jueves, 30 de julio de 2009

Uribe impulsa política de guerra contra Venezuela, cuando el gobierno de Barack Obama pierde liderazgo político y militar en su país


Apolinar Díaz – Callejas (especial para ARGENPRESS.info)

La política de represión interna y de guerra o conflicto internacional entre Colombia y Venezuela es la última audacia política del presidente de Colombia Álvaro Uribe Vélez, quien en medio de fuertes derrotas políticas dentro de la propia alianza derechista que antes lo ha apoyado, ha dado un cambio radical a sus relaciones con el gobierno de Estados Unidos, que fue de completa sumisión a la política de guerra del presidente George W. Bush y que ahora se apoya en la derecha de los partidos demócratas y republicanos, que conducen el señor y la señora Clinton.

El columnista norteamericano James Petras, acaba de denunciar el contenido de la política militarista de la Secretaria de Estado y la de Clinton, para empujar al gobierno de Obama hacia el apoyo a las acciones de los sectores sionistas más derechistas.

Así se afirma en el reportaje de James Petras, publicado en la edición del 22 de julio en Argenpress. Yo mismo tuve la oportunidad de señalar la presión de los Clinton y de la derecha demócrata norteamericana, unida a los grupos también de ultraderecha del partido republicano.

Es un viraje total el que ha llevado el presidente Obama, como demostración de su cambio de posición política a favor de las viejas formas de acción del imperialismo norteamericano contra los países de Centro América y América del Sur. Cuando se produjo el golpe militar de Honduras, el presidente Obama protestó enérgicamente y anunció un repudio total a esa acción imperialista. Sin embargo, a las pocas horas, se habían movido y unificado todas las tendencias de la ultraderecha norteamericana para bloquear la acción del presidente Obama en el repudio al golpe militar de Honduras, cuando, simultáneamente las naciones latinoamericanas y del Caribe se pronunciaron rápida y unánimemente contra ese golpe militar. Pero no hay duda que el presidente Obama ha cambiado de posición y cada vez esta más sometido a la ultraderecha demócrata y republicana. La invasión de Honduras fue un acto de violencia política y militar que repudió el continente Americano y del Caribe con energía y vigor. El único presidente que se mantuvo medio callado en ese momento crítico fue el presidente colombiano Álvaro Uribe Vélez, quien mientras tanto preparó un escándalo sobre supuestas ventas de armas de Suecia a Venezuela hace varios años que según las palabras agresivas y venenosas de Uribe Vélez tenían por objeto un ataque militar venezolano a Colombia. La capacidad de cinismo bélico de Uribe quedó de cuerpo entero. Es de confiar en que nuestros pueblos seguirán levantando la frente y el coraje para continuar emprendiendo las acciones unitarias para rescatar su autonomía política y económica, parando en seco la política norteamericana que se podría llamar la alianza de la ultraderecha republicana, con la ultraderecha del partido demócrata y sectores militaristas que buscan desatar un conflicto armado de gran vigor en nuestra América. En ese rumbo político el Presidente colombiano Uribe Vélez se convertiría en la oscura estrella antidemocrática, y pro norteamericana del siglo XXI. Creo que ya los pueblos latinoamericanos y del Caribe han logrado un grado de confianza política que nos permitirá en la batalla que se podría llamar de la segunda y último impulso para la liberación y soberanía de la América latina y del Caribe.

Foto: Colombia – Alvaro Uribe. / Autor: César Carrión – Presidencia Colombia


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Crisis en Honduras: El Acuerdo de San José, acuerdo entre las elites con escasa participación ciudadana


Juan Francisco Coloane (especial para ARGENPRESS.info)

El acuerdo de San José como se la ha llamado al Plan Arias para resolver la crisis en Honduras, se encuentra en el limbo en cuanto al cronograma y se presta para varias interpretaciones.

El 27 de julio debería haberse creado un gobierno de unidad y reconciliación nacional. También se debería haber establecido una “comisión de la verdad” con la tarea de investigar los hechos que dieron origen al golpe de Estado que derrocó a Zelaya el pasado 28 de junio.

Esto no ha sucedido y tanto la tensión como los colaterales van en aumento en una batalla contra el tiempo. Mientras más se retrasa el cronograma, más se fortalecen las posiciones de fuerza recalcitrantes.

Sin duda el acuerdo hay que celebrarlo para escapar momentáneamente de una situación que ya comienza a adquirir ribetes dramáticos para la población, para el mundo empresarial e institucional por la incertidumbre y el aislamiento político y económico.

Zelaya cumple un mes derrocado y Micheletti busca ganar tiempo para estar en el poder hasta enero 2010. Zelaya plantea hacer campaña en las montañas entre Honduras y Nicaragua, mientras que sus partidarios niegan que algunos fondos provengan de las FARC. Zelaya reclama que EEUU no haya presionado a Micheletti con más celeridad para removerlo, contradiciendo el slogan de no intervencionismo de EEUU.

Hay que obtener algunas lecciones del espectáculo de poderes fácticos y de organismos más visibles con poder, que se entramparon en sucesivos errores mutuos, a costa de la frágil democracia y gobernabilidad en Honduras.

Este acuerdo es la meta de las organizaciones por sobre las personas. Es producto de negociaciones entre las elites, desarrolladas a nivel cupular, algo probablemente inevitable, con una ausencia de participación de nuevas formas de liderazgo que podrían haber surgido de los propios hondureños. Dicho esto al margen del duelo de poderes en torno al regreso de Zelaya, que es el centro del Acuerdo de San José.

El estado pasivo del hondureño con algunas excepciones dispersas ha sido evidente, revelando el aplastante poderío de la elite del poder en Honduras, sean civiles o militares.

Es todo muy raro lo que está ocurriendo en Honduras y viéndolo bien, no es tan raro tampoco porque se trata de una historia conocida.

Un gobierno que expulsa a un presidente supuestamente violando la constitución con el apoyo del ejército se estaciona en el poder por más de un mes. Tras cartón, el mismo gobierno con el apoyo militar podría restituirlo debido a la presión internacional.

No es que huela mal sino que es inconsistente que un gobierno de facto restituya al presidente que fue depuesto por el mismo. Alguien hizo algo muy mal al comienzo, o es la naturaleza de la política en nuestros tiempos.

El acuerdo va a ser un trampolín para varias personalidades y para sacarle el jugo a la oportunidad. Todos los que se equivocaron al comienzo parecen beneficiarse, y en eso se incluye a instituciones y naciones con sus políticos como Venezuela, EEUU, Nicaragua, Costa Rica. Los grandes perdedores son los hondureños que continúan sin tener acceso a una democracia participativa hasta el punto que este discurso frente al exceso de pragmatismo suena demagógico.

Los militares y los congresistas estadounidenses son los que han demostrado tener el poder en la coyuntura. La solución ha venido por la presión de EEUU.

Aunque Zelaya regrese, por un tiempo no será la restitución de la democracia que existía antes de la expulsión de Zelaya. Honduras entra en una etapa de transición y de “cuarentena” como si estuviera dando el examen diario de que si puede sostener una democracia.

Ha pasado mucho y los hondureños con o sin apoyo externo deberán hacer la reflexión si no es la oportunidad de reformular sustantivamente la cultura política del país o por lo menos algunas bases que permiten la situación que derivó en esta crisis.

En el fondo es lo que planteaba Zelaya, y en este sentido el Acuerdo de San José es un regreso al punto del debate que había llevado Zelaya a desarrollar una consulta popular.

La idea de la consulta, está implícitamente contenida en el proceso de reconciliación nacional y de evaluación del sistema democrático que plantea el Acuerdo de San José.

Después del Acuerdo, la situación la incertidumbre se mantiene y la diplomacia de vuelve exasperante. Honduras extiende por quinto día el toque de queda en frontera con Nicaragua, y el canciller interino hondureño revoca la visa de cuatro diplomáticos venezolanos.

El Departamento de Estado de Estados Unidos revocó a su vez cuatro visas diplomáticas de miembros del gobierno de facto de Honduras y ha puesto otras en revisión. Washington no reconoce al gobierno de Roberto Micheletti. Ian Kelly del Departamento de Estado declaró el lunes a los medios que "Es nuestra política hacia el régimen de facto".

Antes de darse a conocer el Acuerdo de San José, en declaraciones a diversos medios Zelaya auguraba el estallido de una guerra civil y que si lo asesinan el jefe de las FFAA Romeo Vázquez sería el responsable. Posteriormente el estado mayor de la FFAA hondureñas hacía un comunicado apoyando el Acuerdo de San José que explícitamente estipula el regreso de Zelaya al gobierno aunque con poderes restringidos y bajo un mandato fiscalizado acuciosamente en pos de la unidad nacional y la estabilidad democrática. La OEA hacía la sugerencia de formar una instancia de personalidades notables para mediar en la crisis.

Con estos antecedentes, especialmente después de la divulgación del Plan Arias, la crisis pareciera estar fuera de control, con el punto central del acuerdo –restitución de Zelaya en el gobierno – sin cumplirse.

La situación, quizás por ausencia de detalles en la información al público parece absurda. El que depone (Micheletti) restituye al depuesto (Zelaya). ¿Es tan así de fácil con las FFAA recibiendo mensajes de diferentes partes en una suerte de carrusel del poder?

Por el momento han cedido los militares hondureños a la presión internacional y de EEUU en particular. No les quedaba otra. Se está a la espera de la posición de los poderes civiles en Honduras.

EEUU ahora deberá enmendar su propia plana y reflexionar de por qué no se evitó o se anticipó a los sucesos, teniendo una poderosa comunicación con el ejército hondureño.

Los compromisos asumidos por la administración anterior respecto a imponer la hegemonía de EEUU a toda costa, y que se explaye a través de los congresistas republicanos más extremistas en su oposición a Barack Obama se han visto reflejados en esta crisis.

Las reformas institucionales de que tanto se habla para que los países enfrenten la globalización con mayor sabiduría y eficacia, no se aplica solo en Honduras en este caso, sino también para los que la están interviniendo.

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Honduras: Con el pueblo y sin Arias


Ángel Guerra Cabrera (especial para ARGENPRESS.info)

Mientras más crecen la resistencia de los hondureños contra la dictadura y la solidaridad internacional con su causa, más se empeña Washington en reflotar la desacreditada “mediación” de Óscar Arias, varita mágica para consolidar el golpe de Estado y, en todo caso, desgastar al movimiento popular.

De Arias habría que decir que en donde menos se le cree es en la propia Costa Rica. Allí es notorio su protagonismo en la aplicación de las políticas neoliberales, las corruptelas a ellas unidas, la forma tramposa y mendaz con que instrumentó el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y, en particular, el referendo respecto a su aprobación, que se vio forzado a convocar. Para ganarlo, el Nóbel recurrió a las prácticas más antidemocráticas y fraudulentas. En cuanto a Nicaragua y el resto de Centroamérica, los pueblos no olvidan su contumaz subordinación a Estados Unidos y menoscabo del sandinismo cuando arbitraba las negociaciones de paz sobre aquel país.

Al inventar la mediación de Arias, la secretaria de Estado Clinton anulaba gran parte de la fuerza de las resoluciones adoptadas por la OEA, la ONU y el Grupo de Río, que exigían la restitución “inmediata e incondicional” de Manuel Zelaya en la presidencia de Honduras. Negociar con los golpistas entraba en abierta contradicción con el consenso internacional y dotaba a aquellos de una personaría jurídica y política no reconocida por los países latinoamericanos y europeos, que, a diferencia de Washington, retiraron sus embajadores del país centroamericano. Al verse tácitamente reconocidos por Washington, los hasta entonces acosados personeros del tambaleante régimen de facto se llenaron de ínfulas, al extremo de rechazar las propuesta de Arias pese a que ataban de pies y manos a Zelaya, al tiempo que la ultraderecha de Estados Unidos y el Departamento de Estado aprovechaban para redoblar la campaña internacional de relaciones públicas a su favor. La publicación en el Wall Stret Journal de un largo artículo del jefe civil de la dictadura militar es una prueba irrefutable de la enorme simpatía de que gozan los gorilas en importantes círculos económicos y políticos del norte revuelto y brutal.

Es evidente la existencia de importantes contradicciones en el equipo de Obama y la elite del poder imperial ante la cuestión de Honduras, como frente a otros importantes temas internacionales, pero en lo que no tienen desavenencias, aunque puedan diferir en las formas y plazos, es en el objetivo de liquidar a la Cuba socialista y a los gobiernos populares de la región investidos por sus pueblos en Asambleas Constituyentes. Esa es la objeción central del imperio y las oligarquías contra Zelaya: su voluntad de consultar al pueblo sobre la convocatoria a una constituyente. Por cierto, no para reelegirse, por más que esta sea una aspiración legítima cuando responde a la inspiración popular, toda vez que la hipotética constituyente se reuniría tiempo después de haber Zelaya abandonado el cargo. El objetivo fundamental que buscaba el presidente era una constitución salida del pueblo y no de una dictadura militar, como la vigente.

Si ello preocupaba al imperio y las oligarquías antes del 28 de junio, día del golpe, un mes después se ha vuelto una pesadilla a la vista del extraordinario y raigal Frente Popular de Resistencia contra el Golpe de Estado, que en su crecimiento, ha logrado atraer a su seno a muchos miembros de base de los partidos políticos tradicionales, irremediablemente despedazados después de esta coyuntura. Podrá Zelaya regresar antes o después a asumir su mandato, pero ya en Honduras ha surgido una creativa experiencia de cómo enfrentar con el pueblo organizado y radicalizado la nueva generación de golpes de Estado que planean ejecutar en América Latina sectores del imperio y las oligarquías. Las bases yanquis que pronto apuntarán contra Venezuela y los movimientos y gobiernos populares de la región, y la IV Flota forman parte de este diseño agresivo.

La insistencia de Washington, Insulza y los gobiernos derechistas en resucitar la mediación de Arias ya no busca sólo consolidar a los golpistas sino evitar a toda costa su derrocamiento por una insubordinación popular, acontecimiento que desbordaría con creces a Honduras y se proyectaría como una gran victoria continental de las fuerzas populares contra la nueva contraofensiva del imperio y las derechas locales.

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México: Y dicen que van bien


Gerardo Fernández Casanova (especial para ARGENPRESS.info)

“Que el fraude electoral jamás se olvide”

Sí, como lo oyen o lo leen, el atildado y espurio secretario de desarrollo social afirmó: vamos bien. Lo hizo después de recibir el resultado de la evaluación de los programas de combate a la pobreza, en el que se hizo oficial el dato de que, en el último año, el número de pobres en el país ha aumentado en 6 millones de personas.

En efecto, los programas de gobierno van bien, los que vamos muy mal somos los mexicanos. En el mismo tenor autocomplaciente, el vocero de la secretaría de hacienda (Oficina de la Intervención del FMI) tuvo a bien anunciar, no sin las correspondientes fanfarrias, que ya se ve la luz al final del túnel, queriendo con ello decir que la crisis comienza a menguar. Tiene razón, allá al fondo se ve una luz, lo malo es que es del faro de una locomotora que nos arrollará.

Como si de un mundo diferente se tratara, el rollizo Carstens anunció el segundo recorte al presupuesto de egresos, esta vez afectando al destinado a la obra pública en infraestructura. O sea que el muy cacareado plan anticrisis anunciado a principio de año bien puede ubicarse en la esquina exterior del carajo y, en consecuencia, extenderse carta de permanencia a la famosa crisis “venida de fuera” para la que estábamos bien apertrechados. Los conocedores del tema hablan de la renuncia del ínclito interventor; algunos se anticipan a aplaudir la noticia. Lo que ignoran tales aplaudidores es que sería reemplazado por el notable cuan nefasto neoliberal Santiago Levy, de nada grata memoria.

Así las cosas, el espurio Calderón navega en su absurdo discurso promotor de la inversión extranjera, contrastándose con aquel adversario político a quien calificó de ahuyentador de inversiones y destructor de chambas. Pareciera que la decisión vaticana de desaparecer el limbo obedeció al objetivo de privatizarlo y escriturarlo en exclusiva para el trasnochado invasor de la residencia presidencial. Como si el 5 de julio hubiese pasado de noche, el destinatario favorito del madrazo electoral finge demencia; se dedica al consumismo… sí, con su mismo discurso y su misma incapacidad. A fin de cuentas, la selección de fútbol goleó por cinco a cero a los gringos. Con eso tiene bastante.

Otro sitio en que las contradicciones están a peso es la Casa Blanca. El señor Obama dice una cosa y la señora Clinton lo contradice. En Trinidad ofrece un trato respetuoso al proceso emancipador latinoamericano y, más pronto que el canto del gallo, el pentágono propicia un golpe de estado en Honduras. Obama dice que el único presidente es Zelaya y la Clinton ordena a Oscar Arias mediar en el conflicto, otorgando reconocimiento tácito al gobierno golpista.

Peor que si Bush continuara mandando en ese país, los Estados Unidos recrudecen su política imperial soltando los perros de la guerra. No de otra forma se puede interpretar el reforzamiento militar en Colombia y el papel bravucón de su presidente, ahora denunciando que la campaña electoral de Correa en Ecuador recibió financiamiento de las FARC, así como que fueron encontradas armas venezolanas en los arsenales de la guerrilla. Todo ello enfocado al objetivo de amenazar a los gobiernos democráticos de esos países. Desde Washington, vía el departamento de estado, del pentágono y de la CIA, se coordina el aliento renovado a las oligarquías locales, con vistas al destroncamiento de los procesos revolucionarios. Hugo Chávez no pierde un minuto en responder; primero advierte que el incremento del personal militar yanqui en Colombia es una medida inamistosa; Uribe responde que lo mismo pudiera decirse de la visita de la armada rusa a las costas de Venezuela; Chávez revira diciendo que no sabía que Rusia o China tuviesen intenciones de invadir Colombia, en tanto que Estados Unidos ha demostrado, sin ambages, tener esos designios para Venezuela. Total que entre dimes y diretes la temperatura en la región aumenta peligrosamente. Chávez retiró a todo el personal diplomático de su embajada en Bogotá y ordena cancelar las relaciones comerciales entre ambas naciones, incluyendo la posible incautación de las inversiones colombianas en su país.

Manteniendo el beneficio de la duda respecto de las intenciones del señor Obama, lo cierto es que no las tiene todas consigo. El aparato militar ultraconservador yanqui no está dispuesto a respaldar las aventuras liberales de un presidente que, para vencer los obstáculos raciales y económicos a su candidatura, tuvo que haber negociado concesiones muy lejanas a su personal talante. Puede resultar que, como ha sucedido con los demócratas en el poder yanqui, las buenas intenciones sólo sirvan para pavimentar el camino del infierno.

En este estado de cosas, a los mexicanos no nos queda otra que insistir en la movilización y la presión para cambiar el rumbo y conmemorar los centenarios con la nueva y verdadera independencia. No podemos ser simples observadores de lo que pasa en nuestro entorno.

Foto: México – Felipe Calderón. / Autor: Presidencia México


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"Si no los puedes derrotar, únete a ellos"


Marcelo Ramal (especial para ARGENPRESS.info)

Desde las tribunas de la Sociedad Rural, la Mesa de Enlace realizó el acto más virulento que se recuerde desde las épocas de “la 125”. Sus dirigentes atacaron a “un gobierno que no se da cuenta que perdió las elecciones”, pero también a “una oposición que no sabe que las ganó”.

¿Cuál es la razón de los ataques y, en particular, de este último? Los ruralistas se desayunaron con que la principal de sus reivindicaciones, una rebaja de las retenciones a la soja, tampoco figura en la agenda inmediata de la mayor parte de la UCR, del ‘peronismo disidente’ y de Macri, ni en la del partido socialista. Sólo cuentan con el respaldo fanatizado de Carrió (no de todo el Acuerdo Cívico) y de Cobos. Los diputados oficialistas enviaron un proyecto para reducir sustancialmente las retenciones al maíz y llevar a cero las del trigo, junto con compensaciones en los fletes. El gobierno también anunció subsidios a los tamberos, que saldrán del presupuesto público pero no, naturalmente, de los superbeneficios que perciben supermercados y monopolios industriales en la “cadena de la leche”. La suma de esta primera factura es cercana a los 400 millones de dólares. Estas medidas expresan un intento de dividir al frente del capital agrario y aislar a una fracción de los sojeros.

A pesar de ello, la cuestión de la soja no ha salido del temario. La Mesa de Enlace tiene una fuerte carta de extorsión, que es negar su participación en el Consejo Económico y Social, y tiene el apoyo de la Asociación de Empresarios, que reúne a los principales pulpos capitalistas. El afán de incrementar las ganancias por las exportaciones de soja choca, sin embargo, con los intereses de los otros sectores del capital agrario, que se ven desplazados por aquel poroto, y con el peligro que representa una disminución de las retenciones para que se descontrole el déficit fiscal. Es lo que se encargó de destacar el diputado radical Morini, vicepresidente de la Comisión de Agricultura del Congreso: “Hay que cuidar el perfil fiscal”. “Aún estos opositores radicales – comenta Ámbito Financiero del 28/7– creen que es peligroso desfinanciar al Estado”. Por eso, cuando se reunieron, Cristina y Macri “avanzaron en una idea conflictiva: bajar fuerte los gastos por 40.000 millones de pesos en subsidios, a cambio de aumentos en las tarifas públicas” (Clarín, 24/7).

El nuevo canje

La preocupación por la caja del Estado no sólo responde a que el gobierno está “raspando la olla” de la Anses y hasta del Banco Nación, y a que los Estados provinciales se acercan a la quiebra y a la emisión de cuasi monedas. Ocurre que la camarilla oficial se ha lanzado a una nueva operación financiera: el canje de los títulos públicos de deuda en pesos, ajustables por inflación, por otros títulos de vencimiento más prolongado, con rendimientos elevados. Toda la burguesía impulsa esta operación: los bancos tienen entre el 30% y la mitad de estos bonos y el canje representaría un aumento de su precio en más del 50%, lo que se dice un hiper-negociado. De ahí que los banqueros estén dispuestos a postergar una rebaja de las retenciones a la soja si obtienen semejante ‘premio’. Por otro lado, “7 de cada 10 pesos de deuda atada al CER ya está en manos de la Anses, el Banco Nación y el Banco Central” (Cronista, 28/7). El canje significará para estas instituciones congelar sus recursos por un tiempo muy prolongado y quedar expuestos a una futura desvalorización, ‘default’ o confiscación. Al final, la deuda externa se ha transformado en intra-estatal, lo que significa que será pagada por depositantes, fondos públicos y aportes previsionales. Los acreedores capitalistas han ido cobrando, por tandas, la totalidad de la deuda.

Para ser “sustentable”, una nueva emisión de deuda debería ser parte de un paquete financiero más completo, o sea de la capacidad para contraer nueva deuda pública. Esto exige una política de ajuste, un ‘arreglo’ con los acreedores internacionales que tienen créditos sin cobrar (incluidas las indemnizaciones a Marsans y las renegociaciones de precios con las privatizadas) y, al final pero no muy lejos, el FMI.

Crisis política

Los choques a cuatro y cinco bandas, después de las elecciones, implican un agravamiento de la crisis política. Una ruptura con la Mesa de Enlace dejaría sin sustento al “Consejo Económico y Social”, al que apuesta el maltrecho gobierno “K”. “Ganamos en la calle, en el Congreso y en las urnas”, bramó Biolcatti en el acto de la Rural, en lo que constituye un reclamo para tomar el poder. Hasta un sector de la UCR –el de la Capital– denunció que este planteo conlleva intenciones “destituyentes” y aludió a “los mismos que tiraron a De la Rúa en 2001” (Duhalde, Techint, Arcor). El radicalismo (al menos un sector) teme que un final prematuro del kirchnerismo termine en manos de los Duhalde.

Los De Narváez y Solá reclaman “una interna en el pejota” que deje a los K sin sustento. La burguesía en su conjunto, incluida una mayoría del gobierno, quiere “ordenar” al conjunto de las relaciones sociales en función de la nueva agenda financiera vinculada con una salida capitalista a la recesión y a la quiebra. Ello liquidará los escasos recursos de arbitraje con la clase obrera que aún le restan a los K. Mientras Boudou preparaba el canje de deuda, Aníbal Fernández le aseguraba al país que “Massuh, muy pronto, volverá a ser privada”.

“Si no puedes vencer a tu enemigo, únete a él”. A fuerza de agitar el fantasma de la “restauración conservadora”, el kirchnerismo sortea su destitución haciéndose cargo, por aproximaciones sucesivas, de la agenda de los destituyentes. Se terminó el verso ‘nacional y popular’. Los trabajadores nos enfrentamos a la tarea de desarrollar una alternativa política propia –una alternativa anticapitalista.

Foto: Argentina - La presidenta Cristina Fernández de Kirchner anuncia el envío al Congreso del proyecto de ley modificatorio de la Ley de Administración Financiera del Estado. / Autor: Presidencia de la Nación


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Hipervigilancia y miniciudadanos


Oscar Taffetani (APE)

Las motos y automóviles adquiridos por la flamante Policía Metropolitana de la ciudad de Buenos Aires llevan cámaras digitales capaces de trasmitir audio e imágenes en vivo de sus recorridos: “Los flamantes vehículos -cuenta el diario Clarín- tienen dos cámaras. Una está en el guardabarros delantero y capta todo lo que se mueve en un ángulo de 70°. Es muy útil durante una persecución, para registrar la patente del vehículo. La otra, se ubica cerca del espejo retrovisor y registra lo que sucede en el interior del auto. Además, el sistema permite sumar otras dos cámaras inalámbricas, para ver a los costados, y un domo (con cobertura de 360°)”.

El GPS de los patrulleros, además, mediante un robot (o robota, no excluyamos al género), advertirá a los agentes cuando se estén acercando a zonas peligrosas o con alta tasa de delitos. Adiós al viejo olfato policial. Las máquinas lo harán todo.

En el futuro, cumpliendo con las más baratas fantasías de la ciencia ficción, la policía tendrá sólo formas mecánicas y electrónicas. Y los agentes uniformados serán apenas adornos: una simple formalidad para no horrorizar a los ciudadanos.

Las productoras de cine y TV, siguiendo el ejemplo de aquella serie titulada COPS (Langley, 1989), ya no contratarán más actores para hacer de policías, ni para hacer de delincuentes o poliladros. No. Ahora, la Policía Metropolitana y otras instituciones del Estado -como ésa que llaman Justicia- proporcionarán a los canales de TV las grabaciones completas de sus fechorías, perdón, actos de servicio, tanto en interiores como en exteriores, con lluvia o con sol, a lo largo del año.

Porque más barato y conveniente que velar por la Seguridad o por la Justicia, en un futuro cercano, será producir el show de la Seguridad y el show de la Justicia. Los costos de ese despliegue serán subsidiados, como corresponde a toda democracia capitalista y mediática, por el Estado.

Sí, desocupado lector, el Estado, esa entidad supranatural y temible, sostenida por el trabajo anónimo y silencioso de millones de ciudadanos.

Copian... y copian mal

Muchas modas y tendencias desarrolladas en el Norte (léase Europa y los Estados Unidos) son rápidamente copiadas e imitadas aquí en el Sur.

Hojeando el libro Cuatrocientos años de Policía en Buenos Aires, publicado en 1981 por un comisario de la PFA, podemos ver la evolución de los uniformes e indumentaria de las distintas policías del río de la Plata, que invariablemente fueron acompañando (por lo menos, hasta los ’80) las tendencias de la moda europea y estadounidense.

Sin embargo, una reflexión que nos deja la lectura rápida de ese libro policial, es que los argentinos nunca supimos copiar una saludable costumbre, una costumbre democrática, de los Estados Unidos, que es la elección del sheriff y el jefe de seguridad por los mismos vecinos de un distrito.

Recientemente, a pesar de la denuncia y la resistencia de organismos de derechos humanos, organizaciones sociales y figuras de la cultura y la política porteñas, el jefe de gobierno Mauricio Macri designó en el cargo de jefe de la Policía Metropolitana al comisario Jorge “Fino” Palacios.

“Palacios -leemos en un informe del Observatorio de DDHH de la Ciudad- es cuestionado por Memoria Activa por encubrimiento comprobado en la investigación del atentado en la AMIA. También está involucrado judicialmente en el asesinato de cinco personas fallecidas como consecuencia de la brutal represión del 20 de diciembre de 2001 en la Ciudad de Buenos Aires (...) Además, se denunció su complicidad con uno de los imputados del secuestro de Axel Blumberg. Y, como si fuera poco, es cuestionado por su turbia relación con la barra brava de Boca Juniors...”

También intervino Palacios, acotamos, en el esclarecimiento y rescate con vida del ingeniero Mauricio Macri -hoy alcalde de la ciudad- en 1991. No resulta disparatado suponer que allí nació la estrecha relación que hoy desemboca, a pesar de las protestas ciudadanas, en su designación.

Opacidad y transparencia

Ya hemos expresado, en incontables artículos periodísticos, que en materia de policía y seguridad la Argentina vive en un auténtico mundo del revés: bomberos que ponen bombas (Triple A, 1973); comisarios que secuestran; patrulleros que se convierten en piratas del asfalto; escuadrones de la muerte que llevan chapa y uniforme; brigadas antidroga que comercian con la droga, y así.

A esta altura de la civilización (¿cuál civilización? diría Gandhi), los ciudadanos hemos olvidado que el policía debe ser un vigilante de las leyes y costumbres de la Polis (es decir, de la ciudad). Pero tal vez la peor inversión -o trastocamiento- que hemos sufrido, es que aquello que debe ser transparente (la gestión pública, el manejo de los fondos públicos, los procedimientos de la policía) se vuelve opaco. Y aquello que debería ser opaco (la intimidad de las personas, los datos confidenciales, el sufrimiento de las víctimas) se vuelve transparente, en un incesante reality-show más parecido al circo de la Antigüedad que a una actualizada administración de Justicia.

Finalmente -escrito sin ninguna clase de esperanza- queremos mencionar aquí el último secuestro que han sufrido los Chicos del Pueblo, en la persona de un educador de 20 años, de la obra Don Orione, llamado Emmanuel.

A Emma lo secuestraron, lo golpearon, lo atemorizaron, al punto que tal vez ya no pueda seguir cumpliendo con su tarea de educador. ¿Dónde estaban las cámaras de seguridad, los Robocop y los servicios de Inteligencia del Estado, cuando este chico fue secuestrado por tercera vez?

¿Para qué sirven las Salas de Situación, los helicópteros, los celulares calientes de los ministros, si Emma queda a merced de un puñado de matones a sueldo, que cumplen con su propósito de intimidar?

Son todas preguntas sin respuesta. Lo único cierto, incontrastablemente cierto, es que el Estado argentino hoy no es capaz de brindar seguridad a los que educan, ni a los que luchan contra el hambre y la pobreza.

Padecemos un Estado del revés, proporcional y adecuado a un mundo que está al revés. Hipervigilancia. Para miniciudadanos.

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Argentina: La división sexual del trabajo en las primeras décadas del siglo XX

Ester Kandel (especial para ARGENPRESS.info)

El desarrollo del sistema capitalista en Argentina seguía las pautas de los países más avanzados, al incorporarse al mundo, lo hacía con las concepciones que regían en ellos.

Nos parece importante compartir la experiencia francesa e inglesa, en la gestión de la mano de obra femenina así como la inserción en la vida sindical tal cual lo expu-siéramos en nuestra publicación sobre el tema.

La economía política concebía las relaciones laborales de las mujeres teniendo en cuenta distintos aspectos:

a) la segregación sexual

b) el salario

c) la clasificación sexual de los empleos: las prácticas de los empleadores

d) categorías y jerarquías

e) legislación protectoria

e) la prohibición del trabajo nocturno

En nuestro país se estudió la población obrera en la Capital Federal, y en los da-tos relevados se discrimina entre el salario principal y el salario suplementario, el prime-ro adjudicado al hombre y el otro a la mujer, así como se subraya de ésta, su doble jor-nada.

De las 300 familias visitadas por las inspectoras del Departamento Nacional de Trabajo, casi todas las mujeres se ocupaban como costureras, alpargateras, en otros ofi-cios, y además en los quehaceres domésticos; aportando para el sostenimiento de la fa-milia de 40 a 60 centavos a 1 y 1,40 pesos, diariamente.

Se reconoce que esta ayuda de la mujer se traducía en 12, 21, 30 y 42 pesos mensuales y hacía más llevadera la vida, aunque ni aún así lograban ser buenas las con-diciones materiales de la vida del obrero.

En 1912 se estimaba que la población era de 216.946 personas y 143.229 eran familias obreras. Para averiguar el costo de vida obrera, se dividían los gastos en estos cuatro rubros:

1. de habitación

2. alimentación

3. ropas y vestidos

4. otros gastos

El primer rubro consumía, según las entradas de la familia del 20 a 30 %del to-tal; el segundo de 39,4% a 54,12%, el tercero de 9.8% al 13.5%, el cuarto de 11.2% al 22,9%.

La Oficina de Estadísticas del Departamento Nacional de Trabajo señalaba que según las investigaciones alemanas, inglesa y norteamericanas, comprobadas suficien-temente en la Capital. el salario del marido cubría el 82 u 85% de todos los gastos, el trabajo de la mujer contribuía con el 3,5 % y el de los hijos el 2%. El resto del presu-puesto se cubría con las entradas y ganancias extraordinarias procedentes de los traba-jos o negocios realizados en el tiempo de descanso de la profesión u ocupación princi-pal.

Los salarios de los obreros en general eran de 3.50 a 4, 4.50 y 5 y 5.50 pesos moneda nacional. Los salarios mayores eran una pequeña minoría.

El término medio de los días trabajados era de 24 ó 25 por mes. En algunos oficios donde el trabajo dependía del tiempo era frecuentemente menor. El salario normal del obrero era 72, 84, 96, 108, 120 y 122 pesos mensuales. Por una habitación de familia se pagaba mensualmente 20, 25, 30 y 40 pesos.

El salario suplementario de la mujer y su ayuda a la economía familiar eran parte de los supuestos que estructuraron el trabajo de las mujeres en el siglo XIX, bajo las siguientes condiciones:

a) la segregación sexual:

– las mujeres eran más baratas y menos productivas que los hombres,

– sólo eran aptas para el trabajo en ciertos períodos de la vida (cuando eran jó-venes y solteras)

– sólo eran idóneas para ciertos tipos de trabajo (no cualificados, eventuales y de servicio)

– daban la impresión de ser el producto de los modelos de empleo femenino que la sociedad misma había creado (coser, limpiar, ordenar); es lo que mu-cho tiempo después se denominó saberes tácitos.

– la existencia de un mercado de trabajo sexualmente segregado era entonces una prueba de la existencia previa de una división sexual “natural” del tra-bajo.

b) El salario

La economía política fue uno de los terrenos donde se originó el discurso sobre la división sexual del trabajo. Los economistas políticos del siglo XIX desarrollaron y popularizaron las teorías de sus predecesores del siglo XVIII y pese a las importantes diferencias nacionales ( por ejemplo, teóricos británicos y franceses), así como a las diferentes escuelas de economía política en un mismo país, había ciertos postulados básicos comunes. Entre ellos se hallaba la idea de que los salarios de los varones debían ser suficientes no sólo para su propio sostén, sino también para el de una familia, pues, de no ser así – observaba Adam Smith – “la raza de tales trabajadores no se prolongaría más allá de la primera generación.” Por el contrario, los salarios de una esposa, “habida cuenta de la atención que necesariamente debía dedicar a los hijos, (se) suponía que no debían superar lo suficiente como para su propio sustento”.

Otros economistas políticos ampliaban a todas las mujeres esta suposición acer-ca de los salarios de la esposa. Según ellos éstas, fuera cual fuese su estado civil, depen-dían de los hombres por naturaleza. Aunque algunos teóricos sugirieran que los salarios de las mujeres deberían cubrir sus costes de subsistencia, otros sostenían que tal cosa era imposible. El economista político francés Jean Baptiste Say, por ejemplo, afirmaba que los salarios de las mujeres caerían siempre por debajo del nivel de subsistencia, debido a su disponibilidad para apoyarse en el sostén familiar (las que estaban en estado “natural”) no necesitaban por lo tanto vivir de sus salarios. En consecuencia, las mujeres solas que vivían al margen de contextos familiares y aquellas que eran el único sostén de sus familias, serían irremediablemente pobres. De acuerdo con su cálculo, los sala-rios de los varones eran primordiales para las familias, pues cubrían los costes de repro-ducción; en cambio, los salarios de las mujeres eran suplementarios y, o bien compen-saban déficit, o bien proveían dinero por encima del necesario para la sobrevivencia básica.

En esta teoría, el salario del trabajador tenía un doble sentido: por un lado, le compensaba la prestación de su fuerza de trabajo y, al mismo tiempo, le otorgaba el estatus de creador de valor en la familia. Puesto que la medida del valor era el di-nero, y puesto que el salario del padre incluía la subsistencia de la familia, este salario era el único que importaba. Ni la actividad doméstica, ni el trabajo remunerado de la madre era visible ni significativo.

La descripción que la economía política hacía de las “leyes” sobre salarios fe-meninos creaba un tipo de lógica circular en la que los salarios bajos era a la vez causa y prueba del “hecho” de que las mujeres eran menos productivas que los hombres. Por un lado, los salarios de las mujeres daban por supuesta su menor productividad ;por otro lado, los bajos salarios de las mujeres se consideraban como demostración de que no podían trabajar tanto como los hombres.

En la última década del siglo XIX, el socialista Sidney Webb concluía un largo estudio sobre las diferencias entre salarios masculinos y femeninos con las siguientes palabras: “Las mujeres ganan menos que los hombres no sólo porque producen menos, sino también porque lo que ellas producen tiene en general un valor inferior en el mer-cado.” Este autor observaba que a estos valores no se llegaba de manera puramente ra-cional: “Allí donde la ganancia es inferior, casi siempre coexiste con una inferiori-dad del trabajo. Y la inferioridad del trabajo de las mujeres parece influir sobre sus salarios en las industrias en donde tal inferioridad no existe”.

Suplemento de ingresos

Los salarios de las mujeres se fijaban como si fueran suplementos de los ingre-sos de otros miembros de la familia. Aún cuando la mecanización mejorara su producti-vidad (como ocurrió en Leicester, Inglaterra, con la industria de géneros de punto en la década de 1870), los salarios de las mujeres permanecieron en los mismos niveles (en relación con los de los varones) por el trabajo realizados en su casa. En EEUU, en 1900, las mujeres, tanto en empleos semicualificados como en los no cualificados ganaban sólo el 76% del jornal de los hombres en iguales condiciones.

Pero la economía política también tuvo otras consecuencias. Al proponer dos “leyes” diferentes sobre salarios, dos sistemas distintos para calcular el precio de la fuerza de trabajo, distinguieron tal fuerza según sexo, lo que explicaron en términos de división sexual funcional del trabajo.

Además, al invocar dos conjuntos de leyes “naturales” – las del mercado y las de la biología – para explicar las diferentes situaciones de varones y mujeres, ofrecían una poderosa legitimación a las prácticas dominantes. La mayoría de las críticas al capita-lismo y a la situación de la mujer trabajadora aceptaban la inevitabilidad de las leyes de los economistas y proponían reformas que las dejaban intactas.

Había feministas (de uno u otro sexo) que exigían que las mujeres tuvieran acceso a todos los empleos y se les pagaran salarios iguales a los de los varones.

A finales del siglo XIX, en Inglaterra, Francia y EEUU esto implicaba pedir a los empleadores que pusieran en práctica el ideal del “salario familiar”, el salario sufi-ciente para mantener mujer e hijos en el hogar. La exigencia del “salario familiar” aceptaba como inevitable la mayor productividad e independencia de los varones, así como la menor productividad y la necesaria dependencia de las mujeres respecto de aquéllos. La asociación entre mujeres y mano de obra barata era más firme aún a finales del siglo XIX y la solicitud de un salario familiar fue cada vez más decisiva en las polí-ticas . Aun cuando nunca llegó a ponerse integramente en práctica y las mujeres casadas siguieron buscando empleo, la esposa que no trabajaba se convirtió en el ideal de respetabilidad de la clase obrera. De las hijas se esperaba que trabajaran y contribuye-ran a los gastos de la casa, pero sólo hasta que contrajeran matrimonio.

Las discusiones acerca de la inadecuación del empleo pagado para mujeres ca-sadas se realizaban en el marco de generalizaciones acerca de la fisiología y la psicolo-gía femeninas y fusionaba en una unidad indistinta a mujeres casadas y mujeres en ge-neral

c) La clasificación sexual de los empleos: las prácticas de los empleadores

Era frecuente que las características de los empleos de los trabajadores se des-cribieran en términos de sexo (lo mismo que de raza y de etnia). En las ciudades nor-teamericanas, durante los años cincuenta y sesenta, los anuncios de empleo en los pe-riódicos solían terminar con un “no presentarse irlandeses”. Las manufacturas textiles británicas reclutaban “muchachas fuertes y saludables” o “familias formadas por niñas” para el trabajo en el taller. En el sur de EEUU especificaban que estas niñas y sus fami-lias debían ser blancas. Por el contrario, la industria tabacalera del sur empleaba casi exclusivamente trabajadores negros). Ciertos propietarios de fábricas escoceses se ne-gaban a emplear mujeres casadas, otros realizaban distinciones más minuciosas, como por ejemplo, aquel administrador de una fábrica de papel de Cowan (en Penicnik), cuando en 1865, explicaba así su política: “Con el propósito de evitar que los niños queden descuidados en sus casas, no empleamos madres de niños pequeños, a menos que se
trate de viudas o mujeres abandonadas por sus maridos, o cuyos maridos sean incapaces de ganarse la vida”.

A menudo los empleadores describen sus empleos como si éstos poseyeran en sí mismos ciertas cualidades propias de uno u otro sexo. Las tareas que requieren delica-deza, dedos ágiles, paciencia y aguante, se distinguían como femeninas, mientras que el vigor muscular, la velocidad y la habilidad eran signos de masculinidad, aunque nin-guna de estas descripciones se utilizara de modo coherente en todo el variado espectro de empleos que ofrecían y, de hecho, fueran objeto de intensos desacuerdos y debates.

Sin embargo, tales descripciones y las decisiones de emplear mujeres en ciertos sitios y no en otros terminaron por crear una categoría “trabajo de mujeres”. Y también a la hora de fijar los salarios se tenía en mente el sexo de los trabajadores. En verdad, a medida que los cálculos de beneficios y pérdidas y la búsqueda de una ventaja competi-tiva en el mercado se intensificaban, el ahorro de costes laborales se convertía en un factor cada vez más importante.

En 1835, el economista escocés Andrew Ure describió los principios del nuevo sis-tema fabril en términos familiares a los dueños de manufacturas:

En realidad, el objetivo y la tendencia constantes de toda mejoría en la maquinaria es siempre reemplazar el trabajo humano o bien disminuir su coste, sustituyendo la in-dustria de hombres por la de mujeres y niños, o la de artesanos experimentados por trabajadores ordinarios. En la mayor parte de las tejedurías de algodón, el hilado lo realizaban íntegramente niñas de dieciséis años o más. La sustitución de la máquina de hilar común por la selfactine tiene como consecuencia la eliminación de una gran parte de los hilanderos varones adultos, para quedarse tan sólo con adoles-centes y niños. El propietario de una fábrica cercana a Stockport (calculó) que gracias a esta sustitución ahorraría 50 libras semanales en salarios...

En la industria del calzado de Massachusetts de los años setenta del siglo XIX, los fabricantes experimentaron con variedad de cambios en la división sexual del trabajo en sus establecimientos. Utilizaban hebras en lugar de tachuelas para dar forma a los zapatos, con lo cual transferían el trabajo de hombres a mujeres, e introducían má-quinas de cortar que manejaban estas últimas. En ambos casos, los salarios de las mujeres eran más bajo que los de los varones a quienes reemplazaban.

También en la industria de la impresión, a mediados del siglo cuando en los centros urbanos se expandió la publicación de periódicos, se comenzó a emplear mujeres como medio para disminuir los costes laborales. Los editores intentaron satisfacer la necesidad de un número mayor de linotipistas para las ediciones matutinas y ves-pertinas de los diarios mediante la formación y contratación de mujeres para los nuevos puestos. La oposición de los tipógrafos sindicalizados mantuvo estas prác-ticas en niveles mínimos e impidió efectivamente la feminización de esta actividad. Sin embargo, en muchas ciudades pequeñas se siguió empleando grandes cantidades de mujeres (con salarios más bajos que los de los hombres) en la industria de la impresión y de la encuadernación.

Trabajo profesional: enseñanza y el cuidado de los niños, la dactilógrafa (se asimilaba a la ejecución pianística) y los trabajos de oficina se suponían muy adecuados a su natu-raleza sumisa, a su tolerancia y su capacidad de repetición, así como su gusto por los detalles. Se consideraba que estos rasgos eran “naturales”, tanto como el “hecho” de que el coste de la fuerza de trabajo femenina fuera necesariamente menos que el de la masculina.

d) Categorías – jerarquías

La organización espacial del trabajo, las jerarquías de los salarios, la promoción y el estatus, así como la concentración de mujeres en determinados tipos de empleo y en ciertos sectores del mercado de trabajo, terminó por constituir una fuerza de trabajo sexualmente escindida.

e) Legislación protectoria

- la equiparación “mujer-niños”

La legislación protectora de las mujeres, desde las primeras leyes fabriles has-ta finales del siglo XIX, en los países con desarrollo industrial, concibió a las mujeres como inevitablemente dependientes y a las mujeres asalariadas como un grupo insólito y vulnerable, necesariamente limitado a ciertos tipos de empleo.

En el transcurso del siglo XIX, EEUU y los estados del Occidente europeo in-tervinieron cada vez más para regular las prácticas de empleo de los empresarios fa-briles. Los legisladores respondieron a la presión de diversos distritos electorales, que, por diferentes razones (y a veces antitéticas), procuraban reformar las condiciones de trabajo. La mayor atención se concentró en las mujeres y los niños. Aunque ambos grupos habían trabajado durante larguísimas jornadas en el pasado, la preocupación por su explotación parece haber guardado relación con el surgimiento fabril. Las mujeres no eran ciudadanas y no tenían acceso directo al poder político, se los conside-raba vulnerables y dependientes y, en consecuencia, con necesidad de protección.

La vulnerabilidad de las mujeres se describía de muchas maneras: su cuerpo era más débil que el de los hombres, y por tanto, no debían trabajar tantas horas; el tra-bajo “pervertía” los órganos reproductores y afectaba la capacidad de las mujeres para procrear y criar hijos saludables; el empleo las distraía de sus quehaceres domésticos; los empleos nocturnos las exponían al peligro sexual en el taller, así como en el camino hacia y desde el lugar de trabajo; trabajar junto con hombres o bajo supervisión mascu-lina entrañaba la posibilidad de corrupción moral. Para las feministas que sostenían que las mujeres no necesitaban protección ajena, sino acción colectiva por sí mismas, los legisladores, que representaban tanto a los trabajadores como a las trabajadoras, contes-taron que, puesto que las mujeres estaban excluidas de la mayoría de los sindicatos y parecían incapaces de crear organizaciones propias, necesitaban de una poderosa fuerza que interviniera en su nombre.

En la conferencia Internacional sobre Legislación Laboral, celebrada en Berlín en 1890 Jules Simón sostuvo que los permisos por maternidad para las trabajadoras debían ordenarse “en nombre del evidente y superior interés de la raza humana”. Era, decía Simón, la protección debida a la “persona cuya salud y seguridad sólo el Estado puede salvaguardar”. Todas estas justificaciones – ya físicas, ya morales, ya prácticas, ya políticas –hicieron de las trabajadoras un grupo especial cuyo trabajo asalariado creaba problemas de diferente tipo que clásicamente asociados a la fuerza de trabajo masculino.

Desde su primera aparición en las diversas leyes fabriles en la Inglaterra de los años treinta y cuarenta del siglo XIX, a través de la organización de conferencias inter-nacionales proyectadas para propagar y coordinar las leyes nacionales en los años no-venta, la legislación protectora no se puso en práctica para dar remedio a las condicio-nes del trabajo industrial en general, sino como una solución específica al problema de la mujer (y del niño) en el trabajo.

Si bien sus impulsores hablaban en términos generales acerca de las mujeres (y los niños), la legislación que se aprobó era muy limitada. Las leyes que reducían la jor-nada de trabajo femenino y prohibían por completo el trabajo nocturno a las mujeres sólo se aplicaron en general al trabajo fabril y aquellas actividades con predominio mas-culino. Quedaron completamente excluidas muchas áreas de trabajo, entre ellas la agri-cultura, el servicio doméstico, los establecimientos minoristas, tiendas familiares y talle-res domésticos. Estas áreas constituían en general las principales fuentes de trabajo para las mujeres. En Francia, las tres cuartas partes de las mujeres trabajadoras no estaban cubiertas por la legislación . En Alemania, Francia, Inglaterra, Holanda y EEUU, tras la aprobación de las leyes protectoras, proliferó el trabajo domiciliario de las mujeres.

Mary Lynn Stewwart resume el impacto de la legislación, cuyo rasgo más característico fue una larga lista de exenciones a la regulación, en los siguientes términos:

Las exenciones se adaptaban a las industrias acostumbradas a la mano de obra femenina barata, aceleraban el desplazamiento de las mujeres hacia sectores no regulados, y por lo tanto, acentuaban la concentración de mujeres en las industrias atrasadas. La apli-cación de la ley reforzó estos efectos. Los inspectores hacían cumplir la ley al pie de la letra en las actividades masculinas, mientras pasaban por alto las infracciones en las ocupaciones femeninas. En resumen, la legislación laboral con especificación sexual, sancionó y reforzó el destino de las mujeres a mercados de trabajo secundarios y con bajos niveles de remuneración.

El Estado reforzaba el estatus secundario de su actividad productiva tras haber definido el papel reproductor de la mujer como su función primaria

La documentación que se proporcionó en informes parlamentarios, investiga-ciones privadas y testimonios personales muestra que las mujeres trabajaban por una variedad de razones:

- para mantener a sus familias o mantenerse a sí mismas,

- como parte de una larga tradición de oficios femeninos cualificados (por ejemplo, en costura o sombrería de damas),

- para nuevos tipos de trabajo.

Esta documentación podría utilizarse al argüir que, para la mujer, el trabajo empeoraba su situación y las explotaba, o bien que proporcionaba un medio para lograr una cierta autonomía, un lugar en el mundo. El trabajo asalariado podía presentarse como una ex-torsión insoportable, como un mal necesario o como una experiencia positiva, según el contexto y el fondo que le sirvieran como referencia conceptual.

En memorias escritas por la Wolmen’s Cooperative Guild, hablan de diversas si-tuaciones de trabajo asalariado , algunas de las cuales las dejaban agotadas y sin dinero, mientras que otras les producían una sensación de utilidad y de vigor y las exponían a movimientos políticos que desarrollaban una identidad colectiva entre ellas. Algunas trabajadoras de la aguja contaron a Henry Mayhew que los bajos salarios, y no el trabajo mismo, fue lo que las condujo a la prostitución; otras soñaban casarse con un hombre cuyos ingresos fueran suficientes para mantenerlas y poner así fin para siempre a su necesidad de trabajar.

Estas explicaciones contrapuestas y estas interpretaciones contradictorias tendían a sub-sumirse en el discurso dominante del período, que consideró a las mujeres como una categoría única y definió el trabajo como una violación de su naturaleza

Experiencia francesa en la gestión de la mano de obra y paternalismo

Según M.-A. Barrere-Maurisson, el paternalismo se originó a partir de la historia económica y social del siglo XIX, para desarrollarse como un movimiento social de la patronal, al unir una concepción humana a un objetivo económico. “En su origen, el paternalismo se basó en el deseo de relacionar a los patrones y a los obreros en base a vínculos regidos por las reglas de la vida familiar; es decir la afección recíproca, la auto-ridad y el respeto. La vida familiar, desde el punto de vista de la patronal, representaba una contención de las desdichas de los trabajadores y una prueba de moralidad para el obrero y los suyos, respetando así la imagen de la gran familia que este último confor-maba junto al patrón . Esto dio origen a una serie de derechos y deberes recíprocos.

Los obreros y sus familias eran albergados en el seno de pequeñas y grandes ciudades, en casas individuales o colectivas (como en la región de Creusot o en Mul-house, por ejemplo, los niños eran educados en las escuelas obligatorias de la patronal y los trabajadores mismos eran formados allí (Balazs, Faguer 1989); diversas ayudas y seguros estaban previstos en caso de enfermedad o de vejez (especies de cajas de previ-sión). Además, teniendo en cuenta que la mujer no trabajaba y aseguraba entonces el mantenimiento del hogar, parecían estar reunidas las mejores condiciones para trabajar.

A cambio de esta mejora en las condiciones de vida y de la adquisición de una formación, la patronal se aseguraba allí, en primer lugar, una mayor estabilidad (Robert 1989) de la mano de obra, pero también una mayor “higiene” tanto física como moral; en segundo lugar, una reducción del ausentismo y sobre todo, la desaparición de las huelgas.

La declinación de la agricultura, concomitante con el desarrollo de la industria, está acompañada por el deslizamiento de un tipo de familia en la cual era fundamental la transmisión del patrimonio (por lo que surge la importancia del proceso de filiación ) hacia una familia basada en la participación en el trabajo asalariado externo.

Los años 1890 marcan en efecto una ruptura, en el nivel de las estructuras fami-liares. En ocasión de los censos de 1886 y 1896 a parece la fuerte participación de las mujeres en el trabajo asalariado industrial, por lo que se vislumbra la introducción de un corte entre trabajo profesional y trabajo doméstico, que se mantendrá a partir de ese momento.

Experiencia inglesa

Marx señalaba las consecuencias inmediatas de la industria mecanizada para el obrero:

Apropiación por el capital de las fuerzas de trabajo sobrantes. El trabajo de la mu-jer y el niño

"La maquinaria, al hacer inútil la fuerza muscular permite emplear obreros sin fuerza muscular o sin un desarrollo físico completo, que posea a cambio una gran flexibilidad en sus miembros. El trabajo de la mujer y el niño, fue por tanto, el primer grito de aplicación capitalista de la ma-quinaria.

El valor de la fuerza de trabajo no se determinaba ya por el tiempo de trabajo necesario para el sustento del obrero adulto individual, sino por el tiempo de trabajo indispensable para el soste-nimiento de la familia obrera. La maquinaria, al lanzar al mercado de trabajo a todos los miem-bros de la familia obrera, distribuye entre toda su familia el valor de la fuerza de trabajo de su jefe. Lo que hace, por tanto, es depreciar la fuerza de trabajo del individuo.

Como se ve, la maquinaria amplía desde el primer momento, no sólo el material humano de explotación, la verdadera cantera del capital, sino también su grado de explotación.”

Marx cita un informe médico donde leemos que en el campo se encontraba: "un cierto número de mujeres casadas, mezcladas en cuadrillas se trasladan a muchas millas de distancia de sus aldeas; de amanecida y al anochecer, se les suele encontrar por los caminos; las mujeres vestidas con falda corta y blusas, con botas y a veces con pantalones, son muy fuertes y sanas de aspecto, pero están corrompidas por este desorden habitual de su vida e insensibles a las fatales consecuencias que su predilección por este oficio activo e independiente acarrea para sus niños, abandonados en casa". Todos los fenómenos característicos de los distritos fabriles se repiten aquí, dándose en un grado todavía mayor los infanticidios secretos y el empleo de narcóticos para acallar a los niños. "Mi experiencia de los males que causan - dice el Dr. Simón, funciona-rio médico del Privy-Council inglés y redactor en jefe de los 'Informes sobre Public Heaalth' - disculpa la profunda repugnancia con que contemplo todo lo que sea dar trabajo industrial en amplia escala a las mujeres adultas "

Concepciones de los sindicatos en Europa y EEUU

- Aceptaron la inevitabilidad del hecho de que los salarios femeninos fueran más bajos que los de los hombres;

- trataron a las mujeres trabajadoras más como una amenaza que como poten-ciales aliadas.

La justificación para excluir a las mujeres de los sindicatos era la siguiente:

- la estructura física de las mujeres determinaba su destino social como madres y amas de casa;

- no podía ser una trabajadora productiva ni una buena sindicalista;

- había una división sexual “natural” del trabajo.

Henry Broadhurst dijo ante el Congreso de Sindicatos Británicos de 1877 que los miembros de dichas organizaciones tenían el deber, “como hombres y maridos, de apelar a todos sus esfuerzos para mantener un estado tal de cosas en que sus esposas se mantuvieran en su esfera propia en el hogar, en lugar de verse arrastradas a competir por la subsistencia con los hombres grandes y fuertes del mundo”.

Los delegados franceses (salvo algunas excepciones) al Congreso de Trabajadores de Marsella del año 1879 hicieron suyo la que Michelle Perrot llamó “el elogio del ama de casa”: “Creemos que el lugar actual de la mujer no está en el taller ni en la fábrica, sino en la casa, en el seno de la familia...” Y en el Congreso de Gotha de 1875, reu-nión fundacional del partido Socialdemócrata Alemán, los delegados discutieron la cuestión del trabajo de mujeres y, finalmente, pidieron que se prohibiera el “trabajo femenino allí donde podría ser nocivo para la salud y la moralidad”.

Los tipógrafos norteamericanos contestaban los argumentos de sus jefes a fa-vor del carácter femenino de su trabajo, poniendo de relieve que la combinación de músculos e intelecto que su tarea requería era de la más pura esencia masculina. En 1850 advertían que la afluencia de mujeres en el oficio y en el sindicato volverían “im-potentes” a los hombres en su lucha contra el capitalismo.

Organización separada

Hubo sindicatos que aceptaban mujeres como afiliadas, por ejemplo la industria textil, la de la vestimenta, la del tabaco y el calzado, donde las mujeres constituían una parte importante de la fuerza de trabajo. . En algunas áreas, las mujeres eran activas en los sindicatos locales y en los movimientos de huelga, aun cuando los sindicatos nacio-nales desalentaban o prohibían su participación.

Sindicatos formados por las propias trabajadoras: se formaban organizacio-nes sindicales nacionales de mujeres y reclutaban trabajadoras de un amplio espectro de ocupaciones. Por ejemplo, la Liga Sindical Británica de Mujeres, creada en 1889, fundó en 1906 la Federación Nacional de Mujeres Trabajadoras, la cual en vísperas de la Pri-mera Guerra Mundial, contaba con unas 20.000 afiliadas)

Pero cualquiera que fuese la forma que adoptara, su actividad solía definirse co-mo actividad de mujeres; constituían una categoría especial de trabajadoras con inde-pendencia del trabajo específico que realizaran y, en general se organizaban en grupos separados o, en el caso de los American Knights of Labor (Caballeros Americanos del Trabajo), en “asambleas femeninas”. En los sindicatos mixtos, a las mujeres se les asig-naba siempre un papel decididamente subordinado.

En otras situaciones, en el período 1870-1880 exigían autorización escrita de sus ma-ridos o de sus padres a las mujeres que desearan hablar en mítines, pero muchas sos-tenían que, por definición, el papel de las mujeres consistía en seguir al líder mascu-lino.

Esta definición fue desafiada con éxito, lo que, por un tiempo, llevó a las muje-res a un lugar de preeminencia, como ocurrió en los Knights of labor de 1878 a 1887,aunque lejos de tender a nuevos desarrollos, estas victorias fueron más bien breves y no alteraron de modo permanente la posición de subordinación de las mujeres en el movimiento obrero.

La creencia predominante de que no eran plenamente trabajadores, esto es, que no eran hombres con un compromiso de por vida con el trabajo asalariado, no era revi-sada a pesar de los grandes esfuerzos que hacían en las huelgas o por convincente que fuera su compromiso con la organización sindical.

Contradicciones: cuando argumentaban a favor de su representación, las muje-res justificaban sus reivindicaciones evocando las contradicciones de la ideología sindi-cal que, por un lado, reclamaba la igualdad para todos los trabajadores, y por otro lado, la protección de la vida familiar y la domesticidad de la clase obrera contra las devastaciones del capitalismo.

Helena Hirata en el libro División sexual del trabajo, hace referencia a la posi-ción de las feministas a finales del siglo XIX, donde también definen a las mujeres en primer lugar como madres; son favorables evidentemente, al menos por un tiempo, a una legislación específica.

En el Congreso de las manufactureras, realizado en el año 1898, al discutir las “ocho horas” para las mujeres, argumentaban “la mujer necesita tener que pasar menos tiempo afuera, para poder consagrarlo más a su hogar”, pero que era preciso obtener esta disminución de las horas de trabajo sin disminución del salario.

Las feministas y los sindicalistas se encuentran ante un nuevo problema: cómo llevar adelante a la vez la doble reivindicación “femenina”: por una parte, “a igual tra-bajo, igual salario”; por la otra “votación de una legislación específica para las muje-res”, Marie Bonnevial encuentra una solución al concluir con estas palabras: No es sólo para la mujer para quien hay que pedir ocho horas, sin también para el hombre....”

Algunos sindicatos tenían una estrategia de exclusión de las mujeres pero a la vez sostenían el principio de igual paga para igual trabajo. Por ejemplo los sindicatos de tipógrafos de Inglaterra, Francia y EEUU, admitían mujeres en sus filas únicamente si ganaban los mismos salarios que sus compañeros masculinos de la misma categoría. La paga igual se había convertido en prerrequisito para la afiliación al sindicato.

Este extenso raconto de la inserción laboral de las mujeres da cuenta de la con-tradicción de clase y género que tenemos las trabajadoras. Entendemospor género, co-mo dice Reyna Pastor , “es una construcción social y cultural sostenida por institucio-nes. Esta institucionalización normatiza y sostiene la diferenciación elaborada sobre un constructo, es decir, sobre un hecho cultural-social, que diferencia ‘lo masculino’ de ‘lo femenino’ o el papel de lo femenino y el de lo masculino. La relación entre los sexos no es, por lo tanto, un hecho natural sino una interacción social construida y remodelada incesantemente. Aunque genere instituciones que la sostienen es una relación histórica-mente cambiante y dinámica”.

Desde esta perspectiva, el concepto trabajo fue cuestionado -ampliando el radio de análisis y no restringiéndolo al campo de las relaciones mercantiles- y la tarea do-méstica reconocida como trabajo no remunerado.

Avalando este proceso deconstrucción/construcción, H. Hirata y D. Kergoat afirman que: “la división sexual del trabajo, si bien se arraiga en la asignación priorita-ria de las mujeres al trabajo doméstico, no puede, en ningún caso, ser considerada sólo operativa en lo que se refiere a las mujeres, al trabajo doméstico, la esfera de lo privado o la de la reproducción. Por el contrario, se trata de una problemática (y no de la apertu-ra de un nuevo campo regional) que atraviesa y da sentido al conjunto de las relaciones sociales recubierto por el concepto de división social del trabajo” .

La revisión de estas nociones y consecuentemente sus prácticas supone, enton-ces, abordar conflictos de distinto orden: “la expresión ‘relaciones de género’ implica: contradicción, antagonismo, lucha por el poder, resistencia a considerar que los sistemas dominantes (capitalismo, patriarcado) son totalmente determinantes y que las prácticas sociales son un reflejo de estas determinaciones. En resumen, lo importante de la noción de relación social -definida por el antagonismo entre grupos sociales- es la dinámica que reintroduce, lo cual equivale a situar en el centro del análisis la contradicción, el anta-gonismo entre grupos sociales y el hecho de que sin duda se trata de una contradicción viva, perpetuamente en vías de modificación, de recreación”.

En el ámbito laboral, el antagonismo y la disputa se dan principalmente entre los poseedores del capital y los que sólo poseen su fuerza de trabajo, pero también existen conflictos entre miembros del género masculino y miembros del género femenino.

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La información y los periodistas

Silvia Valerga (LA ARENA)

Si una persona sospecha acerca de un acto de corrupción y quiere darlo a conocer, generalmente intenta contactar a un periodista para que lo difunda. Suelen creer que los periodistas tenemos la posibilidad de escribir lo que queremos en los medios y, más aún, lo podemos hacer sin necesidad de tener pruebas en la mano.

Equivocados están, porque si así lo hiciéramos cargaríamos sobre nuestras espaldas y sobre nuestros bienes personales, con juicios por calumnias e injurias, por haber publicado una afirmación que no podemos demostrar ante la justicia.

Esto me trae a la memoria dos hechos que me ocurrieron a raíz de mi profesión. Recuerdo que hace unos años apareció en mi casa una vecina que con gran emoción me aseguraba haber visto la noche anterior un ovni en el firmamento, desde su terraza. Enseguida comprendí que me había elegido a mí para contarlo porque en realidad estaba atacada de un brote, vaya a saber por qué motivo, y necesitaba trascender en los medios. Ella imaginaba y deseaba que todos los móviles vinieran a su casa, la filmaran declarando lo que vio y que los vecinos la admiraran por haber salido en la televisión. Ante mi indiferencia, la "señora que vio un ovni" se retiró de mi casa seria, con un gesto de decepción y hasta de tristeza, demostrándome que yo no estaba equivocada.

Hace pocos días, otra vecina irrumpió en mi casa a la hora del almuerzo, me pidió por favor que la escuche porque tenía algo importantísimo para contarme. El relato fue el siguiente: "Tengo un terreno en Salto, Provincia de Buenos Aires, que me lo ocuparon. Es un tipo mandado por el gobierno, porque así como Duhalde hizo su fortuna y también Kirchner que se adueñó de toda Santa Cruz, ahora mandan gente a ocupar terrenos y después resultan ellos, mediante testaferros, siendo los dueños de todas las tierras. Recurro a vos -dijo- porque los medios tienen que hacer algo para que yo recupere mi propiedad". Le pregunté cuales son las pruebas y me reconoció que no las tiene. "Entonces no se puede denunciar semejante afirmación. Para escribir necesitamos pruebas porque sino es calumnia", le respondí.

A partir de ese momento comenzó a poner un rostro de horror. Me dijo que me consideraba una persona inteligente y que nunca se habría imaginado que yo podría defender al gobierno. Terminé dando un portazo a su retirada porque me quedé sin ganas de explicar más acerca de cómo se hace este trabajo de periodismo, pero atiné a decir: "Yo no puedo hacer igual que Lilita Carrió", porque ella es impune por su condición de política famosa y además tiene sus bienes enajenados para no responder a los posibles juicios.

Silvia Valerga es periodista de la ciudad de Buenos Aires.


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Argentina: La CTA se movilizó contra la baja de imputabilidad

Paula Sánchez (ACTA)

El miércoles durante el mediodía la Central de Trabajadores de la Argentina se manifestó frente al Congreso de la Nación para decirle no a la baja de la edad de imputabilidad, planteada en el proyecto de ley de Régimen de Responsabilidad Juvenil que desde el 8 de Julio cuenta con la aprobación en general del Senado de la Nación.

Nuestra Central estuvo representada por dirigentes de la Mesa Nacional como Ricardo Peidro, secretario de Derechos Humanos y Alejandra Angriman, secretaria de Género; Fabio Basteiro, secretario General de la CTA Capital, Rodolfo Arrechea, secretario General de la Asociación Trabajadores del Estado (ATE-CTA) Capital, Eduardo López, secretario general de la Unión de Trabajadores de la Educación (UTE-CTA) Capital y miembros de la Juventud de CTA Capital, entre otros.

Muchas de las organizaciones fueron acompañados de niños y jóvenes con el claro lema de “no nos encarcelen”.

Basteiro aseguró que “el problema no se resuelve con la baja en la edad de imputabilidad sino con medidas y respuestas de inclusión social y una participación activa por parte del Estado”.

Mientras tanto, que el compañero Segio Val, de la Fundación Che Pibe de Villa Fiorito, exclamó que “la libertad es un insumo básico para los niños. No se puede hablar de la construcción de una sociedad con los pibes en cana. El hambre es un crimen y hay que parar de matar gente y vamos a seguir denunciando el hambre aunque nos golpeen”, en relación al secuestro y las agresiones sufridas la semana pasada por un compañero del Movimiento Nacional de los Chicos del Pueblo.

Asimismo, durante el acto se leyó la declaración en la que se reclama por una política de inclusión para los jóvenes y niños que permita la real aplicación de la Ley Nacional de Promoción y Protección de los Derechos de la Niñez y Juventud.

En ese plan de inclusión los presentes pidieron recursos para la generación de políticas estructurales, con planes y programas, personal y fondos necesarios, que incluya una asignación universal por hijo.

Luego de la lectura del documento, compañeros de distintas organizaciones subieron al escenario a expresar sus reclamos y posturas.

A su turno, Peidro señaló que “se nos mueren 28 pibes por día por causas evitables, hablamos de Gripe A, pero el año pasado murieron 566 chicos por bronquiolitis; sin duda nuestros chicos carecen de protección social pero si quieren darle respuesta penal. Rechazamos definitivamente la baja en al edad de imputabilidad. Estas son medidas que buscan darle un tinte progresista que quieren disfrazar la verdadera intención que es señalar a los chicos como victimarios".

Y agregó: "Pero los niños y jóvenes en realidad son víctimas de un sistema social injusto, totalmente excluyente. Quieren ocuparse de los derechos penales de los niños, cuando deberían poner el énfasis en que los chicos no pasen hambre, en que tengan acceso a la educación, a la salud".

Peidro fue enfático al señalar que "no nos dejemos engañar cuando dicen que se ocupan del problema de la niñez y la juventud, porque lo están haciendo desde políticas de seguridad represivas y nosotros exigimos políticas públicas universales de inclusión y protección. Cuando decimos que el hambre es un crimen es porque hay criminales. Lo que nos moviliza y nos conmueve son los niños. Vamos a hacerle frente a estas medidas de corte represivo que nos quieren imponer buscando priorizar el cuidado y la vida de nuestros chicos”, concluyó.

La convocatoria fue realizada por la CTA Capital, la Secretaría de DDHH CTA Nacional, ATE Nacional, ATE Capital, UTE-CTERA, Foro por los Derechos de la Niñez, la Adolescencia y Juventud de la provincia de Buenos Aires, Movimiento de los Chicos del Pueblo, Junta Interna ATE-SENNAF, Espacio Niñez ATE Capital, Junta Interna ATE Dirección de Derechos de la Ciudad de Buenos Aires, Junta Interna ATE del Consejo de los Derechos del Niño C.A.B.A, AAPM (Asociación Agentes de Propaganda Médica), Juventud CTA Capital, Agrupación 14BIS (Derecho-UBA) y Jóvenes Hacia la Constituyente Social.

Convocaron además, La Usina Cultural del Sur, Guardia en Defensa de los Derechos y Contra la Violencia Institucional "Okupacalles", Juventud CTA La Plata, AMMAR La Plata-CTA, Agrupación Territorial Germán Abdala-CTA, Familiares y Amigos de Luciano Arruga, Asociación Civil Miguel Brú, Colegio de Psicólogos (comisión niñez), Asamblea Permanente por los Derechos de la Niñez de La Plata, Frente Popular Darío Santillán, Movimiento Barrios de Pie Capital, Chicos del Sur, el Observatorio de Adolescentes y Jóvenes Instituto Gino Germani, Facultad de Ciencias Sociales (UBA), entre otros.

Paula Sánchez integra el equipo de Comunicación de la Secretaría de Género e Igualdad de Oportunidades de la CTA.


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Argentina: El ministro Sileoni defendió la educación sexual en las escuelas


NA - MDZOL

De esta manera, el titular de la cartera educativa nacional respondió a las duras críticas del presidente de la Comisión de Educación del Episcopado y arzobispo de La Plata, monseñor Héctor Aguer, quien denunció que "tienen una inspiración neomarxista".

El ministro de Educación de la Nación, Alberto Sileoni, defendió hoy la educación sexual en las escuelas como una forma de "enseñar valores, a respetar al otro y al propio cuerpo", y salió al cruce de fuertes críticas hechas por un obispo.

De esta manera, el titular de la cartera educativa respondió a las duras críticas del presidente de la Comisión de Educación del Episcopado y arzobispo de La Plata, monseñor Héctor Aguer, quien denunció que "tienen una inspiración neomarxista".

En declaraciones a un canal de noticias, Sileoni aclaró que la educación sexual "no debe ser genitalidad", y aclaró que la escuela no es ámbito "para repartir preservativos".

"La educación sexual no debe ser genitalidad. Nosotros compartimos valores y queremos estimularlos. No competimos con la familia, que es la primera formadora. La escuela no debe ser lugar donde se reparten preservativos, para eso están los centros de salud de cada barrio", remarcó el funcionario.

Además, el ministro puso de relieve que desde la cartera que encabeza se trabaja contra "el abuso sexual infantil, el embarazo temprano y las enfermedades de transmisión sexual" y por tal motivo remarcó la importancia de brindar educación sexual en las escuelas.

"Según la Iglesia, falta hablar de abstinencia y monogamia y estamos de acuerdo. Pero también es necesario aclarar que la abstinencia y la monogamia no son métodos sino conductas sexuales. Nosotros enseñamos valores, a respetar al otro y a su propio cuerpo", sostuvo.

Al ser consultado sobre los dichos de monseñor Aguer, Sileoni consideró que el prelado "representa a una línea de pensamiento de la Iglesia, aunque no a toda la institución".

"Hay otros miembros de la Iglesia con los que hablamos, que tienen un pensamiento más amplio", sentenció el titular de la cartera educativa.

La polémica se desató por el manual Material de formación de formadores en educación sexual y prevención del VIH/Sida, elaborado por los ministerios de Educación y de Salud, cuyos contenidos fueron criticados duramente por el arzobispo de La Plata.

En un pronunciamiento de cuatro carillas, Aguer denunció que varios de los conceptos del material tienen "una inspiración neomarxista" y criticó que se entienda a la educación sexual como "la reivindicación del derecho de fornicar lo más temprano posible, y sin olvidar el condón".

"Se afirma expresamente que la escuela debe orientar sobre el uso exclusivo del preservativo como único medio de protección eficaz en la relación sexual frente al VIH, tanto para los varones como para las mujeres. ¿No sería más eficaz, e indudablemente segura, la abstinencia de las relaciones sexuales prematuras e irresponsables?", señaló en otro párrafo.

Además, Aguer destacó que la orientación que se brinda "conduce a excluir la autoridad de los padres" y le adjudica especial gravedad a los conceptos sobre homosexualidad, dignidad de la mujer y el papel de la familia.

"Se otorga carta de ciudadanía a la homosexualidad y sus variantes" a la vez que "se menoscaba, por no decir que se desconoce, la vocación maternal que es propia de la condición femenina", añadió el religioso.

Asimismo, remarcó que "la tan mentada neutralidad religiosa del Estado en el ámbito educativo, el célebre laicismo escolar, no es compatible con la imposición de una dogmática constructivista y atea que resulta una especie de religión secular, ajena a la tradición nacional y a los sentimientos cristianos de la mayoría de nuestro pueblo".

Imagen: Religión - Tomás de Torquemada, Primer Gran Inquisidor de España


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Dos ex ministros de Isabel de Perón serán testigos en el juicio contra Bussi y Menéndez


PRIMERA FUENTE

Los ex ministros Antonio Cafiero y Carlos Ruckauf fueron propuestos por la defensa de Luciano Benjamín Menéndez para que sean testigos en el juicio en el que se juzgará a los represores por los crímenes de lesa humanidad cometidos en la ex Jefatura de Policía, muchos de ellos ocurridos en el marco del Operativo Independencia.

Los abogados oficiales de Antonio Domingo Bussi fueron por más y pidieron al Tribunal Oral que cite a la ex presidenta María Estela Martínez de Perón. En total, citarían a 40 testigos para el nuevo debate oral y público. Ahora, los jueces deben resolver sobre las pruebas ofrecidas y después estarán en condiciones de fijar la fecha del juicio, que se estima será a partir de la segunda quincena de agosto, si no hay planteos pendientes de resolver por la Cámara de Casación o la Corte Suprema de la Nación.

En el segundo juicio histórico que se realizará en Tucumán, los represores Antonio Domingo Bussi y Luciano Benjamín Menéndez, quieren a la ex presidenta María Estela Martínez de Perón y a sus ex ministros Antonio Cafiero y Carlos Ruckauf sentados frente al Tribunal Oral como testigos. Esta vez los militares retirados serán juzgados por los crímenes de lesa humanidad cometidos en la ex Jefatura de Policía, que funcionó como uno de los centros clandestinos de detención durante la década del ‘70.

Cafiero y Ruckauf fueron propuestos por la defensa de Menéndez representada por el abogado Horacio Guerineau, debido a que dentro de los hechos denunciados hay algunos que ocurrieron antes del 24 de marzo de 1976, durante el Operativo Independencia que se montó tras el polémico decreto firmado por “Isabelita” y refrendado por sus ministros. Fuentes tribunalicias indicaron que, ya con la aprobación del Tribunal, ambos serán citados con una carga pública, es decir que si no concurren al juicio podrán ser traídos por la fuerza pública, con excepción de razones de fuerza mayor. Pero en todo caso, no serán exceptuados de dar su testimonio. El decreto 261/75 fue firmado el 5 de febrero de 1975 y ordenaba “aniquilar el accionar de los elementos subversivos en la provincia de Tucumán”.

Por su lado, los abogados de Bussi, los defensores oficiales Edgardo Bertini y Pablo Lauthier, fueron por más. En un ambicioso planteo, solicitaron al Tribunal que cite a la viuda del ex presidente Domingo Perón, hoy refugiada en España. Sobre este particular pedido, se espera que el Tribunal se expida hasta el viernes.

Estos pedidos se realizaron en el marco del ofrecimiento de pruebas que hicieron las partes (defensores, querellas y fiscal), cuyo plazo venció el lunes pasado. Las pruebas se refieren a la lista de testigos, pericias, documentos e informes. Ahora, el Tribunal, integrado por Gabriel Casas, Carlos Jiménez Montilla y Josefina Curi, debe resolver si acepta o no las pruebas ofrecidas. Se estima que en total serán citados unos 40 testigos.

A partir de ese último paso, los jueces estarán en condiciones de fijar la fecha del debate, que se estima será durante la segunda quincena de agosto. Pero para la concreción del juicio será un factor determinante que no existan planteos pendientes en la Cámara de Casación Penal o en la Corte Suprema de Justicia de la Nación.

Se juzgarán delitos cometidos contra 22 víctimas

En el banquillo de los acusados, Bussi y Menéndez no estarán solos sino que estarán acompañados por sus ex subordinados Albino Mario Alberto Zimmermann, Alberto Cattáneo, Roberto “El Tuerto” Albornoz, y los ex policías Luis De Cándido, Carlos De Cándido y María Elena Guerra.

La ex Jefatura, ubicada en la manzana comprendida entre las avenidas Salta y Sarmiento, Junín y Santa Fe, donde actualmente funcionan algunas dependencias del ministerio de Educación y la Brigada de Investigaciones de la Policía de Tucumán, fue uno de los escenarios del horror de las torturas y homicidios que ocurrieron en la provincia cuando Bussi era comandante de la V Brigada de Infantería, bajo el mando de Menéndez, ex jefe del Tercer Cuerpo del Ejército. En ese entonces, Cattáneo era el segundo de Bussi, como segundo comandante de la subzona 32 y jefe de la Comunidad Informativa de Tucumán; mientras que Zimmermann estaba al frente de la fuerza policial. Albornoz fue subjefe de la Policía de Tucumán y jefe del Servicio de Inteligencia Confidencial (SIC); mientras que el resto de los procesados era agente policial.

En el juicio, los represores serán juzgados por los delitos de privación ilegítima de libertad con apremios, torturas, asociación ilícita y homicidio calificados cometido contra 22 víctimas que estuvieron en cautiverio en la ex Jefatura de Policía durante los años ‘70.

Las víctimas son: Marta Coronel, Rolando Coronel, Marta López, Cerafina López, Francisco López, Juan Carlos López, Carlos Ramón Apaza, Edgardo Bordón, Graciela Bustamante de Argañaraz, Ricardo Correa, Adriana Mitrovich, Horacio Ferreira, José Ramos, Alicia Cerrota de Ramos, Hugo Días, Daniel Fontanarrosa Larraza, Joaquín Ariño, Diana Oestherheld, Raúl Araldi y Enrique Abdón. A esta lista se sumaron dos nombres más el mes pasado.

Foto: Argentina - Los abogados de Menéndez y Bussi quieren que a los ex funcionarios y a Isabelita sentados frente al Tribunal Oral. / Autor: PRIMERA FUENTE


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Argentina, Corrientes: La realidad al desnudo. “Esto no es Suiza”

CORRIENTES NOTICIAS

La directora de Enseñanza Inicial, Primaria y Especial, María Eugenia Lacourt, puso en evidencia ante los docentes la ausencia del estado provincial en materia de lucha contra la Gripe A al hablar durante el curso de capacitación realizado este miércoles en el Hogar Escuela.

Nadie podía creer lo que escuchaba este miércoles en el marco del curso de capacitación para docentes realizado en el Hogar Escuela donde se intentó entrenar a los docentes en las tareas de higiene que deben observar en los establecimientos ante la pandemia de Gripe A. Allí, en representación del Ministerio de Educación de la Provincia, la directora de Enseñanza Inicial, Primaria y Especial, María Eugenia Lacourt, anunció que “dada la realidad tendremos que pedir a los chicos jabón blanco y algo para secarse, tenemos que utilizar la imaginación, apelar a la creatividad”, una frase que sólo recibió abucheos de los docentes presentes.

Pero eso no fue todo, tras cartón afirmó que “estamos en un momento de crisis económica y no vivimos en Suiza, estamos en Corrientes Argentina. Así que no piensen que vamos a tener ahora las condiciones que nunca tuvimos, esa es la realidad”.

Consultada Lacourt sobre la posibilidad de que sea ella quien gestione productos de limpieza ante el Ministerio de Educación al menos para iniciar las clases, la funcionaria fue terminante: “es muy difícil, pero yo me comprometo a hablar con la Ministra para ver qué posibilidades hay de que llegue aunque sea lavandina, pero no puedo prometerles nada porque les estaría mintiendo”. Un verdadero cachetazo a la sociedad.

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Argentina, Chaco: Colaboran estudiantes de medicina cubanos. Lanzan brigadas de lucha contra el dengue y la desnutrición

CHACO DIA POR DIA

La Federación Nacional de Salud de la CTA e integrantes de ATE, lanzaron Las Brigadas Sanitarias de Lucha Contra el Dengue y la Desnutrición Infantil. Ya trabajaron en el Barrio Mate Cocido, La Rubita y Carpincho Macho, de Resistencia.

La Federación Nacional de Salud de la CTA e integrantes de ATE, lanzaron el domingo Las Brigadas Sanitarias de Lucha Contra el Dengue y la Desnutrición Infantil, de las cuales la primera brigada será bautizada con el nombre “Brigada Compañero Carlos Cassinelli”, quien fuera trabajador ejemplar de la salud.

La acción se realiza en forma conjunta con los alumnos de la escuela de medicina cubana, quienes en vacaciones son trabajadores de campañas de salud, que se llevan a cabo en zonas como Pampa del Indio y en El Impenetrable; y es el resultado de una planificación estratégica convocada y coordinada por la Federación Nacional de la Salud y ATE SALUD.

Las Brigadas serán integradas por enfermeras de la provincia del Chaco, organizaciones sociales, estudiantes de la Escuela de Medicina Social de Cuba, barrios, médicos y médicas de la provincia, etc.

Además de la atención médica preventiva y activa, las Brigadas Sanitarias anticipan la realización de un trabajo de educación sanitaria en los barrios y formación de agentes comunitarios, para mantener la prevención el resto del tiempo, y no solo tratar las emergencias sanitarias que hoy tiene el Chaco.

El primer lugar, donde se solicitó la presencia de Las Brigadas, es el Barrio “Mate Cocido”, siguiendo con los barrios “La Rubita”, “Carpincho Macho”, y los demás barrios del cordón del Gran Resistencia. También tendrán actuación en Pampa del Indio, Saenz Peña, Pampa Almirón, Villa Río Bermejito y en El Impenetrable.

Desde un grupo de salud de la UOCRA Corrientes, se solicitó un trabajo en conjunto con las brigadas, para tener el mismo desarrollo en la provincia vecina.

Durante la epidemia de dengue, la Federación Nacional de Salud y ATE, fueron parte de todo el operativo que se concretó con la ayuda y colaboración de 35.000 voluntarios, recurso indispensable para este tipo de campañas.

La experiencia más importante que conlleva el trabajo en las brigadas, es el trabajar con los epidemiólogos de la Organización Mundial de la Salud y la Organización Provincial de la Salud. Cubanos, venezolanos, guatemaltecos, paraguayos y brasileros; quienes transmitieron en el contacto de trabajo, una experiencia en la materia que es invaluable.

El lanzamiento de las brigadas se realizó en la Casa de la Amistad Argentino-Cubana, el domingo, día del Aniversario Nº 56 del asalto al Cuartel Moncada de Cuba, y fecha también, del fallecimiento de Eva Perón. Allí se plasmó una disertación sobre la Revolución Cubana y las relaciones Argentino-Cubanas, con la presencia del Secretario de Relaciones Internacionales de la Central de Trabajadores Cubanos, Miguel Hernández; el Responsable de la Casa de la Amistad Argentino-Cubana, Alberto Tabares; el Secretario General de la Federación de Salud de la CTA y delegado Normalizador de ATE Chaco, Héctor Carrica; junto también a Raúl Vallejos; Emerenciano Sena y otros dirigentes.

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Argentina, Salta: Aborígenes bilingües trabajarán de traductores en Hospital de General Mosconi

COPENOA

Así se acordó en una reunión entre el Director del Hospital de Gral. Mosconi Julián Albarracín y Caciques de las 15 Comunidades que estén rodeando una válvula de un poliducto de alta presión que trasporta gas y que atraviesa tierras que los originarios reclaman como propias.

La protesta en la válvula es ante la situación de abandono social que padecen por la inacción del Estado. También solicitan como demanda la construcción de viviendas, reclamo efectuado a la Empresa REFINOR S.A.

En la reunión los dirigentes Wichis exigieron al Director del Hospital la puesta en marcha de forma mediata de traductores bilingües para asistir a médicos, enfermeros y agentes sanitarios en la comunicación entre estos y los pobladores indígenas. Como la urgente atención de niños, mujeres y ancianos que los Caciques denuncian están desnutridos en un número considerable y que carecen de atención efectiva por parte del Servicio de Salud.

Juan Lucio Cacique de la Comunidad y padre de Bartolomé lucio José, de 2 años de edad que falleció por desnutrición entrego una copia de un documento enviado al gobernador Juan Manuel Urtubey detallando la necesidad en los hospitales de la zona de intérpretes, traductores aborígenes, al Director del Hospital que de inmediato y en común acuerdo con los dirigentes efectivizo el nombramiento de dos asistentes bilingües pertenecientes a las comunidades que encabezan la protesta.

Albarracín, Director del Hospital de Gral. Mosconi, confirmo los nombramientos y que el monto derogado para los sueldos de los dos asistentes bilingües serán aportados por fondos del Hospital.

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