lunes, 1 de febrero de 2010

Yemen vive una guerra que el mundo no puede ignorar

María Appakova (RIA NOVOSTI)

Yemen da buenas noticias. Por el momento, se logró evitar una guerra entre Yemen y Arabia Saudí. La guerrilla yemení Al Houthi, renunció continuar sus ataques y se repliega del territorio de ese país árabe. De todas maneras, Arabia Saudí emplazará una base militar en su frontera con Yemen.

Pero Yemen también da malas noticias. Una huelga general en el sur del país que abarca más de una veintena de ciudades y poblados., con enfrentamientos entre las fuerzas de orden público y manifestantes que exigen la separación del sur del norte del país (el sur de Yemen fue un estado independiente desde el momento de la retirada de Gran Bretaña en 1967 hasta 1990, cuando el sur se reunificó con las regiones del norte).

En la mayoría de las veces, las noticias que llegan de este país suelen ser malas. Y la peor de ellas es que Yemen es el nido de la organización terrorista internacional Al Qaeda, que en el sur del país combaten los separatistas, y que en el norte, agrupaciones chiítas, próximas a Irán (como el resto de todos los chiítas) continúan desde hace tiempo una rebelión.

Y prácticamente nadie puede decir que este un asunto no le incumbe, porque no se sabe qué es peor, Yemen o Afganistán. Es decir, la comunidad internacional se encuentra involucrada en más guerras de las que puede parecer a primera vista.

A partir del pasado 27 de enero, comenzó en Londres el encuentro internacional de ayuda a Yemen en política, economía y seguridad, y uno de los temas centrales de la agenda fue la lucha contra el terrorismo en especial contra la organización terrorista Al Qaeda.

En general, este evento sirvió de prólogo a otra conferencia similar sobre Afganistán que contará con los mismos participantes, incluido el titular de Asuntos Exteriores ruso, Serguei Lavrov. Inicialmente, se tenía previsto discutir el problema afgano, pero, de repente surgió otro problema más candente, y hora ambos se discuten porque los dos problemas requieren de una pronta solución.

Para ser más exactos, la primera señal sobre la guerra contra el terrorismo que se avecinaba en el mundo partió precisamente de Yemen. Los primeros atentados relacionados con Al Qaeda ocurrieron en diciembre de 1992 en dos hoteles de Adén, la capital de Yemen del sur.

Aquel ataque estaba dirigido contra los soldados de EEUU que habían sido enviados a Somalia, pero ninguno de los estadounidenses resultó afectado y Washington no tomó en serio los atentados.

La segunda señal fue en 1998 después del estallido de bombas en las embajadas de EEUU en las capitales de Kenia y de Tanzania. A partir de ese momento, la Oficina Federal de Investigación (FBI) estadounidense incluyó a Osama bin Laden en la lista de "las diez personas más buscadas". Los acontecimientos que se sucedieron a continuación demostraron nadie tomó en serio las posibilidades de Al Qaeda.

El 12 de octubre de 2000, esta organización terrorista asumió la responsabilidad del atentado contra el destructor estadounidense "Cole" en el puerto de Adén (Yemen), en que murieron 17 marinos estadounidenses y otros 37 resultaron heridos. Desde aquel día EEUU puso su mirada en Yemen, pero después del S-11 el año siguiente, Washington concentró su atención en Afganistán y, luego, en Iraq y ahora de nuevo redobla sus esfuerzos en Afganistán.

Entre tanto, la semilla de Al Qaeda continúa creciendo en la región donde comenzó, en África y en la parte sur de la Península Arábiga.

Yemen volvió a llamar la atención de la comunidad internacional tras el fallido atentado terrorista del pasado 25 de diciembre, cuando el ciudadano de Nigeria, Umar Faruk Abdumutalab, intentó explotar un artefacto en un avión estadounidense que cumplía el vuelo Ámsterdam-Detroit, pero en el momento de perpetrar su cometido, fue reducido por tripulantes y pasajeros. Luego, se supo que aquel nigeriano pasó entrenamiento en un campo de Al Qaeda en Yemen.

Otro problema yemení, con profundas raíces en el pasado es el conflicto en la frontera con Arabia Saudita y Yemen, que faltó poco para convertirse en una nueva guerra regional entre Teherán y Riad.

Una posibilidad admitida incluso por el Jefe del Comando Central del Ejército de EEUU, David Petraeus. Durante el año y medio que lleva en el ejercicio de ese cargo, el general Petraeus ha visitado Yemen en dos ocasiones.

Su última visita del pasado 2 de enero, lo mismo que la primera, debió de transcurrir en secreto, pero los yemeníes decidieron otra cosa y las cámaras de televisión grabaron las negociaciones de Petraeus con el presidente de Yemen, Ali Abdullah Saleh.

El movimiento rebelde yemení-chiíta, denominado Al Houthi en recuerdo de su fundador, Badr al-Din al-Houthi, empezó la lucha armada contra el gobierno central en la provincia noroeste de Saada desde 2004.

Hace más de mil años precisamente en Saada los chiítas-zaiditas proclamaron el imamat (monarquía), que existió hasta 1962. Así, que este conflicto en Yemen no es nuevo como tampoco es la reciente participación de Arabia Saudita.

La única novedad es la situación geopolítica, agravada por el factor Al Qaeda. Actualmente, Riad apoya resueltamente al gobierno de Yemen. Los guerrilleros de Al Houthi empezaron a infiltrarse en el territorio de Arabia Saudí y formar una red de bases guerrilleras en la zona fronteriza, lo que provocó a comienzos del pasado mes de noviembre, enfrentamientos armados entre los rebeldes yemeníes y las unidades del Ejército saudí.

Existen testimonios de la participación de Al Qaeda en este conflicto. Un gran número de los muertos en combates con militares yemeníes y saudíes figuraban en las listas de esta organización.

En este contexto, los participantes a la Conferencia en Londres tuvieron muchos temas que discutir. El interrogante es ¿cuál podrá ser el resultado? EEUU ya se comprometió a prestará ayuda económica a Yemen por un monto de 121 millones de dólares para la economía y cerca de 70 millones para armamento y equipos para el Ejército nacional.

Por su parte, Inglaterra planea destinar a este país 100 millones de libras esterlinas para el adiestramiento de unidades antiterroristas y ayuda en operaciones de reconocimiento.

Washington y Londres también acordaron intensificar el apoyo común a las misiones de vigilancia en la zona costera de Yemen.

Propuesta muy oportuna, dados los continuos ataques de piratas somalíes que se hacen al mar desde la costa opuesta.

De momento, ni EEUU ni el Reino Unido planean enviar sus tropas a Yemen. A juzgar por lo que pasó en Afganistán e Iraq, sería poco probable que una acción militar resultara eficaz en Yemen.

Y ¿qué es lo que puede ser eficaz? ¿Posiblemente, el dinero para el poder central incapaz de controlar toda la geografía nacional?

Una situación análoga ya se creó en Afganistán y Somalia y requiere la adopción de medidas serias. Lo mismo puede decirse respecto a la situación en Yemen.

En vísperas de la Conferencia en Londres, el titular de Asuntos Exteriores de Yemen, Abu Bakr al-Kerbi, recordó en una entrevista a la cadena de televisión británica, Sky News, que en 2006 los donantes prometieron 5.000 millones de dólares a su país que todavía no ha recibido.

¿Cómo serán las cosas ahora?

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.