martes, 2 de febrero de 2010

La Loba Feroz apuesta ahora sobre el casino de su marido

Jean-Guy Allard

Digna heredera del régimen de Fulgencio Batista, la congresista Ileana Ros-Lehtinen aposta ahora sobre los Miccosukees, una pequeña tribu indígena vecina de Miami de apenas 650 miembros, cuyo casino con ganancias multimillonarias está virtualmente controlado por su esposo.

Situado a unos 50 kilómetros de Miami, en los Everglades, la Reservación Indígena Miccosukee se caracteriza por un enorme complejo hotelero rodeado de salas de juego que pone a la disposición de los fanáticos de esta actividad altamente adictiva un gigantesco casino completo con1790 tragamonedas y un “Bingo Hall” de 1 250 asientos.

El máximo asesor de los Miccosukees en el manejo de esta industria perniciosa que arruina a sus víctimas, es nada menos que el ex Fiscal Dexter Lehtinen, el conyugue de la representante republicana Ileana Ros-Lehtinen, apodada La Loba Feroz, que en el Congreso de Washington predica el retorno de Cuba a la época de la dictadura mafiosa.

Dexter Lehtinen ostenta el titulo de “General Counsel” (Asesor General) de la Tribu desde años cuando se expulsó y sustituyó a los ex gerentes del “Casino y Centro de Convenciones Miccosukee Resort”, la firma Tamiami Partners, vinculada a la familia italiana mafiosa Genovese de la norteña ciudad de Pittsburgh. Por lo menos lo pretende Lehtinen quién fue luego objeto de una demanda millonaria por difamación.

Dexter Lehtinen, de familia finlandesa, es un veterano condecorado de la guerra de Vietnam y un ex fiscal federal por el Sur de la Florida. Enjuicio al presidente panameño Manuel Noriega y manejo un controvertido proceso contra el ex alcalde de Hialeah, Raúl Mártinez, que llevo a su dimisión por conflicto de interés.

Colley Billie, el gerente del póker del casino, es la figura visible del Gran Consejo tribal, al lado de Lehtinen, desde su reciente elección. Hecho elocuente, asumió el liderazgo de la tribu en presencia del gobernador de la Florida Charlie Crist y de Ileana Ros-Lehtinen.

En su discurso, la congresista empotró entonces el tema del juego en una disertación sobre el tema de la preservación del vecino Río de Hierba, un tema ecológico que su esposo usa de cobertura políticamente correcta.

La presencia de casinos en territorio de varias tribus amerindias es aparentemente la única “solución” encontrada por sucesivos gobiernos norteamericanos para supuestamente resolver los innumerables problemas sociales y económicos característicos de las comunidades amerindias del país. Muchos expertos afirman que detrás de este fenómeno se esconden figuras y clanes del crimen organizado que engañan y explotan descaradamente a los líderes de unas tribus cuya existencia depende ahora de este flagelo.

En el medio de una crisis económica que propulsó el desempoleo a niveles record, devastó el sector inmobiliario y echó a miles de ciudadanos a la calle, las autoridades regionales están más dispuestas que nunca a permitir actividades tales como el juego a pesar de sus vínculos con el crimen organizado, el narcotráfico y la prostitución.

Existen ahora en la región, además del Miccosukee Resort & Gaming y sin hablar de los casinos de los cruceros, las máquinas y los juegos de mesa, tales como el póker, la ruleta e incluso el bingo, en el Miami Jai-Alai, en el Calder Casino & Race Course, en el Seminole Hard Rock Hotel & Casino, de Hollywood y en el Flager Dog Track. Pronto aparecerán otras tentáculos de esta industria en el hipódromo de Hialeah y el Aeropuerto Internacional de Miami.

Los Mickosukees, del genocidio al poker room

La historia moderna de los Miccosukees – una rama de los Seminoles - es una larga sucesión de tragedias.

El 28 de diciembre de 1828, las tropas del Mayor Francis Dade (este mismo que dio su nombre al condado miamense) se libraban a una expedición destinada a eliminar definitivamente a los indígenas de la Florida. En la zona de un pantano llamado Wahoo, los 198 hombres del sanguinario Dade cayeron en una emboscada de los aborígenes a la cual solo cuatro de los invasores sobrevivieron.

La venganza de los blancos fue terrible. La llamada Segunda Guerra de los Seminoles provocó la muerte de cientos de seminoles además de la deportación y el exilio definitivo de miles de ellos a Oklahoma.

Mientras, más al norte, los Navajos, Apaches, Sioux y Comanche caían ante los asaltos de las tropas de la Unión, unos cientos de los que escaparon al genocidio de la Florida se escondieron durante más de un siglo en los bosques espesos del Gran Ciprés.

En los años 50 del siglo pasado, los seminoles, entre ellos los Miccosukees, no constituían más que un pueblo miserable a punto de desaparecer cuando, por colmo, la administración Eisenhower tomó medidas racistas a favor de una asimilación forzada, decretando la abolición de las tribus no registradas.

Milagrosamente, unos nuevos líderes reaccionaron a tiempo y realizaron los tramites legales lo suficientemente rápido para salvar la existencia misma de su nación.

Los Miccosukees decidieron luego independizarse y establecerse en un territorio propio. Significativamente, el árbol bajo el cual los caciques de la pequeña tribu se reunían entonces está ahora ubicado en el parqueo del primer casino.

Entre otras anécdotas algo insólitas acerca de los Miccosukees es la del Gran Jefe James “Jim” Edward Billie quién al introducir las operaciones de juego en el territorio tribal que dirigía abrió la puerta a un fenómeno que ahora se extiende a 330 tribus del país con ganancias de 15 mil millones de dólares.

Extrañadamente, después de establecerse un casino en su propia “reservación”, Jim Billie fue expulsado del Gran Consejo Tribal de los Miccosukees mientras el Departamento de Policía que él mismo fundó tiene la orden de arrestarlo si se acerca al edificio administrativo que hizo construir.

Una solución mafiosa para la crisis

Ileana Ros-Lehtinen es la hija de Enrique Ros Pérez, terrorista de Miami de procedencia batistiana quien conspiró con el Frente Revolucionario Democrático y el Consejo Revolucionario Cubano, dos criaturas anticubanas de la CIA. Enrique Ros fue uno de los oficiales del régimen de Batista que, poco después de la victoria revolucionaria, corrieron a ofrecer sus servicios a la Agencia central de inteligencia de Estados Unidos.

Dexter Lehtinen se casó con la Loba Feroz en 1984 después de un primer matrimonio que terminó con un escandaloso juicio donde se expuso su propensión a violentar a sus interlocutores.

Según la propia prensa mafiosa de Miami, Ileana Ros-Lehtinen es una jugadora apasionada. Cuenta el Diario Las América como trae a la mesa de juego “agua bendita, un ramito de albahaca fresca, y perfume” y como empieza entonces “su acostumbrado ritual de santiguar la máquina tragamonedas antes de comenzar sus apuestas”.

Las manías de Ros-Lehtinen pudieran ser divertidas si el mismo personaje no fuera también líder del Partido Republicano en el Congreso en materia de relaciones internacionales. Representante para Miami en la cámara baja, Ros-Lehtinen propone políticas alineadas con las propuestas de los sectores más recios de la extrema derecha norteamericana, a favor del golpe en Honduras y en contra de los países del ALBA y de sus líderes.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.