martes, 3 de noviembre de 2009

Proyecto Censurado: Superabundancia de dólares financia la expansión militar de Estados Unidos

Michael Hudson (GLOBAL RESEARCH)
Traducción: Ernesto Carmona (especial para ARGENPRESS.info)

El exceso mundial de dólares está forzando a los bancos centrales extranjeros a financiar el costo de la expansión militar imperial de EEUU. La acumulación de reservas internacionales en “dólares” en los bancos centrales de los países significa que cuando la especulación financiera y el déficit de pagos en EEUU hagan colapsar ese “papel moneda” en las economías extranjeras, esos bancos centrales tendrán pocas opciones, pero podrían reciclar esos papeles dentro de EEUU. Entretanto, las reservas “conservadas” en bonos del Tesoro son gastadas por ese mismo ministerio [equivalente al de Hacienda] en financiar la construcción de un enorme cerco militar hostil alrededor de los principales recicladores de esos mismos dólares, principalmente China, Japón y los países árabes productores de petróleo afiliados a la OPEP.

Estos gobiernos hoy son forzados a reciclar la afluencia de dólares de tal manera que ese flujo financie las políticas militares de EEUU, en cuya formulación [los países tenedores de los bonos] no tienen ninguna opción de opinar aunque representen para ellos mismos una amenaza cada vez más beligerante, como ocurre hoy con la habilitación de 7 nuevas bases militares en Colombia.

Hasta la fecha, los países se han mostrado impotentes para defenderse ellos mismos contra el hecho de que este financiamiento obligatorio del gasto militar de EEUU está incorporado al sistema financiero global. Los economistas neoliberales aplauden este trasvasije como “equilibrio,” como si fuera parte de naturaleza económica y del “libre mercado”, mientras los funcionarios de EEUU manejan la diplomacia de “nudillos desnudos” con un aumento de agresividad. Los medios de comunicación suenan en armonía, promoviendo la suposición de que el reciclaje de dólares para financiar el gasto militar de EEUU es la forma en que la comunidad internacional “demuestra su fe en la fortaleza económica de EEUU”, enviando a “invertir” aquí “sus” dólares. Tal “inversión” involucra una opción. Sin embargo, todos los países extranjeros en cuestión no son básicamente consumidores que compran exportaciones de EEUU, ni un sector privado de “inversores” que compran acciones, valores y bonos en EEUU. Más aún, la mayoría de las entidades extranjeras importantes que ponen “su dinero” aquí son bancos centrales, y no se trata en absoluto de su dinero. Están devolviendo los dólares que los exportadores extranjeros y otros beneficiarios volcaron a sus bancos centrales para sostener la moneda nacional.

La economía de EEUU puede crear dólares libremente, ahora que ya no son más convertibles en oro, e incluso comprar y estatizar compañías de EEUU. Por lo tanto, EEUU sigue siendo la economía más protegida del mundo. Solamente para proteger su agricultura permitió cupos de importaciones, autorizándolos en las reglas del comercio mundial hace medio siglo. El Congreso rechaza invertir fondos en “riqueza soberana” en sectores importantes de EEUU.

Las mayores salidas de capital de los inversores de EEUU se gastan en comprar economías extranjeras, el sector más lucrativo, donde los nuevos dueños de EEUU obtienen altas rentas monopólicas. Así, la mayoría de los fondos terminan en los bancos centrales extranjeros para apoyar el fortalecimiento militar global de EEUU.

Ningún libro de texto de teoría política o relaciones internacionales ha sugerido axiomas para explicar cómo las naciones actúan de una manera tan contraria a sus propios intereses políticos, militares y económicos. Con todo esto, ni siquiera ¿qué ha estado sucediendo para la última generación?

La última pregunta es ¿qué pueden hacer los países para contrarrestar este ataque financiero? ¿Cómo estos países podrían actuar como naciones reales, en su propio interés, en vez del interés de EEUU? Cualquier país que intentara hacer lo que ha hecho Estados Unidos en los últimos 150 años sería acusado de “socialista” o “proteccionista” por la economía más anti-socialista del mundo.

El problema de los movimientos de capital especulativo va más allá de apuntar a un sistema de regulaciones específicas. Concierne al alcance del poder del gobierno nacional. Las disposiciones estatutarias del Fondo Monetario Internacional (FMI) impiden que los países restauren los sistemas de “tipo de cambio dual” que muchos conservaron hasta abandonarlos en los años 50 e incluso en los ‘60. Antes fue una práctica extendida que los países tuvieran un tipo de cambio para los bienes y servicios (algunas veces diversos tipos de cambio para diferentes categorías de importación y exportación) y otro para los movimientos de capital. Bajo la presión de EEUU, el FMI hizo cumplir el falso precepto de que existe una tasa de “equilibrio” que justamente debe ser igual para los bienes y servicios como para los movimientos de capital. Los países que no compraron esta ideología fueron excomulgados de su calidad de miembro del FMI y del Banco Mundial o sus gobiernos simplemente fueron derrocados.

Esto implica que hoy la única manera en que una nación puede bloquear los movimientos de capital es retirándose del FMI, del Banco Mundial y de la Organización Mundial del Comercio (WTO). Por primera vez desde los años 50 esto parece una posibilidad real, gracias a la conciencia mundial de cómo la economía de EEUU devoró a la economía global con “papel de sobra” y la resistencia de EEUU a ponen fin a su pase gratis. Para la perspectiva de EEUU, todo esto es nada menos que una tentativa de recortar su programa militar internacional de dominación global.

Actualización de Michael Hudson (de “Global Research”)

El más grande “almuerzo libre” del mundo es la capacidad del Tesoro de EEUU de emitir ahora 4 trillones (millones de millones de dólares) en papel a cambio de exportaciones extranjeras, ventas de compañías extranjeras y bienes raíces de compradores de EEUU y compras militares de EEUU en el extranjero. Estas tres dinámicas componen el déficit de la balanza de pagos de EEUU, que es “libre” en la medida en que los bancos centrales extranjeros reciclen los dólares sobrantes en bonos del Tesoro y otros valores de EEUU (incluyendo las hipotecas basura [“subprime”] de Fannie Mae durante 2004-07).

China intentó limitar su adquisición de dólares y otros países están discutiendo cómo limitar más futuras afluencias de dólares.

Los grandes medios corporativos continúan con la cháchara de una “superabundancia global de ahorros”, como si los gobiernos extranjeros invirtieran en bonos del Tesoro-Hacienda porque son “una buena compra” y los extranjeros “tienen fe en la economía de EEUU”. Pero las cuentas del Tesoro-Hacienda ahora están rindiendo solamente 1%, y el dólar se está debilitando, así que no es una buena compra en absoluto. Los extranjeros son atrapados en la mecánica del sistema financiero internacional controlado por EEUU vía FMI y Banco Mundial. En la reciente reunión de naciones G-20 en abril, los países llegaron a un callejón sin salida al abordar esta exacción. Pero la gran prensa no explicó el conflicto de intereses que existe detrás de este impasse.

He escrito [en inglés] sobre la dinámica del “pase gratis” del dólar en “Super Imperialismo: la estrategia económica del imperio estadounidense”, 1972, nueva edición de Pluto Press en 2002. La cosa más notable es que la información está “a simple vista”, en el sentido que Edgar Allen Poe significó cuando discurrió cómo ocultar “La carta robada”. Los reporteros ni siquiera leen el Boletín de la Reserva Federal ni el Boletín de Hacienda, donde parecen mes a mes las estadísticas que indican dónde sepultaron los cadáveres. En su lugar, repiten los contenidos de la folletería de propaganda del Tesoro o de la Reserva Federal, ignorando las estadísticas sobre las responsabilidades del gobierno ante los bancos centrales extranjeros y otros tenedores foráneos de bonos estadounidenses.

Fuente:
Global Research, 29 de marzo de 2009,“Economic Meltdown: The "Dollar Glut" is What Finances America's Global Military Build-up”, por Michael Hudson
Estudiante investigador: Frances Capell
Evaluador académico: Mickey Huff, Sonoma State University

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Intelectuales: Entre charlatanes de feria y bastiones del pensamiento crítico

Marcelo Colussi (especial para ARGENPRESS.info)

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Un día, los intelectuales apolíticos de mi país
serán interrogados por el hombre sencillo de nuestro pueblo.
Se les preguntará, sobre lo que hicieron
Cuando la patria se apagaba lentamente,
como una hoguera dulce, pequeña y sola.
(…) ¿Qué hicisteis cuando los pobres
sufrían, y se quemaban en ellos,
gravemente, la ternura y la vida?
Intelectuales apolíticos de mi dulce país,
no podréis responder nada.
Os devorará un buitre de silencio las entrañas.
Os roerá el alma vuestra propia miseria.
Y callareis, avergonzados de vosotros.

Otto René Castillo

Aunque según Antonio Gramsci todo ser humano “despliega cierta actividad intelectual, es decir, es un “filósofo”, un artista, un hombre de buen gusto, participa en una concepción del mundo”, no hay dudas que los intelectuales “de profesión” constituyen un grupo especial. “Especial” no con un sentido peyorativo; en todo caso: grupo especializado, grupo con una tarea especial, particularizada, con una misión bastante sui generis. Ahora bien: ¿cuál es exactamente esa misión?

La pregunta en torno a qué es un intelectual y a su función es eterna. Desde que alguien se puso a pensar (y de esto hace ya un buen tiempo sin dudas), desde ahí hay “intelectuales”. De todos modos, la pregunta sigue siendo válida. Y no sólo válida. Por lo que queremos decir ahora en el desarrollo del presente artículo podría afirmarse que dilucidar esa pregunta puede ser imprescindible, vital. Al tener claro qué es y qué hace un intelectual, se puede tener claro por dónde caminar en este siempre problemático ámbito del interrogarnos, del querer saber, en esta pulsión de conocimiento que parece definir a nuestra especie.

Un intelectual piensa. Verdad de Perogrullo por cierto. Como decía Gramsci, todos pensamos, todos somos algo filósofos. También piensan –mucho por cierto– quienes se dedican al campo de las llamadas “ciencias duras” (ciencias exactas, aquellas que, al menos en principio, no dejan mayor espacio a la duda), aunque nadie dedicado a estas disciplinas (ciencias puras o aplicadas: física, química, telecomunicaciones o ingeniería genética, para poner algunos ejemplos) sería considerado un intelectual en sentido estricto.

¿Qué define entonces hoy el “ser intelectual”? Por supuesto ha de ser algo más que ciertos lugares comunes, ciertos estereotipos prejuiciosos: un bohemio que anda por las nubes, mezcla rara de artista y filósofo, con barba y fumando en pipa (curioso: el primer estereotipo que surge es masculino; ¿no hay imagen estereotipada de intelectuales mujeres? ¿Aquí también se presentifica el machismo?) A partir de ese prejuicio, es fácil terminar considerando al clan de los intelectuales ora como superior, una “raza” con cierta aureola que llama a su reverencia, ora como unos inservibles diletantes sin incidencia práctica real: “sociólogos vagos”, como los llamara un candidato presidencial ecuatoriano alguna vez, o “gente con el privilegio de poder dudar”, según se expresó un militar argentino. Lo cierto es que hay mucho de difuso prejuicio en su apreciación, y menos de una clara y precisa delimitación.

Con Javier Biardeau se los podría considerar, al menos, jugar alguno de estos papeles: “a) custodios de valores permanentes de la “civilización”, b) comprometidos con las luchas de su tiempo con base a un proyecto revolucionario, c) articuladores de la queja común, d) portavoces de los débiles, e) contradictores del poder, e) aseguradores del saber-experto, f) servidores de Amos de turno”.

Sin dudas no es fácil precisar con exactitud qué es y qué hace un intelectual; pero quizá más a base de intuiciones que de precisiones lógico-formales, estamos seguros de lo que no es. Pero, ¿por qué todas estas elucubraciones? No oculto el motivo de escribir estas líneas: es la reacción –visceral en buena medida ¿por qué negarlo?– a lo escuchado recientemente en una conferencia: que “ante el avance imparable de las ciencias los intelectuales están llamados a su desaparición” (sic).

La idea (o más bien el prejuicio) en juego en esta afirmación es que la acción de los intelectuales es puro humo destinado a desvanecerse o, en todo caso, es algo colateral, sin mayor importancia, incomparable con la “seriedad” de las ciencias (léase para el caso: ciencias duras); es decir: algo así como pasatiempo banal. Está tan plagado de inconsistencias este discurso ideológico que ni siquiera vale la pena intentar desmontarlo parte a parte. No es esa la intención de este breve escrito; pero sí, a partir de una formulación tan ricamente cargada de formaciones político-culturales, podemos aprovechar la ocasión para puntualizar y definir de qué estamos hablando: ¿qué aportan los y las intelectuales? ¿De verdad van a desaparecer? ¿Por qué?

Buena parte de quienes leen este artículo, y habitualmente leen el medio en que aparece, podrían considerarse “intelectuales”. ¿Qué los definiría así? Seguramente no el tener barba ni el fumar en pipa (es probable que esas características superficiales no las tenga ninguno –ni ninguna– de quienes ahora están leyendo esto). Se es “intelectual” por una posición en la vida, por una actitud y no tanto por una especialidad profesional. En esta era de hiper especializaciones donde los grados universitarios van quedando “pasados de moda” y se exigen post grados como carta de presentación –ya estamos en los post doctorados– para un mercado laboral cada vez más descarnadamente competitivo, mundo, valga recordar, que al mismo tiempo presenta un 15% de su población planetaria analfabeta, en esta era de (supuesta) excelencia académica creciente, no hay carrera de “intelectual”. Nadie se gradúa de tal. ¿Dónde se estudia eso? Jorge Luis Borges, sin dudas uno de los grandes intelectuales del siglo XX, erudito como nadie, tenía por todo título académico un bachillerato en Suiza; y Nicanor Parra, el gran poeta chileno, intelectual de fina sensibilidad humana y social, tenía por grado de sus estudios formales… profesor de matemáticas. ¿Cuándo se empieza a ser intelectual entonces? La historia está llena de intelectuales sin título profesional.

La pregunta insiste: ¿cuándo se comienza a ser un intelectual? ¿Qué cosa da esa categoría? El periodista Ignacio Ramonet, por ejemplo, el director de Le Monde Diplomatique, sin dudas es un intelectual. ¿Lo son también los otros periodistas que trabajan en ese medio? ¿Qué diferencia a un periodista de un intelectual? ¿O no hay diferencias? Aunque exista esa cierta inexactitud en la definición, así sea a tientas intuimos de qué se habla cuando se dice que alguien es un intelectual: es alguien que piensa, que piensa creativamente. Si bien puede tener directa ligazón con lo político, no es un político. La práctica política se relaciona directamente con el poder, en tanto lo intelectual tiene que ver, antes bien, con la búsqueda de la verdad, con la creatividad.

Al hablar del poder tocamos el corazón del asunto: un intelectual es alguien que, o funciona como servidor del Amo de turno, o es un contradictor del poder. En esa dinámica se despliega toda su actividad: como “profesional” de la cultura, del hecho civilizatorio en sentido amplio, le toca definirse por una de las dos alternativas: mantiene el orden dado, o lo cuestiona. No hay trabajo intelectual neutro. Hay intelectuales que actúan en la esfera política propiamente dicha, poniendo el cuerpo en forma directa: Lenin, Mao Tse Tung, Fidel Castro, o por el lado del pensamiento no-crítico, fundador y defensor del sistema: los iluministas franceses (Voltaire, Rousseau, Montesquieu, etc.), George Washington, Mario Vargas Llosa, pero esa no es la generalidad. Los intelectuales hacen su aporte modestamente desde un trabajo silencioso, no desde la tribuna pública.

Ahora bien: la idea aquella por la que “la” ciencia hará a un lado a los intelectuales desplazándolos por inservibles, esconde una visión prejuiciosa (ideológica) de las ciencias, idea no crítica por cierto: idea que las asimila a instrumentos a favor de los poderes constituidos, sin cuestionamiento, el saber como servidor del Amo de turno. ¿De qué se ciencia se está hablando? De cualquier actividad que sirva para mantener el orden establecido, desde las modernas tecnologías comunicacionales de manipulación social a la psicología militar, desde las técnicas de mercadeo a eso que en Estados Unidos se llamó alegremente “ingeniería humana”, hoy esparcido por todo el globo. Si ese cúmulo de saberes es lo que reemplazará al pensamiento crítico sobre lo humano, sobre lo social y sobre la historia, la perspectiva es muy preocupante. Y sabemos que esa es la tendencia en marcha, por eso se torna imprescindible seguir levantando voces a favor de un humanismo crítico y cuestionador. Es decir: de una intelectualidad comprometida con la verdad.

Por supuesto que un intelectual puede ser parte vital del sistema. Ahí están los llamados “tanques de pensamiento”, los ideólogos que “piensan” los escenarios del mundo, que diseñan el orden cultural, los engranajes vitales al sistema que, ciencias de por medio, consolidan el estado de cosas. La “ingeniería humana” no es sino eso.

Pero un intelectual también puede optar por otro proyecto. La función del intelectual es ayudar a abrir los ojos. Aunque en esto hay que tener cuidado: tampoco un intelectual es un iluminado que conduce al rebaño de zombies hacia la sabiduría. Esa es la otra versión del intelectual –y lo que alimenta esa visión, igualmente estereotipada y también errónea– de su aureola mágica. Si alguna responsabilidad ética le toca, es la de ayudar a quien no ha tenido la posibilidad de un desarrollo intelectual a poder ver lo que le está vedado. Si la cuota de saber de que dispone le sirve sólo como mero regodeo, supuesto tesoro del que se ufana terminando muchas veces en bizantinas discusiones estériles para demostrar cantidades de saberes en juego, eso justifica ese otro estereotipo que circula socialmente donde se lo ve como “alejado de la realidad, enfrascado en sus propias elucubraciones”. Esa actitud, con un tácito llamado a una “discusión teórica permanente” que esconde una parálisis en la acción concreta, es lo que ha llevado a desconfiar de su importancia, de su utilidad, considerándolo entonces un “vago inservible”.

Pero ni lo uno ni lo otro: así como un pragmatismo ciego sin teoría no puede sino estrellarse contra la pared, un devaneo teórico por el puro goce de especular no aporta nada. En definitiva, tanto uno como otro son inconducentes.

Las ciencias de las que nuestro conferencista se jactaba –aunque no sólo él, sino en buena medida la conciencia término medio que ha creado la modernidad– produce efectos, sin dudas. Si, por ejemplo, consumimos todo lo que consumimos es porque hay saberes técnicos que posibilitan operar y decidir los “gustos” de los consumidores: ¿por qué los logotipos de las marcas más conocidas mundialmente llevan todos, invariablemente, los colores rojo, amarillo y blanco? Un cierto saber técnico (disfrazado de científico) lo certifica. Y no hay dudas que eso es cierto, que produce impactos. En definitiva: que sirve para vender. Utilizar ese conocimiento para mercadear es, en la lógica de nuestro conferencista, lo que marca el rumbo de las ciencias sociales contemporáneas. ¿Lo podemos aceptar? Ahí es donde nace entonces el pensamiento crítico (o si se quiere decirlo de otro modo: la misión de la intelectualidad como contradictora del poder).

Justamente el problema que se le presenta hoy al pensamiento crítico, el que intentan desarrollar los intelectuales en tanto contradictores al sistema, es la forma en que el saber “oficial” de ese sistema va tomando forma. Como dijo Ralph Emerson, podemos estar de acuerdo con que “la tarea más difícil del mundo es pensar”, pensar críticamente se entiende. Sin dudas, puesto que se trata de remar contra la corriente. Eso no es nuevo; siempre ha sido así, y cada pequeño avance en las ideas, en las teorías –¿podremos decir: en la civilización?– costó sacrificios indecibles, pagados con muerte, sufrimiento, escarnio, destierro. Pero ahora las cosas se complican porque el grado de “impacto” (palabra tan de moda) de esos saberes que recorren el mundo es tan fenomenal (por ejemplo, lo que más arriba presentábamos como demostración de la “infalible” psicología de la percepción, las “ciencias” de nuestro conferencista), y junto a eso la cantidad inconmensurable de datos y más datos que se producen con velocidades vertiginosas es tan inmanejable, que formular visiones globales y críticas de esos procesos se torna muy complicado.

Ser un intelectual crítico en un mundo manejado por poderes descomunales que hacen uso de cada pequeño avance tecnológico (se dice, por ejemplo, que vivimos en guerra perpetua, “guerra de cuarta generación” la llaman los ideólogos de la derecha, guerra psicológico-mediática, aunque no nos demos cuenta), abrir una visión alternativa ante ese “impacto” fabuloso que evidencian las ciencias sociales –ingeniería humana– que no se avergüenzan de ser las sirvientes del Amo de turno, es difícil, entre otras cosas, porque no se dispone de “éxitos” que mostrar desde este lado. Y además, manejar el grado casi infinito de datos e información que recorre el mundo es ya una tarea imposible en términos prácticos.

Pero para quienes siguen apostando por la visión humanista y crítica del mundo, para quienes no se fascinan con esa ingeniería humana tan “exitosa” y de tan alto impacto, algo nos puede dar esperanzas, al mismo tiempo que llena de sentido el trabajo intelectual, hoy cuestionado por este conferencista (y por tanta propaganda que, o lo sataniza, o lo denigra). Permítasenos presentarlo con un breve parangón histórico: la Revolución Francesa de fines del siglo XVIII no fue el origen del mundo moderno, de la burguesía como clase dominante con toda su ideología liberal de libre mercado; fue, por el contrario, la culminación de un proceso que se venía gestando desde siglos atrás, que arranca ya con la Liga Hanseática en el siglo XIII y es desarrollado por toda la intelectualidad europea que comenzó a promover ideas nuevas que posibilitaron el Renacimiento y el surgimiento de la ciencia moderna tal como hoy la podemos conocer.; ideas-fuerza, valga decir, que se fueron transformando en los ideales político-filosóficos que para 1789 logran forma acabada. Pero lo que posibilitó la toma de la Bastilla y el guillotinamiento de la nobleza francesa como símbolo del inicio de una nueva era política, de nuevas relaciones de poder, fue el trabajo intelectual de innumerables pensadores que fueron creando las bases de esa “asalto al poder” dieciochesco.

En ese sentido podemos decir que el experimento socialista, del que conocimos en el siglo XX sólo los primeros balbuceos –extraordinarios en algunos casos, condenables en otros, pero siempre eso: primeros pasos– no es un punto de llegada: es un punto de partida, y sólo el trabajo intelectual de revisión crítica –no el debate estéril para el propio pavoneo, que quede claro–, sólo la lectura constructiva y la reformulación teórica profunda, honesta, buscadora de la verdad, podrá hacer de estos primeros pasos un momento en la construcción de esa sociedad menos injusta que sigue siendo el ideal del socialismo, aunque hoy se lo quiera hacer pasar por fenecido.

En ese sentido, entonces, los intelectuales tienen un gran reto por delante: seguir pensando y dándole forma a esa utopía que nos sigue haciendo caminar. Sin ser la guía, la vanguardia esclarecida –¡pobres de aquellos que se lo creen!–, los intelectuales no son “charlatanes de feria”. Son, por el contrario, bastiones de un pensamiento crítico que no ha muerto ni se puede dejar morir.

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Crisis del empleo en Costa Rica

Luis Paulino Vargas Solís (especial para ARGENPRESS.info)

El Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC) dio a conocer esta semana algunos de los datos y resultados más relevantes derivados de la Encuesta de Hogares aplicada en julio pasado. Las cifras, publicadas con un rezago de tres meses, son insuficientes y limitadas. Por cuestión de espacio, omito referirme a tales problemas, aunque en el transcurso de este artículo menciono algunos.

1. El desempleo: rostro femenino y juvenil

Es obvio que entre julio de 2008 y julio de 2009 el país experimentó un agudo deterioro en materia laboral. El número de personas desempleadas aumentó de 102 mil a 166 mil (un 63% de aumento). El retroceso es más fuerte en el caso de las mujeres. Ello se refleja en los respectivos índices o porcentajes de desempleo: mientras el dato general pasa del 4,9% al 7,8%, el de los hombres aumentó de 4,2% a 6,6% y el de las mujeres de 6,2% a 9,9%. El desempleo aumentó de forma especialmente aguda entre la gente joven. La tasa correspondiente pasa del 17,7% al 26,0% para las personas trabajadoras entre 12 y 17 años y de 10,0 a 16,7% para los 18 a 24 años. Por sexo, el deterioro resulta mucho más pronunciado para las jóvenes trabajadoras.

Se trata de los peores índices de desempleo desde la crisis de inicios de los ochentas. Con toda claridad observamos que la crisis principalmente asume un rostro femenino y juvenil.

Por cierto, el aumento en el empleo público (29 mil plazas nuevas) permitió atenuar el incremento del desempleo. Así, de haberse mantenido inalterado el número de empleados del sector público, la tasa de desempleo fácilmente habría superado el 9% con cerca de 200 mil personas trabajadoras sin trabajo.

Los datos sugieren que en el caso de los hombres el desempleo se origina principalmente en la construcción y, en segundo lugar, las actividades agropecuarias. En el caso de las mujeres el impacto provino principalmente de la industria manufacturera.

2. Un deterioro laboral generalizado

Sin embargo, estos datos sobre desempleo a lo sumo nos entregan una visión parcial del verdadero impacto que la crisis ha tenido en lo laboral.

Primero, es llamativo el aumento registrado por quienes se sitúan en “inactividad laboral”. Ello es especialmente claro en el caso de los hombres (fuerte aumento de casi 8% respecto del año anterior) ¿Significa esto que hay trabajadores que, cansados de andar infructuosamente en busca de trabajo, han desistido de seguir haciéndolo y se “salen” del mercado laboral? Es posible que así sea.

Segundo, lamentablemente no se dieron a conocer los datos acerca del número de personas en situación de “subempleo” (una más entre las muchas omisiones en la información publicada). El concepto de subempleo hace referencia a situaciones laborales anómalas; son personas empleadas pero cuyo ingreso o jornada laboral son consideradas inadecuadas o anormales. Sin embargo, viendo los limitados datos dados a conocer, me atrevo a estimar que el número total de personas desempleadas y subempleadas probablemente habrá aumentado en alrededor de 100 mil trabajadoras y trabajadores (hasta un total de más de 650 mil). Ello implica que más del 30% de nuestra fuerza de trabajo estaría en esa insatisfactoria situación, frente a un 26% un año atrás.

Tercero, en términos geográfico, el deterioro del empleo es generalizado y se registra en todas las regiones del país. Con la excepción de la región Huetar Atlántica, el golpe es más fuerte en las regiones fronterizas y costeras –históricamente más pobres y rezagadas- que en la zona central. Un ejemplo: la región Chorotega –epicentro del demencial desarrollo inmobiliario de los años previos a la crisis- registra un salto espectacular en su tasa de desempleo del 5,5% al 10,1%, con aumentos también muy pronunciados en el subempleo. Es decir, además de asumir un rostro juvenil y de mujer, la crisis también ha impactado de forma especialmente cruda sobre las regiones más desfavorecidas. Ello ratifica la enorme estafa del maldesarrollo –expoliador e insostenible- que los gobiernos de signo neoliberal, y en especial el de Arias, han promovido en esas regiones.

3. Pobreza

Este es un aspecto donde, sin duda, algo no anda bien con los datos. Veamos.

De acuerdo a las cifras publicitadas, el porcentaje de familias en situación de pobreza aumentó en 0,8 puntos porcentuales: de 17,7% a 18,5%. De acuerdo con esto, casi 26.000 hogares más cayeron en la pobreza. La población afectada aumentó en más de 100 mil personas, pasando de alrededor de 830 mil a unas 935 mil personas pobres; aproximadamente un 20,3% de la población total.

En casi todas las regiones el índice de pobreza aumenta. Las excepciones son Chorotega y Huetar Atlántico. En el primer caso el asunto resulta ciertamente contradictorio a la luz del pronunciado incremento del desempleo y subempleo. No obstante lo anterior, y si bien esa región registra un porcentaje menor de familias pobres, la parte correspondiente a la llamada pobreza extrema sí se incrementa de forma muy considerable.

En general, se percibe una discordancia entre el agudo deterioro del empleo y el relativamente atenuado retroceso registrado en los índices de pobreza. En parte ello podría ser atribuible a los índices de inflación relativamente bajos registrados en el último año, y en parte a los esquemas de subsidio asistencialista aplicados por la administración Arias. Pero esto también ratifica la tremenda insuficiencia de las metodologías en uso para la medición de la pobreza. Estas no logran dar cuenta satisfactoriamente de las situaciones de retroceso económico generalizado que hemos vivido durante el último año, ni de las raíces estructurales más profundas que inciden en la persistencia y el agravamiento de las situaciones estructurales de marginalidad y exclusión.

4. La cruel realidad de la desigualdad

Las estadísticas de que disponemos en Costa Rica no nos dan más que un pálido reflejo de la verdadera situación de la desigualdad social que vivimos. Aún así, los datos para este 2009 resultan suficientemente catastróficos para resultar alarmantes.

La relación entre el ingreso por habitante del quintil cinco (el 20% de la población de ingresos más altos) respecto del quintil uno (el 20% de ingresos más bajos) alcanza 14,80 (es decir, el ingreso promedio por persona de los hogares del quintil cinco es 14,80 veces más alto que el del quintil uno). Es la diferencia más alta que se registra en por lo menos el último cuarto de siglo, desde la crisis de principios de los ochenta. Sin entrar en detalles engorrosos, agregaré que el examen de los datos publicados muestra que la desigualdad se amplía no solo entre el quintil más alto y el más bajo, sino también entre los quintiles intermedios y de estos respecto del más alto como también en relación al quintil inferior.

O sea, observamos un proceso agudo de profundización de las diferencias sociales. Es decir, la crisis no solo tiene rostro femenino, juvenil y regionalmente desequilibrado, sino, además, tiene rostro de pobreza. Porque entre más pobre es usted, mayor es el impacto que sufre. Con lo cual tan solo venimos a confirmar que, en efecto, algo no anda bien con los índices de pobreza.

Sin embargo, debo reiterar que esta es tan solo una muy mala aproximación a los verdaderos problemas de desigualdad. Y ello por muchas razones. La más obvia es que el ingreso que las personas reportan al ser encuestadas, tiende sistemáticamente a subestimarse conforme más alto es ese ingreso. Pero, además, operar con categorías tan amplias como los quintiles, es decir, dividiendo a la población en porciones de un quinto del total, resulta un método realmente grosero. En cambio, mucho nos interesa conocer cuál es el ingreso del 5% y del 1% de la población de más altos ingresos. Más aún, necesitamos saber cuál es el ingreso del milésimo y, ojalá, del diezmilésimo de la población con ingresos más elevados. Solo así podremos tener una imagen fidedigna de la desigualdad social que hoy fractura nuestra sociedad. Al respecto, sin embargo, el INEC procura evitar la fatiga.

Y, en fin, con todas sus limitaciones, aquí encontramos material para entender –un poco más en serio- el por qué de los incrementados niveles de violencia social e inseguridad que estamos sufriendo. Lo cierto es que –junto a otras causas de similar complejidad- ello es fruto de la falta de oportunidades, la carencia de empleo decente y la aguda desigualdad social.

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(VIDEO) Tomás Andino (UD): Honduras. El frente de lucha interno y la movilización popular decisiva para la restitución constitucional

Dick Emanuelsson - Mirian Huezo Emanuelsson (especial para ARGENPRESS.info)

El acuerdo firmado entre las dos comisiones el viernes pasado despierta muchas inquietudes y preocupaciones de la seriedad por parte de Estados Unidos y la voluntad de aceptar la restitución constitucional en Honduras por parte de la comisión del régimen de facto.

El Congreso nacional tiene en su mano la decisión de aceptar o rechazar el acuerdo entre las dos comisiones pero hay muchos elementos que dicen que los congresistas que formalizaron el golpe de estado militar el 28 de junio no están muy de acuerdo de revocar esa decisión.

Sin embargo Estados Unidos ha logrado, después cuatro meses de doble discurso y de dilataciones, de imponer su política en Honduras, quedarse con la base Palmerola y evitar una Constituyente, por lo menos durante el periodo que queda del presidente Manuel Zelaya.

En la siguiente entrevista (en dos partes) con TOMÁS ANDINO, diputado de la Unificación Democrática (UD) en el Congreso nacional, el también dirigente nacional del Frente Contra el Golpe de Estado advierte por “bailar antes de que llegue la orquesta” y que debe haber una última fecha definida antes de aceptar y reconocer las elecciones.

Tomás Andino comenta en la entrevista sobre las negociaciones entre la UD y la campaña del candidato presidencial independiente, Carlos H. Reyes para lograr a llegar a un solo candidato del movimiento popular en las elecciones el 29 de noviembre año en curso. Hay grandes posibilidades de que la capital podría ser gobernada por Flor Guevara, mujer, activista de la Resistencia y candidata a la alcaldía en nombre de la UD y que otros miembros de la Resistencia también tengan victorias electorales en otras partes del país.

Pero todo depende de la restitución del presidente Manuel Zelaya.



Foto: Honduras, Política - Tomás Andino, diputado de la Unificación Democrática (UD). / Autora: Mirian huezo Emanuelsson

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Argentina: Identidad y solidaridad

Salvador María Lozada (especial para ARGENPRESS.info)

Se ha vuelto a plantear entre nosotros la polémica relativa al supuesto derecho fundamental de quienes se niegan a la prueba del ADN respecto de su propia identidad. Una notoria personalidad pública ha invocado estos días esa tesis, que ha sido la de la Corte Suprema, parcialmente en su actual composición.

Se trata del caso “Vázquez, Evelyn”, litigio en el que ese tribunal hace unos pocos años, en el 2003, persistió en legitimar esa negativa a la prueba genética.

Es un error, claramente. Lo es conceptualmente, y también es un error desde el ángulo estrictamente normativo

1. Individualismo contra solidaridad

Discurrir sobre la intimidad humana y sus límites no es algo que pueda disociarse del concepto que se profese sobre la persona humana.

A esta altura de los tiempos no debiera estar esa noción afectada por prejuicios heredados del liberalismo individualista y de sus egocentrismos entrañables. De tal individualismo se ha dicho que “es un sistema de costumbres, de sentimientos , de ideas y de instituciones que organiza el individuo sobre sus actitudes de aislamiento y de defensa.

Fue la ideología y la estructura dominante de la sociedad burguesa occidental entre los siglos 18 y 19. "Un hombre abstracto, sin relaciones ni comunidades naturales, dios soberano en el corazón de una libertad sin dirección ni medida, enfrentando al otro con la desconfianza, el cálculo y la reivindicación; las instituciones reducidas a asegurar la protección de sus egoísmos, o el mejor rendimiento por la asociación reducida al lucro: tal el régimen de la civilización que agoniza a nuestros ojos “.

Así decía Emmanuel Mounier en los años pasados entre las dos guerras mundiales (1).

La persona humana desde hace décadas se concibe como un centro de relaciones concretas, de comunicación, de solidaridad, de apertura.

“Ella no existe sino hacia otro, no se conoce sino a través del otro, no se encuentra sino en el otro. La experiencia primitiva de la persona es la experiencia de la segunda persona. El /tu/, y el /nosotros , / precede al /yo /o al menos lo acompaña”, agrega Mounier citando a Nedoncelles, a Buber y a Midinier (2).//

El derecho a la intimidad no puede escapar a la realidad concreta y a la situación socio-histórica en que se realiza y ejerce, ni cabe predicarlo de un /yo / abstracto, desligado del /hic et nunc /ineludible de la existencia humana, lo cual es particularmente relevante en el caso mencionado, como es fácil advertir y se insistirá luego.

2. Los límites de la intimidad

Un concepto individualista de la intimidad de la persona humana sería hoy inadmisible. Pero aun cuando no lo fuera, aceptado como mera hipótesis, ello no mejoraría la suerte de la errada decisión mayoritaria de la Corte.

Porque no se discute – ni lo discute la sentencia- que el fundamento normativo de la intimidad está en nuestro ordenamiento en el art. 19 del viejo texto decimonónico. Como se sabe, a pesar de la *Weltanschauung* liberal de la que es tributaria, la constitución de 1853 atenúa la autonomía personal al erigir tres límites bien consabidos al goce de la intimidad: el orden, la moral pública y el perjuicio a terceros. Complementariamente, el código civil opone también una triple barrera al abuso de los derechos en el art.1071: la buena fe, la moral y las buenas costumbres.

La resistencia a la prueba hemática opuesta por Evelyn Vázquez, y quienes actúan igual a ella, avanza sobre estas tres fronteras delineadas por la ley máxima y el derecho común.

No hay duda que la filiación de los habitantes, su estado civil y su adecuada identificación concierne claramente al orden público y al poder de policía del Estado contemporáneo.

No en vano tenemos un Registro Nacional de las Personas y desde hace más de un siglo y numerosos Registros Civiles responsables de esta tarea de verificación y de autenticidad, en suma de la verdad concerniente a las personas de la población, muy en particular sobre la identidad de dichas personas, lo cual depende centralmente de la filiación. No en vano el Código Penal ha hecho de esos valores de certidumbre y veracidad un bien jurídico protegido, como se desprende del Título IV, Capítulo II del Libro Segundo de ese cuerpo normativo.

Es que la filiación, ese eje de la identidad, es la faz externa de la persona humana, la que se ofrece a la comunidad y a todas las relaciones sociales y estatales.

El concepto de identidad personal excede con creces la intimidad, la desborda nítidamente. Ser en la sociedad y en el Estado, tener identidad en ellos, es un hecho que se proyecta hacia lo público de la persona.

Está claro, pues, que la invocación de la intimidad para resistirse a la prueba genética carece de fundamento porque la filiación y la identidad tienen una notoria significación supra íntima y ostensiblemente trascienden y desplazan las propensiones y los deseos de la intimidad.

Con otras palabras, literalmente, no es “una de las acciones (u omisiones) privadas de los hombres (o mujeres) que no ofenden el orden”. Esa resistencia, por el contrario, sí, muy efectivamente, ofende al orden público porque frustra uno de los cometidos más obvios del poder de policía respecto de la población del Estado y desconoce realidades sociales que sin duda exceden la órbita de lo privado.

También esa resistencia ofende la moral pública mentada por el art. 19. Tal moralidad no es otra que la ley mosaica trasmitida como parte del acervo judeocristiano que reflejan las convicciones de la vasta mayoría del país, que ha informado sus instituciones y las “buenas costumbres” del medio social, para decirlo con los términos del código civil. Y en ella destaca “el honrar al padre y a la madre” de un modo eminente (Deuteronomio,V, v. 16). Naturalmente, se trata del padre y la madre de la familia genuina y real, natural o legítima, no de la familia ficticia, fingida, inventada como secuela de conductas delictuales, y urdida con fraude en un medio de violenta antijuridicidad.

No obstante los respetables afectos y emociones que de hecho esta vinculación fáctica haya explicablemente podido con los años ir engendrando, nada de esto altera los términos de la cuestión ni ayuda a sustentar en lo más mínimo la invocación del derecho la intimidad. Sin daño a esta, ni a los sentimientos aludidos, los renuentes a la prueba genética podrían y pueden prestarse a la prueba de ADN y seguir cultivando esas emociones no necesariamente excluyentes de la obligación moral de honrar al padre y a la madre verdaderos. La resistencia a conocer los progenitores reales, así pues, siendo premisa fáctica ineludible del poder honrarlos, se revela entonces como muy clara infracción a esa moralidad prevista por la exigencia constitucional limitativa del derecho a la intimidad.

Otro tanto cabe decir del deber de veracidad que se impone como elemento de la moral pública aludida y de la buena fe, moralidad y buenas costumbres, también opuesta al abuso del derecho por la legislación común. El deber de veracidad no alcanza solo al decir la verdad sino también a contribuir a que la verdad sea sabida por todos aquellos a quienes razonablemente puede concernir.

Resistirse, y al resistirse obstruir el establecimiento de la verdad respecto de la propia filiación, no es comportamiento que conjugue con esa exigencia ética de no impedir el conocimiento de la verdad a quienes - la sociedad, el Estado y la familia presunta -, tienen derecho a ella.

Adviértase, sin embargo, que no se le ha requerido a Vázquez y a los otros renuentes que digan la verdad. Se le ha pedido algo sustancialmente diferente y mucho menor como contribución al proceso: solo que no obstruyan el acceso a elementos materiales que están, por así decirlo, en su posesión y de los que son portadores de un modo involuntario e inconsciente. Se trata de algo inconfundiblemente diverso de la prueba testimonial. Así pues el sustraerse a la prueba hemática para impedir la verdad sobre la propia filiación no es una de las “acciones (u omisiones) privadas de los hombres (o mujeres)” que no ofenden la moral pública, lo que invalida también la posibilidad de ampararse en el derecho a la intimidad a este respecto.

Finalmente, el perjuicio a terceros se proyecta en varias direcciones. Por un lado, el perjuicio al vasto conjunto de la población del Estado nacional que tiene interés en la certidumbre y en el conocimiento de la identidad, y por ello de la filiación, de sus congéneres; más aun y sobre todo, y con más alto signo axiológico, el perjuicio a los órganos del Estado que necesitan igual certidumbre sobre la identidad y filiación de todos los ciudadanos y administrados. Pero aun mucho más todavía, más viva y fuertemente, aparece el perjuicio a la familia legítima o natural de los requeridos. No se trata de una construcción artificial ni de un valor ideológico. La familia es la titular inequívoca de derechos que han sido reconocidos, ahora en el nivel constitucional, por la Convención Americana sobre Derechos Humanos, cuyo art.17.1 deja puntualmente asentado “La familia es el elemento natural y fundamental de la sociedad y debe ser protegida por la sociedad y el Estado”.

Habida cuenta que la familia aparente ha quedado desechada por la prueba del propio proceso como un engendro delictual y fraudulento, la expectativa de establecer la verdadera familia adquiere una enorme significación para esa sociedad, para la cual ella es su “elemento natural y fundamental”. Los intereses de la sociedad y del Estado, que por imposición constitucional deben ver en la familia su elemento natural y fundamental, están pues atacados por la renuencia a la prueba del ADN.

La decisión de no contribuir a la certidumbre sobre los lazos de parentesco que, prioritariamente, sus presuntos abuelos aspiran a tener, es una muy clara lesión a los intereses en expectativa de estos tan próximos terceros, los probables miembros de la familia de los renuentes, sobre la que es preciso obtener certidumbre. Y también una lesión muy determinada y honda a la posibilidad de que la sociedad y el Estado cumplan con su deber de protección sobre esa familia, como prescribe la norma ya citada de la Convención americana.

De tal modo, la resistencia a la prueba mentada no es una de “las acciones (u omisiones) de los hombres (o mujeres)” que no perjudican a un tercero.

Quien se resiste a dicha prueba no puede ampararse, pues, en el derecho a la intimidad enunciado por el art. 19 de la constitución, contrariamente a lo que ha decidido lamentable y muy infundadamente la mayoría del tribunal de instancia suprema en el pronunciamiento de 2003.

3) La Verdad Jurídica Objetiva

Dicho todo esto, tan simple y obvio para el exégeta sin prejuicios ni intereses ulteriores, convienen algunas consideraciones adicionales.

Las circunstancias que dan origen al proceso en el que se le requirió la prueba de sangre a Evelyn Vázquez son las del terrorismo de Estado de los años 70 y principios de los 80. Es la etapa tal vez más cruenta y trágica del pasado nacional, en las que se generalizó la desaparición forzada de personas junto a la apropiación de recién nacidos durante el cautiverio de sus madres antes de ser clandestinamente ejecutadas. Esto tiñe con colores de excepcional y horrible intensidad la causa resuelta. No se trata en consecuencia, de una duda filiatoria emergente de disputas habituales, conflictos familiares o habladurías mediáticas al uso televisivo, ni de una controversia por reclamos hereditarios, hipótesis éstas que parecen francamente baladíes comparadas con la duda producida en el horror de aquellos años aciagos.

Hay una distancia inmensa entre esos supuestos más o menos anodinos de investigación de la filiación y la requerida a causa de la comisión de crímenes atroces e imprescriptibles.

Durante los últimos tiempos algunos fiscales, jueces y alzadas han realizado una tarea esforzada y meritísima para corregir la impunidad legislativa de aquellos hechos gravísimos, impunidad bendecida en 1987 por este mismo tribunal con el voto de algunos de los ministros (3) que en el 2003 también concurrieron a la infortunada solución del caso Vázquez.

Que la Corte Suprema haya persistido a en la obstrucción de esta corriente reparadora de la justicia omitida y establecedora de la verdad, produce no poca perplejidad, asombro y verdadera alarma.

Sobre todo cuando se examina la rebuscada índole y la indigente fuerza de convicción de los argumentos a los que no se ha evitado descender para forzar lo insostenible: unos retorcidos recursos abogadiles de nivel insignificante, como los que pretenden hacerle decir a normas del código procedimental cosas que de ningún modo afirman, y que otros voto de la sentencia, también errado pero hermenéuticamente más pudoroso, se ocupa de rectificar.

En mejores tiempos que los presentes, la jurisprudencia de la Corte Suprema supo oponer con energía la decidida busca de la verdad jurídica objetiva a la complacencia en los ritualismos formales “sustitutivos de la sustancia que define la justicia”(4-9-73). La mayoría del tribunal para amparar la resistencia de la prueba genética ha construido una suerte de apoteosis del ritualismo formal y de los bizantinismos curialescos, Haberle concedido a la intimidad de la renuente un poder exorbitante y disfuncionales a la significación jurídica y social de la filiación y de la identidad, con un claro desborde de los tres límites del art. 19, es cosa que excede por completo lo opinable o dudoso y constituye una interpretación que debe ser abandonada cuanto antes.

Salvador María Lozada es Presidente de la Asociación Internacional de Derecho Constitucional. Miembro del Consejo Académico del Colegio Público de Abogados de la Capital Federal.

Notas:
1) Emmanuel Mounier, Le Personalisme, Presses Universitaires de France, Quatorziéme édition, pag. 32.
2) E. Mounier, ob.cit., pag. 33.
3) V. Salvador María Lozada, Los Derechos Humanos y la Impunidad en la Argentina (1974-1999), Grupo Editor Latinoamericano, pag. 205

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La condena

Carlos del Frade (APE)

El primer líder de masas en estos arrabales del mundo se llamó José Gervasio Artigas. Desde la Banda Oriental su nombre fue bandera de liberación, dignidad e igualdad.

Su estatuto provisorio de tierras sostenía que los más infelices serían los más agraciados y cumplió hasta que los portugueses, ayudados por las burguesías de Buenos Aires, Entre Ríos y Santa Fe, invadieron aquellos lugares que diez años después se llamaría Uruguay, el río de los pájaros.

Nadie era más que nadie en la Liga de los Pueblos Libres, allí donde las asambleas populares decidían, cada seis meses, si los miembros del cabildo y hasta los jueces continuaban o no en funciones.

Las tierras eran para los que las trabajaban y no importaba linaje alguno. Los pueblos originarios de la zona, chanaes, timbúes, charrúas y guaraníes poblaron sus ejércitos de guerrillas y durante diez años pelearon contra todos los intereses que odiaban a Don José. Españoles, portugueses, ingleses, porteños, entrerrianos y santafesinos traidores comenzaron la cacería contra la rebeldía artiguista.

Aquella que fue capaz de movilizar a ocho mil familias en octubre de 1811, cruzar el río Uruguay y hacer del éxodo del pueblo oriental una demostración palpable de la dimensión de jefe popular que tenía Artigas.

Los terratenientes de las distintas provincias decidieron hambrear a las familias que lo seguían.

No mandaban alimentos y les robaban sus pocas pertenencias y hasta sus hijos por estar a favor del Protector de los Pueblos Libres.

Decenas y decenas de batallas marcaron el viaje final de Artigas hacia la selva paraguaya pero antes de llegar atravesó el Chaco y a su paso las distintas poblaciones originarias le pedían su bendición y consejos para vivir mejor, como ellos sabían que se vivió en los tiempos de la Liga.

Don José los apartaba, les pedía por favor que no lo siguieran, que el castigo se iba a extender por varias generaciones.

La historia oficial siempre ocultó la dimensión política y afectiva que alcanzó Artigas en estas tierras. Sin embargo hay documentos que hablan de las condenas impuestas a todos aquellos que no pensaran igual que los gobiernos centrales, ya sea de Buenos Aires o de los señores terratenientes de las provincias argentinas.

Algo de eso se repite en el Chaco. Ya no está Artigas pero sí continúa un poder político que condena simplemente porque piensa distinto al gobierno de turno.

La consecuencia es mayor pobreza. Una práctica obscena y asesina.

Los intendentes radicales del Chaco denunciaron que el gobernador kirchnerista Jorge Capitanich no gira fondos para alimentos. El costo por ración es de solamente 55 centavos.

La información agrega que "los planes nacionales alimentarios y otros no son recibidos por intendentes de la oposición porque Capitanich los utiliza para extorsionar a la Legislatura", sostuvo la jefa de gobierno de Resistencia, Aída Ayala, en una conferencia de prensa.

Agregó que “la situación en el norte argentino es angustiante” y “la gente está desesperada, tiene hambre y el gobernador es un delegado del matrimonio K”.

Una absurda condena que repite el castigo contra los empobrecidos que alguna vez pronunciaron la palabra Artigas como sinónimo de dignidad.

Fuente foto: APE

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Argentina: Ley de Glaciares, "No sé si estamos por sancionar la mejor ley"

Marcelo Maggio (BIODIVERSIDADLA)

Aunque el senador por Córdoba Carlos Rossi asumía que había que ceder en algunos puntos y se lamentaba por el veto presidencial, de todos modos felicitó a Daniel Filmus por su política de "consensos" para lograr una nueva ley de protección de glaciares. Hoy crece la preocupación en un importante sector ambientalista que afirma que el nuevo texto, lejos de proteger los glaciares, "reglamenta la entrega".

El "veto Barrick" fue como se conoció el rechazo de Cristina Kirchner a la ley de Protección de Glaciares 26.418 que el Congreso votó por unanimidad en octubre del 2008. Como el escándalo crecía, el oficialismo terminó impulsando un proyecto propio de la mano del senador por Buenos Aires Daniel Filmus. La nueva iniciativa conserva un articulado "similar" a la ley vetada, pero algunos cambios y agregados parecen venir con sorpresa letal, cual caballo de Troya.

El 21 de octubre pasado se trató en comisión y acto seguido se aprobó por unanimidad en la Cámara de Senadores el proyecto de Filmus para la "protección de los glaciares". Hubo sólo algunas objeciones por parte de los senadores de Salta y Catamarca, a quienes sólo parecía preocuparles la injerencia nacional en sus negocios provinciales. La fecha del 10 diciembre es una bisagra para un gobierno que plantea aprobar lo que piensa como sus "leyes estratégicas" antes de esa fecha en la que hay renovación parlamentaria. No es casual que entre esas leyes esté la de Glaciares, ya que el problema ambiental condiciona un gran negocio con el que el kirchnerismo está muy involucrado: la minería a cielo abierto .. Por eso antes de diciembre es muy probable que se apruebe el texto de Filmus en Diputados y que los sectores del ambientalismo tengan que lamentarse por "la reglamentación del saqueo", como han caracterizado a la futura ley.

La centralidad del negocio minero para el gobierno estuvo demostrada en el reciente viaje de la presidenta a Chile. Allí fue acompañada por el secretario de minería Jorge Mayoral, entre otros funcionarios y representantes. En presencia de la presidenta de Chile, Michelle Bachelet, Cristina Fernández defendió el proyecto minero binacional Pascua Lama que impulsa la empresa Barrick Gold y alentó los proyectos de infraestructura sobre los Andes, en los que el principal interesado es el empresario argentino Eduardo Eurnekian, con quien se disponen a "perforar esa cordillera".[1]

La letra con sangre entra

El escándalo se originó en el mundillo de las empresas mineras y sus lobbystas cuando se dieron cuenta que la ley impulsada por la ex diputada Marta Maffei les prohibía hacer lo que mejor hacen, destruir montañas, y que se les terminaba el negociado. El texto original establecía preservar los glaciares y los ambientes glaciares por considerarlos una reserva estratégica de recursos hídricos y proveedores de agua. Ante eso, en noviembre pasado, Cristina Fernández vetó la ley argumentando que no podía darse “preeminencia a los aspectos ambientales por encima de actividades que podrían autorizarse”, como proyectos mineros y petroleros.

¿Cuáles son los ejes de la discusión? En primer lugar, y principalmente, el artículo 2 de la ley vetada establecía que "se entiende por ambiente periglacial el área de alta montaña con suelos congelados que actúa como regulador del recurso hídrico". En cambio para la ley de Filmus sólo se protege "dentro del ambiente periglacial, a los glaciares de escombros", esto es a los glaciares ocultos por la roca, pero no al ambiente en general como un ecosistema. Para el activista ambiental Javier Rodriguez Pardo esto es gravísimo, "porque sabemos que el ambiente periglacial protege a los glaciares". También, según Mariela Silvestein de Conciencia Solidaria, "el proyecto de Filmus es menos abarcador, reduce lo que tiene que custodiar. Se habla de lo periglacial pero no se lo protege, lo que hace es entregarlo a las industrias que se pueden asentar sobre ellos para realizar sus actividades que los destruyen o contaminan y utilizan sus aguas".

El segundo elemento en discusión es qué pasa con los emprendimientos mineros y de otro tipo que actualmente están funcionando sobre glaciares y en ambientes periglaciares. En el texto de Maffei se daba 180 días como máximo para hacer las auditorías ambientales y en función del diagnóstico y "en caso de verificarse impacto significativo sobre glaciares o ambiente periglacial se ordenará el cese o traslado de la actividad y las medidas de protección, limpieza y restauración que correspondan" .. La ley Filmus, en cambio, sólo impone hacer "una auditoría ambiental en la que se identifiquen y cuantifiquen los impactos ambientales generados sobre los cuerpos protegidos" y esto luego de que se haya terminado el inventario y en función de un cronograma de tiempos indefinido.

La diputada por la Coalición Cívica Fernanda Reyes explica de este modo las implicancias de estos cambios: "Se deja abierta la posibilidad a que la ley no se aplique, porque determina que tiene que hacerse el inventario de la provincia y recién ahí empiecen a hacerse las auditorías para ver los impactos y las condiciones con las que se presentan los emprendimientos mineros. Si la provincia tarda veinte años en hacer los inventarios, entonces recién ahí van a empezar a auditarse y regularizarse los emprendimientos que funcionan actualmente. Por lo tanto podrán seguir explotando y se deja la puerta abierta a que nunca se hagan los inventarios".

Alcances políticos

Varias posiciones se dieron a partir de la aparición del proyecto de Filmus. Desde el Senado hubo consultas a organismos, otras fuerzas políticas y ONGs. Para la diputada Reyes "cualquier modificación que se haga a la ley original de protección de glaciares es parte de la trampa que estipula este gobierno. Dar lugar a modificaciones implica aceptar el veto de la presidenta, cuando la ley fue votada por unanimidad por ambas cámaras. Nosotros creemos que no tenemos que ir por ningún tipo de reforma sino por la ley original y en contra del veto". En el mismo sentido se manifestaron Conciencia Solidaria y Javier Rodríguez Pardo, ya que la posición es ir por el texto original, es decir el que se aprobó el año pasado, que puede ser ratificado o también retomado a partir del proyecto de ley que redactó Miguel Bonasso (con la misma letra que la ley vetada). Sin embargo, aunque el proyecto de Bonasso fue aprobado en agosto pasado por la comisión de recursos naturales, permanece "cajoneado" en la comisión de minería de Diputados desde esa fecha.

Mariana Alanís es asesora del senador Daniel Filmus. Consultada sobre por qué de impulsar otro texto para proteger a los glaciares afirmó: "Porque la anterior ley tenía errores puntuales en cuanto a la definición del ambiente periglaciar, faltaba el tema del tratado del antártico, y además hay un convenio bilateral entre Chile y Argentina respecto de hielos que tendría que haber sido tenido en cuenta". Acerca de los cuestionamientos recibidos, Alanís responde que esta ley "fue bastante consensuada, acá se realizó un foro donde se convocó a todas las asociaciones ambientalistas, a todos los senadores de los distintos bloques, también hubo reuniones con las ONGs ambientales más representativas de Argentina como Greenpeace, FARN, Amigos de la Tierra, Vida Silvestre y Taller Ecologista, que nos pidieron introducir algunas modificaciones de cosas que faltaban en el texto anterior".

Efectivamente hay un documento con observaciones que presentaron esas cinco organizaciones [2] en el que se realizan críticas al texto de Filmus. Sin embargo desde Amigos de la Tierra niegan haber dado consenso y apoyo a esta ley, y afirman que sólo acercaron ese material con fines críticos. Desde Conciencia Solidaria opinan que si bien "algunas organizaciones presentaron un proyecto que señalaba aportes o errores a la ley de Filmus, nosotros no estamos para nada de acuerdo con ese espíritu. Desde el comienzo exigimos que se ratifique la ley vetada o en todo caso que se apruebe el proyecto de Bonasso que mantiene la misma letra".

¿Y qué pasa con la mina?

"Creo que se plantea mal cuando hablan de minería sí o minería no. Esto es una ley de protección de glaciares, después habrá que hacer una ley sobre minería y regular la actividad. Me parece que la discusión es difusa cuando mezclan este tema con la protección de glaciares, nada tiene que ver esto con minería sí o no", explica la asesora de Filmus.

Consultado acerca de esta dicotomía que plantea Alanís, Javier Rodríguez Pardo contestó con algo de cólera: "no tienen la más pálida idea, ya no es que defienden el interés de las corporaciones: es de una ignorancia absoluta. Si esta gente viera cómo se hace la minería en la alta montaña, si lo pudieran ver, se darían cuenta que se requiere mucha agua. ¿Y el agua de dónde se obtiene? De los glaciares y del ambiente periglacial. Esto es lo que tienen que saber estos imbéciles que defienden lo indefendible por ignorancia supina". Y agrega: "No queremos que se someta el bien común de un pueblo y una nación, todo un ecosistema, a la decisión de una persona que va a tener la facultad de caracterizar el tipo de glaciar y si allí se podrá explotar, sea esta persona de una consultoría contratada o del CONICET, porque en algún punto esto es imposible de controlar. Queda todo librado al criterio de la autoridad de aplicación de cada provincia".

En definitiva en pocas semanas sabremos qué suerte correrá el destino de los glaciares de Argentina.

Notas:
1] Diario Clarín, viernes 30/10/09, p. 13.
2] http://www.glaciaresandinos.org/ONGglaciares.pdf

Foto: Argentina, Depredación minera - El representate de la minera Barrick Gold saluda a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner en un encuentro en Casa Rosada, en el centro de la imagen se ve a José Luis Gioja, gobernador de la provincia de San Juan. / Autor: Presidencia de la Nación

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Argentina: Anuncios presidenciales. Un universo reducido

PRENSA DE FRENTE

El jueves pasado Cristina Fernández anunció el lanzamiento de una teórica asignación universal, reivindicación central de buena parte de las expresiones de izquierda y centro izquierda de nuestro país. Hecho el anuncio, se disparó en estos sectores el debate sobre sus alcances, el tiempo de implementación y sobre el origen de los fondos. Una medida peleada por las organizaciones sociales y políticas durante muchos años hoy aparece en escena. El gobierno eligió hacerlo a su modo.

La primera reacción, en contra por supuesto, vino por parte de la oposición de derecha. Tras sus voceros, Carrió y Morales, se encolumnó toda la diáspora de macristas, radicales, duhaldistas, etc. para señalar el despilfarro que implicará un plan de estas características. La oposición por derecha se planta sobre la idea del clientelismo - al que también apelan en las provincias y ciudades que gobiernan - para rechazar cualquier esquema redistributivo, sea el monto y el impacto que sea.

Pero las voces críticas también vinieron por izquierda, de la mano del diputado de Buenos Aires para Todos, Claudio Lozano, quien destacó el carácter regresivo del origen de los fondos. Si bien es un avance que los fondos del ANSES, una década atrás puestos al servicio de la especulación financiera, estén hoy al servicio de políticas sociales, Lozano señaló que tomar fondos de esa caja provisional refuerza la discrecionalidad del uso de fondos que deberían estar asignados exclusivamente a recomponer el ingreso de los actuales jubilados.

A la vez, el diputado y economista señala que la toma de recursos del ANSES es una decisión política ya que una masa similar, o aún mayor, de recursos podrían tomarse de diferentes y progresivos gravámenes a la renta financiera, posibilidad explícitamente descartada por la presidente el mismo día del anuncio, a la renta petrolera o simplemente suprimiendo regímenes de promoción concentrados en firmas con posiciones dominantes.

Otro de los puntos fuertemente cuestionados es el carácter universal de la medida. Según la definición literal, una disposición es universal si alcanza al conjunto de la sociedad, pero la medida lanzada se encuadra aún en el concepto de políticas sociales focalizadas. Esto se manifiesta en que el ingreso está centrado en la figura de una familia desocupada u ocupada pero con salarios en negro o por debajo del salario mínimo. Lo cierto es que este recorte, que también imposibilita acceder al mismo a las familias beneficiarias de otros planes sociales, tiñe al anuncio con características similares a algunos otros planes ya implementados, como por ejemplo el Plan Familias, en vez de ampliar o universalizar su alcance.

Un plan que pretende favorecer a más de 2 millones de pibes, más allá de las observaciones nombradas, estará sujeto a sortear un principal escollo incluso antes que la posibilidad de universalizarse que será la implementación de una medida de semejante magnitud.

Una medida con sentido progresivo por la cual se luchó durante largos años, indudablemente positiva más allá de los muchos matices y críticas posibles, llega modificada en algunos de sus aspectos y el oficialismo recurrirá a su infalible esquema de mandar de volea cualquier crítica al arco de la derecha. Así viene funcionando con contadas excepciones.

El camino a la hora de la implementación abre aun más interrogantes, sobre todo con el ejemplo de las, también recientemente anunciadas, cooperativas de trabajo en las que los acuerdos trazados hace quince días por la cartera de Desarrollo Social y un conjunto de organizaciones sociales, son hoy virtualmente desconocidos.

Foto: Argentina - La presidenta Cristina Fernández de Kirchner durante declaraciones a la prensa antes de asistir a la Feria del Libro en Chile. / Autor: Presidencia de la Nación

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Argentina, Mendoza: Postal del infierno a cinco minutos del Kilómetro 0

Ulises Naranjo (MDZOL)

Sesenta familias de mendocinos del asentamiento Escorihuela sobreviven en condiciones indignas en el pecho mismo de la Ciudad de Mendoza. Las embarazadas, las nenas con cáncer, los perros moribundos, la falta de agua potable y de desagües, los Narices Paradas, los trenes, el dengue y el basural. Una postal increíble de la Ciudad de Mendoza en el Tercer Milenio.

En estos días, con estos asuntos de la feria del libro y de Mercedes Sosa, todo el mundo parece ser hincha de Armando Tejada Gómez. Cualquiera dice “me acuerdo que el Armando esto” o “el Armando aquello” o “como bien decía el Armando”, como si fuera su compadre. Aclaremos que esto está muy bien, dada la envergadura del referido. Por eso, hoy lo citamos con los que quizás sean sus versos más célebres:

Ahora bien, en nuestro caso, dada la calentura que nos embarga, y previas disculpas al poeta mendocino, debemos decir que no es suficiente con su referencia y que habría que ser más preciso y, por ejemplo, escribir:

A esta hora exactamente,
en la villa Escorihuela,
en el pecho mismo de esta Ciudad en Flor envejecida,
hay una niña con cáncer
y ni agua tiene y ni padre tiene bajo el sol asesino.

Y aún así, amigos, no sería suficiente. Esta vez es preciso ir más lejos, porque eso es lo que pide la bronca, este regusto de cal en la boca ante lo absurdo del mundo. Habrá que recurrir, entonces, por ejemplo, a otro poeta –Roberto Juarroz– y decir:

Si te preguntan por el mundo,
responde simplemente: alguien está muriendo.

Sin embargo, sigue la bronca, porque ya se sabe lo que ocurre en estos casos: los que mueren, siempre, son los muertos equivocados, mueren los buenos y los malos viven hasta que se cansan del oficio vertical de la malicia.

Narices Paradas

Es un día de mierda. No puede decirse de otro modo. Cercanos al mediodía, hace uno de esos calorones que hacen transpirar hasta a las reinas de la vendimia, hasta a las mariposas de hielo y dejan con sed y sin verbo a las lenguas de la nieve: un calor de mierda.

En el asentamiento Escorihuela, los chocos está tirados al borde de la ola de calor, como esperando una muerte que corone su vida de perros. Es así: a cinco minutos de Peatonal y San Martín, se levanta el asentamiento Escorihuela, un espacio donde confluye el mito del tren en su categoría de fantasma con la miseria más honda y clara.

Nadie jamás desearía entrar a este asentamiento; por eso es tan fácil hacerlo, acercarse a los vecinos y decir cómo les va, soy periodista, quería que charláramos, que me contaran, qué calor hace y qué dura es la vida, después de todo.

Pronto, muy pronto, conoceré a Osanna y Pamela, su mamá que espera el cuarto hijo y fue abandonada por otra que ahora también está embarazada, me contará que la niña tiene cáncer intestinal y problemas en la piel. Qué día de mierda, a cinco minutos del Kilómetro 0 y sesenta familias mendocinas, a millones de kilómetros de la mínima dignidad.

Osanna no sana, está claro, y nadie parece querer sanarla y nadie va a ir a buscarla ahí, al lado de las vías, en ese nido de ratas. Tampoco quiere fotos, las elude como puede, como un púgil senil frente a Mike Tyson. Es como si Osanna, en lo más íntimo, no estuviese satisfecha con sí misma y el destino de las cosas. Y menos con el intruso.

Pamela, su madre, tiene 28 y ya parece o se siente una locomotora vieja y lo sabe, y sufre su abandono, pero lo calla y cambia de tema: “Estos terrenos son del ferrocarril, pertenecen a la Onabe. Por eso, la municipalidad no nos ayuda, porque dicen que esto es privado”, comenta. Estos mendocinos tienen nombre: Pamela, Caren (9), Bruno (7) y Osanna (6) y sobreviven con un plan social de 200 mangos por mes, más las veredas que puede llegar a barrer Pamela. ¿Quieren un dato interesante? No sé cómo hace esta chica, pero todos-sus-chicos-van-a-la-escuela: “Por ahí si les doy de comer no los visto y si los visto no los calzo, pero van a la escuela”.

No tienen agua; bueno, tienen una manguera y que alcance para todos.

Pamela ha puesto a llenar una botella de plástico y, como si se trataran de lágrimas o perlas, apenas caen gotitas que con el paso de las horas harán que sean, digamos, un par de litros. “Acá no quiere entrar la municipalidad, ni Obras Sanitarias ni nadie.

- ¿Hay problemas entre los vecinos?

- No. Hay algunos Narices Paradas, pero los demás nos ayudamos entre todos cuando alguien no tiene nada…

Abandonamos a Pamela; total, ella ya sabe de qué se trata. Ahí viene Paola: tiene 16 años, dos ojos verdes que enamoran y ocho meses de embarazo.

Paola es esa clase de chicas que, de haber tenido otro destino, podría haber sido modelo, por ejemplo, o deportista de élite o tu novia, tu nuera, tu hermana, tu hija o la máxima concentración de tu deseo.

Sin embargo, le tocó ser Paola: atraviesa las vías seguida por dos perros, se espanta las moscas con la mano izquierda y sonríe para una foto, como si la vida, en verdad, fuese bella, como ella.

Crecer sanitos

Ahora estamos con Bibiana Zachetti, presidenta de la Unión Vecinal, en el living de su casa. Su living es también la cocina, los dormitorios, las salas de armas y de juegos y la biblioteca.

Bibiana también es una mujer inteligente y hermosa: sus ojos asumen un marrón claro de inexplicable tibieza y la mirada de esos ojos naturalmente genera confianza y empatía. Bibiana es el resumen de todas las madres del mundo.

La escuchamos: “Nosotros estamos en contacto con Raúl Morcos, el abogado de la Onabe, el Organismo Nacional de Administración de Bienes y él nos dice que no está en sus manos dar una respuesta social a estas familias. Por otro lado, la Municipalidad de Capital nos pone la excusa de que no pueden pasar por encima de la Onabe y que no tiene presupuesto para dar una solución”.

- ¿Siempre fue así, Bibiana?

- Para que te des una idea, hace dos años, cuando asumió Fayad, acá había una docena de familias. En estos dos años, esto empezó a crecer y ahora hay como sesenta. Si no dieron respuesta a una docena, ¿cómo van a hacer con sesenta? Acá hay 130 niños y veinte adolescentes.

- ¿Saben qué va a pasar?

- Dicen que viene un emprendimiento privado. Si es así, no creo que estén interesados en tener a gente como nosotros acá.

- ¿Por qué este lugar se llama Escorihuela?

- Se me ocurrió a mí, porque nos decían Costa Esperanza II y esa villa estaba mal vista. Entonces, me puse a buscar un nombre y se me ocurrió Escorihuela.

- ¿Han pedido ayuda social a la municipalidad o al gobierno provincial?

- Yo fui a la comuna a Viviendas y a Acción Social y me dijeron que no pueden hacer nada por nosotros. Acá casi todos somos gente honesta y trabajadora, que espera la oportunidad de pagar su casa para vivir dignamente. Puede haber delincuentes, pero también hay delincuentes de guante blanco en los barrios privados y esos son los peores.

Bibiana hace silencio y me dejo mirar hacia adentro de su casa. En la penumbra, sobre una cama, una niña hojea su carpeta: ¡está estudiando! Se llama Daiana y tiene once años. Me voy, con él íntimo deseo de que esa niña alguna vez tenga un 20% de las oportunidades de crecer sanitos que tiene los lectores de este diario o mi propio hijo.

Y nada salió de vos

El Agustín y el Jonhattan me invitan a jugar al fútbol con una pelota de básquet. Bibiana nos sigue y, mientras le pregunto qué podrían necesitar, pateamos tiros libres sin barrera y nos reímos un poco.

- ¿Y..?

- Y necesitamos cosas, pero no creo que nadie quiera venir a meterse acá…

- Hagamos una cosa, Bibiana: ponemos en la nota algunos celulares y los que quieran donar algo, que lo acerquen a Perú y Suipacha y ustedes van a buscarlos ahí. ¿Le parece?

Claro que le parece. Estas familias mendocinas dicen necesitar desinfectante para combatir el dengue, leche en polvo para instaurar la copa de leche gratis para todos los niños y calzados. Me dan tres números: Bibiana, 156885422; Paola, 156933136 y Yamila, 153037761. Usted lector, si elige ayudar a esta gente, puede llamarlos.

Sigo mi camino. Más allá, los Flores, los Salinas y los Abarza, me invitan a pasar y a charlar debajo de un arbolito.

Quieren transmitir las mismas carencias: el trabajo que no hay, el agua que no hay, los desagües que no hay, el laburo que no hay, las zapatillas que no hay, el techo que se cae y una niña con bronquitis, guardando reposo en ese infierno y sin los remedios que cuestan 100 pesos, medio sueldo mensual.

Ya casi en la despedida, María Esther y su hija Macarena me cruzan en el basural que es el patio de su casa. “No es fácil, m’ hijito”, dice al mujer que tiene un gesto duro, duro y largo tatuado en la cara de tanto ser madre, padre y recicladora de basuras.

Qué calor.

Salgo a la calle; camino hasta mi auto. Con el control remoto, le quito la alarma, subo, lo enciendo, prendo el aire y el MP3 me devuelve los sonidos del único disco que amo, “Artaud”, de Pescado Rabioso:

“Abríste la piel, creíste en todo lo que te dí y nada salió de vos. / Mirá el fuego: las luces que sangran a lo lejos / no esperan que vayas a apagarlas… Jamás”, canta Spinetta.

Qué calor y qué día de mierda para ponerse a sacar fotos y tomar nota del infierno. Por suerte, estoy a cinco minutos del paraíso, ese lugar donde reina el aire acondicionado y la anestesia social es un trago largo con siete cubos de hielo y donde Osanna se sana, estudia inglés, abre una cuenta en Facebook y, en sus ratos libres, sueña con conocer Disney.

Hablo de un lugar donde Daiana, mientras estudia, no siente que su casa tiembla cada vez que, a tres metros de su cama, pasa un tremendo y triste tren que tira enormes bocanadas de humo con sabor a sobaco de fantasma.

Foto: Argentina, Mendoza - Escorihuela, un sitio de gente tan decente como indigente. / Autor: Ulises Naranjo - MDZOL

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Pablo Orellano, trabajador despedido de Correo Argentino: “No pueden ir contra la voluntad de los trabajadores”

María Mendez (ACTA)

El 15 de julio, Pablo Orellano recibió en su casa un telegrama de despido. La empresa, ahora estatal, dejó sentado allí que la causa fue “participar activamente en reuniones y asambleas que están prohibidas por el Convenio Colectivo de Trabajo”. No le sorprendió la noticia. Al contrario, él y sus compañeros sabían que podía pasar.

Tres meses después, este joven de 32 años sigue hablando del Correo Argentino como su lugar de trabajo. Y espera paciente su revancha

“En el futuro me veo laburando en el correo y como delegado de ATE. Tenemos esperanza de que las cosas van a salir bien. Puede llevar un tiempo, pero a la larga se va a resolver. No sé cuanto tiempo pueden ir en contra de la voluntad de los trabajadores”, se pregunta Pablo mientras prende un cigarrillo. Parece un tipo paciente. Habla pausado. Piensa cada palabra que dice.

“Últimamente en mi vida me tomo las cosas con más calma. Antes era terrible, pero ahora estoy tratando de hacer las cosas bien. En esta lucha me cuidé mucho con lo que hacía y participé en todo lo que pude. Ellos dicen que me vieron insultando y gritando. Pero todo eso es mentira. Y ahora me toca desenmascarar a los pinochos”, cuenta.

Pablo vive en Monte Grande desde que empezó a trabajar en el Correo Argentino, allá por 1999. “Siempre viví en Merlo. Hasta que mi hermano empezó a trabajar en el correo y me ayudó para entrar. Fue en la época en que tuvieron que mudar la planta porque el edificio de la calle Alem fue declarado monumento histórico. Entonces Macri inauguró la planta de Monte Grande, que vista de afuera se parece más a un penal que a un lugar de trabajo. Pero bueno, ese es mi laburo”, dice Pablo, mientras su pecho con el logo del correo se hincha de a poco.

Cuando uno le recuerda que no está trabajando porque los despidieron, él se sonríe. Sabe que la conciencia juega con sus sentimientos. Pablo empezó trabajando en el Aeropuerto de Ezeiza, después en Aeroparque, y hasta en San Justo, donde lo mandaron como castigo. “Me tenían de aca para allá, entregando correspondencia por todo el partido. Querían que me vaya, o echarme. Me pusieron con un jefe terrible. Pero él se fue y yo sigo acá”, vuelve a decir y se sonroja.

En su casa la familia está un poco preocupada. Su mujer y sus tres hijos apechugan como él. “Sí, es verdad, están preocupados, es duro perder un laburo de tantos años. Pero bueno, si a mí, que tengo 10 años de trabajo en este lugar, me echan así, de qué estabilidad estamos hablando ¿no? No hay trabajo seguro. Lo único seguro es que si levantas la mano te echan. Pero vamos a seguir para adelante, eso seguro”, describe.

Es que Pablo y sus compañeros cometieron la osadía de organizarse para reclamar mejores condiciones salariales y de trabajo. Y eso se paga caro cuando además el sindicato los dejó abandonados a mitad de camino. “Sabíamos contra quien nos levantábamos pero también sabíamos porqué lo hacíamos. Era necesario terminar con la desigualdad que había entre nosotros, entre los de planta y los contratados y eventuales, que tenían condiciones de precariedad absoluta. Después de tantos años de silencio lograr que los compañeros participen me dio mucho orgullo”, explica.

Si uno le pregunta sobre su historia militante, Pablo sonríe y cuenta que su “antecedente” fue en el 2007, cuando también habían decidido cortar el acceso a la planta. “Estuvimos tres días en la puerta. Y me metí porque estaban los delegados y los compañeros venían a buscarme. Lo que a mí siempre me indignó es el tema de los compañeros eventuales. La precariedad de su trabajo. Porque yo entré directamente en planta, pero las cosas cambiaron mucho ahora. Entre los años como eventual y los años de contrato te pasas hasta ocho años en la precariedad total”, reflexiona.

Así fue como este hombre se fue involucrando con sus compañeros. Después llegó el conflicto de mayo, las cinco asambleas por dia para debatir con los trabajadores de los tres turnos y los “interrogatorios” de la empresa para frenar el avance y la organización, que ya había superado ampliamente el tibio reclamo del sindicato. “Llegamos a tener asambleas de más de doscientos compañeros. Y la planta se paraba totalmente porque el 90% de los trabajadores participaban. A pesar de eso, la empresa nunca bajó a hablar con nosotros. Nunca tuvieron la voluntad de solucionarlo”, recuerda Pablo. Y para muestra sólo basta un botón, dice el dicho.

“La empresa bajó un comunicado avisando que las asambleas estaban prohibidas por nuestro propio convenio, firmado por nuestro sindicato. Pero como nosotros estábamos decididos la cosa se puso más fea. Empezaron a citar a los compañeros en la sede del correo central. Hacían interrogatorios. Nos encerraban en una oficina, con dos o tres abogados, y empezaban las preguntas. Querían saber quién hacía las asambleas, quiénes convocaban, quién hacia los panfletos. Y hasta nos mostraban videos tomados por las cámaras de seguridad para que marquemos a los compañeros que hablaban en las asambleas”, relata. La cronista se quedó sin preguntas por un buen rato.

Ninguna de todas esas cosas impidió que Pablo siguiera juntando voluntades. Enseguida pensó que estaría bueno volver a comunicarse con gente de la Central. “Queríamos afiliarnos. Porque veíamos que ya teníamos una organización, una comunicación entre nosotros muy piola. Llegamos a hablar con todos los carteros del país por medio de cartas que nos mandábamos en los bolsones”, dice y agrega: “Empezamos a ver quién nos representaba. Y ahora que somos trabajadores del Estado, enseguida pensamos en ATE. Por eso empezamos a afiliarnos y a usar este espacio, porque ATE es eso, un espacio para organizarse. Y a pesar de que no está reconocido, igual tenemos tres delegados, que estaban en el otro gremio cuando empezó el conflicto y que se jugaron todo. Porque hasta intentaron sacarles los fueros. Pero no pudieron”.

Mientras espera novedades del juzgado, donde se presentó junto a ATE en un juicio sumarísimo para pedir su reincorporación, Pablo tiene algo de tiempo para hacer balance. “Esta lucha me deja mucho aprendizaje. Por ejemplo saber que a veces no es que la gente te falla, sino que los patrones tienen muchas maneras de desunir. Meten miedo. No creo que haya compañeros que estén contentos porque salvaron su pellejo. Creo que cada uno estiró hasta donde pudo. Y eso me hace sentir bien. Porque lo más importante que nos dejó este conflicto es que ahora sabemos que somos nosotros lo que tenemos que elegir cómo queremos organizarnos y qué cosas necesitamos sin que vengan otros a decirnos lo que hay que hacer”, concluye. Y se prende otro cigarrillo, paciente, calmo.

María Mendez es Directora de Comunicación y Difusión de la CTA.

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"Que el amanecer sea para todos"

Movimiento Nacional de los Chicos del Pueblo - APE

Centenares de pibas y pibes de Santa Fe, Paraná, Río Cuarto, Santiago del Estero, Villa Constitución, Avellaneda, Rosario y otros lugares de la Argentina, marcharon por las calles de la capital santafesina haciendo realidad la consigna del poeta y militante coordinador del Movimiento Nacional de los Chicos del Pueblo, Alberto Morlachetti, cuando dice: "Con ternura venceremos"; y exigieron ni un pibe menos en la Argentina como consecuencia del hambre inventado.

Bajo un sol casi feroz, desde la Plaza Alberdi -alrededor de las diez de la mañana- partió una caravana multicolor integrada por chicas y chicos de las escuelas santafesinas, militantes de diversas organizaciones sociales y políticas, construyendo una serpiente plurigeneracional de casi cinco cuadras que volvía a denunciar que el hambre es un crimen.

"Ya no es una suerte ser niño hoy", comenzó diciendo Yamila, dulce, luminosa y firme representante del Movimiento Nacional de los Chicos del Pueblo y Pelota de Trapo. "Para este país somos desechos. Dicen que no hay plata para solucionar el problema del hambre. Hambre que mata, que nos deja sin futuro, sin oportunidades. Por eso los chicos estamos aquí. Para que nos escuchen todos los responsables de esto que nos pasa", dijo Yamila.

Y agregó: "Decimos el hambre es un crimen y no queremos ni un pibe menos. Ni un pibe menos. Ni un pibe que esté en las calles. Ni un pibe que no coma, que no vaya a la escuela, que sea asesinado impunemente, que sea violado. Porque nosotros queremos un futuro. Somos el futuro", dijo Yamila y una lluvia de afecto convertida en aplausos la envolvió en la plaza de Mayo santafesina.

Fue el tiempo, entonces, de la inquebrantable y permanente compañera de las chicas y chicos del pueblo, la entrañable Madre de Plaza de Mayo de Santa Fe, Queca Kofman. "Recuerdo una de las frases que más me impactó en la vida. Es de Alberto Morlachetti. Dijo que si hubiera uno solo de nuestros 30 mil desaparecidos en la Casa Rosada no habría hambre en la Argentina. Creo que es verdad", sostuvo con su mirada clara y siempre viva.

"No puede ser que en un país que produce alimentos para 300 millones de personas haya 25 chicos que por día no pueden ver el amanecer. Es necesario pelear para transformar la realidad y hacer que el amanecer sea para todos", concluyó la Queca.

Vinieron chicas y chicos de las escuelas de Entre Ríos y Santa Fe que bailaron al son de murgas, denunciaron injusticias y cantaron esperanzas.

Laura Taffetani, en tanto, recordó cuando Morlachetti la convocó hace veintiocho años para trabajar con los pibes. Pidió que "no haya más divisiones entre los sectores populares porque generalmente esas divisiones responden a intereses individuales y así, desde lo individual, no hay futuro para nuestros pibes. Tenemos un compromiso por nuestra propia condición humana para terminar con este sistema injusto. Vamos a seguir en ese camino", dijo Laura pletórica de una emoción que logró transmitir.

Al cierre del acto, Gustavo, un pibe del MTL, dijo que un amigo suyo, en medio de un curso de geografía, "dijo que las bolsas del mundo, de los principales países del mundo se caían porque estaban llenas de los chicos que mataban de hambre. Hay que terminar con esto", terminó diciendo Gustavo.

El Movimiento Nacional de los Chicos del Pueblo no estuvo solo. Los imprescindibles compañeros y compañeras de la Juanito Laguna, CTA Santa Fe, AMSAFE, Casa de Derechos Humanos (Madres, Movimiento Ecuménico, Familiares), Movimiento Territorial de Liberación de la Costa Santa Fe, Corriente Clasista y Combativa, Proyecto Sur Santa Fe, ADUL, Centro de Estudiantes de Ingeniería Química, Agrupación Martín Fierro, AGMER, CTA Paraná, EPYCA, Barrio 29 de Abril III, Grupo "A pedal" de FM Popular del Barrio Santa Rosa de Lima, Comunidad teológica Rajab, Jóvenes de San Agustín, Asamblea permanente contra el abuso, Centro de Estudiantes de la Facultad de Humanidades, Agrupación Andamio, FOCOS, Asociación Vecinal Barrio Chalet, Grupo Revuelta, APOC Santa Fe, Sindicato de Luz y Fuerza, ATE Santa Fe, Engranajes de Villa Constitución y la CTA de Villa Constitución, pusieron cuerpo y alma en la tórrida mañana santafesina.

El 30 de octubre de 2009, a veintiséis años de las primeras elecciones que dejaban atrás la noche carnívora de la dictadura, el Movimiento Nacional de los Chicos del Pueblo no estuvo solo, Santa Fe fue testigo y protagonista.

Fuente foto: APE

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