miércoles, 10 de febrero de 2010

México: Disculpa presidencial

Eduardo Ibarra Aguirre
No es de subestimarse la disculpa que pidió el secretario de Gobernación a los familiares de los 15 jóvenes asesinados, estudiantes y deportistas destacados en Ciudad Juárez, Chihuahua, por la premura e irresponsabilidad con la que Felipe de Jesús Calderón Hinojosa los vinculó, desde Tokio, Japón, a pandillas. Hipótesis ésta que el mismo Fernando Gómez-Mont Urueta insistió en defender todavía dos días después.

Para un gobierno de la República que más bien actúa como grupo gobernante, social y políticamente insensible como pocos y sellado por la ineptitud, la corrupción y la arrogancia --una peligrosísima combinación que no acaba de provocar estallidos sociales de magnitudes y consecuencias generales porque el mexicano es un pueblo muy paciente, desorganizado y generoso--, no resulta anecdótico que la solicitud pública de disculpa de Gómez-Mont se produzca en la víspera de la visita a Juárez de su jefe institucional --al que dice defender porque es su obligación, cuando sería de esperarse que lo hiciera por convicción--, y enseguida del anunciado cambio de estrategia en la lucha contra el narcotráfico en la fronteriza ciudad que, nueve años después de vistosos y muy publicitados operativos policiacos y militares, está literalmente en manos de los barones de la droga, sus lugartenientes y sicarios.

Con todo y el fracasado Operativo Conjunto Chihuahua, que a partir de ahora se denomina Operación Coordinada Chihuahua, así como los realizados bajo el gobierno de Vicente Fox Quesada y Martha María Sahagún Jiménez –la corrupta pareja presidencial--, la ciudad más populosa de la frontera norte de México se convirtió en los tres años, dos meses y 10 días que lleva Calderón Hinojosa en el cargo, en la más peligrosa del mundo.

Si en 2007 hubo 148 ejecutados, en 2009 fueron 2 mil 82; si la media nacional es de 11.79 homicidios dolosos por cada 100 mil habitantes, en Juárez son 101 por cada 100 mil y el número de pandillas pasó de 300 a 900 en siete años.

Las cifras de la Policía Federal Preventiva evidencian un fracaso rotundo de la estrategia reduccionista de Calderón que, enhorabuena, anunció desde la capital japonesa, un viraje para Ciudad Juárez, mismo que tempranamente recibió el siguiente juicio:

“La utilización del Ejército en labores contra el crimen organizado, aún con la figura del mando único es una utilización básicamente demagógica y muy incorrecta. Es necesaria la capacidad investigadora, no la fuerza militar o policiaca”. Lo anterior no lo sostuvo el principal dirigente de la resistencia civil pacífica en el Zócalo capitalino, sino el acreditado jurista italiano Luigi Ferrajoli, en el Instituto Nacional de Ciencias Penales de la Procuraduría General de la República.

Disculpa presidencial aparte, Gómez-Mont y su rigurosa dieta para estar listo para el 1 julio de 2012, se tropezó exactamente con la misma piedra del sexenio de los grandes amigos y los privilegiados socios, la de llegar con planes hechos desde Los Pinos, Bucareli y/o Lomas de Sotelo e ignorar a los actores políticos y sociales, a los agentes productivos de Ciudad Juárez y de Chihuahua.

“Nos encerraron para que nosotros los escucháramos a ellos, sin apenas permitirnos hablar”, denunciaron los padres de familia que perdieron hijos. “Se empeñan en marginar al gobierno estatal, al municipal y a las organizaciones de la sociedad civil que piensan diferente”, sostuvieron dirigentes de OSC.

Con estas políticas y conductas excluyentes, autoritarias, la disculpa puede quedar reducida a recurso político para atemperar la creciente irritación popular y así despejar el camino para la visita de Felipe del Sagrado Corazón de Jesús.

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