lunes, 1 de febrero de 2010

La Argentina del siglo XXI: Con las manos vacías

Elena Luz González Bazán (especial para ARGENPRESS.info)

Se puede volver de muchos lugares, menos del ridículo y la desvergüenza.

Si todo lo que sucede no fuera realidad, se podría pensar que conforma el escenario de otro macondo, o quizás de algún cuento fantástico de Horacio Quiroga, o remontándonos más atrás, Rosaura a la Diez de Marco Denevi.

Pero no, todo esto es producto de la situación política que debemos vivir y afrontar, pero no con resignación, sino oponiéndonos firmes.

Un gobierno preocupado por los efectos afrodisíacos de los cerdos, los consejos para comer más pollo, despreocupado por lo que le pasa al pueblo, que utiliza un discurso vulgar donde da vía libre al todo vale. Un empresario aliado aprovecha esa situación, hace caso omiso de las conciliaciones obligatorias, es porque goza de impunidad, la que le otorga este gobierno ramplón. Abusa y procede en forma fascista encerrando a los trabajadores en el local de su editorial, es tanto el desparpajo que incurre en la obscenidad de lucirse en ropa interior delante de los empleados.

Uno debe reflexionar, estos son los “cuadros dirigentes” de una Argentina en ruinas, las máximas autoridades nacionales no dudan en los agravios, insultos y vulgaridades, los empresarios que desoyen al Ministerio de Trabajo, caen sin ningún tipo de escala en la absurda vulgaridad personal.

Esta es la Argentina mediocre y grosera, sin escalas, ni puntos y comas para arrimar a la “vergüenza ajena” como dice el dicho popular.

En este contexto, los trabajadores deben soportar este tipo de empresarios y como un hilo conductor, este tipo de funcionarios. Los del Ministerio de Trabajo porque deben seguir de vacaciones, y en el caso de la máxima investidura, porque aconseja nimiedades para ver si puede subir algún punto en las encuestas.

Otro dicho popular dice: “estamos en el horno”.

Los trabajadores de Colihue, en la defensa de su fuente de trabajo, de sus salarios, de su representación gremial, con los aciertos y los errores han conformado una actitud, en estos meses, digna.

Durante más de dos meses soportaron la injusticia y en diciembre apelaron a la publicidad callejera, a los volantes y a intentar que los medios de prensa masivos le dieran un espacio, así fueron ganando terreno, logrando una primera conciliación, luego otra y otra más. Donde ellos como trabajadores estuvieron dispuestos a seguir las indicaciones legales, quienes transgredieron todo sin punto y coma fueron justamente los empresarios, en este caso Narvaja, máximo responsable de la editorial, de las librerías Antígona y de otros negocios empresariales.

Encerrado en calzoncillos y luciendo su osamenta por el local, convivió con los trabajadores apostados dentro del mismo tratando de evitar el largo proceso que puede ser la desazón de la desocupación y sus consecuencias más que nefastas.

Luego de una larga lucha y cuando los trabajadores, 7 de los 12 despedidos se instalaron para resistir el despido, a pesar, lo debemos reiterar, de la conciliación obligatoria que vuelve a fojas cero los despidos, situación no respetada por Aurelio Narvaja, estos, junto a su delegado Marcelo Catenacio decidieron dejar la ocupación, se fueron con las manos vacías, podían haber quedado adentro como les aconsejaron otros y aguantar la embestida policial, pero ellos se fueron, con la cabeza baja y con las manos vacías. Si no existe otra situación de cambio, y el Ministerio de Trabajo sale de su modorra, estos trabajadores, en total 12, se suman a la desazón y la incertidumbre de la desocupación.

“Nos vamos sin nada, nos equivocamos, Narvaja es un tipo con mucho poder y contactos”: Marcelo Catenacio, delegado de Colihue.

Narvaja no escatimó diatribas e insultos hacia los trabajadores de Colihue: “… son una banda de lúmpenes, con la fantasía de hacer una cooperativa con esta empresa”.

Esta es la Argentina del siglo XXI, la de los cerdos, los calzoncillos, la baratura, las peleas entre oficialismo y oposición, las diatribas y con cientos de conflictos obreros:
Por salarios
Contra la desocupación
Por mejores condiciones de trabajo
Por más fuentes de trabajo genuinas
Contra el clientelismo político
Por una organización gremial democrática
Contra las burocracias y los grandes negocios de los dirigentes “obreros”.

Son dos Argentinas, lo que sucede que una, la mediocre, espantapájaros que se ha instalado en las ciudades, sigue teniendo más prensa, más notoriedad y más vergüenza que se suma o más desvergüenzas.

La otra, intenta y sale a la luz, defendiéndose de las increíbles injusticias de esta Argentina camino al Bicentenario.

FUENTES: diario La Nación y fuentes propias

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