jueves, 25 de febrero de 2010

Balas de fogueo contra el Imperio: Cumbre de Río. La rebeldía de los gerentes

Manuel Freytas (IAR NOTICIAS)

Desde el punto de vista de la personalidad humana, el doble discurso es una discrepancia (falta de correspondencia) entre lo que se dice y lo que se hace. Una especie de "trastorno de identidad disociativo" que impide que la persona se haga cargo y ejecute lo que promete. Trasladado al plano del mensaje político, el doble discurso es una "técnica disociativa de la realidad" mediante la cual los presidentes, funcionarios y políticos del sistema, niegan inmediatamente con sus actos lo que afirman con sus palabras sin que nadie les pida explicación.

Esta falta de correspondencia entre la "teoría" (lo que dicen a diario para conseguir votos y consenso social) y la "práctica" (lo que hacen a diario para servir a los intereses del Estado capitalista que los contrata) permitió que , en abril de 2009, Barack Obama, el CEO de la empresa imperial USA (sometedora histórica de los pueblos de América Latina) fuese aplaudido por los presentes y se convirtiese por unas horas en el "primer defensor" de los intereses regionales en la llamada "Cumbre de las Américas". Hoy repiten el mismo escenario y el mismo show, pero sin Obama.

Una nueva reunión del Grupo Río transcurre este lunes en México, con algunos cambios notables respecto de la anterior.

Presidentes de América Latina y el Caribe iniciaron este lunes una cumbre que promueve un mecanismo de integración regional del que quedarían "excluidos" EEUU y Canadá.

"Nuestro reto, el reto que afronta la región no es un asunto de izquierda o de derecha; no es una cuestión de ideologías o de doctrinas, sino más bien una disyuntiva entre pasado y futuro, un futuro donde puedan florecer los valores en los que creemos de democracia para la justicia en la libertad", señaló el presidente mexicano Felipe Calderón al inaugurar la denominada "Cumbre de la Unidad de América Latina y el Caribe", un encuentro convocado por el Grupo de Río.

Rápidamente, Washington, el dueño del Patio Trasero, marcó el nuevo terreno.

"EEUU no considera que sus intereses puedan ser amenazados por el diálogo promovido por los países de la región en la Cumbre del Grupo de Río, señaló este lunes embajador estadounidense en Brasil, Thomas Shannon

"No lo vemos (al nuevo foro) como una forma de excluir a los EEUU. No creo que se trate de una OEA sin Estados Unidos. Consideramos como algo bueno que los países de América Latina mejoren su integración", afirmó en una rueda de prensa en Sao Paulo.

La nueva reunión llegó con algunos cambios.

Chávez, Cristina Kirchner, Evo Morales, o Rafael Correa ya no lo miran a Obama con gesto sumiso, casi con admiración, esperando que el presidente imperial los llame para inmortalizarlos en un "cruce de la palabras" o en un saludo afectuoso ante las cámaras televisivas mundiales.

Los tiempos cambiaron, Obama con su imagen por el suelo no fue invitado, EEUU les dio una lección de poder todavía fresca con el derrocamiento y expulsión de Zelaya, y ahora la logia de la izquierda gubernamental y el resto de los gerentes de los Estados capitalistas regionales buscan nuevas lógicas de consenso electoral y político.

Esa lógica se alimenta claramente de dos operaciones complementarias: A) Criticar o definirse públicamente como "enemigo" de EEUU (o al menos cuestionador de sus políticas), y gerenciar sus países para los bancos y trasnacionales que controlan hegemónicamente el sistema económico productivo y el comercio exterior de todos los Estados latinoamericanos, protegidos debajo del poder militar y de las embajadas USA en el Patio Trasero.

Esta no es una afirmación teórica, sino una realidad verificable y estadística que cualquiera pude corroborar investigando las empresas y bancos multinacionales que actúan en América Latina, sus redes comerciales, sus ámbitos de facturación y sus ranking de ganancias.

Y esto lleva a una primera conclusión verificable para quién los investiga: Desde Centroamérica al Cono Sur, las redes funcionales de la economía de América Latina (más allá de sus distintos bloques y asociaciones regionales) son controladas por las súper corporaciones trasnacionales de EEUU en primer lugar, y de Europa en segundo lugar.

Debajo de ese paraguas de dependencia económica, efectiva y real, los presidentes latinoamericanos edifican una ingeniería mediática de cuestionamiento o de falso enfrentamiento discursivo con Washington orientado a traccionar votos y generar consenso interno con el rechazo regional a la potencia dominante.

Además, desde un mirada en perspectiva militar estratégica y realista, la cumbre de los 32 países que este lunes se reúnen en México para analizar un despegue de EEUU, puede considerarse (con total propiedad) una farsa política.

Los 32 países que se reúnen allí con una posición rupturista o "crítica" hacia la hegemonía imperial USA, son miembros activos del dispositivo de control militar estadounidense de la región a través de su inserción orgánica de sus ejércitos y policías en la guerra contra el "narcoterrorismo" impulsada y coordinada por el Comando Sur de EEUU.

En lo político, los gobiernos de América Latina (tanto de izquierda como de derecha, y con la excepción de Cuba) se rigen por dos principios doctrinarios básicos establecidos por el Departamento de Estado USA en la región:1) defensa irrestricta del "sistema democrático" como marco de regulación política y social a nivel regional.

2) Programas de lucha contra el "terrorismo", el "narcotráfico" y el "crimen organizado", mediante convenios de cooperación suscriptos con Washington.

La estrategia del control militar con la "guerra contraterrorista" (suscripto por todos los gobiernos regionales) actúa como el sustento clave de la dominación económica, política y social de EEUU en América Latina.

Este sistema de doble vuelta, hablar contra EEUU, y ejecutar simultáneamente el programa económico nivelado regionalmente por las corporaciones de Europa y de Wall Street, es la razón que explica la realización de la nueva cumbre sin EEUU ni Canadá en México.

La impotencia de estos gobiernos regionales burgueses de doble discurso, su incapacidad para cambiar el orden vigente, quedó demostrado cuando EEUU resolvió terminar con Zelaya y su demagogia "socialista" en Honduras

De nada le sirvió a Chávez y al eje de "gobiernos izquierdistas" (sostenes de Zelaya) el inédito apoyo internacional recibido de las potencias, gobiernos e instituciones capitalistas aliadas de EEUU en el control imperial del planeta.

Pese a aislar a Honduras, estrangularla económicamente, de avalar a Zelaya como el "único presidente constitucional", la Unión Europea, la ONU, la OEA (vagones de la locomotora imperial) resultaron impotentes para restaurar en el gobierno al mediático presidente derrocado del sombrero blanco.

Como de costumbre (y como lo hace siempre) la primera potencia imperial puso en casilla a sus gerentes "rebeldes" de palabra hacia afuera, haciendo desaparecer a Zelaya de todos los lugares que solía frecuentar.

Este lunes, en México, vuelven a la carga por más luces y cámaras con el show mediático anti-EEUU.

Es lo mismo de siempre, se reúnen, toman café, pronuncian discursos encendidos contra EEUU, hablan de un "nuevo orden regional" sin Washington y luego retornan a la rutina de administrar sus países para los bancos y trasnacionales que depredan América Latina protegidos por la Cuarta Flota y la bandera de 50 estrellas que flamea perenne en las embajadas norteamericanas regionales.

Lo de México no es nada que la continuidad de la farsa por otras vías.

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