jueves, 25 de febrero de 2010

Evo Morales, América Latina y el llano verde

Gerardo Fernández Casanova (especial para ARGENPRESS.info)

“Que el fraude electoral jamás se olvide”

¡Pues por la emoción de ver a un presidente honesto y patriota! Así respondió una joven a mi pregunta de los motivos de su presencia en el acto multitudinario con que, en el zócalo de Coyoacán, fue ovacionado el Presidente de la República Plurinacional de Bolivia Evo Morales. Me puso a reflexionar y me pareció una respuesta en extremo sabia. Cuántas generaciones de mexicanos hemos vivido sin conocer a un espécimen de tal naturaleza; los hemos visto acercarse, como serían los casos de Cuauhtemoc y Andrés Manuel, pero nada más.

De los espurios y los legales nos ha quedado marcada su deshonestidad y carencia de patriotismo. Evo reúne aquellas características a cabalidad pero, además, agrega la de ser exitoso: Bolivia va ganando la batalla por la dignidad, la del respeto a las varias nacionalidades que la integran, tanto la de los pueblos originarios, como la de los mestizos y criollos, en una tierra que fue escenario de la más criminal de las discriminaciones. La economía, otrora agobiada por las exigencias de los organismos internacionales, muestra resultados positivos de crecimiento (el mayor del continente en 2009) y, lo más importante, lo hace en beneficio de su pueblo. La política ha logrado someter a la oligarquía criolla y a sus afanes separatistas y desestabilizadores, incluyendo la muy digna decisión de echar al embajador yanqui por su cínica labor intervencionista en la promoción y el apoyo a dicha oligarquía. ¡Claro que fue importante saludar a Evo, honesto, patriota y exitoso!

Muy cuidadoso de las palabras de su discurso, que en ningún momento pudiera resultar ofensivo al gobierno espurio, Evo expuso sus ideas y aportó sus resultados. Cada uno de los miles ahí presentes pudimos contrastar su realidad exitosa con las penurias que aquí se sufren. Hizo ver que América Latina sólo podrá alcanzar condiciones de bienestar para sus pueblos cuando decida destetarse del dominio yanqui; cuando coloque a la economía al servicio de la mayoría y deje de privilegiar a los pocos; cuando recupere el dominio de sus recursos naturales. Enfatiza sobre la necesidad de generar una nueva cultura de respeto por la naturaleza –la Pacha Mama- para preservar la vida en el planeta. La ancestral sabiduría indígena hecha gobierno. Del llano en llamas del neoliberalismo al llano verde y promisorio del socialismo autóctono y auténtico. Vale.

De ahí a la Cumbre de América Latina y el Caribe y de los países del Grupo de Río en Cancún. Se cumple un afán, avanzan los procesos de articulación de los gobiernos de la región sin el tutelaje de los Estados Unidos. Tal vez una simple formalidad pero de un enorme significado y simbolismo. Más allá de coincidencias geográficas y culturales, el factor común de todos nuestros países es, sin lugar a dudas, el de la tiránica dependencia del imperialismo yanqui, cuya criminal intervención en nuestros asuntos ha derivado en la tremenda dificultad para salir del atraso en que nos encontramos, siempre actuando en términos de abortar cualquier intento de emancipación y de integración regional. Digo que es una simple formalidad porque a los gringos no les hace falta estar personalmente presentes, para eso tienen a sus títeres criollos revitalizados en los últimos tiempos con Honduras , Panamá y Chile agregados a los consabidos proyanquis de México, Colombia, Perú y Costa Rica.

Es un avance la constitución de la Comunidad de Naciones Latinoamericanas y Caribeñas, plena de retos y de presagios de tormentas. Ya el lacayo colombiano inauguró los intentos por descarrilar el tren de la historia, al interrumpir la intervención del Presidente Chávez espetándole ¡Sea varón! Lo que mereció un sonoro ¡Vete al carajo! del interpelado. Con la denigrante entrega del territorio colombiano al pentágono para establecer sus bases de dominio militar regional, Uribe no es más que un esquirol del anhelo latinoamericano de emancipación. Ni modo, habrá que cargar con ellos, como pesado lastre, en el esfuerzo de la integración, con la esperanza de que sean los pueblos los que eliminen a quienes pretenden romper con la hermandad.

Tengo que reconocer que las reuniones de Cancún resultaron exitosas para Calderón. La suerte lo colocó en la presidencia rotativa del Grupo de Río y, en esa calidad, de ser el anfitrión de la reunión. Al respecto, el mejor comentario es el de la caricatura de Rocha en La Jornada de este miércoles, que muestra al pequeño espurio con una banderita de bienvenida a la organización latinoamericana y caribeña, pero viendo de soslayo el grillete en su pie, adornado con las conocidas barras y estrellas.

Lo he dicho muchas veces. La de la solidaridad latinoamericana es una asignatura pendiente del movimiento lopezobradorista. Es el rechazo de AMLO a lo que ha llamado “turismo político”, que en mucho obedece a la pésima costumbre de la clase política mexicana de inventar el mínimo pretexto para lanzarse a viajar a expensas del erario. La realidad es que ya ningún país puede aspirar al progreso en solitario, se requiere de la solidaridad entre los pueblos oprimidos para dar las batallas. Evo no existiría hoy si no hubiese recibido el apoyo de la UNASUR cuando la oligarquía pro yanqui pretendió segregar al país. Hugo Chávez tampoco cantaría bien las rancheras de no ser por el apoyo recibido de Brasil cuando el paro empresarial pretendió echarlo del poder. El fraude de 2006 habría encontrado serias dificultades de haber contado con el apoyo similar al que recibió Zelaya en Honduras. La solidaridad hay que sembrarla y cuidarla.

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