miércoles, 31 de marzo de 2010

Devaneos en Europa por Grecia

Néstor Núñez (AIN, especial para ARGENPRESS.info)

La eficacia no se logra por decreto ni mediante proclamaciones verbales. Hace falta demostrarla en la cotidianidad. Se trata de la máxima que, de cumplirse positivamente, debe impulsar la confianza, credibilidad y fortaleza.

Sin embargo, entidades como la Unión Europea (UE), resumida muchas veces como “paradigma de la integración” en este controvertido mundo, ha puesto en evidencia por estos días que ni es tan ejemplar ni tan equitativa como se voceaba a los cuatro vientos.

El tema de la abultada deuda griega, que resulta cuatro veces superior a la cifra tope de tres por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) exigida por la UE a sus miembros, ha demostrado los grandes litigios y abismos que se ocultan bajo el manto público de la presunta armonía en el seno del Viejo Continente.

Luego de anticipos donde se mezclaron posiciones extremas contra todo apoyo a Atenas, y las favorables a la ayuda (esencialmente por aquello de “cuando veas las barbas de tu vecino arder”…), la Comunidad decidió abrir la posibilidad de que el gobierno helénico disponga de créditos bilaterales de naciones de la zona euro.

También, que acuda el Fondo Monetario Internacional únicamente en caso de evidente asfixia. De entrada, Grecia debe solicitar préstamos por unos 16 mil millones de euros -entre el 20 de abril y el 23 de mayo próximo-para financiar su adeudo.

Pero con todo, las dudas e inquietudes no cesan en torno al tema. Alemania, por intermedio de la canciller Angela Merker (si bien consintió en último momento al posible otorgamiento de socorro), quien ha sido una ácida crítica sobre el manejo de la economía griega.

Incluso, planteó a Atenas que procediera a la venta de algunas de sus islas para recaudar fondos destinados a enfrentar el endeudamiento, en actitud que llamó la atención entre los que recuerdan la larga frustración germana por la división del país luego de la Segunda Guerra Mundial.

En pocas palabras, la solución teutona pasaba incluso por la enajenación del territorio nacional griego, amén de demandar sanciones contra los países de la UE que violaran las cifras de déficit establecidas.

Lo nunca dicho por la Merker es que Alemania figura entre las naciones violentadoras de ese acápite por dos años consecutivos, entre otras cosas, debido a las enormes erogaciones destinadas a los especuladores, quienes desde las bolsas y centros financieros generaron la actual crisis económica global.

En cuanto a aquellos que apoyaron el condicionado socorro a Grecia, se cuentan varias naciones con enormes endeudamientos, las cuales, si bien no han estallado aún, resultan bombas de tiempo y desatarían nuevas y agrias discusiones. En todo caso no actuaron a favor de Atenas, sino de sí.

La UE ni es tan integrada ni tan sólida, y la batalla entre pejes grandes y pequeños persiste en tan procelosas aguas.

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