lunes, 22 de marzo de 2010

China: Aceite ilegal de cocina, un negocio "caliente"

XINHUA

Dada la ineficiencia de las técnicas actuales para detectar e identificar el aceite ilegal de cocina en China, hay una necesidad urgente de mejorar los procedimientos de reciclaje de los desperdicios alimentarios para evitar que dicho aceite siga siendo utilizado en la producción de alimentos, dijo un experto en el tema.

He Dongping, profesor de Ciencia e Ingeniería de Alimentos en la Universidad Politécnica de Wuhan, estimó que una de cada diez comidas servidas en el país podría haber sido preparada con aceite reutilizado, de acuerdo con un estudio que lleva a cabo en la actualidad.

La revelación ha causado una amplia alarma entre la ciudadanía y entre el gobierno. A finales de la semana pasada, la Administración Estatal de Alimentos y Medicamentos emitió una notificación de emergencia dirigida a todos los restaurantes del país, en la cual advierte sobre los peligros del aceite "reciclado".

En un artículo publicado en su edición de hoy lunes, el periódico China Daily cita a He diciendo que su equipo de investigación está trabajando en el desarrollo de un método para detectar e identificar el aceite de cocina ilegal, lo que, admite, no es una tarea fácil.

"Es difícil notar la diferencia entre el aceite ya utilizado y el fresco sólo con base en su apariencia u olor", dijo He.

Y si el hecho de que aún no se haya descubierto el método de detección dificulta las cosas, la estrategia de algunos comerciantes inescrupulosos de mezclar el aceite viejo con el legal hace la identificación virtualmente imposible.

El llamado "aceite ilegal de cocina" es hecho de desperdicios alimentarios refinados. Si bien a primera vista luce limpio y transparente, en realidad contiene sustancias tóxicas, entre ellas la "aflatoxina", que puede causar cáncer.

"El negocio ilegal del refinamiento de aceite está hoy bastante maduro en China. Existe una serie de procesos perfectamente establecidos para producir el aceite ilegal", aseguró He.

Por eso, advirtió, es necesario atacar el problema desde su propia fuente, el manejo de los desperdicios alimentarios.

"El primer paso es garantizar una recolección estandarizada, regulada oficialmente, de dichos desechos", sostuvo.

Una investigación realizada en Wuhan, capital de la provincia central de Hubei, revela que muy pocos restaurantes están dispuestos a contratar al servicio sanitario municipal para recolectar sus sobrantes.

"Los restaurantes deben pagar cierta cantidad si desean contar con los servicios de los trabajadores sanitarios del gobierno de la ciudad, mientras que si optan por vender sus desperdicios a compradores privados pueden ganar hasta 10.000 yuanes (1.500 dólares) por año", explicó Zheng Wei, gerente de la Compañía de Biodiésel Airui de Wuhan, una empresa dedicada a la producción de combustibles ecológicos.

Según él, muchos restaurantes contratan la recolección de sus residuos con firmas privadas, una relación estable que no deja espacio para el ingreso de terceras partes.

Ese tipo de acuerdos permiten que un restaurante de grandes proporciones se embolse hasta 2 millones de yuanes por año sólo a través de la venta de sus desechos.

Siendo un país en el que el negocio de los restaurantes es siempre próspero, cada día China produce una cantidad descomunal de desechos de cocina, que en muchos casos llega a ser equivalente al 40 por ciento del total de la basura que genera una ciudad, dijo He.

La refinación de una tonelada de desperdicios permite producir más de 144 litros de aceite de cocina ilegal. Y teniendo en cuenta que su precio en el mercado es inferior en aproximadamente un 50 por ciento al del producto legítimo, el negocio genera ganancias de entre 1.500 y 2.000 millones de yuanes por año, precisa el académico.

"El margen de ganancias es de casi un 200 por ciento..., es fácil entender por qué el negocio es tan caliente", concluyó el profesor.

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