miércoles, 10 de febrero de 2010

México: Las fuerzas armadas están divididas, se confrontan y pueden rebelarse a favor del pueblo

Pedro Echeverría (especial para ARGENPRESS.info)

1. La llamada Marcha de la Lealtad del 9 de febrero de 1913, que fue una marcha militar que acompañó al presidente Francisco Madero a Palacio Nacional, pasa a tercer plano si tomamos en cuenta que 1) ese mismo día se inició el Golpe de Estado planeado en la embajada yanqui y 2) que esos días terminaron con la traición, encarcelamiento y asesinato del presidente Madero y del vicepresidente Pino Suárez.

Así que la marchita sirvió muy poco, la unidad y el patriotismo se hizo trizas y los yanquis demostraron una vez más sus ambiciones de dominación. Por eso esta fecha, en vez de levantar las banderas de unidad y heroicidad, debería ser un día de condena contra los gobiernos yanquis y su embajada siempre llena de miles de agentes de la CIA que intervienen en México. Sesenta años después, de manera muy similar, se repitió el golpe en Chile.

2. El general secretario de la Defensa Nacional, Guillermo Galván mencionó que México sigue presente “a pesar de sus detractores y pierden el tiempo quienes pretenden dividir a las Fuerzas Armadas”. En el 97 aniversario de la Marcha de la Lealtad, reiteró que soldados y marinos continuarán bajo las órdenes del presidente Calderón, Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas. Dijo Galván: “Con tener en primera línea el daño que la criminalidad organizada causa a la sociedad, los hace consiente de los peligros que acechan y de los riesgos que se corren, continuaremos redoblando esfuerzos para combatir esos desafíos a la seguridad interior, dando todas las batallas, las que sean necesarias, contra viento y marea, sin la mínima confusión”. Pero el general sabe que las fuerzas armadas están divididas y pueden rebelarse.

3. En México hay fuerzas del ejército, de la marina, aéreas, policía secreta, policía federal, policías estatales, policías privadas, paramilitares o parapolicías, y hasta policías municipal y rural. Todas ellas son fuerzas armadas, o con armas, que crecen en número sin parar, que cobran del presupuesto público y privado, que no producen y que muchas veces están fuera de control, a pesar de estar “bajo las órdenes del comandante supremo”. Todas esas “fuerzas armadas” que “los detractores quieren dividir”, no han estado unidas nunca; por el contrario: están divididas y muchas veces se han enfrentado –con saldos de decenas de muertos- por el control de plazas. Están súper divididas en jerarquías, salarios, privilegios, mandos superiores y medios, ligados o no con los narcos, trabajando en zonas peligrosas o privilegiadas. En fin están súper divididas.

4. En los últimos 16 años, después del levantamiento armado en enero de 1994 de los indígenas zapatistas, se han contratado a cientos de miles de soldados y policías para incrementar el número de miembros del ejército y demás organismos oficiales armados así como para suplir los que han renunciado o desertado. En casi todas las capitales de los estados se colocan durante meses grandes mantas invitando a la población a contratarse en el ejército. La realidad es que ante el gigantesco desempleo que se registra en México desde hace por menos 10 años, para los campesinos, contratarse en el ejército es asegurar ingresos de por vida, y renunciar a él sería una tontería si asegura la vida de la familia. Pero, ¿por que desertan por decenas de miles? Hay varias razones: patriotismo de palabra, jerarquía autoritaria, privilegios y negocios escondidos.

5. El patriotismo de palabra, la disciplina militar, la bandera nacional, los héroes de la historia oficial y el himno como canto obligatorio, en vez de convencer tienden a ser rechazados porque tras ellos está el poder, los gobiernos, la corrupción y un terrible discurso demagógico. Los ciudadanos, en vez de recibir tratos amables, respetuosos, tolerantes, reciben prohibiciones, órdenes, regaños y hasta golpes “en nombre de la ley”. En los sesenta nos burlamos de esas “disciplinas impuestas desde arriba” por el gobierno, los empresarios, en la escuela, en la iglesia, en el hogar, en la fábrica y en la sociedad y decidimos construir la libertad no condicionada. Nos preguntábamos quienes eran los “terceros”, si eran viejos o jóvenes, ricos o pobres y hasta dónde llegaba su libertad. ¿Eran tan grandes como los monopolios de tierras, bancos y fábricas?

6. Lo que ha sucedido con las fuerzas armadas en México, dado que el país lleva casi un siglo de régimen “presidencialista”, es que en nombre de la Constitución han defendido fielmente a los presidentes de la República y han reprimido a los trabajadores que hacen huelgas, manifestaciones o se rebelan. Pueden los funcionarios de la Presidencia estar destruyendo al país, puede ser evidente que el pueblo mayoritario sufra miseria y hambre, puede demostrarse que el régimen está al servicio de intereses transnacionales, se puede demostrar todo y el ejército seguirá reprimiendo las protestas y las luchas de los trabajadores para salvar el poder presidencial. Por eso el pueblo no cree ya en los mitos militaristas, en soldados y policías, les tiene mucho terror. ¿Qué decir cuando se entera que principales jefes del ejército son también jefes del narcotráfico?

7. Por eso el señor general Galván no puede cantar victoria; no puede gritar que “pierden el tiempo los detractores que quieren dividir a la fuerzas armadas”, cuando estar están súper divididas. La situación del país, lo sabe el pueblo mexicano y el general, empeora por culpa de los delincuentes de arriba no por lo de abajo, por culpa de los gobiernos, los empresarios, los medios de (des)información y de todos aquellos que desde arriba determinan las políticas económicas y mantienen al 70 por ciento de la población en la pobreza, la miseria y la desesperación. Eso que se llama la clase políticas y poderes fácticos que durante siglos han oprimido a la población. Por ahora las divisiones en el ejército son aprovechadas por el narco y la derecha, pero espero que un día ese ejército conformado por campesinos recuerde sus orígenes y se sume a las luchas de sus hermanos de clase.

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