viernes, 12 de febrero de 2010

España cree que saldrá de la crisis con recetas recesivas del FMI

Eduardo Lucita (LA ARENA)

La crisis impone ajuste y austeridad en España, algo que los latinoamericanos conocemos muy bien. El FMI vuelve a demostrar que nada ha cambiado y sigue proponiendo las mismas medidas recesivas de siempre.

El Consenso de Washington que, junto con el Fondo Monetario Internacional, promovió las políticas del ajuste estructural en América Latina en los años '90, pareciera haberse mudado a Europa. Su primer campo experimental fue Irlanda, y ahora sus políticas, que tanto conocemos comienzan a ponerse en práctica en varios países, sobre todo en España y Grecia.

El derrumbe bursátil de la semana pasada profundiza esta tendencia. Con una crudeza inusual en estos tiempos, el economista Jefe del FMI, Olivier Blanchard, acababa de recomendar a los países de la eurozona más golpeados por la crisis tomar el sendero de los "grandes sacrificios", que significa lisa y llanamente "bajar los salarios". A confesión de partes relevo de pruebas. Es que comparando estos dichos con las anteriores promesas de su director, el socialista francés Dominique Strauss-Kahn, o con las declaraciones primeras del G-20 donde se hablaba de reformar el organismo internacional se puede comprobar que nada de eso ha pasado. El Fondo sigue siendo el mismo Fondo de siempre.

Crisis en la periferia

Es un lugar común en Europa decir que las dos principales economías de la eurozona, Alemania y Francia, ya han salido de la crisis y que ésta se ha desplazado ahora a la periferia. ¿Que es aquí la periferia? Nada menos que las economías de Grecia, España, y Portugal, que se han sumado así a la vapuleada Irlanda y a la tambaleante Italia.

Irlanda, que era tomado como país modelo de éxito en la globalización europea, con una fuerte alza inmobiliaria, creación de empleo y un sistema bancario que financiaba todo, se derrumbó de la noche a la mañana, como un castillo de naipes. El Estado salvó de la quiebra a las cinco principales entidades bancarias; como en los EE.UU. nadie allí puede hacer frente a las hipotecas; el desempleo creció y el déficit fiscal está en el 11,6 por ciento. Ha sido el primer país en aplicar la ortodoxia fondomonetarista: brusco recorte del gasto publico, centrado en la baja de los salarios estatales y en los beneficios jubilatorios y a la primera infancia. Grecia, Portugal y España seguirán el mismo camino.

Pero del continente europeo nos ocuparemos en una próxima nota, ahora nos interesa la "madre patria".

La crisis en España

España pareciera haber entrado tarde en la crisis. Como nuestro país, no fue mayormente afectada por la debacle financiera mundial, sus bancos se mostraban sólidos y sin problemas, pero ahora cuando las finanzas del mundo muestran una relativa estabilidad, la zozobra se ha instalado en el sector real de la economía. La actividad inmobiliaria se ha derrumbado, hay más de un millón de propiedades sin venderse y otras tantas que sus propietarios no pueden pagar las cuotas; las cuentas fiscales se han desbordado, resultado de menores recaudaciones pero también porque el gobierno Zapatero dispuso una baja en la presión fiscal, que es del 32,5 por ciento, una de las menores de la zona. Así el déficit presupuestario trepa al 11,4 por ciento, un punto por debajo de la increíble Grecia, increíble porque se ha descubierto que los mandatarios anteriores tergiversaban todos los indicadores y el nuevo gobierno socialista no tuvo otra posibilidad que sincerarlos.

Pero lo que ha despertado todas las alarmas es la evolución del mercado laboral español, caracterizado por un alto nivel de precariedad, y su impacto en la tasa de desocupación. Más que se duplicó desde el inicio la crisis internacional, llegando al 18,8 por ciento. La más alta de Europa, prácticamente dobla el promedio de la eurozona y se estima trepará al 20 por ciento en los próximos meses. Hoy son 4,3 millones los parados con el alarmante dato de que ya llegan a 1,2 millones los hogares en los que ningún miembro de la familia tiene empleo.

"Equilibrismo" en problemas

En los últimos dos años la estrategia del gobierno Zapatero fue defender una salida de la crisis "manteniendo la cohesión social". Es según el analista G. Búster la política de la administración socialdemócrata del "equilibrismo entre los distintos intereses fundamentales afectados por la crisis, y que tenía un límite: la posibilidad de emitir y colocar deuda pública en los mercados globalizados". Hasta ahora, como el mismo Búster lo explica, el gobierno tenía "un margen de maniobra bastante amplio, porque a diferencia de la media de deuda pública de la zona euro, situada en el 90 por ciento del PBI, la deuda pública española está por debajo del 50 por ciento, a pesar de las medidas anticíclicas adoptadas en estos dos años de crisis económica". Sin embargo ahora ha comenzado a tener problemas de financiamiento porque el Banco Central Europeo ha cortado sus líneas de crédito a tasas más que blandas.

Ajuste estructural

El gurú internacional de moda, Nouriel Rubini, acaba de afirmar en la reciente reunión del Foro Davos "si cae Grecia será un desastre para el euro; pero si cae España, será una catástrofe". "España no es Grecia respondió Zapatero". Es claro que hay una fuerte presión para llevarla al ajuste. El recorte del gasto público y la reforma del sistema de jubilaciones (elevar la edad de 65 a 67 años) son el eje de este ajuste exigido para que España vuelva a conseguir financiamiento. (En Argentina se diría para volver a los mercados voluntarios de crédito).

El plan de ajuste aprobado hace no más de un mes atrás contempla reducir el gasto público en un 5,7 por ciento del PBI. Algo así como 57.000 millones de euros -40.000 por el gobierno y el resto por las comunidades autonómicas y los ayuntamientos- El objetivo es llevar el déficit fiscal al 3 por ciento del PBI en el 2013 y cumplir así los acuerdos de la Unión Europea.

El presidente Zapatero trató en Davos de rechazar las presiones, pero en paralelo el Consejo de Ministros aprobó un "plan de acción inmediata", que supondrá un recorte adicional del gasto de 5.000 millones de euros en el 2010. Si bien los ministros deben decidir qué partidas reducirán todo indica que el ajuste recaerá, sobre todo, en el gasto de personal, en los de funcionamiento, en la inversión pública y en las transferencias a comunidades autónomas, empresas públicas y organismos autónomos del gobierno.

Los latinoamericanos tenemos experiencia. Con estas medidas la crisis social tenderá agravarse, no se resolverá la recesión sino que lo más probable es que se profundice aún más. Es seguro, en España la crisis tendrá nuevos capítulos y habrá que estar atentos a la reacción de los afectados.

Eduardo Lucita es integrante del colectivo EDI (Economistas de Izquierda).

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