miércoles, 31 de marzo de 2010

El juego en Salud no parece cerrado

Néstor Núñez (AIN, especial para ARGENPRESS.info)
La reciente aprobación de las reformas al sistema de salud norteamericano tiene las más diversas interpretaciones, al tiempo que enfrenta aprobaciones y disidencias.

El plan, largamente apuntalado por la administración de Barack Obama, se había convertido en una necesidad para el Presidente. Con una credibilidad en picada a partir de su política de guerra en Asia Central y su pifia en materia de medio ambiente, entre otros dislates, la reforma del sistema de salud es estimada un asidero trascendental para la dirigencia de la Casa Blanca.

No obstante, el programa a ponerse en marcha presenta castraciones importantes, y, además, enfrenta la oposición de los republicanos y de otros sectores que lo consideran demasiado costoso.

Novecientos 38 mil millones de dólares constituye el monto del proyecto, que debe apoyar cobertura médica para unos 32 millones de norteamericanos, de los cerca de 45 millones que hoy carecen de ella.

Excluidos están los casi 12 millones de inmigrantes no documentados que, paradójicamente, se encargan de los trabajos más sucios y peor remunerados en la sociedad estadounidense.

Por otra parte, diversas fuentes se apresuraron a afirmar que la reforma deviene una importante tajada para las empresas farmacéuticas, las aseguradoras y las operadoras de hospitales en EE.UU., más allá incluso de posibles aumentos de impuestos destinados a financiar el citado proyecto.

De hecho, al conocerse de la aprobación de la reforma, los mercados bursátiles de USA reportaron cifras positivas a partir del alza de las acciones de esos componentes ligados al sistema de salud.

Para las farmacéuticas se abre la posibilidad de 32 millones de nuevos consumidores, mientras que las aseguradoras elevarán también sensiblemente su clientela, aun cuando ya no puedan descartar a solicitantes enfermos. De hecho, la idea de una aseguradora estatal desapareció del texto original en el curso de las discusiones legislativas.

Por su parte, los operadores de centros hospitalarios aspiran a una mayor recaudación, toda vez que en la actualidad enfrentan la prestación de ciertas coberturas a personas no aseguradas, lo que dificulta el cobro de las facturas por atención médica.

Del lado opositor, y ante la explosión de euforia oficial, secretarios de justicia de 13 estados norteamericanos interpusieron de forma inmediata una demanda contra el gobierno federal asegurando que la reforma del sistema de salud es inconstitucional.

El juego, por tanto, no parece cerrado aún.

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