martes, 2 de febrero de 2010

Argentina: Reforma electoral

Luis Brunati (especial para ARGENPRESS.info)

Los partidos políticos son instituciones fundamentales del sistema democrático.
Su creación y el ejercicio de sus actividades son libres dentro del respeto a esta Constitución, la que garantiza su organización y funcionamiento democráticos, la representación de las minorías, la competencia para la postulación de candidatos a cargos públicos electivos, el acceso a la información pública y la difusión de sus ideas.
El Estado contribuye al sostenimiento económico de sus actividades y de la capacitación de sus dirigentes.
Los partidos políticos deberán dar publicidad del origen y destino de sus fondos y patrimonio.
Constitución Nacional Art. 38.-

Génesis de la reforma

Etapa 2007
Las estrategias de poder (1) constituyen el eje central del modo de pensar de la pareja presidencial. En el marco de ese hecho y bajo el estimulo de la victoria electoral de 2007, en la cual Cristina Fernández duplico en votos a su contrincante más cercana (Elisa Carrió), se encomendó al Jefe de Gabinete (en aquel entonces Alberto Fernández), un proyecto de “reforma electoral” tendiente a hacer más económico, moderno y transparente el sistema, obviamente sin “desatender” los intereses del oficialismo.

Como el proyecto intentaba representar un gran salto hacia delante y taparle la boca a la oposición, (recordar las graves denuncias sobre falta de boletas, boletas “truchas”, retraso selectivo en la entrega de aporte para la impresión de boletas, valijas de dinero, cheques de laboratorios, etc.), se encargaron encuestas, estudios y consideraron numerosos antecedentes. Una de las propuestas estimadas, habría correspondido a Orlando J Ferreres (viceministro de economía de Menem (2)), quien se pregunta que: “¿Puede haber 827 ideas distintas sobre el destino de la Argentina? Es evidente que no. Muchos de estos partidos son Pymes, un negocio de pocos empleados, para que su titular pueda llegar al cargo para el que se presenta, pero ideas, salvo excepciones, ni tienen ni les interesa.” Un criterio en el cual toda la política y los políticos son culpables en bloque y frente a lo cual lo mejor que se puede hacer es “achicar”. Coherente con la idea de “achicar el Estado para agrandar la Nación”, el proyecto Ferreres proponía “achicar la política para alivianar al ciudadano”.

A poco de asumir Cristina, Alberto Fernández se convirtió en fusible de desatinos no del todo propios y debió renunciar en el marco de los coletazos de la 125 y el proyecto de reforma al Código Electoral Nacional fue cajoneado.

Ferreres por su lado, se dedicó a difundir sus ideas a partir de charlas y artículos, de los cuales el más conocido fue publicado en formato abreviado por el diario La Nación, bajo el sugestivo titulo ¿A dónde vamos a ir a parar con 827 partidos políticos? (3).

Etapa 2009

Es indudable que una buena propuesta de reforma, debidamente estudiada y consensuada, en un contexto electoral auspicioso, se hace más viable que una mala e improvisada reforma, realizada en tiempos de declinación y que no pudo ser consensuada ni siquiera con los amigos del gobierno. Si embargo, los problemas que enfrenta la reforma aprobada no se reducen solo eso. El pomposo nombre de “Reforma Política”, la no incorporación de un solo elemento de ahorro económico, modernización y transparencia política, donde se excluyo la modesta boleta única, hoy adoptada por la mayoría de los países de la región (en América Latina, se resisten solo Uruguay y Argentina y Uruguay (4)), torna algo más que sospechosa toda la maniobra, no obstante lo cual, resulta interesante analizar como se gestó.

Luego de la derrota electoral del 28 de junio de 2009, urgidos por los acontecimientos, el matrimonio K recordó la vieja iniciativa y ordeno al Jefe de Gabinete, ahora Aníbal Fernández, trabajar en la vieja idea colocando el acento en la necesidad de “garantiza resultados por vía jurídica hasta donde ello fuera posible” y dos indicaciones precisas: “actuar con celeridad y no improvisar”.

Con otras prioridades y sin neuronas vacantes, Aníbal trasladó la tarea a dos colaboradores recalcando el objetivo central y las dos indicaciones: “garantizar resultados” y “actuar con celeridad y no improvisar”.

Frente al dilema, los presionados colaboradores de Aníbal, fueron a los archivos en procura de antecedentes y eligieron utilizar como bases proyecto Ferreres. Singular elección para gobierno que intenta por todos los medios sacar “chapa” de izquierda y latino americanismo. (5)

Pero el tema no termina allí. Un fenomenal fárrago de injertos desfiguró las ideas originales de Ferreres. La incorporación de una serie de cláusulas proscriptitas diseñadas a medida para vestir a Solanas, arrinconar a Cobos y Carrió en una interna que hiciera olvidar que fue Néstor K quien le puso el ojo a Cobos, para jactarse luego de que había matado tres pájaros de un tiro: fracturar el radicalismo, genera la idea de “nuevo movimiento histórico” y elegir un compañero de formula para Cristina “totalmente manejable”, (aunque no eran exactamente esos los términos que utilizaba para describir esa supuesta característica del vicepresidente)

Tampoco se pasó por alto, en este traje a medida, la necesidad de cancelar a Duhalde la posibilidad de un apoyo de sus leales e impedir la presentación de los hermanos Rodrigues Saa y cualquier otra “aventura” provincial no consentida.

Sin embargo, cuando ya no quedaba casi ningún atropello por llevar adelante por la pareja defensora de los derechos humanos, sobrevino el veto presidencial que otorgaba un mínimo resguardo a los pequeños partidos políticos. En síntesis, un verdadero mamarracho de proporciones.

¿827 Partidos políticos?

Un apartado especial merece el método utilizado para llegar a la suma de 827 partidos a que llega Ferreres o los 625 que integran la cuenta del oficialismo, ya que la nómina real y efectiva es menor al 5% de esas cifras (6), de los cuales menos de la mitad suelen presentarse a elecciones (7).

¿Cómo se llega entonces a 625 partidos?

La respuesta no es compleja, pero demanda atención porque también fue construida a medida, mediante un artilugio. .

De acuerdo al sistema electoral vigente, un partido político para poder presentar candidato a presidente, requiere como mínimo una personería nacional y 5 personerías de distrito (provincias), o sea un total de 6.

Sin embargo ese es el número mínimo exigido por la ley, ya que los partidos tradicionales suelen tener personería en todas las provincias y Capital Federal. En resumidas cuentas 25, tal como se ilustra en el ejemplo de abajo para el caso del PJ.

1 Partido Justicialista Nacional
23 Partidos Justicialista Provinciales (1 por provincia)
1 Partido Justicialista por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
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Total 25 Partidos Justicialistas

Siguiendo el mismo procedimiento con la UCR y todo el resto de los partidos políticos, es posible llegar un número substancialmente más amplio, aunque forzado, ya que no habla de una proliferación espontánea de partidos políticos sino de un requisito obligatorio del marco legal vigente.

Pero aún así, las cifras distan mucho de los 625 de los cuales habla el gobierno y obviamente de los cálculos del viceministro de economía de de Menem,

Para llegar a ese número es necesario sumar partidos provinciales, partidos en formación, partidos en proceso de caducidad y extinción y partidos vecinales, aunque, ni así las cuentas no cierran...

En resumidas cuentas, se trata de un ardid destinado a informar desinformando, con fines muy obvios: apoyarse en el propio descontento social que genera el posibilismo político que practican los K, para impedir una “TERCERA OPCIÓN”, haciendo de paso un servicio a los intereses de Norte.

El peligro de la “Tercera Opción”

A la histórica orientación anticolonial de Cuba, se han agregado en los últimos años y como consecuencia la fractura del bipartidismo, los ejemplos de Venezuela, Bolivia, Brasil, Uruguay, Ecuador y Paraguay entre otros.

Frente a este hecho y los efectos que produce en América Latina y el resto del mundo, los EE. UU de Norte América y los intereses más concentrados del planeta se encuentran claramente alineados en contra de cualquier nueva opción. Por esa razón no sorprende, a quienes optamos sin ambages por una cierta coherencia política, que amparados en un discurso “progresista” o de izquierda, la pareja presidencial intente asegurar el bipartidismo UCR – PJ en Argentina.

Conclusiones

El tema es muy rico y da para más, pero en procura de síntesis concluyo como sigue:

• La normativa vulnera los más elementales preceptos constitucionales y principios básicos del estado de derecho.

• Si al perjuicio ocasionado a la casi totalidad de partidos políticos, tradiciones, culturas democráticas y los derechos humanos (8) se añade que la medida de corte neofascista es acentuada por el veto de la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner, muy probablemente en beneficio del Diputado Nacional y Presidente Consorte Néstor Kirchner, se concluye un grotesco de proporciones, propio del feudalismo y que hace dudar de incluso la posibilidad de atravesar con éxito los estrados judiciales.

• Cuanto antes advierta y corrija sus errores el gobierno, menor habrá de ser el costo a pagar y menor la erosión al sistema democrático.

• De persistir en la aplicación de la Reforma Electoral en los términos de que expresa la Ley y el sostenimiento del veto, aún llegando a atravesar con resultado favorable al Poder Ejecutivo cualquier instancia judicial, lo más probable es que se termine desembocando en una grave abstención de la ciudadanía y consecuencias imaginables.

Tal como sucediera con “la distribución de la renta” en la 125, el “tren bala”, la “nacionalización” de Aerolíneas y el Fondo del Bicentenario, entre otras iniciativas del gobierno, una retórica patriótica ha servido para camuflar negocios personales, la defensa de intereses neocoloniales y la violación de la Constitución Nacional y los derechos humanos, integralmente considerados.

Citas:

1.- En beneficio del matrimonio Kirchner debo reconocer que dudé bastante en utilizar el término “estrategias”, (sobre todo utilizando el plural de la palabra), para tratar de establecer un hilo conductor que permita comprender el sentido de su accionar. Uno de los elementos que más peso en la decisión, está relacionado con el eclecticismo sus acciones, en la cual una retórica pretendidamente de izquierda, encubre los movimientos más incongruentes.
En este sentido, y a diferencia de lo que normalmente ocurre, los proyectos de más valor en dirección a la concepción ideológica declamada, no fueron producto de los tiempos de más poder y apoyo social, sino en tiempos de declinación. En otras palabras, el matrimonio k es conciente de que es lo debería hacer en consonancia con su estética discursiva (Ley de medios de comunicación, nacionalización de Aerolíneas, nacionalización del sistema provisional y ahora el anuncio de reforma de la ley de entidades financieras de Martínez de Hoz, etc.), pero aún en esas condiciones privilegia su estrategia de poder en los planos político sectorial y económico.
Finalmente, cuando la medula, la razón esencial de ser del proyecto de que se trate queda al descubierto, las consecuencias terminan siendo diametralmente opuestas a las deseadas y cada vez más difíciles de explicar para sus aliados más honestos.

2.- Currículum de Orlando J. Ferreres
Orlando J Ferreres es graduado en Economía en la Universidad de Buenos Aires y cursó el Advanced Management Program de Harvard.
Por más de 20 años (1966-1989) perteneció al Grupo Bunge & Born, ocupando en los últimos años los más altos cargos directivos.
Durante la presidencia de Menem (1989) ocupó la Secretaría de Coordinación y Programación Económica en el Ministerio de Economía de la Nación y el Comité de Privatizaciones del Ministerio de Defensa entre 1990 y 1992.
Fundó la compañía Orlando J Ferreres & Asociados s.a. en 1991, que se compone de 3 divisiones: Centro de Estudios Económicos, Merchant Bank y Consultoría y Representaciones.
Es presidente de la Fundación Norte Y Sur y vicepresidente del Harvard Club de Argentina, miembro del Grupo Promotor de la Universidad Austral y fundador y actual director del Centro de Estudios Macroeconómicos de la Argentina (CEMA).

3.- ¿Adónde vamos a ir a parar con 827 partidos políticos?
Por Orlando Ferreres
Especial para lanacion.com
Martes 1 de septiembre de 2009
La economía se basa en la política y la política se alimenta de los resultados económicos. Es decir, no se pueden separar estos dos aspectos de la vida de un país, salvo para estudiarlos disecadamente (como a la rana en zoología), pero en la realidad van juntos. Por eso a algunos economistas nos interesa cada vez más la política pues, de lo contrario, no podríamos pronosticar las variables del entorno macroeconómico con la aproximación necesaria para tomar decisiones. En los últimos 10 años ha aparecido una rama de la economía, Political Economic, que se ocupa de estos temas, con autores como Persson y Tabellini, Drazen, Grossman y Helpman, entre otros.
Al tratar de identificar las ideas políticas actuales de la Argentina, uno se sorprende de entrada al encontrar que hay alrededor de 827 partidos políticos. De acuerdo a datos de la Cámara Nacional Electoral al año 2007, hay 37 partidos nacionales (sin contar que en cada provincia tienen cada uno su propia denominación). Después tenemos 290 partidos de distrito provincial, diferentes de los nacionales, autorizados en cada provincia. Finalmente no se sabe exactamente cuantos partidos vecinalistas hay, pero en base a datos de 5 jurisdicciones los estimamos conservadoramente en 500. Por ejemplo, en la provincia de Buenos Aires, que tiene 134 municipios, en la elección de 2009, se presentaron 150 partidos vecinalistas, o sea en algunos municipios hubo dos o más partidos locales. Nombres como "Todos por Arrecifes", "Acción por San Pedro" o inclusive para una parte del distrito como "Agrupación Propuesta Norte de Vicente López (Pro-Nor)", aparecen en esta lista. Algunos de estos 500 o más partidos vecinales negocian con un candidato provincial o nacional, que es acompañado por dos o tres de estas listas locales, una especie de "internas abiertas de hecho", una suerte de "ley de lemas" o "listas colectoras", una distorsión más del sistema de representación proporcional, o lista sabana. Si recordamos que tenemos 2247 municipios en todo el país, el número estimado de 500 se puede quedar corto (ver informe). Con lo cual concluimos que, sumando nacionales, provinciales y vecinalistas, hay alrededor de 827 partidos políticos en nuestro país.
¿Puede haber 827 ideas distintas sobre el destino de la Argentina? Es evidente que no. Muchos de estos partidos son Pymes, un negocio de pocos empleados, para que su titular pueda llegar al cargo para el que se presenta, pero ideas, salvo excepciones, ni tienen ni les interesa. También pueden cambiar de idea, según la conveniencia del momento, asociarse a un poder más fuerte por un tiempo, 4 o 5 años, y luego suavemente ir alejándose del mismo, cuando este poder está en decadencia, para recalar en otro nuevo poder ascendente.
¿No sería mejor tener dos partidos, que representaran las posibles preferencias de la población, eventualmente tres o cuatro partidos, en vez de esta inflación política galopante?
Para mí, sería mucho mejor tener dos o tres partidos. Los políticos actuales nos dicen que la fragmentación es algo que viene de la sociedad, que ellos no pueden hacer mucho con estos 827 partidos. Creo que no es así. Leyendo a Maurice Duverger, en "Factors in a Two-Party and Multiparty System", de Party Politics and Pressure Groups, nos dice que, de acuerdo a una ley de los sistemas electorales, formulada por él en 1946, pueden ocurrir tres cosas:
1. Si se vota por circunscripción, por mayoría en una vuelta, esto conduce a la formación de dos partidos, como es el caso de Estados Unidos y Gran Bretaña.
2. Si el sistema es de representación proporcional (lista sábana), esto conduce a la formación de múltiples partidos (en nuestro caso, 827 partidos).
3. Si se tiene una combinación de 50% de los elegidos por circunscripción, y 50% por representación proporcional (sábana), esto conduce a la formación de pocos partidos, y si hay doble vuelta, este lleva a dos coaliciones de partidos, como el caso de Alemania.
No se puede asegurar que esta ley se cumpla siempre en cada país, pero se acepta que, en sus grandes lineamientos, es verdadera.
La Argentina ha venido declinando, tomando como punto de partida que era el octavo país 1910 y ahora está muy lejos de eso. La política es una gran responsable de esta tendencia a la declinación, pues los partidos se han vuelto poco representativos del interés general y ninguno llega a entusiasmar con un proyecto significativo de destino común para el país. Las plataformas de esos partidos parecen hechas para cumplir con un requisito burocrático, y nada más.
Por eso, ¿por qué no nos basamos en la ley de Duverger, terminamos con la lista sábana, y vamos creando dos grandes partidos representativos del interés general? Al tener que votar por circunscripción, no se van a fragmentar más los partidos como dicen los que dirigen los espacios políticos hoy y que defienden el sistema actual, porque le da poder al "jefe" ( ¡ya se han fragmentado con la lista sábana!). El problema es para los capos permanentes de cada partido, que ya no van a poder poner a su aliado impresentable en los puestos de abajo en la lista para que entren, como hacen hoy, pues habría un solo lugar por circunscripción. Van a tener que poner al mejor candidato de cada distrito y esto es mejor para el país y, aunque el capo de la Pyme política pierda su poder, el poder vuelve al pueblo (hemos visto hasta candidatos testimoniales, gente solo para aparentar el primer lugar de la lista, pero que después renuncian para que queden los que en realidad quiere el capo del partido).
Naturalmente, esto sería un comienzo, con esto solo no vamos a arreglar los problemas políticos del país, es decir, la selección de los mejores para gobernar. Faltarán las internas de los partidos, faltará dar más poder a los políticos y menos a las corporaciones, más Republica y menos corporativismo, faltará más gente dispuesta a sacrificarse por la Patria, faltará recrear muchas instituciones. Pero como la tarea es grande y pocos los patriotas, hay que empezar de una vez, sin desanimarse por la difícil tarea.

4.- Boleta única en otros países
Artículo del CIPPEC (Centro de implementación de políticas públicas para la equidad y el crecimiento)
Historia
El sistema de boleta única se utilizó por primera vez en el estado australiano de Victoria en 1856. A fin de garantizar que el voto fuera secreto y evitar episodios de fraude o manipulación, al concentrar todas las obligaciones de impresión y distribución de las boletas electorales en el Estado (y no lo partidos políticos) este sistema marcó un giro importante en la historia de la votación.
Pocos años después, hacia fines de la década de 1850, todos los estados australianos habían adoptado ya alguna variante de este sistema. Pronto la boleta australiana fue adoptada por otros países. Nueva Zelanda lo hizo en 1870, el Reino Unido en 1872, Canadá en 1874, y Bélgica en 1877. En los Estados Unidos, la ciudad de Louisville, en Kentucky, fue la pionera en la implementación de una boleta única, en 1888. En 1896 cerca del 90 por ciento de los estados norteamericanos había incorporado alguna variante de este sistema (Rusk, 1970).
La inmensa mayoría de las democracias contemporáneas votan en la actualidad con alguna variante de la boleta australiana, de hecho son muy pocos los países que continúan utilizando una boleta por partido. Estas excepciones son, por ejemplo, los casos de Francia, España, Suecia, y Noruega, aunque cabe destacar que en este último país la impresión y distribución de las boletas está a cargo del Estado. Otros 4 casos de países que votan por medio de boleta partidaria corresponden a naciones africanas que han heredado el sistema impuesto por el régimen colonial francés (Congo, Guinea, Mali y Togo). En el marco de América Latina, sólo dos países utilizan aún el sistema de una boleta por partido; ellos son Argentina y Uruguay.
En las últimas décadas, diversos países latinoamericanos han ido abandonando el mecanismo de la boleta por partido para adoptar diferentes variantes de la boleta única oficial. Brasil incorporó un sistema de boleta (cédula) oficial a partir de 1962, para luego incorporar el sistema de voto electrónico en 2003. Colombia (1991), República Dominicana (1992), Panamá (1993) y Perú (1997) adoptaron luego esta reforma, reemplazando la boleta partidaria por la boleta única. En Colombia, la boleta única adquirió rango constitucional a partir de la reforma de la Constitución Política de 1991. De acuerdo al Art. 258 de dicha Constitución (reformado por el Acta Legislativa 01 de 2003), las tarjetas electorales son numeradas, y deben ser impresas y distribuidas por la autoridad electoral competente. En el caso de Perú la Ley Electoral 26859 de 1997 estableció que la impresión y distribución de la cédula de sufragio es una facultad de la autoridad electoral nacional (Oficina Nacional de Procesos Electorales) y no de los partidos políticos.
Actualmente 14 países de América Latina utilizan este sistema de votación. El eje de todas las reformas de los sistemas de votación que se sucedieron en los últimos veinte años se concentró en asignarle al Estado las responsabilidades respecto a la impresión y distribución del instrumento de sufragio. Luego, como se puede ver en los ejemplos que se adjuntan a continuación, cada país diseñó su modelo de boleta de acuerdo a las características de sus sistemas electorales y tradiciones particulares de sufragio.
A grandes rasgos, existen modelos de boleta que separan en papeletas diferentes cada uno de los cargos a elegir (por ejemplo, presidente y vicepresidente en una boleta, senadores en otra y diputados en otra boleta diferenciada), ordenando la oferta electoral de manera en que claramente se diferencian cada una de las categorías en disputa. Estos son los casos de Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Paraguay, Panamá y República Dominicana. Otro modelo utilizado incorpora en una misma boleta todas las categorías a elegir, favoreciendo el voto unificado por partido político. Este sistema, con algunas diferencias particulares, se utiliza en Perú y Bolivia (para los cargos nacionales).

5.- EE. UU. Y el bipartidismo
Cabe señalar, en una consideración muy simplificada, que Argentina se debatió históricamente y sobre todo en los grandes momentos, en una tendencia bipartidista o bipolar (Unitarios – Federales, Conservadores – Unión Cívica, UCR – PJ y múltiples convergencias), en tanto que el sistema norteamericano, no se corresponde con un bipartidismo estricto y más bien “goza” de un estabilidad con tendencia al bipartidismo no forzado por ley, como resultado de la concentración del 90% del electorado en los dos partidos mayoritarios, Demócrata y Republicano, dejando muy poco margen para los partidos menores (Partido de la Constitución, Partido Verde y el Partido Libertario, entre otros).

6.- NOMINA DE PARTIDOS POLÍTICOS NACIONALES
(Fuente: Cámara Nacional Electoral)
1 Acción por la Republica
2 Confederación Coalición Cívica
3 Conf. Causa Federal por el Desarrollo y el Progreso
4 Conf. Frente Cívico para la Concertación Plural
5 Conf. Movimiento Federal
6 Conf. Concertación para una Sociedad Justa
7 Izquierda Socialista
8 Movimiento de Acción Vecinal
9 Movimiento de Integración y Desarrollo
10 Movimiento por la Dignidad y la Independencia
11 Movimiento Independiente de Jubilados y Desocupados
12 Movimiento Libres del Sur
13 Movimiento Socialista de los trabajadores
14 Partido Autonomista
15 Partido Comunista
16 Partido Conservador Popular
17 Partido de la Victoria
18 Partido de los Trabajadores Socialistas
19 Partido Demócrata Cristiano
20 Partido Demócrata Progresista
21 Partido Federal
22 Partido Frente Grande
23 Partido Humanista
24 Partido Intransigente
25 Partido Justicialista
26 Partido Nacional Constitucional UNIR
27 Partido Obrero
28 Partido Popular de la Reconstrucción
29 Partido Socialista
30 Partido Socialista Autentico
31 Partido Unión y Libertad
32 Política Abierta para la Integridad Social
33 Propuesta Republicana
34 Recrear para el Conocimiento
35 Unión Cívica Radical

7.- NOMINA DE CANDIDATOS ELECCIONES 2007
(Fuente: Ministerio de Interior)
1.- Cristina Fernández Frente Para La Victoria 44,91% 8.197576
2.- Elisa Carrió Coalición Cívica 22,95% 4.189.057
3.- Roberto Lavagna 16,89% 3.082. 220
4.- Alberto Rodríguez Saa 7,71% 1.407.929
5.- Fernando Pino Solanas 1,60% 292.760
6.- Jorge Sobich 1,56% 283.936
7.- Ricardo Lopez Murphy 1,45% 264.566
8.- Vilma Ripio 0,76% 138.463
9.- Néstor Pitrola 0,62% 112.899
10.- José Montes 0,52% 94.695
11.- Luís Alberto Amman 0,41% 75.647
12.- Raúl Castells 0,30% 54.845
13.- Gustavo Breid Obeid 0,25% 45.066
14.- Juan Ricardo Mussa 0,07% 12.805
Votos positivos 93,90 18.252.464
Blanco 4,81 934.088
Nulos 1,12 217.573
Recurridos – Impugnados 0,18 35.015
Electores totales: 27.091.370 Mesas totales: 73.443

8.- DECLARACIÓN UNIVERSAL DE LOS DERECHOS
(Ver Art. 21, Art. 30 y 3° párrafo del preámbulo)
PREÁMBULO párrafo 3°
Considerando esencial que los derechos humanos sean protegidos por un régimen de Derecho, a fin de que el hombre no se vea compelido al supremo recurso de la rebelión contra la tiranía y la opresión;
Artículo 21.
1. Toda persona tiene derecho a participar en el gobierno de su país, directamente o por medio de representantes libremente escogidos.
2. Toda persona tiene el derecho de acceso, en condiciones de igualdad, a las funciones públicas de su país.
3. La voluntad del pueblo es la base de la autoridad del poder público; esta voluntad se expresará mediante elecciones auténticas que habrán de celebrarse periódicamente, por sufragio universal e igual y por voto secreto u otro procedimiento equivalente que garantice la libertad del voto.
Artículo 30.
Nada en esta Declaración podrá interpretarse en el sentido de que confiere derecho alguno al Estado, a un grupo o a una persona, para emprender y desarrollar actividades o realizar actos tendientes a la supresión de cualquiera de los derechos y libertades proclamados en esta Declaración.

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