jueves, 25 de febrero de 2010

Países de América Latina y el Caribe renuevan sus deseos de integración

Jaime López Castañeda (XINHUA)

La celebración de la Cumbre de la Unidad de América Latina y el Caribe, el 22 y 23 de febrero en la turística Riviera Maya del estado mexicano de Quintana Roo, permitió observar que la integración del subcontinente es un tema que no ha dejado de preocupar a la región.

La gran mayoría de los asistentes estuvieron de acuerdo con el lanzamiento de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELC), que busca, primordialmente, una verdadera integración regional sin la participación de Estados Unidos y Canadá.

Es evidente que la intención es concretar un organismo semejante a la Organización de Estados Americanos (OEA), pero que su poder de decisión se quede en el subcontinente y para beneficio de éste.

Parece que tres países se disputan los créditos del nuevo intento: Brasil, donde se habló por primera vez del nuevo esfuerzo en Salvador de Bahía, en diciembre de 2008; México, anfitrión del presente encuentro y presidente pro témpore del Grupo de Río, y Chávez, quien ha adquirido un indudable liderazgo en la región.

Sin embargo, el nuevo protagonista, Chile, que asumió la Presidencia del Grupo de Río por dos años, tendrá la decisión -a partir del 11 de marzo, cuando asuma el gobierno el millonario Sebastián Piñera- de impulsar o retrasar este nuevo intento surgido tras la crisis económica mundial.

Los analistas piensan que Piñera, dueño de una televisora y de diversas empresas, no se atreverá a impulsar a la CELC, para evitar enemistarse con Estados Unidos, que quedó automáticamente excluido de este esfuerzo de integración.

Pero no es necesario ir al futuro para percibir las dificultades. Ya en la misma reunión se han visto dos grupos antagonistas. Un integrante de éstos, Perú, ya manifestó su oposición con su ausencia a la cumbre.

El presidente Alan García confirmó indirectamente su reticencia por medio de su canciller José Antonio García Belaúnde, quien dijo días antes que "no se ha discutido con suficiente profundidad" la creación de una nueva organización regional.

"Yo hubiera esperado un tiempo más de reflexión, si me pide mi opinión franca. Creo que no hemos discutido con suficiente profundidad este tema", afirmó.

En tanto, después que en la cumbre se habló sobre el embargo económico que mantiene Estados Unidos contra Cuba desde 1961, y que se acordó exigir su suspensión, el presidente colombiano Alvaro Uribe reclamó a su homólogo venezolano Hugo Chávez sobre un supuesto embargo de Venezuela contra Colombia.

Fuentes diplomáticas dijeron que Chávez se alteró y, a su vez, reclamó que su seguridad se ha visto amenazada por grupos paramilitares y de delincuentes colombianos, e insinuó que el gobierno colombiano podría estar detrás. Uribe le respondió que no podía culpar a ningún sector del gobierno.

Las fuentes señalaron que Uribe le dijo: "Sea varón, quédese aquí porque a veces usted insulta en la distancia, pero cuando estamos cara a cara no hablamos".

Entonces, el presidente cubano Raúl Castro y el presidente Felipe Calderón intervinieron para pedir calma.

Tras reunirse los mandatarios latinoamericanos, por separado, acordaron que un grupo de amigos ayudará a superar la diferencia por la vía del diálogo.

El incidente no tendría mayores complicaciones si no es que se percibe la irreconciliable filiación ideológica opuesta de los dos protagonistas.

Mientras Uribe apoya incondicionalmente a Estados Unidos y sus tratados de libre comercio en la región, Chávez lidera la Alianza Bolivariana de las Américas (ALBA), que aglutina, entre otros, a los gobiernos izquierdistas regionales: Venezuela, Cuba, Bolivia, Ecuador y Nicaragua.

Honduras, que era miembro del ALBA, fue retirado por decisión del gobierno golpista de Roberto Micheletti, y la medida es apoyada por el actual presidente Porfirio Lobo, de derecha.

Precisamente Honduras fue el único país que no fue invitado a la cumbre de la Riviera Maya, debido a que Lobo fue elegido mientras el gobierno golpista dirigía el destino del país.

Pese a todo, desde el principio de la reunión se percibió optimismo, que se mantuvo durante todo el cónclave.

Incluso, el presidente mexicano Felipe Calderón anunció emocionado que "hemos decidido primero constituir la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELC) como un espacio regional propio que reúna a todos los estados latinoamericanos y caribeños".

El mandatario también dio a conocer la denominada Declaración de Cancún, y pidió a los gobernantes asistentes aprobarla por aclamación unánime.

La declaración establece, de manera primordial, que el CELC deberá impulsar la integración regional con vías a la promoción de la concertación política, el impulso a la agenda latinoamericana y caribeña de acuerdos globales y el mejor posicionamiento de América latina y el Caribe ante acontecimientos relevantes en el ámbito internacional.

En tanto no culmine el proceso de constitución de la CELC, se mantendrá un foro unificado en el que participen todos los países de América latina y el Caribe, que preserve al Grupo de Río y la Cumbre de América Latina y el Caribe (CALC) con sus respectivos métodos de trabajo, prácticas y procedimientos.

Las reuniones del Grupo de Río y de la CALC se realizarán a través de este foro unificado, de acuerdo con los calendarios de reuniones de ambos mecanismos, y se realizarán las cumbres acordadas, en 2011 en Venezuela, y en 2012 en Chile.

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