política y deberá negociar en una relación de fuerzas que se ha modificado. Negociación que se dará no sólo con la oposición política sino sobre todo frente a las distintas fracciones del capital que han salido fortalecidas.

Las finanzas públicas

Uno de los datos más destacable del ciclo económico expansivo de los últimos seis años ha sido la coexistencia de los superávit gemelos. El comercial no sólo se mantiene sino que aún en la crisis tiende a agrandarse por la sencilla razón que las importaciones caen mucho más que las exportaciones. Por el contrario el financiero está en este momento bajo la lupa de analistas de diversas tendencias.

En otros momentos el comportamiento de esta variable macroeconómica sería relevante sólo para especialistas o conocedores del tema pero en esta coyuntura adquiere una significación mayúscula. Es así porque en la visión de crisis de ciclo corto el superávit fiscal, acrecentado por los fondos de las AFJP, ha sido la fuente de recursos para subsidiar, sin demasiado éxito, la oferta de automotores y electrodomésticos; para sostener los planes sociales, de por sí escasos e insuficientes, con los que intenta contener la pobreza y la indigencia; apoyar los emprendimientos productivos, que con mucha iniciativa y capacidad llevan adelante los movimientos de desocupados; asistir a las empresas para garantizarles sus tasas de ganancias pero también para frenar despidos.

Esta fuente se está agotando por la sencilla razón que los gastos han crecido mucho más que los ingresos. Por ahora se mantiene el superávit primario pero si se computan los servicios de la deuda, las cosas cambian. Cálculos privados suponen un resultado neutro para todo el 2009 o bien un rojo consolidado (Estado nacional + provincias) estimado en medio punto del PBI. Por si fuera poco los gobernadores, más aún los de las provincias que están en rojo, ya han manifestado la intención de mejorar la coparticipación de los fondos federales y recibir parte de lo recaudado por el impuesto al cheque mientras intentaran resistir cualquier reducción de los fondos destinados a las obras públicas.

Así aumentan las tensiones sobre las finanzas públicas y desde distintos sectores de la oposición y algunos medios de comunicación han levantado señales de alarma sin reparar que este resultado parece insignificante frente al déficit del 13% de los EE.UU., el 7% de Francia o el 10% de España.

La situación social

En este ciclo de crecimiento económico los principales indicadores sociales registraron mejoras importantes comparados con el 2002, sin embargo comenzaron a deteriorarse desde mediados del 2007. Distintas estimaciones muestran que en el primer semestre del año la destrucción de puestos de trabajo superó los 200.000 empleos y que la tasa de desocupación, luego de haber caído al 7,5%, orilla ya el 12%, alcanzando a casi dos millones de personas. Los salarios que tuvieron una recuperación importante han comenzado a deteriorase y hoy se encuentran en promedio un 20% debajo de los registros del 2001. Así la pobreza que era del 54% de la población en el 2002 y que fuera reducida a poco más del 20% en el 2006 volvió a trepar. Su nivel actual es discutido pero seguramente supera el 30%, mientras que la indigencia alcanza como mínimo al 10%. Esto es no menos que unos doce millones de pobres y cuatro de indigentes.

Este cuadro social, ya de por sí dramático, tiende a agudizarse en el marco de la crisis mundial, cuando se hace evidente que ésta va para largo, que aún cuando finalmente encuentre un piso la recuperación será muy lenta y que mucho más lenta será la recuperación del empleo. Así las políticas sociales implementadas por el gobierno sólo postergan el problema y no implican ninguna solución duradera.

En este contexto de crisis mundial y local y debilidad política post-electoral del gobierno es que las distintas fracciones sociales y políticas están preparando sus agendas para participar del diálogo convocado por la presidenta. Pero nadie parece demasiado interesado en la reforma política, por el contrario no ocultan que lo que subyace es la crisis y como resolverla.

Dos agendas

En este sentido es que aparecen dos agendas. Una que se inscribe en la lógica del capital y por la que siempre sale de sus crisis por mayor productividad del trabajo (léase menos empleo, menores salarios y mayores ritmos de producción), devaluación de la moneda o rebaja de salarios en términos reales o absolutos como propone la multinacional Techint, dejando el empleo al libre juego de la oferta y la demanda, reducir la carga tributaria a las empresas (léase retenciones, impuestos, aportes a la seguridad social) o bien obtener nuevos subsidios y cubrir el bache de las finanzas públicas bajando el gasto estatal y volviendo al FMI.

Otra que se inscribe en la lógica de los trabajadores y sectores populares. Para estos resulta imprescindible declarar la emergencia laboral y en este marco obtener la prohibición de despidos y suspensiones hasta tanto dure la crisis, evitando así que nuevos contingentes se sumen a la desocupación y la pobreza; complementariamente reducir la jornada de trabajo y repartir el trabajo existente para absorber desocupación y que los trabajadores se beneficien de la mayor productividad alcanzada. Este mayor nivel de ocupación debiera ser acompañado de un incremento de los salarios y las jubilaciones mínimas y la universalización de un ingreso que contemple las necesidades de las familias desocupadas, junto con la eliminación del IVA a los productos de primera necesidad. Se obtendría así una demanda genuina que reanimaría la economía.

Claro está que se plantearán problemas de financiamiento y esto requiere de una transformación progresiva de la política tributaria, pero en lo inmediato es posible gravar las rentas financieras, reponer el impuesto a la herencia, extender las retenciones a la actividad minera y petrolera, e instrumentar una política que frene la fuga de capitales.

Es apenas un programa de emergencia que marca una orientación distinta para salir de la crisis y abrir las posibilidades para transformaciones más profundas.

Eduardo Lucita es integrante del colectivo EDI (Economistas de Izquierda).


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¿Cómo es?


Juan Carlos Giuliani (ACTA)

El 14 de marzo de este año en el Teatro Argentino de La Plata la presidenta Cristina Fernández presentó en sociedad el anteproyecto de Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, inspirado en los 21 puntos de la Coalición por una Radiodifusión Democrática. El 13 de julio su Gobierno autorizó al Grupo Clarín a prestar el servicio triple play. ¿En qué quedamos? ¿Se desmonta o se agiganta el monopolio informativo?

El Gobierno nacional acaba de autorizar al Grupo Clarín a prestar el denominado servicio triple play (telefonía, televisión por cable e internet) a través de la Resolución 146 publicada en el Boletín Oficial. De este modo, la administración de Cristina Fernández entregó al Multimedio la numeración geográfica y no geográfica para prestar telefonía local.

Este era el penúltimo requerimiento para ingresar al millonario negocio de las telecomunicaciones. Ahora, sólo le resta acordar con las teléfonicas el permiso para utilizar el cableado de la red instalado.

El texto detalla que la Secretaría de Comunicaciones dependiente del Ministerio de Planificación le otorgó a la compañía de Internet Fibertel S.A., propiedad del holding, 30.000 números para el área metropolitana de Buenos Aires (AMBA); 5.000 para Rosario, Santa Fe, La Plata y Córdoba; y 1.000 para Bahía Blanca, Campana, Escobar, Mercedes (Buenos Aires), Zárate, Luján y Paraná.

Esta medida se da de narices con la concepción antimonopólica que impregna la iniciativa de una nueva Ley de Radiodifusión. Los hechos indican que la concentración de los medios de comunicación y, por lo tanto, de la formación de la opinión pública, la fijación de la agenda política y el autoritarismo del mensaje único que derrama el poder, sigue gozando de buena salud.

Fibertel S.A. es propiedad de la empresa Cablevisión, fusionada de hecho con Multicanal desde fines de 2007 con el aval de un decreto presidencial firmado por Néstor Kirchner antes de abandonar la Casa Rosada. Anteriormente, en mayo de 2005, Kirchner había firmado el decreto 527 por el cual prorrogó por más de una década las licencias de los canales de televisión a los grupos hegemónicos.

A tal punto es funcional al esquema del oligopolio informativo ese decreto, que uno de los 21 aportes presentados por la Coalición por una Radiodifusión Democrática al anteproyecto de ley en el Anexo de la Cámara de Diputados el 9 de junio, señala textualmente:

“El Decreto 527/2005 estableció la suspensión de “los términos que estuvieren transcurriendo de las licencias de servicios de radiodifusión o sus prórrogas….” por el plazo de 10 años. La futura ley deberá contener una disposición transitoria que disponga la reanudación de los plazos originales. Ello le permitiría a los actuales licenciatarios beneficiarse con el tiempo transcurrido durante la suspensión a la vez que eliminaría el manifiesto desajuste entre la norma reglamentaria y la ley. Con esta motivación planteamos agregar un último párrafo al artículo 143, con la siguiente redacción: “A partir de la vigencia de esta ley reanúdense los plazos suspendidos por el Decreto Nº 527/2005”.

A contrapelo del generalizado reclamo social para poner fin a la prensa hegemónica, la presidenta Cristina Fernández también le había puesto su firma en el mes de mayo a un acuerdo de perdón fiscal que, de ser aprobado por el Congreso de la Nación, beneficiará a una buena porción de los multimedios que elaboran y propagan el discurso del poder, en lugar de promover a las Pymes de la comunicación.

Pero hay más: La concesión que llegó con la Resolución 146 también le adjudicó a Clarín 100 números para los servicios 0610, 0611 y 0612; 10.000 para cobro revertido automático (0800) y la misma cantidad para cobro compartido (0810).

Las telefónicas no pueden competir en la provisión del servicio de triple play porque la regulación actual les impide dar televisión, lo que podría cambiar si prosperara el anteproyecto de Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual que impulsa el Gobierno y que aún no ha tomado estado parlamentario.

Como se puede observar, más allá de la pirotecnia verbal con la que el oficialismo suele adornar su discurso para señalar el relato "destituyente" de las corporaciones comunicacionales, a la hora de los bifes los dueños del poder mediático en la Argentina siguen haciendo pingues negocios con el visto bueno del Gobierno.

Juan Carlos Giuliani es Secretario de Comunicación y Difusión de la CTA.


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Argentina, La Pampa: Un fallo revela la trama del tráfico de personas

AN - RIO NEGRO ON LINE

El juez federal de La Pampa, Pedro Zabala, procesó con prisión preventiva al dueño de un cabaret de la localidad de 25 de Mayo por el delito de trata de personas. El fallo, cuya versión completa se conoció ayer, es una radiografía de cómo opera el tráfico de personas en el país.

La historia se descubrió en mayo pasado, cuando una joven boliviana fue a la comisaría de 25 de Mayo para hacer un trámite migratorio y se quebró frente a un policía, al cual le contó que había llegado al país engañada y que debía prostituirse en un local nocturno.

Según el juez Zabala, está probado que el dueño del cabaret "E.R.", al que identifica por las iniciales O.J.U., "recibió y acogió en su local comercial a mujeres provenientes de Paraguay y Bolivia, aprovechándose de su situación de vulnerabilidad socioeconómica y familiar".

Les pagaba una serie de gastos de modo que ellas quedaban endeudadas y se veían obligadas a ejercer la prostitución para devolver el dinero, ya que no tenían otra fuente de ingresos.

El hombre negó las acusaciones con argumentos insólitos, e igualó el trato con las personas con el manejo del ganado (ver aparte).

La primera pista

La justicia comenzó a investigar el caso a partir del 12 de mayo pasado cuando una joven boliviana se presentó en la comisaría de 25 de Mayo para hacer un trámite de migraciones. La atendió un suboficial y "en un momento de la conversación la mujer se largó a llorar y le manifestó que había llegado al país para trabajar como bailarina" pero se encontraba ejerciendo la prostitución en el cabaret de la localidad.

La denuncia de la joven permite reconstruir uno de los caminos que recorren las víctimas de las redes de trata para llegar a la región.

De acuerdo con lo reflejado en el fallo que publicó el sitio Diario Judicial, la chica boliviana viajó de su país a Paraguay donde tomó contacto con una mujer que le dio alojamiento.

Esta fue la que le consiguió documentación y pasajes para viajar a Argentina el 18 de abril, con la promesa de conseguir trabajo como bailarina en Rosario. Hubo complicidad de un empleado de una empresa de colectivos. (Según supo después, la mujer en cuestión llamaba a diario al dueño del cabaret para pedirle su comisión).

En Rosario la recibió un hombre que le dio alojamiento, de allí viajó a Buenos Aires para empezar a tramitar su radicación y por último al cabaret de 25 de Mayo, donde empezó a trabajar el 8 de mayo.

Todo ese tiempo fue acumulando deudas, principalmente por los viajes, trámites, comida y alojamiento.

"A esa altura ya sabía que tendría que ejercer la prostitución para poder pagar (?) Ella sólo quería cancelar lo adeudado e irse, por lo que accedió", agrega la sentencia.

"Para mí es como comprar y vender vacas"

Organización de envergadura

25 de Mayo, Catriel, Rincón de los Sauces, Añelo, Cutral Co y Plaza Huincul integran un circuito unido por algo más que la explotación hidrocarburífera: la justicia sospecha que los explotado-res operan en red y hacen "circular" a mujeres que ejercen la prostitución en condiciones cercanas a la esclavitud.

El fallo del juez Zabala utilizó este argumento pa-ra negar la libertad del dueño del cabaret acusado de trata de personas: "ten-go en cuenta la seriedad del delito" que "denuncia algo más que cuentapropismo en la empresa criminal, y autoriza a sospechar al menos de una organización de muchísima más envergadura".

"El vínculo que el imputado generaba con las mujeres que trabajaban en el local hacía que se endeudaran con él. Así, sin dinero para decidir cuándo volver a su país, ejerciendo una actividad estigmatizante, peleadas con sus madres debido a su trabajo, cualquier idea de libertad se desdibuja, por más que se encuentren en un lugar sin restricciones físicas". Citando a tratadistas, agregó: "no es un trabajo pactado en igualdad de condiciones (?) por ello el foco debe ser puesto sobre quien explota situaciones objetivamente comprobadas, sea que las haya generado o que simplemente se aproveche de ellas".

"Para mí es como comprar y vender vacas"

El dueño del cabaret de 25 de Mayo detenido en la causa por trata de personas hizo un largo descargo con argumentos que el juez descartó al momento de decidir su procesamiento. Por ejemplo, afirmó:

* "El concepto que la mayoría de la gente tiene de las personas que, como yo, se dedican a este negocio, es el equivocado. Para mí es un negocio como el que hacía antes, de comprar y vender vacas".

* "Ninguna (de las mujeres) está obligada a hacer lo que no quiere. La única gente que las obliga a trabajar y mandar dinero es la familia".

* "A pesar de los años que hace que estoy en esto todavía me cuesta creer que pasen estas situaciones".

* "Después de convivir un tiempo con las chicas uno se empieza a encariñar con ellas, se preocupa si están llorando, si les duele el estómago o la cabeza".

* "Las chicas se gastan casi toda la plata en ropa o bebidas, y lo que no gastan lo tienen que girar a la familia". (La joven que hizo la denuncia dijo que bebían cerveza para soportar la situación que vivían).

* "Les doy dinero cuando necesitan y no tienen, porque no las voy a dejar sin comer o sin dinero para hablar por teléfono".

* "En el cuaderno (donde anota la deuda de cada una) figuran en negativo pero en el bolsillo están en positivo, con las propinas que les dan los clientes siempre tienen dinero en el bolsillo".

* "Hace cinco años que estoy en el negocio y ahora que me falta poco para salirme no me voy a poner a hacer cosas raras".

* "Me gustaría ver (a la denunciante) y preguntarle qué te pasa, me hubieses dicho que te querías ir".

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Esta normalidad que mata

Oscar Taffetani (APE)

Aquella crisis financiera que hasta hace muy poco amenazaba con cargarse el planeta, se ha vuelto manejable. Enormes despojos al soberano (léase pueblo) se consumaron a la luz del día con el único propósito de salvar a un puñado de empresas y cumplir con el viejo hábito capitalista de privatizar las ganancias y socializar las pérdidas.

El Plomo Fundido descargado sobre el pueblo de Gaza en enero de este año, ya ha comenzado a enfriarse. Los soldados israelíes que participaron de la masacre reconocen, en reportajes públicos, los crímenes cometidos. A la vez, los niños palestinos sobrevivientes a los bombardeos, convertidos en nuevos militantes de Hamas, intentan ganar un lugar en las noticias para mostrar que el horror no ha terminado y que la llamada crisis humanitaria no es otra cosa que la continuación -violatoria e inhumana- de la guerra por otros medios.

Un tercer ejemplo de esta (horrorosa) normalidad que padecemos, es la pandemia de la gripe A. Los mensajes apocalípticos lanzados desde respetables instituciones como la OMS surtieron efecto y un par de grandes laboratorios consiguieron vender al mundo millones de tratamientos de tamiflú y acumular pedidos para el lustro que viene.

Mientras tanto, a paso redoblado, científicos obedientes desarrollaron la patente -perdón, la vacuna- contra la gripe A, que empezará a comercializarse a partir de agosto. Eso sí, como adelantó la doctora Margaret Chan, directora de la Organización Mundial de la Salud, “los países pobres tendrán dificultad para obtener estas vacunas, debido a que la capacidad de producción mundial es limitada”.

Lo que muestran. Y lo que ocultan

En la Argentina, tras descubrirse las mentiras oficiales sobre la gripe porcina, el pueblo fue ganado por un sentimiento ambiguo, que oscila entre el escepticismo y el miedo.

Uno tiende a descreer, por hábito, del funcionario que pregona buenas noticias. Pero la manipulación de la información que se ha visto en los últimos tiempos ha logrado que ya ni siquiera las malas noticias, en boca de funcionarios argentinos, sean creíbles.

No obstante, para que tanto descrédito y tanta desinformación no conspiren contra el marketing de la enfermedad, allí tenemos los muertos: “La Argentina pasó a ser el segundo país con más muertes por la pandemia de la gripe A H1N1, después de Estados Unidos y por delante de México. El registro oficial del Ministerio de Salud de la Nación alcanzó ayer los 137 fallecidos. Pero los informes provinciales de ayer indican que el número de muertes en realidad ya llegó a 145...” (Clarín, 15/7/09).

El súbito crecimiento de los muertos por gripe A (que no es tal, ya que sólo se trató de un blanqueo informativo) se ajusta a la presunción que había hecho la organización Médicos del Mundo dos días antes: “Según definió el ministro de Salud, hubo por lo menos 100 mil casos de gripe porcina. Si tenemos ese número, es imposible tener solamente 94 muertos, porque implicaría que la tasa de letalidad se encuentra por debajo de la media internacional” (Gonzalo Basile a Crítica, 13/7/09).

Así, la discusión se extravía en un cotejo de muertos más o muertos menos que va alimentando el pánico y las fantasías colectivas y que oculta la verdadera enfermedad social de nuestra patria, que es la pobreza. Sí, la pobreza, con su implacable cuota de niños muertos por hambre, por enfermedades infecciosas y por enfermedades respiratorias.

La gripe estacional provocó el año pasado, en nuestro país, 3.200 muertes. La bronquiolitis infantil (más de 260 mil casos) y la neumonía infantil (más de 200 mil casos) aumentaron en 2008 un 28 por ciento.

¿Por qué no hubo emergencia sanitaria el año pasado -nos preguntamos- cuando aún no existía la gripe A, aunque sí el dengue, el Chagas y la tuberculosis? ¿Acaso fue porque los que morían eran los de siempre, los muy pobres, esos chiquitos escuálidos y silenciosos que ya no tienen fuerzas ni para subirse a una estadística?

Reencuentro con la verdad

“El sistema de salud -dijo el médico Gonzalo Basile en la entrevista con Crítica que ya citamos- está colapsado y hay que declarar la emergencia sanitaria por lo que ocurre también con el dengue, la tuberculosis y la desnutrición infantil. No escuché a nadie que dijera que en esta etapa invernal tendríamos que haber mejorado la alimentación y el soporte nutricional de los sectores más vulnerables, así como idear una política de abrigo que proteja sus viviendas precarias del frío”.

De eso se trata: de declarar la emergencia alimentaria aquí, en la Argentina, en un país que se jacta de ser exportador de alimentos.

Sería una paradoja más, entre tantas a las que estamos acostumbrados. Pero una paradoja estimulante. Un reencuentro con la verdad.

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Argentina: Jóvenes y participación política: ¿Síndrome de analfabetos políticos?

Carlos Saglul (ACTA)

En la última elección, la mayoría de los políticos se insultaron. Intercambiaron denuncias. Los spots publicitarios reemplazaron a la plataforma electoral. Salvo honrosas excepciones, ni por milagro se les cae una idea. La prensa hegemónica trasmite entusiasmada el cambalache. No es casual.

Así como ayer fue el miedo, hoy la forma de hacer política que se comunica por los monopolios informativos transmite la noción de impotencia para cualquier intento de transformación colectiva y, consecuentemente, sirve a aquellos que siempre han querido gobernar el país sin la interferencia de la participación popular. Para eso, que mejor que una juventud indiferente, descreída y apática.

¿Están logrando su objetivo? Pese a las dudas y contradicciones, los pibes, hijos del estallido social de diciembre de 2001, buscan con avidez un destino mejor para todos.

Durante la dictadura militar no pocas aulas tenían algún banco vacío, no había fábrica ni barrio sin un desaparecido, ni familia obrera o de clase media con algún preso, muerto, cesanteado, exilado o detenido-desaparecido. Los jóvenes escuchaban seguido “de política mejor no hablar” y el slogan de moda era “algo habrán hecho”. Vino la democracia y de a poco la política comenzó a profesionalizarse. Ya no eran los militantes juveniles que salían a pintar gratis a fuerza de compromiso, pasión y utopías. Pasada la primavera política y a caballo de la claudicación de los sucesivos gobiernos constitucionales ante los grupos hegemónicos, de militante rentado a operador político, muchos empezaron a ver la política como negocio y se transformaron en una clase rentística del poder.

“Roba pero hace”. Durante el Menemismo, todos los días se denunciaban nuevos hechos de corrupción. “Confío en la Justicia” era la remanida frase a la que echaban mano los corruptos. La impunidad estaba asegurada. La justicia era ciega, sorda y muda. No ha cambiado demasiado: sigue habiendo una justicia para ricos y otra para pobres. Por aquellos días, un cronista le preguntó a un joven que protestaba por el cierre de una fabrica en Lugano_-¿Te dedicás a la política?-. -No, yo trabajo- fue la respuesta. Política y corrupción pasaron a ser sinónimos. Y entonces aparecieron deportistas, cantantes, empresarios, astrólogos, cómicos. Se corría el telón y empezaba el show electoral.

En la última elección, la mayoría de los políticos hacían de ellos mismos en los programas satíricos de la TV. Pasaron horas discutiendo en público cosas de absoluta irrelevancia para la mayoría de la población. Se insultaron. Intercambiaron denuncias. Los spots publicitarios reemplazaron a la plataforma electoral. Salvo honrosas excepciones, ni por milagro se les cae una idea. La prensa hegemónica trasmite entusiasmada el cambalache. No es casual. Así como ayer fue el miedo, hoy la forma de hacer política que se comunica por los monopolios informativos transmite la noción de impotencia para cualquier intento de transformación colectiva y, consecuentemente, sirve a aquellos que siempre han querido gobernar el país sin la interferencia de la participación popular. Para eso, que mejor que una juventud indiferente, descreída y apática. ¿Están logrando su objetivo? Pese a las dudas y contradicciones, los pibes, hijos del estallido social de diciembre de 2001, buscan con avidez un destino mejor para todos.

“La política es corrupta, no sirve, ese es el mensaje”

Bernabé Fenández Moyano, 21 años estudiante universitario recuerda: “Por adhesión a créditos impagables los 90 no fueron buenos en casa”. Confiesa que simpatizó con el peronismo revolucionario. “Le tengo envidia a aquella juventud de los setenta, porque aunque todo haya terminado en un horror, tuvieron la posibilidad de soñar, de permitirse el intento de crear un mundo mejor”. Sin embargo es escéptico con el presente. “La juventud actual no tiene intereses políticos. Es impresionante la falta de debate, de interés en algo ajeno a la propia persona y eso que voy a sociales de la UBA”.

Fabiana Díaz, 18 años, estudiante secundaria, podría adherir a lo que señala Bernabé salvo en un punto: “La gente que mataron los milicos, los medios de comunicación sembrando mentiras. No es fácil volver a creer pero lo estamos haciendo”. Cuenta que “la primera vez que organizamos algo fue cuando el Gobierno de la ciudad le sacó las becas a algunos compañeros. Estábamos tomando la escuela y de repente nos percatamos que de todos los que participábamos de la medida, sólo uno estaba directamente afectado. Y entonces me di cuenta de algo importante que está en una frase de José Martí que leyeron en clase. Uno es digno cuando siente como propio el daño que le hacen al prójimo, no importa que éste no se defienda”.

Cuando llegamos a su casa, la socióloga Victoria Rangungi, especialista en temas de seguridad, acaba de terminar un trabajo referido al éxito del neoliberalismo para desacreditar lo colectivo como espacio de transformación. “Todos los debates sobre seguridad tienen una impronta de criminalización de los jóvenes y hacen pie en que la seguridad se resuelve como una cuestión técnica no política. La política es corrupta, no sirve, ese es el mensaje”.

Rangungni no duda del éxito que ha tenido hasta ahora el neoliberalismo en desmovilizar a los jóvenes aunque rescata a “los piqueteros, las Madres, hijos, organizaciones de izquierda, sectores del peronismo, los jubilados, resistiendo, peleando por no entregar la calle”. Sobre la escuela secundaria reflexiona que “es natural que el joven se niegue a integrarse y proteste contra la disciplina, la ropa, el orden social. El problema es cómo se resiste a integrarse cuando la sociedad no quiere integrarlo. Es un fenómeno que está pasando, y todavía no se ha estudiando lo suficiente. ¿Qué pasa con el chico excluido? ¿Cómo se defiende?”.

Mientras persista la injusticia habrá batalla. “El neoliberalismo trata de demostrarnos a todos y en especial a los jóvenes que la desigualdad es inevitable. Eso es lo que hay que enfrentar. Y no sólo es tarea de los que tienen menos edad”, advierte.

La socióloga propone la batalla cotidiana de trabajar con nosotros mismos. “Vamos a las manifestaciones pero en la casa tenemos en negro a la chica que nos limpia. Protestamos porque nos cobran impuestos demasiado altos pero los peones que trabajan para nosotros están sin blanquear. Al individualismo que propone el neoliberalismo también hay que darle batalla dentro nuestro”.

En clave colectiva

Franco Armando recuerda que el inicio de los noventa “lo viví en el barrio junto a las primeras ollas populares, después ya en la adolescencia en los finales de los noventa me encontré que había terminado el secundario y no tenía laburo como tantos otros y fue entonces que nos empezamos a organizar para armar cooperativas de recicladores .Las actividades más políticas a las que me acerqué creo que como todo pibe de mi generación vinieron de la mano de las Madres de Plaza de Mayo y de H.I.J.O.S. con sus escraches”.

Franco es conducción del Sindicato de Mensajeros y Cadetes (SIMeCa-CTA), el gremio que agrupa a los motoqueros. Piensa que la juventud de los setenta “es un ejemplo y con toda la humildad uno se siente e intenta ser continuador de esa generación y del proyecto emancipador que encarnaban. Muchos de esos compañeros que lograron sobrevivir son nuestros compañeros y eso es un orgullo”.

Cree que es posible refundar un proyecto colectivo que movilice a los jóvenes “uno apuesta y piensa en clave colectiva a diario, ya sea en la construcción de organizaciones reivindicativas (en mi caso SIMeCa) pero también sin perder de vista y aportando a la construcción de un proyecto político integral de transformación social, por eso estamos en la Central de Trabajadores de la Argentina y compartimos la necesidad de un Movimiento Político, Social y Cultural de Liberación. Ocurre que a nosotros nos tocó vivir un contexto político y social muy distinto, signado por la dura derrota que padeció nuestro pueblo y que pagó con su vida la juventud de los 70”.

Agencias electorales

Marcelo Urresti, sociólogo del Instituto Gino Germani y docente de la Universidad de Buenos Aires coincide con el resto de los entrevistados que “en los 90 se profesionalizó la política. Antes, en los 80 había comenzado eso que se llama política técnica. Eufemismo que marca como las superestructuras reemplazan al militante. Esas estructuras nuevas son agencias electorales que sirven para ganar elecciones pero no hacen que el sistema deje de perder legitimidad popular”.

El sociólogo explicó que para este tipo de política no se necesitan plataformas electorales. “Se trata de gente pragmática que prefiere no dejar por escrito lo que por ahí no podrá cumplir”. Urresti señala que a través de todos los medios se orienta a la gente hacia lo que se llama “bienestar privado”. “No bien público, bienestar privado”, insiste. “Se votan partidos que puedan asegurar mantener este bienestar, lo colectivo está limitado a otra gente que pueda tener determinados intereses perecidos aunque siempre coyunturales. Esto es un claro giro a la derecha, un mensaje que tiende a la defensa de las instituciones. Todo menos tender al cambio social”.

Cuando se le pregunta a Urresti por los que se quedaron “afuera del modelo”, reconoce que “un treinta o cuarenta por ciento de los jóvenes no tiene trabajo o lo mantiene en condiciones de explotación y precariedad. No le brindan posibilidad de acceder a una carrera y son pocas sus esperanzas de futuro. En muchos casos estos sectores deben que luchar tanto para sobrevivir que se tornan conservadores, La prioridad es que no le quiten lo poco que tienen”.

No obstante aclara que “han crecido muchas experiencias organizativas en los sectores populares que tienen gran éxito en lo territorial y local, pero les cuesta mucho llegar a articular una coordinación nacional. Eso los diferencia de la derecha, siempre tan clara y unida a la hora de defender sus intereses”.

Despolitizar la política

Natalia Lliubaro, operadora de radio, estudiante de cine recuerda que “lo que viví en esa época tiene más que ver con una situación familiar que con mi propia experiencia. A mi papá lo echaron del laboratorio en donde trabajaba y con la plata de la indemnización se puso una pequeña empresa de plástico. Durante los primeros 5 años nos fue bien ya que había consumo y el dólar uno a uno ayudo pero luego fue cayendo hasta hacerse la situación casi insostenible. También noté que la conciencia política en esos años se fue esfumando, es decir, que el camino para solucionar los problemas no era comprometerse con la política sino todo lo contrario. El que se metía en política era mal visto y existía la idea que sus objetivos eran personales. Creo que eso colaboró para que a mi generación le interese poco la política”.

Al igual que al resto de los consultados, responde con la palabra admiración al preguntársele por la generación de los setenta: “Realmente creían y creo en lo que hacían y lo que pensaban. Existía un compromiso político con nuestra propia realidad y una organización para llevar a cabo ese proyecto de país y sociedad que hoy en día no veo”.

“La mayoría de los candidatos despolitizaron la política y la convirtieron en un espectáculo mediático”, se quejó Natalia: “Por ejemplo existe un programa de televisión que es el fiel reflejo de esta situación. Marcelo Tinelli y su Gran Cuñado, en donde vemos a todos los posibles candidatos y demás protagonistas políticos ridiculizados. No sólo nos presentan a los dobles de los políticos si no a ellos mismos con sus imitadores bailando y haciendo cualquier cosa, vacías de contenido. También varios candidatos políticos son dueños o tienen algún tipo de relación económica con los canales de televisión o con los medios. Así la política se ve más ligada al poder económico que a los ideales de un país, y aquellos candidatos que tengan más dinero para imponerse en los medios lo pueden hacer sin reflejar ninguna idea, y los partidos políticos pequeños sin dinero se ven excluidos del mapa político y por estos días, eleccionario”.

Algo está cambiando

El sociólogo Marcelo Urresti recuerda que la farandularización de la política surgió cuando “los politicos perdieron legitimidad y entonces empezaron a traer gente de afuera del espectro partidario que se suponía no tenían sus vicios. A la larga esto decepciona seguro. Esta gente no legitima la política sino que, en muchos casos, se convierten en políticos con los mismos vicios de aquellos que supuestamente vinieron a reemplazar”.

Bernabé Fernández Moyano nos lee el epígrafe de un libro que ha traído consigo (La Muchedumbre Solitaria de David Riesman ): “G. L. Clements, vicepresidente y gerente general de la Jewel Foods Stres de Chicago, afirmó que el supermercado donde “se ofrece al comprador valores psicológicos sutiles” tendrá mas probabilidades de conseguir una clientela estable provechosa que el que depende únicamente de los precios bajos y la mercadería de buena calidad.

En cuanto a la manera de determinar cómo se proporcionarían esos “valores psicológicos” que resulten atractivos para el cliente, afirmó que “un negocio debía tratar de desarrollar los mismos rasgos que nos gustan de nuestros amigos”. Enumeró algunos de esos rasgos entre ellos, la limpieza, aspecto moderno, generosidad, cortesía, honestidad, paciencia, sinceridad, simpatía, afabilidad”. ¿Sabe la gente lo que realmente quiere?, “la gente no sabe lo que quiere, pero si sabe qué le gusta o no”.

“Para mí esta forma de hacer política es el reflejo de la postmodernidad, del político como estrella mediática sin ideología al estilo de vedette donde lo único que importa es la imagen. Cualquier persona que intente tener un protagonismo social y que no cumpla estas reglas del drama televisivo será tachado de mamarracho por cualquier medio, excluido de los mismos y declarado muerto político. No hay forma de salir de la cuestión mediática que maneja la corporación de los grandes medios”, concluye Bernabé.

A su turno Urresti dice que “la gente se olvida que treinta años en la historia no son nada. Las transformaciones sociales se van dando lentamente. La lucha de hoy va a dar fruto mañana. No se puede desconfiar toda la vida de las formas de participación. Tarde o temprano los cambios irrumpen”.

Franco Armando está convencido que las jornadas de diciembre de 2001 fueron una bisagra generacional: ”Fuimos los jóvenes laburantes ocupados y desocupados los que principalmente pusimos el pecho a la balas de la policía: Gastón Rivas, “Petete” Almirón, Dario y Maxi son prueba de ello. Pero no sólo protagonizamos la lucha callejera también construimos y asumimos responsabilidades en la infinidad de experiencias organizativas que se dio nuestro pueblo para resistir y enfrentar al neoliberalismo. Una nueva camada de militantes y activistas surgió de ese proceso y nutrió las organizaciones sindicales y populares. La perspectiva es mejor si pensamos a futuro, hay una generación entera que se crió al margen de las rutas que cortaban sus viejos y hermanos mayores. Para esos chicos que crecieron, se educaron y formaron al calor de la lucha social, la organización popular no es solo un medio para conquistar mejoras sino más bien una escuela de vida”.

Natalia Lliubaro es más cauta pero no se muestra menos esperanzada: “poco a poco, en ámbitos universitarios se puede ver la inserción de los jóvenes en la actividad política. Hoy en día, en la vorágine que tiene que mantener los jóvenes para poder estudiar (es decir que tiene que tener un trabajo para hacerlo) los tiempos se ven acotados para dedicarse plenamente a la política. Desde el 2001 la aparición de las asambleas populares y barriales les dio a los jóvenes una nueva participación que todavía está creciendo. Creo que la no participación no ganó, sino por el contrario algo está cambiando”.

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Argentina: “Parte del despojo ha sido despojar la lengua”

Marcelo Maggio (BIODIVERSIDADLA)

Los Talleres para lingüistas indígenas son una iniciativa destinada a desarrollar conocimiento sobre las lenguas originarias desde y para los propios hablantes, con “el lingüista universitario acompañando el proceso pero ocupando otro tipo de rol, rompiendo la asimetría tradicional”.

Lucía Golluscio es profesora titular de la materia Etnolingüística en la carrera de Letras de la Universidad de Buenos Aires. Viene desarrollando una tarea de investigación y divulgación de las lenguas indígenas, sobre todo del mapudungun, lengua del pueblo mapuche a la que ha dedicado varias publicaciones. Tras años de estar en proyectos de investigación de distinto tipo y de estar en contacto con hablantes de las más diversas lenguas originarias, el equipo de lingüistas y antropólogos que Golluscio encabeza decidió poner en marcha Talleres destinados a los hablantes de las distintas lenguas, con el objetivo de reflexionar y producir conocimiento. “Ellos ya son lingüistas porque tienen la capacidad de reflexionar sobre su propia lengua”, afirma Golluscio.

En esta entrevista se recorren temas diversos como las características de estos talleres, la importancia de la diversidad cultural, el imperialismo y su impacto en las concepciones de la lengua y cómo la universidad y sus políticas no son ajenas a estos procesos.

- ¿Cómo surge la iniciativa de los Talleres para lingüistas indígenas?

- A lo largo de estos años hemos trabajado con lo que se llama “consultantes” indígenas de distintas lenguas. Ellos son lingüistas porque tienen la capacidad de reflexionar sobre su propia lengua. En una investigación tradicional el consultante es el que sabe la lengua y pese a eso está en una relación de asimetría con el investigador. Tradicionalmente son los que aparecen en los agradecimientos a pie de página, pero es el investigador el que escribe la gramática, los artículos y es el conocido como experto en esa lengua. Entonces desde hace tiempo que tenía esta inquietud, de ver cómo formar a los consultantes como lingüistas para que sean ellos los que puedan describir su propia lengua y que el lingüista universitario pueda acompañar ese proceso pero ocupando otro tipo de rol. Existen en otros países programas de capacitación de lingüistas indígenas pero son todos del nivel de maestría, un posgrado. Quienes pueden ser aceptados en esos casos tienen que tener estudio universitario acabado. Como en Argentina la realidad social indica que hay muy poca gente que puede llegar a ese nivel se nos ocurrió que puede ser importante pensar en un programa de capacitación de lingüistas que pueda considerar como alumnos a gente con distinto nivel de escolaridad.

Cuando nos enteramos de que había un programa del Ministerio de Educación que se llamaba “Puentes entre la universidad y la sociedad” presentamos nuestro proyecto de formación de lingüistas indígenas. Nos evalúa gente de lo que en ese momento era el “Programa de Educación Intercultural Bilingüe”, que después fue desarticulado. Lo aceptan y este año hicimos el trabajo.

- ¿En qué consiste el proyecto?

- Como los fondos que obtuvimos son limitados se pensó en hacer talleres de capacitación en lingüística específicamente. Hay otra gente que está trabajando en la formación de maestros indígenas, no sólo acá, en el Chaco desde mediados de los 80 se empiezan a formar auxiliares docentes wichí, toba y mocoví. Marta Tomé, que está con nosotros, es la que trabajó para la enseñanza del wichí. Luego esto se convirtió en un instituto de formación terciaria que funciona en Saenz Peña donde se forman los maestros.

En nuestro caso se trata de transferir las herramientas destinadas al análisis lingüístico que pareciera ser algo propio de la universidad. Primero hicimos un taller en Buenos Aires donde vino gente de todos lados. Aprovechamos un simposio con lingüistas extranjeros para ver temas generales sobre escritura, producción de materiales, experiencias en otros lugares como Brasil y Perú. Después pensamos en hacer talleres en Buenos Aires con indígenas que viven acá, en Tartagal -con chorotes, tapietes y ava guaraníes-, y en Bariloche con mapuches.

- ¿Cuáles son los temas con los que decidieron empezar?

- Empezamos a trabajar con conceptos propios de la lingüística, empezando por temas como qué es el lenguaje y cuál es la concepción cultural del lenguaje. Después trabajar con las categorías básicas como la identificación de sustantivos y verbos en las diferentes lenguas y las categorías morfológicas manejadas. Lo que fue interesante es cómo se dio en cada uno de los lugares. En el sur eran todos mapuches, en cambio en Buenos Aires y en Tartagal hubo gente que habla distintas lenguas. Lo que resultó interesante fueron las comparaciones que empezaron a hacer ellos mismos entre las estructuras de la propia lengua y las demás. Ahí la gente se animó a participar, a decir 'esto en mi lengua lo diría así, cómo lo dirías vos', por ejemplo.

- ¿Con qué lenguas se ha trabajado?

- En Tartagal trabajamos con chorote, ava guaraní, tapiete y algo de wichí. En Buenos Aires con mapudungun, ava guaraní, aymara, quechua y qom (toba). Pasa que con un año y uno o dos talleres nadie se forma como lingüista, entonces ahora hay que pensar cómo se sigue.

- A partir de lo que hicieron ¿cómo ven la perspectiva para seguir desarrollando este trabajo?

- Quedaron hechos materiales que serán revisados en función de cómo resultaron, sobre todo pensando en que no teníamos experiencia en esto, materiales que debían tener un contenido científico en un estilo sencillo para ser comprendido por gente de distinta escolaridad y costumbres de estudio y lectura. Nos queda también el interés de la gente, que en todos lados nos plantea que quiere seguir juntándose. Ahora lo que tenemos que pensar, que empezamos a charlar con Marta Tomé, la pedagoga, es cómo concretar un programa que permita una formación sistemática y un título para estos alumnos. Si no se va a perder porque no siempre vamos a tener fondos. Y la opinión de Marta Tomé es que esto sea algo con título docente porque el problema luego es la inserción laboral.

- Ustedes desarrollan la materia Etnolingüística dentro de la carrera de Letras, en la UBA. ¿Por qué la lingüística es una rama de Letras y no es pensada como ciencia social y por qué la etnolingüística ocupa un lugar lateral?

- Desde que empecé a trabajar con lenguas indígenas se nos plantea que es algo considerado como una disciplina de segunda. El mismo racismo que hay contra los indígenas se vuelca en cuanto al prestigio que tiene la disciplina. Nos ha costado mucho tener un lugar para la etnolingüística, una materia que no existía y que se crea recién con el plan de estudios del 85, pero el concurso se realiza nueve años después. Entonces año tras año se entregó títulos a gente que no tuvo oportunidad de conocer una postura teórica y metodológica que es la de la lengua en su contexto socio cultural. Y se trata de tan sólo una materia. Por ejemplo, nosotros pertenecemos a ALFAL (Asociación de Lingüística y Filología de América Latina [1]). El año pasado realizó un congreso en Montevideo y vino el Dr. Bernard Comrie que es un tipólogo con el cual trabajamos nosotros. Entonces me dice 'me parece que no les va muy bien a ustedes, porque hay veinte proyectos sobre temas hispánicos y una sola comisión sobre lenguas indígenas'.

- Esto lleva a preguntarse sobre si ese desplazamiento en el estudio implica una no relevancia social de las lenguas originarias o si hay otros motivos.

- En México hay más de 60 lenguas, en Brasil más de 100, en Bolivia, en Perú. No se trata de lenguas minoritarias sino que son minorizadas ..

- ¿Y en Argentina cómo puede pensarse esa diversidad, donde se extiende la idea de que provenimos de los barcos?, porque ustedes hablan de lenguas como el wichí, que en algunas provincias es lengua materna.

- En primer lugar está todo el tema del exterminio y la imposición a nivel nacional, pero hay provincias en las que el 98% de la población de un departamento, como puede pasar en Formosa, son indígenas. Después se da ese otro fenómeno que ha sido el ocultamiento, que lo han tenido que ejercer durante siglos para sobrevivir. A nosotros en Letras nos enseñaron que había dos lenguas indígenas en Argentina habladas por criollos, el quichua en Santiago del Estero y el guaraní en Corrientes. Y el mapa del INAI (Instituto Nacional de Asuntos Indígenas) hasta hace poco tiempo tenía a estas provincias sin indígenas. Después del 94 esto va cambiando, por ejemplo en la reforma constitucional se deroga el único artículo que se refería a los indígenas, que decía que eran 'atribuciones del Congreso cuidar las fronteras y convertir los indios al catolicismo'. Y costó muchísimo derogar ese artículo, tuvo que estar la gente movilizada. Se cambia por este otro artículo que los reconoce como pueblos preexistentes, y la palabra “pueblo” era la que más molestaba, porque pueblo está asociado con territorio. Nuestra nación no había firmado durante años el convenio 169 de la OIT porque decía “pueblos”. Desde 1983 surgen las distintas oportunidades que permiten que todo esto empiece a hacerse visible, y entonces resulta que hay indígenas en todos lados. En Santiago del Estero aparecen los tonocotés, los vilelas, los diaguitas, que empiezan a pedir sus personerías jurídicas, y cuando van los abogados a Santiago del Estero se encuentran con la organización social tradicional en una provincia que decía que no tenía indígenas. Es un trabajo muy lento.

- ¿Falta mucho camino hasta vencer todo el ocultamiento?

- Por ejemplo hablaba con una colega y me decía que ahora en Córdoba se encuentra a los sanavirones, que era considerado un pueblo extinto. Todo esto es muy lento y está asociado a eso mismo que se da acá en la ciudad con la portación de cara, ese racismo para encarcelar a los chicos está muy asociado con una cuestión que tiene que ver con lo indígena, es de clase, pero está racializado.

- ¿Cómo se puede pensar la importancia de la propia lengua para el desarrollo cultural en un mundo que privilegia el monolingüismo del inglés? ¿Desde dónde nos paramos para entender la diversidad cultural?

- Hay que decir que no hay una relación de causa y efecto entre lengua y cultura. Hay pueblos que han perdido su lengua y sin embargo han seguido luchando y no perdieron su identidad, como los irlandeses que luchan en inglés. La identidad se puede estructurar con otros recursos y prácticas que no sean la lengua. Lo que pasa es que la lengua tiene un valor particular y fuerte para todas las personas, no sólo para los pueblos indígenas. Además no ha habido una libertad para elegir otra lengua o cambiar de lengua, sino que ha sido producto de la dominación. Parte del despojo ha sido despojar la lengua, despojar a la gente de su lengua. A principios del siglo XX los maestros, con muy buena voluntad, les decían a los padres que no les hablen en la lengua indígena a sus hijos para que aprendieran bien el español. Eso no tiene un asidero científico, ahora se sabe que no es así, porque una persona que es bilingüe tiene mayor facilidad para aprender otras lenguas. Emilia Ferreiro tiene la idea de que sólo los pueblos imperialistas son monolingües, todos los demás hemos tenido que aprender la lengua del otro. Y también afirma que la lengua es una cuestión tan socio política que para los pueblos dominados la lengua materna pareciera que “ocupa un lugar” y hay que sacársela de la cabeza para adquirir la otra. Sin embargo, para los pueblos dominantes, es un “capital cultural”, y eso se ha visto en nuestro país. Por ejemplo, no sólo los pueblos indígenas, sino también los que han llegado pobres de sus pueblos como mis abuelos italianos, los gallegos, los polacos, ucranianos, han tenido que abandonar su lengua en relación a sus hijos y nietos para lograr incorporarse. Pero los ingleses, alemanes, franceses, los italianos ricos, han mantenido las escuelas que dependen de las embajadas, que son caras, y no han perdido ni el alemán, ni el inglés. Casos de gente que son de abuelo inglés, ni siquiera de padres, y que su lengua materna fue el inglés y que aprendieron el castellano al entrar a primer grado en la escuela.

- Hay algunos lugares comunes, de raigambre racista, respecto a las lenguas indígenas, por ejemplo la duda acerca de si tienen la misma capacidad de significación o de hacer ciencia que otras lenguas.

- Eso es totalmente erróneo. Todas las lenguas del mundo son iguales, eso ya lo dijo [Franz] Boas en 1911. Cuando una lengua está empobrecida en los recursos es porque sus hablantes están en una situación subordinada socioeconómicamente. Todas las lenguas tienen fonología, gramática, sistema semántico y tienen literatura. Ese es un universal. ¡Todas las lenguas documentadas en este mundo tienen su literatura! Pero si vos reducís una lengua, la prohibís, solamente la dejás para el ámbito familiar o para el ámbito ritual -donde se convierte sólo en fórmulas- y vas reprimiendo, marginando socialmente a sus hablantes, entonces eso es lo que va a estar actuando.

- Se combinan los mecanismos de represión directa sobre los hablantes y la estigmatización por el uso de esa lengua.

- Y eso no sólo pasa con las lenguas indígenas, pasa con las variedades regionales del español. Hubo mucho tiempo en que los locutores nacionales tenían que asumir el dialecto del Río de la Plata. Lo mismo en las escuelas normales y los institutos de formación docente. Tuve alumnas que venían de Jujuy y que acá trataron de ir borrando todos los diacríticos que pudieran asociarse con su dialecto del español. Sucede que como nuestro país se forma como estado nacional mirando el proceso de constitución de las naciones de Europa, copia ese modelo monolingüe y monocultural.

- Pese a que existen estos mecanismos represivos, y debido a ellos en realidad, podemos ver en el uso de otra lengua el funcionamiento de gestos de resistencia cultural. ¿Lo ven de esa manera?

- Sí, es el caso de los mapuches, aunque tampoco es fácil. Pensá que los jóvenes mapuches, muchos de los que están luchando son urbanos, han nacido en las ciudades y sin tener ese uso cotidiano de la lengua. Entonces muchos de ellos lo que están haciendo es reaprender la lengua, con algún anciano, o haciendo experiencias con las familias yendo de vuelta hacia las comunidades. Yo pienso que sí es un elemento de resistencia aunque es muy difícil hacerlo porque la necesidad de saber español está presente, desde los abuelos mapuches que lo hicieron como una estrategia de supervivencia. Pero quisiera volver al tema de la universidad porque no sé si quedó claro.

- Por supuesto.

- ¿Por qué este espacio es tan chiquito en la universidad? La lingüística que ha tenido la hegemonía a nivel nacional es la ligada al español, y a nivel internacional es la lingüística centrada en el sistema, o sea en el estudio de la gramática, que piensa la lengua como un objeto formal, con fonología, morfología y sintaxis. Se piensa que se puede estudiar el objeto por fuera de su relación con el contexto. Esa es la tendencia hegemónica, todo lo que vino con el estructuralismo y después con el generativismo de Noam Chomsky, siempre con la idea de que se puede estudiar la lengua como un objeto formal. Nuestra posición de la lengua como práctica social no ha sido la más extendida.

- ¿Y de dónde viene la tradición de ustedes?

- Yo me formé en la lingüística antropológica que piensa la lengua como práctica socio cultural. Pero también están todas las líneas de la sociolingüística que se ligan más con la sociología, aunque después confluyen. Lo que sucede con nuestro espacio en la carrera de Letras se debe a esto, pero pensamos que quienes hacen la materia pueden pensar distinto, aunque luego se dediquen al español, pero es importante que vaya cambiando nuestra mirada como sociedad.

Notas:
1) ALFAL


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