lunes, 7 de diciembre de 2009

Dubai: un síntoma, no un hecho aislado

Jorge Altamira (especial para ARGENPRESS.info)

El ‘default’ de la deuda de un emporio semiestatal del emirato de Dubai fue despreciado enseguida como un hecho aislado, sin capacidad para alterar la llamada recuperación económica internacional. La crisis mundial, según los que piensan de esta manera, habría quedado irrevocablemente atrás. El error de semejante caracterización es, sin embargo, tanto de fondo como de forma.

Es que el ‘default’ en cuestión es algo más que un hecho aislado, es un síntoma. Todo el sistema bancario mundial se encuentra en la misma situación, no puede hacer frente a sus deudas. El FMI estima las pérdidas inevitables de los grandes bancos, hasta finales de 2010, en 3 billones y medio de dólares, pero sólo tiene en cuenta su balance público, no el sistema financiero satelital de esos bancos, que se encuentra fuera de las regulaciones estatales. Dubai señala hacia dónde va el resto, pues en definitiva fue dejado a la deriva por el emirato de Abu Dabi y por la Unión de Emiratos Árabes, que tienen enormes ingresos petroleros. Esta prescindencia estatal puso sobre el tapete la solvencia de las llamadas deudas soberanas, o sea las estatales, que se han incrementado enormemente como consecuencia de las operaciones fiscales de rescate y de la caída de los ingresos públicos.

También se confunden los que reducen la importancia del ‘default’ de Dubai a los 80 mil millones de dólares de deuda que ha acumulado, esto porque en el sistema financiero moderno cada dólar de deuda genera hasta 60 dólares de ‘derivados’, o sea la secuencia de contratos de seguros en cadena que se crean con cada deuda que se contrae. Es por eso que al minuto siguiente del anuncio del ‘default’, la tasa de riesgo de esos contratos ‘derivados’ se disparó hasta en un 30% –lo último que necesitan que ocurra los bancos y financistas endeudados.

No es por casualidad, entonces, que inmediatamente después del anuncio del ‘default’, los ojos de la prensa financiera se hayan vuelto a poner sobre Grecia. Un columnista muy bien informado del Financial Times no demoró en informar que la Unión Europea ya ha decidido no asistir al rescate de un ‘default’ griego, cuya deuda pública se acerca al 150% del PBI (esto suponiendo que no mienta, como Grecia seguramente lo hace). En su defecto, el flamante gobierno socialista a orillas del Egeo deberá recurrir al FMI, lo cual implica establecer un programa de despidos y reducciones de salarios como los que ya han ocurrido en Letonia y Lituania –donde la poda de los sueldos ha sido superior al 40% ¡en términos nominales! en solamente un año. Que Grecia soporte semejante hachazo está puesto en duda por todo el mundo, o sea que el gobierno corre el riesgo de caer antes d! e cumplir un par de meses en funciones. Italia e Irlanda no están muy distantes de los helenos; en el gobierno de Berlusconi se ha abierto una crisis contra la política de austeridad del ministro de Economía, Tremonti. Por ésta y por otras razones poco santas, ya se barrunta la caída de Berlusconi. La secuencia de los acontecimientos sigue el modelo de la depresión del 30: cae la Bolsa, luego no pasa nada, un día quiebra un banco de Austria –y todo al diablo. De nuevo, no hay que confundir el síntoma de una gangrena con la soledad de una picadura. La minúscula Dubai, después de todo, se ha visto forzada a retirar órdenes de compra de aviones a Airbus y a Boeing, por 20 mil millones de euros y nueve mil millones de dólares, respectivamente, que su compañía de aviación ya no necesita por la caída del turismo y de los negocios. Ahora se ha armado una flor de disputa por la apropiación la aerolínea de bandera de la ciudad-estado.

El ‘default’ aislado de Dubai no solamente encareció la tasa de interés de los contratos derivados en todas las plazas de Europa y en Estados Unidos. Afectó más que nada a los bancos ingleses y al Citi, los mismos que han sido los más golpeados por el derrumbe mundial. También suscitó un temblor de grado razonablemente elevado en los llamados países emergentes, que de pronto vieron como se disparaban hacia fuera los capitales golondrinas que habían ingresado en masa en los últimos meses. Como consecuencia, el dólar subió y el resto de las monedas, incluso el euro, comenzó a caer, con la excepción previsible del oro, que sube y no deja de subir con independencia de lo que ocurra con las monedas, esto porque es el reflejo de la tendencia al hundimiento de todo el sistema monetario. Dubai ha sido una advertencia para quienes apuestan al futuro radiante de Brasil, por ejemplo, pues cuando la gangrena vuelva a manifestarse, esos capitales saldrán en estampida por sobre todo en Brasil.

Existe una campaña publicitaria enorme para disimular el agravamiento de la bancarrota capitalista. Se magnifican y distorsionan datos y se los descontextualiza. Lo cierto es que la crisis de las hipotecas sigue y crece: se ha extendido a las residencias ‘prime’ y a las comerciales, de lo cual Dubai es un ejemplo, y que la gigantesca deuda llamada ‘estructurada’ –o sea que se emite contra el respaldo de hipotecas, obligaciones comerciales y tarjetas de crédito– está asentada en un pantano.

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Latinoamérica: La guerra que se viene. ¿Un nuevo Medio Oriente?

Marcelo Colussi (especial para ARGENPRESS.info)

¿Suenan tambores de guerra en Latinoamérica? Definitivamente: sí. La amenaza es doble, y en un sentido novedosa: el militarismo estadounidense está en su punto máximo (factor ya conocido desde hace un siglo), a lo que se agrega una carrera armamentista en que han entrado los países de la región, lo cual sí es nuevo, desconocido en épocas pasadas. En relación a la presencia de la potencia del Norte, eso no es novedad.

Pero sí lo son las hipótesis de conflicto con posibilidades reales de consumación que empiezan a desarrollarse entre algunas naciones. Lo patético es que, en este segundo punto, ningún latinoamericano podría decir por qué sucede. Más aún: América Latina es, desde las guerras independentistas de principios del siglo XIX, una región relativamente libre de conflictos armados, por lo que una guerra en estos territorios no obedece, al menos en principio, a ninguna lógica histórica. Lo cual debería llevar a preguntar por las causas de una eventual conflagración. No hay dudas, entonces, que allí se juega alguna agenda oculta. Y más aún: una agenda que no se corresponde para nada con los intereses reales de las sociedades del área. Como dijo alguna vez el Premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel: “salvo Estados Unidos, ningún país tiene un proyecto consistente para la región. Aunque, claro está, ese proyecto no es precisamente el que necesitamos los latinoamericanos”. Se aplica cabalmente aquí aquello de “nuestra ignorancia fue planificada por una gran sabiduría”.

Si hay guerra, o sería una guerra popular de defensa de intereses nacionales contra una invasión de una potencia extra-regional (una invasión estadounidense) o, eventualmente, una guerra entre países vecinos, que no sería en modo alguno una guerra de los latinoamericanos. Sería, en todo caso, un enfrentamiento donde las poblaciones y sus dirigencias actuarían como piezas de un rompecabezas armado desde fuera. Y quien las movería no sería otra que la clase dirigente de la gran potencia del Norte –por supuesto, a través de la administración gubernamental de turno–, dueña y señora de lo que considera su patio trasero: los países al sur del Río Bravo.

Felizmente para los latinoamericanos, durante los alrededor de dos siglos de vida independiente terminada la colonia lusitano-española, fuera de la fratricida guerra del Paraguay que dejó sumido a este país en una miseria de la que no se pudo recuperar hasta el día de hoy, en términos generales no ha sido una constante la guerra entre Estados. Y los conflictos armados que se han dado –que, por supuesto, los hubo, como la guerra del Pacífico (entre Chile y Bolivia) o la guerra del Chaco (entre Bolivia y Paraguay)– no marcan a fuego la historia de la región como sí sucede, por ejemplo, en el continente africano, o en el Medio Oriente, regiones abatidas por las guerras interestatales que responden a las lógicas de dominación de potencias extra-regionales y donde las poblaciones locales sólo ponen muertos sobre muertos.

¿Se encamina Latinoamérica a alguno de estos escenarios de guerra interestatal? No está descartado.

Desde la puesta en práctica de la Doctrina Monroe –“América para los americanos”– todo el subcontinente latinoamericano fue el reservorio de materia prima y mano de obra barata para la expansión económica de Washington, así como un mercado cautivo para sus productos industriales. Eso no ha cambiado al día de hoy sino que, por el contrario, se va intensificando. Ante el no muy lejano agotamiento de las reservas petrolíferas propias y de otros puntos del planeta, contando además con que su modelo de producción y consumo se centra en forma escandalosa en el despilfarro de oro negro, a lo que se suma el también próximo agotamiento de las fuentes de agua dulce, y ante la imperiosa necesidad de materias primas tomadas de la biodiversidad de las selvas tropicales que alimentan las industrias farmacéuticas y de la ingeniería genética y otros minerales cada vez más imprescindibles para las nuevas tecnologías que el imperio desarrolla, Latinoamérica aparece como el proveedor natural de todo esto en la lógica de dominación de la Casa Blanca. Petróleo, agua dulce y biodiversidad son los elementos que mueven la voracidad de la política exterior de Estados Unidos.

Lamentablemente para los latinoamericanos, esta zona es pródiga en todo ello. Por eso es que asistimos a una presencia militar estadounidense como nunca antes. Este nuevo reposicionamiento estratégico de bases militares estadounidenses por toda la región latinoamericana como no había pasado en el transcurso del siglo XX otorga a la potencia dominante una capacidad de acción casi absoluta. A partir de este rediseño, toda la zona al sur de su frontera es un virtual teatro de operaciones, y los diversos planes en juego –Puebla-Panamá y Mérida (para México y Centroamérica), Patriota (antes llamado Colombia, el principal punto de referencia en el subcontinente), Dignidad (para atender toda la región amazónica), la renacida IV Flota custodiando las aguas oceánicas– más la cohorte de instalaciones militares fijas que ha desplegado por la región, evidencian que Washington toma muy en serio a su patio trasero. Lo “toma en serio”, claro está, desde el punto de vista de su estrategia de control; es decir: se hace evidente que no está dispuesto a perderlo ni a tolerar molestos movimientos contestatarios que cuestionen su hegemonía.

Es claro, también, que todos estos dispositivos militares no son sólo parte de un mecanismo de control y espionaje: son operativos y están listos para actuar si las circunstancias lo requieren. Para eso necesita ir adentrándose más y más en territorios latinoamericanos, haciendo “natural” su presencia. Y es lo que justifica la otra faceta de la militarización: un ariete local que le permita sentirse dueño de la región. En esa lógica, ahí está Colombia, el nuevo matón del barrio, jugando el mismo papel que juega el Estado de Israel en el Medio Oriente. De la mano con ello van las hipótesis de guerras locales; de ahí que no es la primera vez que ya se dice que “comienzan a escucharse tambores de guerra”. Todo indicaría que algo se está preparando. Pero, como dijo el citado Premio Nobel, “no es precisamente lo que necesitamos los latinoamericanos”.

Podría decirse que el final del siglo XX y los inicios del XXI encuentran a las clases dirigentes latinoamericanas más unidas que en otros épocas. El proyecto del MERCOSUR aparece como la iniciativa integracionista más seria hasta el momento –más aún que el ALBA, lamentablemente– tras todos los años de desunión y desencuentros que signaron la historia regional. Con el liderazgo económico y político de Brasil ya afianzado en la zona, nada indicaría guerra en el horizonte. ¿Por qué, entonces, tantos aprestos bélicos? ¿Por qué esta militarización inusitada para el área, además de las bases estadounidenses propiamente dichas? ¿Por qué esta compra acelerada de armamentos de alta tecnología que se está dando?

Hay que ver bien lo que ello significa: hoy día ningún país de Latinoamérica deja de tener gobiernos “democráticos”, al menos para los moldes de la ideología dominante, que entiende “democracia” como un ejercicio puramente formal, basado casi con exclusividad en el voto cada cierto período de tiempo. Desde esos criterios –y salvo Cuba, según los mismos esquemas– toda el área goza de “democracias” políticas, habiéndose dejado en el pasado las dictaduras militares. Formalmente es así, pero el balance de poderes para el campo popular no ha variado un ápice. Sin gobiernos militares, las condiciones de vida de las grandes mayorías están peor que algunos años atrás. Hoy por hoy no se viven climas militares en el ámbito político; terminaron las guerras sucias contra los grupos insurgentes y las respectivas fuerzas armadas volvieron a sus cuarteles. La militarización, en todo caso, no viene desde dentro, con Doctrinas de Seguridad Nacional e hipótesis de enemigo interno, como en el acmé de la Guerra Fría. Ahora la militarización la impone el imperio en su nuevo diseño de geoestrategia hemisférica. Si suenan tambores de guerra, son los de Washington y sus tropas.

Pero los tiempos cambian, y luego del trauma de Vietnam el imperio ya no quiere desembarcar sus propios soldados. Si lo hace, es bajo otras circunstancias como en Irak y Afganistán, donde se libran otro tipo de guerra, basadas fundamentalmente en la capacidad técnica de control (que, dicho sea de paso, no asegura el triunfo final, tal como estamos viendo esta derrota en cámara lenta que va sufriendo Estados Unidos). De ahí la nueva parafernalia tecnológica en juego: guerras inteligentes, guerras electrónicas, mecanismos de espionaje hiper sofisticados. En todo caso en Latinoamérica se podría repetir el modelo del Medio Oriente: una potencia regional armada hasta los dientes (allá Israel, aquí Colombia), que juega el papel de gendarme de los intereses del país del Norte, evitando la masiva presencia directa de tropas estadounidenses en el terreno. Los muertos, de más está decirlo, los ponen las sociedades locales. Además, la antigua fórmula maquiavélica de “divide y reinarás” sigue absolutamente vigente y operativa. Las guerras –verdad vieja como el mundo– desunen, y alguien saca provecho de eso. Para el caso, no es otro que el proyecto de dominación imperialista el beneficiado, quizá con alguna oligarquía local que logre acomodarse al esquema.

Ahora bien, la militarización a que asistimos tiene características especiales, inéditas incluso: estamos ante un crecimiento de bases estadounidenses con tecnologías de punta como nunca, que sirven en principio para el control y el espionaje, y si fuera necesario, para el despliegue de fuerzas de intervención directa. Pero se ello se complementa con las nuevas hipótesis de conflicto que barren el área: hay un nuevo polo militar que crea desbalance regional, y se llama Colombia.

La verdadera amenaza a la paz en Latinoamérica no proviene del “militarista” y “castro-comunista” Hugo Chávez, como las usinas mediáticas de la derecha internacional quieren fijar en tanto matriz global de opinión. “Chávez llama a las armas”, “Tambores de guerra desde Venezuela” y artilugios por el estilo no son sino distractores que desenfocan el verdadero problema en ciernes. “Colombia debe tomar con toda seriedad la que constituye la más grave amenaza a su seguridad en más de siete décadas pues esta proviene de un Presidente que, además, es de formación militar. La razón es que cada vez son mayores las posibilidades de una provocación que puede ir desde un incidente fronterizo hasta un ataque contra instalaciones civiles o militares en Colombia”, pudo leerse en el editorial del periódico “El Tiempo”, de Bogotá, el pasado 15 de noviembre. Suena tan descabellado como la comunicación del otrora presidente estadounidense Ronald Reagan cuando aseguró que los sandinistas estaban listos para atacar Texas. ¿Qué hay detrás de todo este clima pre-bélico? –y sabemos que las guerras empiezan, ante todo, por la desinformación. Su primera víctima siempre es la verdad–. La posibilidad real y concreta de desatar guerras en la región está presente; guerras que sólo traerán más desgracias a los latinoamericanos que pondrán el cuerpo (los pobres, naturalmente, la población civil de a pie), guerras que hacen parte de la estrategia de control hemisférico de Washington, el verdadero beneficiado con estos eventuales conflictos. Guerras que, como comienzan a delinear las usinas mediáticas formadoras de la opinión pública, ya aparecen como hipótesis. ¿Marchamos inexorablemente hacia ellas?

En este nuevo rompecabezas regional, Colombia juega un papel clave. De ahí la necesidad para los poderes dominantes que Álvaro Uribe siga siendo su presidente. Quizá con un nuevo mandatario en las próximas elecciones el plan maestro no se alteraría, pero sí implicaría nuevas recomposiciones, por lo que para la lógica del imperio está bien un tercer período presidencial del actual jefe de Estado, con lo que se reafirma la hipocresía en juego, porque cuando de la reelección de Hugo Chávez se trata, la “prensa libre” del mundo pone el grito en el cielo, pero con el actual mandatario neogranadino, no.

Colombia es vital en este nuevo esquema militar de Washington por cuanto pasa a ser la principal avanzada de Estados Unidos en territorio latinoamericano, vital para controlar sus intereses. Sin dudas la oligarquía colombiana también se beneficia de esto, si no, no podría ceder su territorio de la manera casi indigna que lo hace (no hay que olvidar sus aspiraciones de siempre a controlar las reservas de hidrocarburos del lago de Maracaibo y las manipuladas pretensiones independentistas del estado Zulia, en Venezuela, en concordancia con esos intereses). ¿Qué puede esperarse de esta remilitarización que sufre el país sudamericano? Cualquier cosa. Por supuesto, lo que menos puede esperarse es un real combate a la producción de estupefacientes y a su tráfico; esa es una de las patas en que se asienta todo el complejo mecanismo del capitalismo mafioso que domina la escena a nivel mundial, con paraísos fiscales intocables y capital financiero transnacional marcando el ritmo. Pero en todo caso, amparándose en un discurso que pretendidamente combate al narcotráfico, la militarización en marcha puede disparar nuevas guerras locales, favorables en definitiva a la estrategia global de Washington y a sus aliados locales. Lo que el citado editorial dice puede ser un probable escenario en el mediano plazo.

Por lo pronto, y para hacer evidente lo antipopular y peligroso de la nueva situación que se va configurando en el continente, debe destacarse que el reciente acuerdo militar entre los gobiernos de Estados Unidos y Colombia –denominado en forma pomposa como “Acuerdo para la Cooperación y Asistencia Técnica en Defensa y Seguridad”, pero que en realidad no es sino una base de operaciones estadounidense con absoluta impunidad y fuera de todo control colombiano– se suscribió en un marco de gran secretividad, a espaldas de toda formalidad democrática. De hecho, se firmó en un acto a puerta cerrada en la sede de la cancillería en Bogotá a las 7 de la mañana. Si se prefirió eso y no la masividad de un acto público con amplia presencia de la prensa, ello ya indica una actitud: se cede alegremente la soberanía nacional para una fuerza extranjera, pero se hace a escondidas.

Como dijera el ex canciller argentino Guido Di Tella: “relaciones carnales” con el big brother (eufemismo por decir en buen criollo: “bajada de pantalones”, con todo lo que conlleva la sexista metáfora en juego). Para muestra, véanse cualquiera de los artículos del acuerdo, por ejemplo, el número IV: “Acceso, uso y propiedad de las instalaciones y ubicaciones convenidas”: “Las autoridades de Colombia, sin cobro de alquiler ni costos parecidos, permitirán a Estados Unidos el acceso y uso de las instalaciones y ubicaciones convenidas y a las servidumbres y derechos de paso sobre bienes de propiedad de Colombia que sean necesarios para llevar a cabo las actividades dentro del marco del presente Acuerdo, incluida la construcción convenida”. O el número VI: “Pago de tarifas y otros cargos”: “Las aeronaves de Estado de Estados Unidos, cuando se encuentren en el territorio de Colombia, no estarán sujetas al pago de derechos, incluidos los de navegación aérea, sobrevuelo, aterrizaje y parqueo en rampa. Los buques de
Estado de Estados Unidos recibirán el mismo tratamiento y privilegios que los buques de guerra, y en consecuencia no estarán sujetos al pago de tasas de señalización marítima y fondeo. Estados Unidos pagará las tarifas establecidas en los puertos concesionados por los servicios solicitados y recibidos de las empresas comerciales. […]… de conformidad con el derecho consuetudinario internacional y la práctica, las aeronaves y buques de Estado de Estados Unidos no se someterán a abordaje e inspección”.

De acuerdo a ese convenio, la ahora nada soberana República de Colombia cede a las fuerzas estadounidenses el uso de siete puntos estratégicos de operaciones dentro de su territorio: Malambo, sede del Comando Aéreo N° 3, Cartagena, con su base naval, Tolemaida, del ejército, Bahía Málaga, base naval en el Pacífico, Larandia, también perteneciente al ejército, Palanquero, del Comando Aéreo N°1 y Apiay, sede del Comando Aéreo N° 2. El equipo extranjero será altamente sofisticado: aviones C-17 y Orión C-3, especiales para el espionaje electrónico y considerados poco funcionales para combatir a la guerrilla o al narcotráfico, ideales, en todo caso, para operaciones quirúrgicas como la desarrollada en enero del 2008 contra el segundo comandante de las FARC colombianas, que fuera detectado y bombardeado en territorio ecuatoriano, en plena selva.

De acuerdo a un documento del Departamento de la Fuerza Aérea del Departamento de Defensa de Estados Unidos, “la intención es utilizar la infraestructura existente […] mejorar la capacidad de Estados Unidos para responder rápidamente a una crisis y asegurar el acceso regional y la presencia estadounidense [con lo que se] garantiza el acceso a todo el continente de Suramérica con la excepción de Cabo de Hornos. [Esto] nos da una oportunidad única para las operaciones de espectro completo en una sub-región crítica en nuestro hemisferio, donde la seguridad y estabilidad están bajo amenaza constante de las insurgencias terroristas financiadas por el narcotráfico, los gobiernos anti-estadounidenses, la pobreza endémica y los frecuentes desastres naturales”.

Si bien es cierto que Estados Unidos no es ya la super potencia hegemónica con supremacía global como lo fue apenas terminada la Segunda Guerra Mundial pues su situación económica comienza a resquebrajarse, muy lejos está aún de perder su lugar y desbarrancarse como imperio. En todo caso, esta militarización que ahora impone en Latinoamérica puede ser señal de una debilidad a largo plazo, porque trata de demarcar su territorio “natural” (eso son los países al sur de su frontera) para mantenerlo a toda costa como reserva estratégica. Ahora bien: si históricamente eso es una señal de debilidad para el mediano plazo, en el momento actual lo único que trae a la región son más problemas y sufrimientos a las poblaciones. ¿Más guerras? Sí, pareciera que de eso se trata. El recurso a la guerra es siempre un buen expediente para los poderes dominantes, porque sirve para dar salida a las crisis.

En términos estratégicos, Washington comienza a tener ante sí un escenario que le cuestiona su absoluta hegemonía de décadas atrás. En lo económico, siendo aún la primer potencia, hace tiempo que viene perdiendo dinamismo, y nuevos actores internacionales van camino a cuestionarlo. El dólar está dejando de ser la moneda universal intocable. En la región sudamericana, dentro de esa lógica de pérdida de presencia, Brasil es una nueva fuerza económica que puede quitarle protagonismo. Y de hecho la mayor parte de la Amazonia –vital para la estrategia de la Casa Blanca– se encuentra en su territorio. Por tanto, como apuesta por el mantenimiento de esa supremacía en el mediano plazo, la estrategia imperial apunta a contener a Brasil. Pero este país, décima economía mundial, con una oligarquía nacional que ya se comienza a sentir envalentonada y reclama una silla en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, lidera un bloque como el MERCOSUR que, indefectiblemente, pasa a ser también un grupo de incidencia política. Lo cual se complementa, también, con pretensiones de hegemonía militar. La carrera armamentista en que ha entrado el país carioca con la modernización de sus arsenales compite con la delegación estadounidense en la zona: Colombia. Las fuerzas armadas que crecen y las armas que se acumulan en los arsenales –esto es una “ley” largamente demostrada en la historia– tarde o temprano entran en acción. La única guerra en que no se dispararon tiros directamente los contendientes fue la Guerra Fría; pero ahí, los misiles que no se lanzaban las potencias tenían como correlato las guerras locales que desangraron el mundo luego de terminada la Segunda Guerra Mundial en representación de los respectivos bloques de poder. Hoy no hay Guerra Fría, y el petróleo y el agua dulce se agotan (dicho sea de paso, un ciudadano estadounidense medio consume 100 litros diarios de agua, contra 30 de un europeo y 1 de un africano). Las pretensiones hegemónicas de Brasil encuentran su correlato en una Colombia hiper armada (en proporción a su población, las fuerzas militares más grandes de Latinoamérica, y en términos absolutos, similares a las de Brasil). Ya está claro su papel obstructor y disgregador, tal como puede apreciarse en UNSAUR y en el Consejo de Defensa Suramericano. ¿Para qué necesita Colombia los gastos militares, en proporción, más altos del mundo, más que los del propio Estados Unidos? Para combatir al narcotráfico, evidentemente no, porque la producción de hoja de coca y su transformación en cocaína, luego de casi 10 años de plan Colombia (y luego Patriota) no desaparecieron. Todo apunta más a que su papel tiene que ver con un Israel en los desiertos del Medio Oriente; allá hay hidrocarburos. Aquí no sólo eso: también recursos hídricos y biodiversidad. Además de gobiernos díscolos, como el de Hugo Chávez, o el de Evo Morales. Y grupos sociales que siguen reivindicando cambios (los movimientos indígenas latinoamericanos son una de las principales hipótesis de conflicto del Pentágono para las primeras décadas del siglo XXI).

El curiosamente Premio Nobel de la Paz (¿serán esquizofrénicos los que otorgan estos galardones?) Barak Obama ha continuado sin modificaciones la política militarista de su antecesor, el presidente George Bush; incluso mantuvo en el cargo al mismo secretario de Defensa, Robert Gates, un connotado halcón. Está claro el mensaje en juego: más allá de declamaciones, ninguna base militar estadounidense en el área latinoamericana han sido cerrada. Por el contrario, se expanden. Y el contrato de “cooperación” militar con Colombia da la pauta: el “arco de inestabilidad global”, como denominó el Pentágono a la zona de América Latina que contiene reservas petrolíferas, acuíferas y de biodiversidad, sigue siendo su preciado botín. Eso lo considera de su propiedad, y si alguien osara ponerlo en duda, ahí está la parafernalia militarista para recordarlo, en la que Colombia juega un papel clave. Si existe alguna amenaza de tambores de guerra en la región, no es la compra de armamentos por parte del gobierno venezolano.

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La minera canadiense Blackfire acusada del asesinato del líder antiminero en Chiapas

Gustavo Castro Soto (IRCAMERICAS, especial para ARGENPRESS.info)

Mariano Abarca Roblero, miembro de la Red Mexicana de Afectados por la Minería (REMA) y del Frente Cívico de Chicomuselo, luchador incansable contra la minera canadiense Blackfire, fue asesinado el 27 de Noviembre pasado por un presunto matón a sueldo a la misma hora en que el gobernador del estado cortaba el listón de la Feria Chiapas 2009.

El mismo día en que el "El arzobispo de Tuxtla Gutiérrez, Rogelio Cabrera López, reconoció el trabajo realizado por el Gobierno del Estado para mantener la paz en la entidad". También el mismo día en que se anunció la próxima visita a Chiapas de Michaëlle Jean, Gobernadora General de Canadá nominada en 2005 por el Primer Ministro de Canadá Paul Martin y aprobado por Isabel II, Reina de Canadá.

El gobierno de Canadá, por medio de su Embajada en México ha editado un documento llamado "Manual Informativo sobre Minería en México" (2009) donde introduce que "el objetivo del Manual (...) buscando generar mayores oportunidades para que la población local se involucre y participe en ella (...)". En este manual se le olvidó incluir el método que usan muchas empresas mineras para comprar sicarios y matones a sueldo y proteger sus intereses que en este caso son millones de dólares en juego. ¿Cuánto habrá costado la vida de Don Mariano?

Mariano Abarca Roblero es la primera víctima mortal de la REMA en Chiapas. Ayer, domingo 29 de Noviembre, el mismo día en que el gobernador de Chiapas Juan Sabines Guerrero daba su Informe de Gobierno y presumía de los avances de los Objetivos de Desarrollo del Milenio de la ONU, los familiares de Mariano Abarca, el pueblo de Chicomuselo, las organizaciones sociales y campesinas, le dieron el último adiós al líder de la REMA-Chiapas y del Frente Cívico. Una procesión de cientos de personas fue precedida haciendo un alto en las oficinas de la trasnacional canadiense Blackfire donde se manifestó el repudio a la empresa que, como si supiera del plan del asesinato, desde horas antes de perpetrado el crimen y según los pobladores, empezó a retirar sus vehículos y cerró sus oficinas.

En agosto del 2008 llegaron tres trabajadores de la Blackfire a la casa de Mariano Abarca en el municipio de Chicomuselo, Chiapas. Sin disimular, con sus chalecos que los identifican como trabajadores de la empresa canadiense, golpearon a su hijo y luego a don Mariano que intentó defenderlo. Don Mariano cayó al suelo con un golpe en la cabeza, a su esposa la encañonaron con sus armas de fuego mientras a Don Mariano lo seguían golpeando cuando yacía en el suelo de su casa. Está la denuncia de estos hechos. El gobierno lo sabía. Pero no lo doblegaron, siguió en la lucha denunciando la falta de agua en los arroyos y las consecuencias de las detonaciones, denunciando la contaminación de los ríos que, llenos de lodo han acabado con los peces, con ganado y otros animales muertos; alertando de lo que significaría para el medio ambiente y la salud, así como otras consecuencias en la extracción minera en un municipio que tiene el mayor número de concesiones en el estado.

Mariano Abarca siguió recibiendo amenazas de muerte y el gobierno lo sabía. Consta en actas. Recibió presiones del presidente municipal que recibía jugosas ganancias y favores de la Blackfire lo que informaron los mismos funcionarios de la empresa a los diarios locales. Todo se supo públicamente.

Lo intentaron comprar con dinero y sueldo mensual por medio de los trabajadores de la empresa y no aceptó. Siguió en la lucha y la denuncia. Lo intimidaron y tampoco tuvo miedo. Intentaron meterlo a la cárcel y su arraigo duró solo diez días gracias a la presión nacional e internacional. Quisieron negociar su silencio para salir del arraigo y prefirió la cárcel.

Las autoridades ejidales, ejidatarios y pobladores de la Colonia Nueva Morelia del municipio de Chicomuselo, levantaron un acta el 7 de septiembre del 2009 donde asentaron las amenazas de la empresa canadiense Blackfire y del robo que hacen en sus tierras: "Con la finalidad de manifestarse en contra de la empreza (sic) minera Black Fire por haber cometido el abuso de confianza en nuestro ejido, cuando tenemos un contrato firmado el 16 de enero del año 2008 donde decidimos el paso del camino al banco de mina barita, que se encuentra dentro del ejido Gresia (sic). Los invita a una reunión para negociar, pero ellos no llegan a ningún acuerdo, por lo tanto decidimos cerrar el paso de los carros que van al banco de la mina, el mismo día del 07 de septiembre del año en curso nos presentamos todos los ejidatarios para hacer como protesta de inconformidad iniciamos a abrir agujeros para enterrar los postes y pegar alambre, nos salieron los C. Luis Antonio Flores (Gerente de Relaciones Públicas de Black Fire), Sr. René Salvador Cartajena, C. Caralampio López (y) otro más, y además trabajadores de la misma amenazando de homicidio (sic) y golpes con armas blancas y con armas de fuego que portaban, por lo tanto no se llevó a cabo el trabajo de tapar el paso, decidimos retirarnos para no comprometernos aun (sic) acto de provocación de confrontación violenta a muerte que ellos insistían con palabras provocativas trataron de echar las maquinas encima de los compañeros, por eso hoy pedimos al C. Gobernador Juan Sabines Guerrero, rotundamente a su administración y trabajadores prepotentes ante nuestra comunidad, que se erradique su estancia en este ejido, viendo la difícil situación, pedimos al Gobierno directamente venga a negociar con el ejido, o queremos a los administradores, son personas corrompidas, los ejidatarios pedimos a la empresa minera Black Fire que nos pague los materiales de barita que sacaron de nuestro ejido porque dentro del ejido no hay ninguna concesión para extraer dicho material".

Estos son otros métodos de robo, saqueo, violación de las leyes, intimidación y amenazas que la empresa minera usa y que el Manual de la Embajada de Canadá en México no informa. En otra acta firmada por Ciro Roblero Pérez el 20 de agosto de 2009, afirma que "ya habían ido a buscar al C. Mariano de Chicomuselo para quebrar la madre a plomazos y que el José Carlos (Mendes) y Raymundo (Bermudes) ya los tienen en la lista de los empresarios de la mina (...) riesgo de las amenaza de esta empresa (...) vienen involucrando (sic) a sus trabajadores (...)."

Por eso, para el pueblo de Chicomuselo no hay duda, la empresa minera canadiense Blackfire está implicada en el asesinato. La rabia y el dolor se apoderaron de los que durante dos días acompañamos a nuestro querido amigo don Mariano en su velorio hasta el panteón 4. Casi 24 horas después del asesinato llegó a dar el pésame el presidente municipal de Chicomuselo acompañado (¿protegido?) del delegado de gobierno del estado de la región de Motozintla. El pueblo lo sabe, el pueblo lo conoce bien, escándalos se han dado hasta en la prensa local sobre cómo el presidente municipal recibe grandes cantidades de dinero de la minera Blackfire, de cómo la misma empresa solicitó al gobierno del estado su desafuero por no arreglar el problema con los opositores a la mina a pesar del los favores que ha recibido. Algunos opositores siguen siendo tentados por el dinero que éste les quiere ofrecer con el fin de comprarlos y dividir el movimiento. Pero ahora es el pueblo quien lo quiere sacar de la presidencia.

El gobierno del estado sabía de todas las amenazas, existen pruebas, actas administrativas, denuncias, evidencias de las confrontaciones y divisiones que Blackfire ha conspirado contra las comunidades. La empresa canadiense es bien conocida por el gobierno del estado ya que éste le ha facilitado infraestructura en el Puerto Chiapas. Por otro lado, la trasnacional pretende entrar en el negocio de la siembra de agro combustible, la jatropha o piñón, para alimentar la planta que el gobierno federal y el gobierno de Colombia han iniciado en Chiapas.

Ante todos estos antecedentes y luego del intento de encarcelarlo por parte del Gerente de Relaciones Públicas de la empresa canadiense Black Fire, Mariano Abarca presenta un Acta Administrativa 212/2009 ante las autoridades correspondientes el 23 de noviembre por amenazas y las que resulten contra Ciro Roblero Pérez y el Gerente de Relaciones Públicas de Black Fire. El funcionario de la Black Fire fue citado a comparecer el pasado jueves 26 de noviembre en Chicomuselo pero no se presentó. Pero sí el sicario que le dio muerte.

Con razón don Mariano siempre dijo: "Si algo me pasa responsabilizo a la minera canadiense Blackfire". Y al parecer lo cumplieron. Quizás la trasnacional pensará que en unas semanas todo queda en el olvido. Y está muy equivocada. Esto, apenas empieza. Exigimos que el gobierno investigue hasta las últimas consecuencias. Y al gobierno de Felipe Calderón el retiro inmediato de las empresas canadienses que más que desarrollo, traen muerte y ecocidio al país."

Para firmar una petición en línea denunciando y exigiendo justicia ante el asesinato de Don Mariano Abarca: http://www.thepetitionsite.com/petition/593308649.

Foto: México - El luchador incansable contra la minera canadiense Blackfire, Mariano Abarca, fue asesinado el 27 de noviembre. / Autor: AXISOFLOGIC

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Lo multirracial y el FMI

Andrés Soliz Rada (especial para ARGENPRESS.info)
Como pedrada entre los ojos sobre quienes advertimos el riesgo de disgregación del país cayó el calificativo de “República Multirracial”, usado por Hedelberto López Blanch, periodista cubano, identificado con el gobierno de La Habana, para referirse a Bolivia en su artículo “Evo Gana al FMI” (“Rebelión”, 27-XI-09). El sinistro régimen nazi fusionó los términos nación y raza. Lo multirracial fue usado para destruir a la ex URSS y astillar a Yugoslavia. ¿Qué le hizo Bolivia a López Blanch para que le augure semejante destino?.

La Nueva Constitución reconoce la existencia de 36 naciones indígenas. ¿Habrá que reconocer ahora a 36 razas? Con ese criterio, ¿habría 512 naciones y razas en Sudamérica? (“Rebelión”, 03-06-09). Gobineau, padre del racismo moderno, sostenía, en desacuerdo con Bolívar y Martí, que las mezclas étnicas provocan la decadencia de los pueblos y de las sociedades. Es obvio que lo multirracial no es el camino para alcanzará la Patria bolivariana.
Evo no usa el término multirracial. Lo utiliza la “Nación Camba” para provocar el secesionismo cruceño. La profundidad del cambio que vive el país obedece al bienvenido rescate de culturas, idiomas, tradiciones y visiones del mundo. Al no aceptar esta transformación, los candidatos neoliberales quedaron derrotados antes de producirse los comicios presidenciales. Sin embargo, un sector del MAS pretende usar ese rescate para retornar al incario, para lo cual genera conductas autoritarias. El otro busca forjar un país unido y diverso, sin exclusiones y sin colonialismo interno.
Esta segunda visión articula múltiples mestizajes y es parte de un proceso de construcción del Estado nacional que despegó en 1952, con la conquista del voto universal, y se fortaleció con Conciencia de Patria (CONDEPA), que, en 1989, consiguió que Remedios Loza sea la primera mujer indo mestiza en llegar al Parlamento, dirigir un partido político y postularse a la presidencia de la República.
El reparto de bonos no es un triunfo de Evo sobre el FMI. Es sólo parte de una política económica contradictoria, que nacionalizó los hidrocarburos, pero que la dejó a medio camino y que cree que YPFB saldrá a flote con ayuda de Repsol, sin considerar que Repsol es parte indivisible del entramado de transnacionales que succiona a los pueblos periféricos. Evo rescató para el Estado la fundición de estaño y las reservas de Huanuni, pero el enorme yacimiento de plata de “San Crisóbal” y las “colas y desmontes” de “San Bartolomé”, siguen beneficiando al poder foráneo.
Se repartieron tierras fiscales y se instaló una planta hidrometalúrica de cobre en Coro Coro (La Paz), pero la planta separadora de líquidos de YPFB fue saboteada por la corrupción. La instalación de la siderurgia está paralizada. El destino del litio definirá la pugna nación anti-nación en próximos meses. Casi se derrotó al analfabetismo, pero se carece de una política educativa y cultural coherente.
Los países vecinos no ayudan a que Bolivia industrialice sus materias primas. Brasil se alió al FMI. Perú y Chile prefieren los TLC. Paraguay también sufre la asfixia de Brasilia. Los Kirchner no revirtieron la enajenación a consorcios privados de sectores estratégicos, como minería y petróleo, impuesta por Menem. La deuda argentina, de 180 mil millones de dólares, tutelada otra vez por el FMI, impide articular políticas defensivas entre La Paz y Buenos Aires.
Los triunfos sobre el FMI tendrán lugar cuando funcione el Banco del Sur y se cumplan los postulados del ALBA. Cuando se integren las empresas estatales, petroleras y mineras, de la región. Cuando se recuperen los enclaves coloniales de Europa y EEUU en América Latina y el Caribe. Cuando se rechacen donativos humillantes, a fin de forjar países con autoestima y dignidad.

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“Están poniendo a los jóvenes como victimarios para poder reprimirlos cuando salgan a luchar por el cambio social”

Ernesto Bruna (ACTA)

La presidenta de Madres de Plaza Mayo Línea Fundadora, Nora Cortiñas y el secretario de Derechos Humanos de la CTA, Ricardo Peidro, visitaron Tucumán para sumarse a “La Carrera de Miguel”, la maratón que recuerda a Miguel Sánchez, atleta y militante tucumano secuestrado durante la dictadura militar. Hablaron de la situación actual de los Derechos Humanos, de la necesidad de que se abran los archivos de la represión existentes en oficinas públicas, juzgados y en los archivos de la Iglesia Católica.

Puntualizaron como objetivo principal de los movimientos sociales la lucha contra el hambre. Destacaron la construcción en todo el país de la Constituyente Social y la creciente participación de las mujeres y los jóvenes.

La “Carrera de Miguel” ya se convirtió en un clásico en la provincia de Tucumán. Bajo la inspiración del dirigente de la CTA Tucumán Salvador “Turi” Agliano, y la colaboración del maratonista Juan Pablo Juárez, desde hace cinco años se viene desarrollando esta competencia en memoria del atleta y militante tucumano Miguel Sánchez, quien fuera secuestrado por la última dictadura militar en 1979.

Por cumplirse los 30 años de su desaparición, esta edición de la carrera, realizada el pasado sábado 28 de noviembre, contó con un acto especial, que se desarrollo en el monumento a la memoria de los 30.000 desaparecidos, ubicado en el parque El Provincial de la ciudad de San Miguel de Tucumán.

Para este acto, en el cual se restituyó una placa que recuerda al atleta desaparecido, visitaron Tucumán la presidenta de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, Nora Cortiñas y el secretario de Derechos Humanos de la Central de Trabajadores en la Argentina (CTA), Ricardo Peidro, quien durante la dictadura estuvo secuestrado en condición de detenido-desaparecido en el ex Centro Clandestino de Detención “Club Atlético”.

¿Qué significa participar de este homenaje a un militante social y deportista como fue Miguel Sánchez, desaparecido por la última dictadura militar?

Nora Cortiñas (NC): Venir a Tucumán para este recuerdo y este homenaje a Miguel es también parte muy importante como ejemplo para la juventud, en el sentido de que hay que seguir luchando; y de que Miguel tendría tantos sueños y cuando se volcó a algún deporte, para competir sanamente, esos sueños se truncaron en ese estado de desaparición, en este crimen de lesa-humanidad, en esta aberración que fue esta mitología. Ya que todos esos jóvenes que hoy no tenemos, estarían forjando un país distinto. Sin soberbia, lo digo, sin la intención de hacerlos héroes, porque ninguno de los que lucharon y hoy no están querían ni monumentos, ni estar en el bronce o en el mármol, de ninguna manera, querían estar en el corazón del pueblo. Y hoy Miguel está en el corazón del pueblo junto a los 30.000 desaparecidos, y con un pueblo que quiere seguir luchando.

Ricardo Peidro (RP): Y más en un evento tan simbólico en una tierra como ésta donde reinó uno de los más grandes genocidas como fue (Antonio) Bussi. Nosotros estuvimos con Norita para el juicio a Bussi en Tucumán, y fue realmente impactante verlo llorando a semejante genocida. Es importante, esto de los sueños porque nosotros rescatamos la lucha de los compañeros para seguir. Porque lo importante es haber atravesado todos estos tiempos siendo militante, haber atravesado el proceso militar ya sea en las cárceles, los campos de concentración, los exilios internos y externos, y seguir siendo militantes. Y ese es el mayor homenaje que le podemos hacer a los compañeros. Una cosa que me impresiona es que en el juicio que se está realizando ahora de Atlético, el Banco y el Olimpo, nos dicen “vos sos un caso” y tengo que ir a declarar como caso para condenar a un genocida. Pero lo que más nos llena de satisfacción, es que además de ser casos, sigamos siendo militantes para cambiar la sociedad y el sistema.

NC: Para mí lo impactante fue que en nuestra lucha, fuimos conociendo la gente que salía de ese calvario, que salvó su vida y que nosotros queríamos hablar para conocer lo que sucedió con nuestros hijos, y ver que son testigos y testimonio vivo permanente. Y que logran condenas como la de (Miguel) Etchecolatz, (Christian) Von Wernich, (Antonio) Bussi y todos estos genocidas que, aunque estén en cárceles privilegiadas, no dejan de ser ante el mundo lo que son. Pasarán a la historia como genocidas, estén donde estén detenidos. Están marcados para siempre, ellos y sus familias. Y sus nietos nunca podrán sentirse orgullosos de ellos y poder decir “mi abuelo…”; como mi nieta podrá decir de su padre desaparecido (Carlos Gustavo Cortiñas). Por eso es importante seguir y terminen los juicios como terminen, porque el próximo 10 de diciembre se va a dar una sentencia que es ofensiva para el pueblo y para la humanidad, por la cual cinco genocidas juzgados por los mismos crímenes, a dos los condenan, que quedarán libres porque tienen más de 70 años, y a tres los dejan en libertad. Pero igual de cualquier manera pasaron por el banquillo de los acusados y ante el mundo están marcados con ese signo del error que fue el terrorismo de Estado.

¿En qué estado se encuentra la cuestión de los Derechos Humanos en la Argentina?

NC: Sobre el pasado hemos tenido avances y logros importantes. Si bien la Justicia no está funcionando como sería necesario, ya que a veces hay un juicio y las condenas no se condicen con los crímenes horrendos que cometieron a través de este genocidio; pero sin embargo, algo se pudo lograr a través de haber volteado las leyes de la impunidad, Punto Final, Obediencia Debida e Indulto. Hay algo que yo quiero señalar, precisamente de estos últimos días; precisamente que aparecieran pantalla 15 personajes, torturadotes, genocidas que ante el mundo fueron mostrados sentados en el banquillo de los acusados, la verdad que eso es una faz positiva de la lucha. Eso se logró con la lucha de 30 años en la calle, movilizaciones, exigencias y no claudicando. Y bueno, los dos últimos gobiernos que escucharon y que decidieron llevar adelante un apoyo que no habíamos tenido de otros gobiernos. Pero lo que es importante es que estos genocidas que creían que iban a vivir en la impunidad total fueron mostrados ante todo el mundo, canosos, viejos, caducos y basuras. Pero es un paso importante. La Justicia todavía falta mucho, todavía falta que se abarquen campos y genocidas, y que no se juzgue a uno, dos o a tres. Este es un paso que vamos dando día por día.

Y muchas veces se da también el alivio de la pena, como Antonio Bussi que está recluido en su casa en un country y no en una cárcel común.

NC: Eso es lo que todavía no logramos, que vayan a cárcel común y con la condena perpetua. Pero lo vamos a lograr con la perseverancia y el trabajar todos juntos. Además hay valores que son para señalar, el testimonio de las víctimas que lograron salvar sus vidas, los ex detenidos desaparecidos, la gente que estuvo presa, ese testimonio, para las Madres que tantos años queríamos imaginarnos qué había pasado con nuestros hijos, es valioso. Porque además de mostrar la solidaridad es un acto de valentía total. Y tenemos una prueba de que eso es tan impactante que desapareció Julio López, como queriendo parar con esta situación que se venía firme. Por eso es importante que, aún con la desaparición de López, los testigos siguen firmes para dar su testimonio. Esto también es un avance en esta Argentina que ha tenido que vivir en el silencio tantos años. Lo que sí falta es que se abran los archivos y que nos digan qué pasó con cada uno de los detenidos desaparecidos; porque hay archivos, hay posibilidad pero no hay voluntad política. Entonces para unas cosas hubo voluntad política y para otras estamos todavía en camino.

Aunque muchos de los militares y funcionarios negaron la existencia de archivos o declaraban que todo había sido quemado, de a poco fueron apareciendo montañas de expedientes de la represión, como fue el caso de Rosario.

NC: Sí en Rosario aparecieron como en otras partes; en Córdoba habían aparecido hace algunos años unos documentos que está manejando en un juicio el doctor Alberto Pedro Ancini, sobre qué hacer con los chicos cuando hacían los secuestros. Estaba escrito en actas. O sea hay pruebas de que archivos hay, así que seguiremos luchando para que aparezcan. Y lo otro también es que se abran las gavetas de los jueces para decir a quién entregaron esos chicos y esos bebés que fueron apropiados, porque eso también está. Y la propia Iglesia Católica tiene archivos y también esperamos que en algún momento los abra, como corresponde. Porque la cúpula eclesial fue partícipe, con la excepción de un puñado de obispos, no fueron sólo cómplices, fueron partícipes. Bueno, hay mucho por hacer, pero los avances son a través de la solidaridad, de recomponer esas redes que la dictadura quiso destruir.

Hay una percepción de que la cuestión y el discurso de los Derechos Humanos ha calado en la sociedad, de que ha sido aceptado. Se ve por lo menos un triunfo cultural en este sentido con la incorporación de la justa causa de los Derechos Humanos en el imaginario colectivo de nuestra sociedad.

NC: La Memoria camina y se alimenta día por día, pero también porque nos dan espacios. Hay que reconocer que empujando todos los días vamos obteniendo espacios.

RP: En la línea de lo que dice Nora; por supuesto que si al día de la fecha, llegamos a lo que llegamos después de 33 años, a que los genocidas estén sentados en el banquillo de los acusados es porque hay una lucha heroica del pueblo argentino, de los organismos de Derechos Humanos, de las Madres de Plaza de Mayo fundamentalmente que nos marcan un camino y que no nos resignamos nunca. Incluso cuando estaban las leyes de Obediencia Debida y Punto Final, que incluso el posibilismo de algunos compañeros progresistas decían “bueno no se puede más, hasta acá llegamos”; y nos invitaban a no avanzar más queriéndonos correr con el terror. Decían “no pidamos que caigan las leyes porque puede provocarse a…” El terror estaba muy afianzado en la sociedad. Era el terror de la dictadura y luego fue el terror en pleno liberalismo a la desocupación. Siempre hay un terror que nos dice hasta acá se puede. Si bien se avanzó mucho sobre esto, hay que tener en cuenta que para cometer un genocidio tiene que estar involucrada una enorme cantidad de gente. Por lo que falta mucha gente todavía. Hay que ponerse de acuerdo, porque hay propuestas de los organismos de Derechos Humanos y de la CTA, para unificar causas para que no caigan los juicios por la muerte natural de los genocidas…

NC: …o porque los suicidan…

RP: …sí o porque los suicidan cómo ocurrió ya. Y fundamentalmente, hay una cosa que está instalada, naturalizada, quizás como en ningún país del mundo: que hay que juzgarlos. Lo que sí se empieza a instalar –y Rodolfo Walsh lo dijo a un año de la dictadura militar- de que no fue un grupo de militares fascistas de que se levantaron un día y dijeron “vamos a desaparecer gente al azar”, sino que había un objetivo, de plantar un modelo económico que se afianzó años después en la década del ’90. Pero en ese sentido quedó muy en claro la responsabilidad de los grupos económicos en la dictadura para plantar este modelo en la sociedad. Y eso es una cosa que hay que relacionar e instalar; porque muchas de las causas por las que luchaban aquellos desaparecidos, hoy esas causas están vigentes. Y de ahí que pueden prevalecer cuando aparecen determinados discursos disfrazados de seguridad – no estamos negando que hay que afrontarlo-, pero hay que afrontar este problema no desde el concepto de seguridad que muchas veces se alienta con un supuesto orden relacionado con la represión, y donde se apunta a nuestros jóvenes y también a nuestros niños, que en lugar de mostrarlos como víctimas de este sistema, se los muestra como victimarios. En ese sentido tenemos que estar muy claros que nosotros queremos Justicia, hasta el último genocida preso, pero también que en este país no haya ningún pibe que pase hambre y que nuestros viejos puedan vivir con dignidad. Estos son los dos extremos de nuestra sociedad, en quienes se manifiesta crudamente la realidad de esta sociedad.

NC: Hasta este momento seguimos luchando; tenemos el apoyo de Derechos Humanos en las facultades, de la CTA, de los gremios que están con nosotros y que fueron muy golpeados durante el terrorismo de Estado; y que también mantienen la memoria y la exigencia de verdad y Justicia.

Si bien se nota la naturalización de la necesidad de juzgar a los genocidas pareciera que falta la conexión del Terrorismo de Estado con las luchas de los militantes sociales que hicieron desaparecer…

NC: …con lo social y económico. Es claro, la dictadura dejó además de 30.000 desaparecidos, 10.000 presos políticos que hubo, el exilio para afuera y para adentro, es el hambre que tenemos hoy. Y a través del manejo que hicieron en lo económico, la deuda externa de hoy -que no es del pueblo argentino, es una deuda impagable porque es inmoral e ilegítima y que no tendríamos que seguir pagando porque ya fue pagada con creces- a medida que se paga genera más pobreza en el país. Entonces es consecuencia de esa dictadura. Cuando las Madres nos preguntábamos “¿por qué se los llevaron?” y nos mirábamos en el camino, supimos que fue porque eran militantes políticos, sociales que estaban insertos en la sociedad y que querían un cambio. Cuando nos preguntamos “¿Para qué se los llevaros?” supimos que era para introducir el neoliberalismo a fondo en nuestro país. Y que venía de atrás; que tuvo que ver con la represión en el Cono Sur de América. Cuando vino Henry Kissinger a armar las dictaduras en el Cono Sur, fue a través del Operativo Cóndor, siniestro y maldito, que trajo toda la situación que hoy vivimos. Cuesta mucho, nosotros sabemos que salir del neoliberalismo, se sale con mucha voluntad política, pero en su conjunto, no se sale de este sistema porque los empresarios, los terratenientes está al acecho. Lo vemos todos los días, la derecha en la Argentina quiere ser cada vez más rica, aunque sea a costa de más pobres cada día. Y tomar conciencia de eso también es importante, y creo que esa es la tarea que tenemos, llegar a que haya justicia social, que se termine el hambre en nuestro país y los chicos puedan ir al colegio y no sean estigmatizados y judicializados. Porque todos los proyectos de baja de la imputabilidad es para judicializarlos más, no para protegerlos más. Pobre de nosotros que necesitamos de esta ley para proteger a los niños, porque van a tener derecho a la defensa. Entonces ¿hasta ahora no tenían derecho a la defensa? Quiere decir que estaba muy mal todo.

RP: Aparte, en un país como este, donde en lugar de tener una relación distinta del Estado, con los jóvenes, las jóvenes, los niños y las niñas, de garantizarle las necesidades básicas elementales, ante la falta de garantías de derecho, se lo quiere disfrazar la baja de la imputabilidad como garantía de derecho. Pero de lo único que se está dispuesto a hablar es de derechos penales; ahora ¿y el resto, y los derechos económicos y sociales? Lo más indignante es que uno espera esto de los que claramente desde la derecha plantean estas cuestiones, porque uno conoce su intención de más represión y ven a los chicos como enemigos, pero enemigos de este sistema injusto, porque cada vez más los jóvenes se están organizando y uniendo en propuestas de transformación de la sociedad, y por eso necesitan tener un aparato represivo que frene estas organizaciones; ahora que con un supuesto ropaje progresista, nos quieran convencer que esto es positivo sinceramente no tienen retorno. Porque los que levantan la mano, disfrazados de progresista diciendo que judicializarlos más a los pibes es lo justo… ¿por qué no pusieron el mismo esfuerzo para garantizar otros derechos elementales? En ese sentido, no sólo no se vuelve del ridículo, sino que de estos lugares tampoco se vuelve. Después se justificarán y cambiarán de tribuna, pero nosotros los tenemos que recordar.

NC: Además, como pasa en la provincia de Buenos Aires, son leyes que salen para control social, porque otra vez vuelven con los edictos policiales que nos costó tanto voltearlos después de la dictadura. Normas que le dan a la policía amplio margen para reprimir y para detener a los jóvenes, donde sabemos que el joven que entra a una comisaría es torturado, golpeado y llegan a veces a la muerte y esconden su cuerpo, como es el caso de Luciano Arruga en Buenos Aires; Iván Torres en Comodoro Rivadavia; y hay 3.000 casos de desaparecidos jóvenes en los años de gobierno constitucional. Entonces, volver otra vez al pasado con estas leyes hacen mal a la democracia y efectivamente, los diputados y senadores que votan estas leyes y que no se van a poder volver atrás fácilmente, sabemos que tendremos que dar más lucha. Pero dentro de nuestra lucha esperanzada, nosotras tampoco pensábamos que un momento íbamos a tirar abajo las leyes de Punto Final y Obediencia Debida, y no lo pensaban los genocidas, y sin embargo con la lucha lo logramos. Y ahora volveremos a retomar fuerzas cada día, para voltear esta infamia que se comete, y que sean respetados, porque además esta ley que votaron de baja imputabilidad, ni siquiera están preparados estos espacios para poner a estos chicos. Ni siquiera están preparados para los que queden en libertad tengan un camino de protección del Estado. O sea, es una improvisación que yo lo presiento, y lo digo a título personal, es el reclamo de una sociedad pacata y fascista y el deseo del gobierno de satisfacer a esa sociedad para ganar votos.

Pensando en construcción al futuro hay que analizar qué pasó con el Gobierno que ha dividido incluso al campo popular. ¿Cómo ven este tiempo en que el gobierno da el brazo a torcer en estos temas de seguridad para ganar la clase media y a la vez otorga la asignación por hijo o les brinda un extra de $300 a los jubilados para fin de año, con el objetivo de ganar a los sectores más postergados?

NC: A mí me mortifica eso, porque estamos luchando para el 82% móvil que es lo que dice la Constitución y entonces mucha gente se engaña con este gesto de repartir $200, $300 a los jubilados, y eso es un engaño. Creo que este gobierno va a tener que empezar a abrir sus orejas al pueblo, a tener diálogo con la gente que está reclamando para empezar a resolver en hechos concretos estas reivindicaciones que se están exigiendo. Porque todos los reclamos que están en la calle son factibles de poder ser satisfechos. No se pide nada injusto, sino que se pide vivir en un mundo con necesidades básicas satisfechas, con trabajo, volver al Estado de bienestar, que yo lo viví. Cuando me casé, había un Estado de Bienestar, que era fundamentalmente tener trabajo, obra social, hospitales con elementos. Ahora la gente va a los hospitales y no tienen insumos, está desatendida la salud, la educación, los maestros tiene que estar en la calle todos los días. Y acá hay responsabilidades municipales, provinciales y nacional. No puede el gobierno decir, esto pasa en tal provincia; acá hay una responsabilidad nacional de todos los funcionarios, para escuchar a este pueblo y solucionar estas falencias graves que tenemos.

RP: Aparte, en nuestro análisis el tema prioritario a solucionar en este país es el hambre. Siempre decimos que es tremenda injusto que un país que produce alimento para 300 millones de personas, sufra el hambre. Hay que hacer un esfuerzo muy grande para inventar el hambre en este país. Pero esta claro que el hambre disciplina y ese es el motivo principal. Que haya hambre en este país es una decisión política. Y en todo el país hay organizaciones que estamos luchando contra esto, pero claro, no aparecen en los medios de comunicación hegemónicos, pero experiencias de lucha y de propuestas de organización para encarar el flagelo del hablo hay en todo el país. Lo que hay que hacer es mostrarlas en nuestros propios medios y construir desde ahí la propuesta de cambio de la sociedad y hacernos cargo de esa propuesta. Excusas para decir que no se puede avanzar siempre va a haber, incluso disfrazadas de progresistas. El posibilismo es uno de los enemigos más importantes de los cambios profundos; porque el posibilismo disfrazado de progresista es el que le hace el juego a la derecha. Porque no es que hay una derecha fantasmal que está por venir, sino que la derecha nos gobierna todos los días. Es mayoría en los sectores económicos, en el campo de la comunicación, en la Iglesia, en los gremios… La derecha está, no está por venir. Entonces si la cuestión es no pidamos porque viene la derecha, ¿entonces qué es lo que hay?, ¿qué es lo que está gobernando esta sociedad para que sea tan injusta? Nos causa gracia porque muchos reivindican la revolución bolivariana, la revolución de Evo Morales, pero nos dicen “no hagamos nada acá, porque sino ponemos en peligro el proceso regional”. Ahora, la única manera de garantizar la revolución en Venezuela, en Bolivia, en los países sudamericanos es hacer la revolución acá. Es la única manera, sino es una contradicción.

NC: …distribución de la riqueza, porque hasta ahora sólo se distribuyó la pobreza. Entonces es posible lo que se pide, así que seguiremos luchando y buscando reforzarnos para que no nos separen y nos hagan hilachas a los grupos que hemos luchado tantos años.

Y precisamente el contexto regional que se está viviendo con gobiernos de izquierda en Bolivia, Venezuela, Ecuador, Nicaragua nuevamente, tiran por tierra el posibilismo. ¿Qué le falta a la Argentina para ponerse en sintonía real y no de forma reclamativa con este proceso iniciado en el Cono Sur?

RP: Hay experiencias de organizaciones tanto a lo largo de la historia como en la actualidad. Si uno recorre el país hay experiencia de organización, de propuestas que piden desde la resistencia y para sobrevivir como fue en los ’90 hasta propuestas actuales del campo popular que podríamos decir ofensivas, en el sentido de organización hacia adelante. La resistencia sirvió como proceso de lucha desde los organismos de Derechos Humanos, desde las organizaciones sociales, desde lo gremial. Ahora lo que hace falta es construir un nosotros. Y esto es lo que nos proponemos todas las organizaciones que nos convocamos en la Constituyente Social: entrelazar las propuestas y construir una experiencia política de nuevo tipo en la Argentina. Que no significa la oposición de política social con la partidaria. Política hacemos todos los días. Las Madres de Plaza de Mayo hicieron política cuando se enfrentaron a la dictadura; las organizaciones sociales hacen política confrontando con el modelo. Lo que pasa es que generalmente los partidos políticos tradicionales dicen “bueno, la política que se refiere a los cargos estatales la hacemos nosotros, ustedes dedíquense a lo social”. Eso para nosotros está terminado. La construcción en su conjunto es todo. Todos los que construimos todos los días hacemos política. Esta construcción política de nuevo tipo es lo que pretendemos que realice la Constituyente Social. Los que estuvimos en Neuquén lo vimos. Esos 4.000 compañeros debatiendo en comisiones en las carpas, expresando opiniones, sin darse concesiones en el debate, pero sabiendo que las diferencias no pueden ser factor de fractura sino al contario ser aportes al objetivo final que perseguimos. Y llegado el momento hacernos cargo, ¿cómo nos hacemos cargo? Hay que tener en cuenta cuando hablamos de los político partidario que en la Constituyente Social de Neuquén estuvieron presentes 17 partidos políticos, o sea que no es que estos van a hacer un partido político, porque excusas para no juntarse va a haber siempre. Hay que buscar los caminos para unirse.

Pensando en el caso Tucumán, hay que reconocer que hay distintas etapas de este proceso hacia la Constituyente Social, y en la construcción de esta experiencia nueva. Y muchas veces lanzar la idea de una pronta competencia electoral asusta a muchas organizaciones sociales. ¿Se van a respetar en esta construcción los tiempos propios de cada distrito?

RP: Las desconfianzas nos atraviesan a todos. Pero creo que es en la práctica concreta donde las desconfianzas se funden en el objetivo común. Si nos vemos las caras, si vemos lo que estamos haciendo, si compartimos todas las experiencias y entrelazamos las miradas, ahí es donde se empiezan a fundir las diferencias, que no significa perder la identidad. La Constituyente Social no es una organización, en el sentido de “la orga” que tenga sus autoridades. La Constituyente no tiene autoridades. En cada lugar donde se abre una Constituyente es una coordinación nacional. Es decir, la coordinación nacional no está en la Ciudad de Buenos Aires, donde está Víctor De Gennaro. Acá en Tucumán se abre un local de la Constituyente y es la coordinación nacional de la Constituyente, en cada región, en cada localidad, en cada provincia. Porque no hay una estructura, creo que ese deliberara en redondo, sin mesa que conduzca, son símbolos importantes, porque esto lo estamos construyendo. ¿Alguien tiene la fórmula, está escrita en algún libro? No la tenemos. Lo mejor que tiene la constituyente es que vamos construyendo el barco a medida que navegamos.

NC: Es un movimiento. A mí me hace recordar también a la formación de Madres de Plaza de Mayo. Lo nuestro fue un movimiento que se fue creando, modificando de acuerdo a las necesidades. La voz la tenía cualquier madre que ingresaba y que traía una propuesta de lucha. Es movimiento, donde un día somos tantas, y al mes somos menos, y después crece porque se van sumando nuevamente. Yo creo que es así, cuando nos dicen una ONG… no, las Madres somos un movimiento social, que hace política por la necesidad, porque todos hacemos política y el reclamo es un reclamo netamente político. Por eso nosotras tenemos el deseo de apoyar esta construcción de la Constituyente Social. En Neuquén hemos escuchado testimonios tan valiosos y también es importante destacar cómo la mujer es protagonista importante de esta construcción y este cambio.

RP: Lo que dice Nora es llamativo. Nunca ví tanta participación de las mujeres y de los jóvenes…

NC: …en el taller en que yo participé pude ver una compañera misionera que estaba amamantando a su bebita, cargándola con un brazo, y en la otra mano con el micrófono peleando por este drama que están viviendo con los proyectos de represa, porque Misiones va a terminar como una isla a causa del convenio que firmó Argentina con Brasil, ya que las represas y las inundaciones que van a haber, van a separar la provincia y están aterrorizados. Después la pobreza, y también la persecución que sufre esta gente en sus tierras, que después serán una isla, pero con algún dueño. Bueno, y yo veía esta persona, una mujer joven, con esa desesperación y defendiendo el futuro de su bebita, fue algo impresionante. Cómo hay que salir a luchar y compartir esa experiencia política y compartiendo mujeres y varones. Cosa que costó mucho, porque las mujeres sufrimos en este país machista, que fue cambiando de a poco. Yo lo ví en mi hijo, que no era machista a pesar de que se crió en un hogar machista y patriarcal. El pudo compartir con su esposa la crianza del bebé, el salir a trabajar los dos pero compartiendo todo. Y yo ví como fueron modificando en la lucha, mostrando el codo a codo de hombre y mujer.

Otro grupo específico que está dando un aporte fundamental para esta cambio es el de los jóvenes. ¿Cómo ven en su experiencia cotidiana este aporte?

NC: Yo tengo mi cátedra (NdelP: Poder Económico y Derechos Humanos) en la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA y cuando empezamos el cuatrimestre de este año hicimos una pregunta a los jóvenes que antes la hacíamos al final. “¿por qué eligieron cursar esta materia?”, y las respuestas fueron maravillosas. Los alumnos que tienen unos veinte años dijeron “que los Derechos Humanos y el Poder Económico están ligados de tal manera que tienen que ir juntos para avanzar y para terminar con un sistema injusto” y a mí me maravilló eso, ver que son chicos y chicas que ya tienen esa conciencia. Y a la vez, había otros que decían “yo tengo curiosidad, ¿qué son los Derechos Humanos y cómo está relacionado con la Economía? Porque en mi casa no se habló nunca de Derechos Humanos”. Pero ellos ya van tomando para sí, lo que ven que es parte del futuro para que este país salga de esta postración.

RP: Todos estos pibes que se están organizando en las marchas contra los edictos policiales, en la Constituyente Social, y en tantas otras organizaciones en todo el país, son los hijos del 2001 y es esta generación que empieza a tomar conciencia, e impulso. Es por eso que está tan claro que la vuelta de los edictos y la judicialización de los chicos es una respuesta de control social; que usan las estrategias de mostrar 40 veces al día un asesinato que sucedió a la mañana para crear un estado de angustia. Por supuesto, no estamos negando que la situación social crea determinadas condiciones para que estos hechos se produzcan; ahora también es cierto que se aprovecha esto porque da la casualidad que se produce una participación cada vez importante de los jóvenes nuevamente en la política, va paralelamente un aumento de todas las leyes represivas hacia los jóvenes y hacia los chicos. Ahora, ya a esta altura, ninguno de los que tenemos años militando podemos decir que esto sea una casualidad. Se está poniendo nuevamente a los jóvenes de este país como victimarios, para poder reprimirlos cuando salgan como lo están haciendo para cambiar la realidad de esta sociedad.

Ernesto Bruna es integrante del Equipo de Comunicación de la Constituyente Social de Tucumán.

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Instantánea

Miguel A. Semán (APE)

La foto fue tomada desde arriba, casi seguro desde la ventana de un primer piso. Un patrullero, dos policías y un chico en zapatillas, pantalones cortos y buzo rayado. Sabemos, lo repitieron los noticieros durante todo el día, que el chico tiene 9 años. También nos enteraron de que con una botella rota amenazó a una mujer con lastimar a su hija si no le daba plata. La mujer gritó, lo empujó y el pibe de la botella y otro de 14 años salieron corriendo. Poco después un patrullero los encontró y los llevó a la comisaría de Melchor Romero.

En ese momento, justo cuando bajaban, alguien capturó la imagen desde arriba. Uno de los policías parece que mirara de reojo al fotógrafo. El otro lo mira al pibe que tiene la cabeza tapada. Están quietos, como si alguien les hubiese ordenado que se detuvieran ahí.

El pibe no sabe lo que pasa, pero parece intuir que lo están enmarcando, que lo exhiben como un fenómeno. Se lo nota tenso, los puños cerrados, la bronca contenida. La foto se adueña de la vergüenza, de la pena, hasta de la furia que crecerá mañana, pero no nos cuenta nada del pasado. No tiene historia. Y con la historia se lleva toda posibilidad de comprender.

Todos venimos de alguna parte. Todos tenemos algo que contar sobre nosotros mismos, pero la imagen no nos deja acercarnos. Nunca podrá decirnos por qué. De dónde viene, hacia dónde va. Cómo puede ser que en nuestras enormes fábricas de placeres no sepamos qué hacer con el dolor de un pibe.

Después de la foto el chico entró en la comisaría y el Fiscal ordenó su restitución a los padres. Como le gusta decir a tanta gente: entró por una puerta y salió por la otra. Pero la puerta de entrada conducía al calabozo, la de salida daba exactamente al otro lado de la foto. Los padres no aparecieron y el pibe debió esperar varias horas hasta que otros familiares vinieron a buscarlo.

El fotógrafo no capturó esa imagen. Era menos impactante que la anterior. No había patrullero ni policías. Sólo un pibe de espaldas y un tío, un abuelo, una persona cualquiera caminando a su lado, hacia ninguna parte.

Fuente imagen: APE

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Esos pibitos sin límites

Lucas Vadura (AGENCIA WALSH)

Suele decirse, cuando las expectativas están al tope de las posibilidades pensadas, que se ha alcanzado el techo.

Asimismo, cuando el punto más bajo se toca, se proclama que se está por el piso.

Ahora bien, cuando son los nervios los que nos mantienen alterados, acostumbramos a expresar que caminamos por las paredes.

Un chiquilín, tal vez 7 u 8, está parado en avenida Rivadavia, un par de cuadras más acá de la plaza miserere, o más allá, según desde donde se mire.

Está parado junto a un cesto de basura. Tiene la cara sucia, pero bien sucia. Seguramente hace días que no se la lava.

El chicuelo en cuestión sostiene en sus manos su pene, y está orinando a la vista de todos los transeúntes y comerciantes.

Esa es la escena fugaz desde el colectivo, que frenado en el semáforo nos permite semejante postal.

Segundos después, una señora que viajaba sola y a quien nadie le había preguntado nada, deslizó, con la sutileza del elefante, una serie de frases traídas del odio, o del miedo, o del espanto, o de todas ellas.

“Estos pendejos no tienen límites”.

El techo, el piso, las paredes: el hogar.

Una casa es el inicio de un límite. Es el límite de lo interior, de la familia, de las “cuatro paredes” en donde, se suele decir, se resuelve todo.

Incluso, la creación de la noción de intimidad.

Un niño que vive con sus padres (quienes han obtenido acceso a la educación formal o a la transmisión cultural), intenta dejar los pañales, y cuando lo logra, ahí están sus progenitores para decirle “esto es íntimo”.

Pero no es el caso de nuestro amiguito de más arriba, que sosteniendo su instrumento a la vista de todos, mea.

Ese es su hogar. La calle.

Probablemente haya nacido allí, o tal vez no, pero evidentemente esa es su vida.

Sin abrazos, sin comida, sin educación, sin salud; sin techo, piso y paredes: sin límites.

En Argentina, según datos del 2008, más de 6.3 millones de chicos menores de 18 años son pobres. De esos, 3.1 millones son indigentes.

De los 6.3 millones, el 47.2% (cerca de 3 millones) no tienen ni han tenido ningún tipo de atención médica.

Mueren 25 recién nacidos por día por causas evitables, entre las que se encuentran desnutrición, y falta de atención primaria.

Además, los chicos que tienen la suerte de tener un hogar (o algo que se le parezca, muchas veces un cuartucho para 7, 8, 9 personas) viven en condiciones inimaginables para quienes tenemos el acceso a una vida medianamente digna: 1.2 millones de nenes y nenas viven en zonas inundables, y otro millón más viven sin agua.

El 57,2% de los chicos (7 millones), viven en familias cuyos padres no tienen trabajo, o tienen un ingreso más que precario.

El 14.2% (casi 2 millones) no tienen, ni han tenido acceso a educación. (Datos a enero de 2009)

Nuestro amigo, probablemente, esté ahí afuera junto al ejército de niños y niñas que viven en la calle, que no tienen qué comer, que carecen de salud y que su educación es nula.

Sus formas de sobrevivir son (y acá se espanta nuestra señora del colectivo) la droga que puedan para soportar tanto dolor, la prostitución infantil, el cartoneo en el mejor de los casos, y, sino, lo más probable, es que mendiguen, que roben, y hasta que, drogados, inhumanizados, despojados de todo, humillados, basureados, discriminados, marginados, terminen asesinando o siendo asesinados, en un “que más da”, con el que logran, ahí sí (y recién ahí, tan tarde), ser visibles para la sociedad.

Sus vidas jamás les pertenecieron.

Sus vidas, fueron propiedad de la policía, o los punteros, o el mafioso de turno, quienes como recaudadora imparable juntan para la corona de comisarios, intendentes, gobernadores, empresarios, etc, etc, etc.

Nadie tuvo respeto, piedad, amor, cariño, compasión, ni siquiera cuando eran (son) inocentes niños y niñas. ¿Por qué ellos deberían tener respeto, piedad, amor, cariño, compasión… límites?

Nadie podrá cambiar, de un día a otro, lo que durante 50 años se creó, lentamente, paso a paso, para lograr una marginalidad tan extrema, tan salvaje, que sea funcional a los intereses mas oscuros, mas nefastos: los de los gobernantes y empresarios, que juntos forman la mafia más grande, jamás pensada por Mario Puzo.

Pero habrá que empezar a trabajar. Las condiciones materiales están al alcance de cualquiera con voluntad, y claro, con poder.

El primer paso, una casa, un hogar digno.

Cuatro paredes, un piso y un techo: los límites a la violencia y a la humillación de ser menos que un fantasma.

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¡Contra la Maldita Inseguridad, Consejeros de Seguridad se necesitan!

Carlos A. Bozzi (EL ORTIBA, especial para ARGENPRESS.info)

Es sabido que los consejeros de seguridad y sus instituciones proliferan cuanto mayor aumenta el desconcierto ante el delito, causando severos impactos emocionales con sus opiniones y diagnósticos de soluciones mágicas, lo que acarrea más confusión e intranquilidad a una sociedad desconcertada.

Algunos hablan por ignorancia, otros mienten a sabiendas proponiendo “tremendas soluciones penales”, los políticos hacen campaña con el tema y dentro de este panorama, las voces sensatas pasan inadvertidas. La policía se excusa alegando que la justicia es “flexible y garantista”, los políticos acusan a la policía y al incumplimiento de las leyes por los jueces y los jueces aducen que la solución del tema está exclusivamente en manos de los políticos, que obviamente miran para otro lado. Los unos alegan que la situación actual se debe a las “políticas garantistas” y los otros sostienen que por no haber seguido sus consejos, el problema, no solo no se soluciona, sino por el contrario, se agrava. Así , medios de difusión de noticias mediante, sigue la ronda, cada uno agarra su sortija, gira y gira en la calesita, el problema persiste, nadie saca el premio y la sociedad mira incrédula como día a día despierta con una tragedia más.

Se exponen ejemplos, como el de aquellos países en donde “el que mata muere”, olvidando quizás que en esos lugares, también al que ofende se le corta la lengua y al que la roba, se le corta la mano,con lo cual ,muchos de estos “segurólogos” se verían en serios problemas a la hora de querer marcar algún número de teléfono o tratar de llevarse un bocadillo a la boca, tenedor mediante. Ante cada hecho luctuoso, se propo nen planes de “guerra”, compra de patrulleros, reclutamiento de efectivos, cámaras de videos, incremento de penas y reformas procesales que siempre terminan en un leve maquillaje de leyes ya existentes y rigurosamente incumplidas.

El sensacionalismo se nutre en forma descarada del sentimiento de cada familia afectada por la delincuencia, construyendo un sistema mediático-penal que reduce el tema de la inseguridad a los delitos contra la vida, cometidos por un oscuro y oculto ejército de jóvenes que no superan los 18 años de edad ,contra los cuales no hay policía, juez o político que pueda. Así, la inseguridad queda reducida a ese grupo “etario”, que abunda en villas miserias y que por algún designio bíblico, hoy irrumpen en el espectro social, ignorándose la razón de esta explosión delictiva, en un país donde los “ladrones de antes” tenían códigos, que esta nueva gente elude en cada unos de sus hechos. Obviamente, fuera de este concepto de “seguridad” quedan los “delicuentes de cuello blanco”, los crímenes en la alta y media clase social ,aquellos que afectan a em prendedores de negocios turbios, a los que se denomina como “jóvenes empresarios”, que algún “error” habrían cometido, los negocios del mercado de medicamentos, la proliferación de desarmaderos adonde diversos sectores sociales recurren por repues tos baratos, la conocida venta de drogas en boliches “vip”, el comercio de personas y el lavado de dinero, entre otras actividades. De estos delitos, no suele haber estadísti cas, pero igual producen la muerte de personas, obviamente, no anunciadas en la tele visión.
“El miedo es la materia prima de las prósperas industrias de la seguridad privada y del control social. Una demanda firme sostiene el negocio. La demanda crece tanto o más que los delitos que la generan, y los expertos aseguran que así seguirá siendo. Florece el mercado de las policías privadas y las cárceles privadas, mientras todos, quien más, quien menos, nos vamos volviendo vigilantes del prójimo y prisioneros del miedo”, decía Eduardo Galeano en un artículo escrito para la página web “Rodelu.net”,La Jornada de México, el 4 de junio de 2006.

Y concluía:”Los que trabajan tienen miedo de perder el trabajo. Los que no trabajan tienen miedo de no encontrar nunca trabajo. Quien no tiene miedo al hambre, tiene miedo a la comida. Los automovilistas tienen miedo de caminar y los peatones tienen miedo de ser atropellados. La democracia tiene miedo de recordar y el lenguaje miedo de decir. Los civiles tienen miedo a los militares, los militares tienen miedo a la falta de armas, las armas tienen miedo a la falta de guerras. Es el tiempo del miedo. Miedo de la mujer a la violencia del hombre y miedo del hombre a la mujer sin miedo. Miedo a los ladrones, miedo a la policía. Miedo a la puerta sin cerradura, al tiempo sin relojes, al niño sin televisión, miedo a la noche sin pastillas para dormir y miedo al día sin pastillas para despertar. Miedo a la multitud, miedo a la soledad, miedo a lo que fue y a lo que puede ser, miedo de morir, miedo de vivir”…

No es ocioso, remarcar que la Seguridad Pública como bien social es un concep to que va más allá de la inmediata protección contra el delito. Constituye la base necesaria para el ejercicio de la libertad, se vincula directamente a la existencia de un estado democrático y a la participación de los derechos básicos del bienestar social, actuan do como elemento único para garantizar el desarrollo de una mejor calidad de vida. Pero a su vez, el ciudadano mide la seguridad como una “sensación “ y a diferencia de otras políticas públicas, la seguridad debe dar respuesta a dos niveles distintos: el subjetivo y el objetivo, la sensación y la amenaza real.

Esta relación entre sensación subjetiva y causas objetivas requiere de una dosis de serenidad y equilibrio fundamentalmente por de los decisores públicos, que ge neralmente nunca se tiene. La sensación de inseguridad se retroalimenta y adquiere peligrosas formas de irracionalidad, con notorias oscilaciones y variantes en plazos muy breves, ante hechos aberrantes de impacto público.Pero hoy ,todo límite teórico se ha superado: la sensación es la realidad y los hechos cotidianos asi lo demuestran, todo ello fogoneado por un bombardeo mediático que concluye en : “algo hay que hacer”.

Y he aquí el meollo de la cuestión: la definición de la “SEGURIDAD” es en definitiva la batalla que determinara LA POLITICA A SEGUIR, con lo cual esta fuera de toda duda, que el problema de la SEGURIDAD, es esencialmente un TEMA POLITICO, nunca abordado de esta manera en nuestro país, por múltiples y diferentes razones, todas ellas más afines a esos intereses políticos que a los deseos de la sociedad, que hoy sufre estas consecuencias.

No se puede tapar el sol con las manos. La inseguridad ha crecido y no existe dato cierto alguno que indique un futuro descenso de la misma: todo lo contrario, fundadas sospechas aseguran que irá en aumento. Ya es un tema que no se soluciona con excusas o discursos llenos de pretextos y en esta tarea PARA CONSTRUIR SEGURIDAD ningún tópico puede dejarse de abordar, pero siempre partiendo del compromiso ciudadano comprensivo de la seguridad es una tarea de todos, basada en un sistema de derechos y garantías imposible de traspasarse, bajo el peligro de repetir historias pasadas, pues cuando se proclama que para combatir el delito se debe disminuir las garantías del delincuente, debe tenerse en cuenta que no es que habrá menos garantías para estos e iguales garantías para el resto de la población: todos correrán similares riesgos, unos a manos del Estado y otros a manos de la delincuencia.

A ello se suma, que desde 1990 en adelante, ha crecido la tendencia a encerrar más y más personas, al tiempo que se recortan los presupuestos para mantener las cár celes. Con menos dinero, se tienen más presos y así las cárceles se convierten en otra usina productora de delincuentes. Obviamente construir e inaugurar mejores estable -cimientos penales, no está en la agenda de los políticos, pues son actos que no “cosechan” votos. Frente a ello, como hongos surgen los expertos en políticas de seguridad juvenil, de contención de la niñez, de educación del "delincuente", ideando “modernos centros de contención” construcciones, que por lo proyectadoparecieran que en su interior funcionarán universidades, similares a las del primer mundo . No se entiende, de que manera un país como el de la República Argentina,que apenas controla desde hace años su enseñanza pública, podrá afrontar un sistema educativo para chicos que han crecido en la misera,la exclusión y la falta total de valores. Toda una incógnita.

Pero es claro, que a medida que el fenómeno crece y que las soluciones no aparecen,la sociedad descree de toda estadística y de toda teoría. Para ella, no existe “sen sación de inseguridad”, lo que realmente percibe a diario es “la falta de seguridad” y también, por el contrario y gracias a la exposición pública de las más crudas doctrinas de la mano dura, va tomando conciencia que el camino de la solución,pasa por políti cas que el Estado no acierta a aplicar.

La realidad indica que deben dejarse de lado antiguos conceptos que contraponían el llamado “orden público” (originado en la época de las dictaduras pasadas) con los nuevos paradigmas de la “seguridad pública comunitaria”,que maliciosamente mu chos comunicadores equiparan a una defensa de “los derechos humanos” de los “delincuentes”. Tanto es un derecho a no ser detenido y golpeado por la policía, como a caminar libremente por las calles, a no vivir entre “rejas”, con desconfianza y miedo y en este contexto también la víctima tiene derecho a ser reparada integramente. Los derechos de lo habitantes, de todos, deben ser defendidos sin rótulo alguno y no es necesario introducir mayor confusión aún, en un tema donde no solo nos va la vida cotidiana, sino también la estabilidad racional que debe primar en la relación de toda sociedad.

Construir Seguridad también implica invertir en educación, salud y trabajo, que obviamente redituará mucho más que la inversión en armas o en instrumentos de represión. Construir Seguridad, también implica que la Justicia ,por una vez en la his toria de este país, tome las cosas con valentía y explique a la sociedad el porqué de cada una de sus decisiones, en vez de que las mismas se transmitan por los medios de difusión de noticias, con la intencionalidad que ello conlleva. Mientras subsista esta idea de querer ignorar que el tema de la Seguridad es un problema esencialmente político y los poderes públicos hagan caso omiso a esto, todos los argentinos seguiremos rehenes de este tira y afloje, con consecuencias nada alentadoras, porque en esta lucha, no conviene olvidar que cuando en nombre de la Seguridad se prive a las personas de Libertad, no habrá ni Seguridad, ni Libertad.

Carlos A. Bozzi es abogado.

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Argentina: La Asignación Universal desnudó la realidad de la pobreza

PRIMERA FUENTE

Un especialista que trabajó en el INDEC aseguró que la cantidad de subsidios indican que los índices de pobreza se ubican en torno al 20 por ciento, y que sumando los pobres que no tienen hijos, los que tienen hijos mayores de 18 años y los jubilados, se alcanzaría el 30 por ciento, la estimación de la mayoría de los consultores privados.

Para Víctor Beker, ex titular del INDEC y actual director del Centro de Estudios de la Nueva Economía (CENE) de la Universidad de Belgrano, el plan de asignación universal por hijo demuestra que el Estado reconoce que la pobreza supera 30% y está más cerca de lo que dicen los estudios privados que del 13,9% que ha difundido el Estado.

Según el propio Gobierno, existen fondos destinados por $ 9.965 millones para cubrir ese subsidio a lo largo de un año. Si el importe mensual por niño es de $ 180, el Estado tiene previsto darle asistencia a 4.613.426 chicos. De acuerdo a estimaciones de Beker, si se calcula un promedio de tres asignaciones por grupo familiar, el plan está pensando para cubrir a 1.537.808 hogares pobres, unos 8 millones de personas.

Esa sola cifra equivale a 20% de la población, un porcentaje que supera ampliamente el índice de pobreza del INDEC de 13,9%. Pero a ese número hay que sumarle los pobres que no tienen hijos; los que tienen hijos mayores de 18 años, como los jubilados; y a los que cobran asignaciones familiares y están excluidos de este beneficio. “Adicionando estos sectores, se llega rápidamente al piso de 30% que estiman las consultoras privadas como el índice de pobreza en nuestro país”, asevera Beker.

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Argentina: Como en la época de la colonia

LA ARENA

Uno de los flancos más débiles del gobierno nacional, puesto de manifiesto en los últimos años, ha sido el de la minería. Si bien es una herencia de las vergonzosas entregas del patrimonio público generadas durante el menemismo, no hubo por parte de las actuales autoridades ninguna manifestación tendiente a revertir ese proceso sino, más bien, lo contrario. Un caso paradigmático fue el veto a la ley de protección de glaciares, que había sido consensuada por absoluta unanimidad por el Congreso Nacional.

Aunque la llamada prensa grande es reticente a divulgar este tipo de noticias y profundizar su tratamiento, periódicamente se filtran hechos muy graves en cuanto al desempeño de las grandes compañías mineras –todas transnacionales– en su afán de maximizar las explotaciones. Son ilustrativos los casos de los emprendimientos en San Juan, Catamarca y Esquel; en esta última localidad una empresa extranjera no cesa en su pretensión de explotar oro aplicando cianuro, un método de altísima contaminación ambiental.

Para peor, la ley que regula esos emprendimientos es tan dañina que se llega al extremo de que, prácticamente, el Estado termina pagándole a las compañías que extraen y exportan sus riquezas, especialmente si lo hacen desde puertos patagónicos. Al respecto, en los últimos meses se supo que comenzó a actuar un fuerte movimiento de oposición a la minería tal como está planteada actualmente, pero ahora en las provincias del extremo sur como Chubut y Santa Cruz.

De acuerdo con las informaciones provenientes de aquellos lugares las mineras han comenzado a extender sus prospecciones en la zona cordillerana y precordillerana con su habitual insensibilidad y prepotencia: llegan, alambran y prohíben. Este proceder ha generado, entre otros, un singular conflicto. Es conocida en todo el mundo la riqueza arqueológica y paleontológica de la Patagonia. En el primero de esos aspectos la provincia de Santa Cruz cuenta con un sitio que es, nada menos, patrimonio de la humanidad, una categoría que la Unesco asigna a lugares de altísima relevancia cultural. Se trata del cañón del río Pinturas, donde el arte parietal prehistórico alcanza fantásticos niveles, generando muy considerables ingresos en materia de turismo cultural en esa zona cordillerana. Pero en su afán de lucro las mineras poco caso hacen de estos “detalles”. Sobre estas áreas de indudable interés se permiten negar el acceso turístico o científico, amparándose en su derecho de concesión, y se advierte que esta desmesura afecta una zona muy extensa de miles de kilómetros cuadrados.

Rigió en el país hasta los años noventa una ley de seguridad de fronteras que, al menos en la letra, rechazaba este tipo de situaciones y cuyo espíritu se fundaba en las duras lecciones de pérdida de territorios sufridas por algunos países, entre ellos el nuestro. Esa norma fue diluida durante el menemismo y, que se sepa, no reivindicada por gobiernos posteriores, dando lugar a vergonzosas situaciones como la señalada, en las que los argentinos sufrimos la afrenta de vernos privados hasta de disfrutar nuestro patrimonio cultural.

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