jueves, 25 de febrero de 2010

Argentina, Córdoba: Trabajadores de LV2 en lucha. Es el miedo, estúpido

Daniel Klocker (PRENSA RED)

La falta de apoyo a los compañeros de LV2 por parte de los colegas de otros medios empresariales desnuda el temor a sufrir represalias y se cristaliza en la consigna del "no te metás". Pero hay excepciones, aquellos solidarios y valientes que también tienen la lucidez de creer, a pesar de todo, en la fuerza unida de los trabajadores.

La paradoja de que los conflictos de los trabajadores de prensa no tienen prensa vuelve a darse en el caso de LV2 porque los grandes medios de comunicación, en este caso de la ciudad de Córdoba, parece que se regodean invisibilizando el tema y arrastrando a sus trabajadores a no involucrarse por el temor a quedar pegados y sufrir represalias por demostrar solidaridad hacia sus colegas radiales, que por estas horas la están pasando muy mal.

No es la primera, ni será la última vez que salga a la superficie esa falta de compromiso de los compañeros de los grandes medios de comunicación porque lamentablemente es el resultado del sistema de opresión al que se ven sometidos permanentemente por sus jefes y el Área de Recursos Humanos, en ese orden.

El "no te metás” es un acto reflejo entre esos trabajadores y hasta no hace falta que les bajen línea para cumplir con ese precepto. Está implícitamente establecido en el “manual de estilo” de cada empresa y los compañeros saben que no pueden sacar los pies del plato cuando se trata de solidarizarse con sus pares porque lo pueden pagar muy caro.

El terror laboral, en sus distintas formas, está instalado desde hace mucho tiempo en esas empresas, apéndices de poderosos grupos monopólicos, como Clarín, Telefónica-Telefé, Vila-Manzano o Cadena 3, entre otros monstruos en el negocio de la comunicación en la Argentina.

Esta falta de solidaridad y compromiso no sólo se referencia hoy con el conflicto en LV2, sino que se replica también en Canal 8 con el levantamiento de los noticieros locales desde el 15 de diciembre pasado o en la interminable negociación paritaria, que se reinició en octubre de 2009, y hoy todavía está en veremos.

Por supuesto que hay excepciones a la regla y no todos son mansos corderitos que comen de la mano del amo, sino que también hay valientes, solidarios y lúcidos que apoyan al compañero en desgracia, porque saben que mañana les puede tocar a ellos.

Es que en esta ruleta de la oferta y la demanda nadie tiene el cielo laboral ganado, por más que haga bien los deberes y complazca a sus jefes porque un día se da vuelta la taba y todo se va al carajo.
Pero más allá de este apocalíptico panorama, siempre queda la fuerza de los trabajadores para luchar contra estas patronales violadoras de los derechos laborales en todos sus órdenes, y fundamentalmente la esperanza que la semilla de la solidaridad y el compromiso prenda en los compañeros inmovilizados por el miedo.

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